domingo, 5 de febrero de 2023

Yoshimitsu Yamada Shihan

Yoshimitsu Yamada Shihan


Biografía cortesía: Peter Burnos y Marta Sobolska

Tomado de la página web de Aikido Sansuikai 

(http://aikidosanshttp://aikidosansuikai.com/shihan/uikai.com/shihan/) 




Nota del Editor: A propósito de la trascendencia espiritual de Yamada Sensei el pasado 15 de enero de 2023, compartimos esta hermosa biografía que permite apreciar la historia, compromiso e inmenso legado de nuestro amado Sensei. 

----

Yoshimitsu Yamada nació el 17 de febrero de 1938 en Tokio. Su padre, Ichiro, fue profesor académico y su madre, Michio, se ocupaba de la casa. La familia del padre era pariente de la familia Abe y cuando siendo niño, Ichiro perdió a sus padres, los Abe lo adoptaron.

La difícil situación de Japón durante la Segunda Guerra Mundial obligó a ambas familias a emigrar a Corea en los años cuarenta y se instalaron en Chinju, una pequeña ciudad a unas 200 millas de Seúl. La cabeza de la familia, Kazo, alquilaba tierras y tenía su propio negocio, e Ichiro Yamada se dedicó a los negocios de minería. Se quedaron en Corea hasta el fin de la guerra.

Tadashi Abe, primo de Ichiro Yamada, practicaba aikido desde 1942. Esta coincidencia indudablemente afectó la vida de Yoshimitsu. Con solamente unos pocos años, Yoshimitsu había tenido contacto con O’Sensei antes de que se fueran a Corea, en una presentación de artes marciales en la casa de la familia Abe. Este encuentro le dejó una impresión inolvidable. Él recuerda, como si fuera hoy, que el agradable, tranquilo hombre mayor, que es como parecía O’Sensei a primera vista, se convirtiera en alguien totalmente diferente sobre el tatami, un inasible y misterioso maestro de artes marciales.

Probablemente está reunión influenció la decisión de Yoshimitsu de dieciocho años, quien en 1955 decidió unirse a Hombu dojo como uchi-deshi. Esto pudo ser gracias a la recomendación de Tadashi Abe, ya que el joven aspirante no había entrenado nunca en artes marciales. Su primer día como uchi-deshi fue también su primer día sobre el tatami. Enseguida se hizo amigo de sus sempais Nabuyoshi Tamura y Sadateru Arikawa.

En esos tiempos Hombu Dojo era un lugar completamente distinto a hoy en día. La casa de la familia Ueshiba era parte del dojo, y Morihei, si bien irregularmente pero con mucha frecuencia, aparecía en el tatami. O’Sensei representó una autoridad sin igual para todos los uchi-deshis. Con su comportamiento representaba todas las cualidades por las que un joven japonés se esforzaba en esos tiempos.

Los entrenamientos eran exigentes y la vida en el dojo de una naturaleza casi ascética. Esto era debido a la difícil situación económica del país después de la Segunda Guerra Mundial. Hombu Dojo no se destacaba particularmente del nivel de vida general de Japón. El edificio no tenía calefacción así que la temperatura en invierno descendía bajo cero grados, en verano el calor en general golpeaba. Los deshi no tenían un área de habitaciones ni demasiadas cosas personales, su vida estaba sujeta al ritmo de la vida del dojo y eran raros los momentos de privacidad. Cada uchi-deshi tenía que hacer ciertas tareas y participar en las clases privadas. Yoshimitsu Yamada aún hoy recuerda el horario. El primer entrenamiento, dirigido por Kishomaru Ueshiba, empezaba a las 6:30, luego había otro a las 8:00 por Koichi Tohei o Kisaburo Osawa, quien una vez por semana era reemplazado por Kenji Tomiki. Hiroshi Tada o Seigo Yamaguchi daban la clase de las 15:00 y las clases de las 16:00 y 18:30 estaban dictadas por diferentes profesores. Koichi Tohei era un ídolo para muchos practicantes, que se impresionaban con su carácter y con sus habilidades técnicas. Muchos uchi-deshi lamentaban que cada vez se involucrara más con el manejo de la escuela en Hawai y que raramente fuera a Tokyo. Con el tiempo, el grupo de estudiantes creciendo con Yasuo Kabayashi, Kazuo Chiba, Mitsunari Kanai y Seichi Sugano quienes junto con Yoshimitsu Yamada, formaron un grupo de amigos muy unido.

A pesar de lo involucrados que estaban en el entrenamiento y la vida del dojo, cada uno secretamente soñaba con dejar Japón, que después de la ocupación estadounidense, se abrió al mundo. Yoshimitsu Yamada, como delegado de Hombu Dojo, enseñó aikido en bases militares americanas. Perfeccionó sus conocimientos de inglés y conoció la cultura y tradiciones que lo fascinaron. Quería ir a Estados Unidos.

A principios de los años sesenta se presentó una oportunidad. El pretexto fue la iniciativa de un grupo americano de entusiastas interesados en Aikido. Eddie Hagihara de Nueva York a quien Yoshimitsu conoció personalmente en Japón, se contactó con Hombu Dojo. En 1964 le pidieron a la Sede Central de Hombu que hicieran una exhibición de aikido en la Feria Internacional de Nueva York. Al principio el dojo fue representado por Koichi Tohei, pero debido a una lesión hubo que cambiar los planes y se lo envió a Yoshimitsu Yamada. Aprovechando la oportunidad se encontró con sus amigos americanos y aceptó ocuparse de la Escuela de Aikido de Nueva York. Sin embargo, su destino podría haber sido totalmente distinto ya que por ese tiempo Tadashi Abe ya había estado en Francia y Yoshimitsu aspiraba a sucederlo. Pero su amigo y sempai, Mabuyoshi Tamura, quien aún es la persona principal del Aikido Europeo, le ganó y Yoshimitsu Yamada fue delegado a la Costa Este de Estados Unidos. Eligió Nueva York como sede central.

Los comienzos son siempre difíciles, pero lo que el joven profesor de Aikido tuvo que enfrentar en Nueva York requería de un enorme compromiso personal, paciencia y esfuerzo. El grupo de Nueva York no estaba bien organizado, nadie tenía experiencia en el manejo de una escuela de Aikido y Yoshimitsu tuvo que hacer todo desde cero, desde los asuntos de organización a la enseñanza de las técnicas. La falta de medios económicos no facilitó la situación y junto con el primer uchi-deshi de Nueva York, Ángel Tineo-Álvarez, vivían y dormían en el vestuario ya que alquilar un departamento era solo un sueño. Todo el dinero iba al mantenimiento de la escuela y las perspectivas no eran prometedoras.

El aikido no era muy conocido en la Costa Este de EEUU y la posibilidad de promocionar este arte marcial usando los métodos tradicionales eran muy limitadas debido a motivos económicos, anunciar en los medios era muy costoso. El único medio de presentarse era en exhibiciones públicas. Afortunadamente, gracias a la amabilidad de otras escuelas de artes marciales, abundaban las posibilidades de presentaciones públicas, por ejemplo durante los campeonatos de karate. De ahí que muchos alumnos provienen de dojos de otras artes marciales y querían probarse en nuevos terrenos. Estos primeros años fueron un desafío importante para Yoshimitsu, si bien estaba fuertemente apoyado por sus alumnos, quienes estabn involucrados en asuntos del dojo, algunos de ellos son Mike Abrams, Harvey Konigsberg, Harry McCormack. En los años 60 había un promedio de aproximadamente 50 personas entrenando en el dojo.

El instructor principal de NY Aikikai no tuvo mucha suerte. La visa de intercambio cultural que tenía no le garantizaba una estadía larga en EEUU y eso amenazaba con ser deportado a Japón. Aparecieron nuevos problemas con el nacimiento de sus hijos. A los dos nacidos en EEUU se les otorgó la ciudadanía y podían quedarse. Yoshimitsu y su esposa y la hija mayor, nacidos en Japón no podían quedarse. Para intentar proteger a su familia de la despiadada ley de inmigración tomaron una difícil decisión: su esposa volvería a su país con los hijos. Esta separación de su familia cercana en esa época, es algo que Yamada Sensei lamenta hasta el día de hoy.

Lentamente el aikido se fue haciendo atractivo para la gente no solo de Nueva York sino de toda la Costa Este. Esto fue principalmente debido al increíble compromiso de Yamada Sensei. Viajaba tanto, a Boston, sur de Nueva Jersey, Pensilvania y Canadá, que sus alumnos empezaron a quejarse de que no estaba nunca en Nueva York. Sin embargo, como él era la única persona con la experiencia correcta, tenía que ocuparse de todo. Los acciones de Yoshimitsu Yamada fueron deliberadas, trabajar en los cimientos resultó con el tiempo en muchos grandes profesores que hasta el día de hoy tienen sus propias escuelas.

Estar tan involucrado en esta misión por la que fue enviado a EEUU empezó a producir efecto. Cuando la situación del dojo de Nueva York se hizo estable, el aikido más popular y los dojos en sí estaban operando efectivamente, llegó el momento de establecer una organización con el fin de formalizar y especificar la cooperación desde un punto de vista administrativo. Así, en 1968 se creó la United States Aikido Federation (Federación Estadounidense de Aikido). Esto fue debido a la cooperación entre los maestros delegados por Hombu Dojo en Estados Unidos y es la mayor organización de Norte América.

Los problemas de visa terminaron en 1972. Yamada Sensei empezó a usar intensivamente la libertad adquirida para promover el aikido fuera de los Estados Unidos. Uno de sus primeros viajes fue por una invitación de Tamura Sensei a Francia en 1973.

Los ochenta fue un período relativamente estable. Dos décadas después de la instalación del dojo en EEUU, en 1984 se hizo un gran curso de verano con el Doshu Kisshomaru Ueshiba. Esta prueba de valoración fue un incentivo para trabajar aún más. Sensei viajaba más y más y en 1992 lo invitó a Seichi Sugano Sensei a cooperar con él. Sus amigos de los tiempos de Hombu Dojo se unieron a New York Aikikai dándole a la escuela una importancia única. El dojo de Nueva York es la única escuela del mundo en la que dos alumnos directos de O’Sensei enseñan conjuntamente.

Yamada Sensei recuerda que recién después de 20 años empezó a ver los resultados de su trabajo. Los primeros 10 años se dedicó a la escuela de Nueva York y los siguientes 10 al desarrollo del aikido en la Costa Este. Dice que gracias a las dificultades y problemas que tuvo en el camino, se hizo más maduro. Teniendo cincuenta años llegó a empezar a aceptar el hecho de que la gente lo llamara “Sensei”. Antes de ello se preguntaba “¿he ganado el derecho a que la gente me llame así?”.

Yoshimitsu Yamada pasó en Hombu Dojo alrededor de siete años. Desde aquel tiempo el conjunto de técnicas que se enseñan ha cambiado mucho y el aikido en sí es ligeramente distinto del arte marcial que los primeros uchi-deshi de Morihei Ueshiba aprendieron. A pesar de esta evolución, Yamada Sensei intenta transmitir las cosas que aprendió en ese tiempo. De enseñanza ortodoxa, enseña las técnicas básicas, que intenta no modificar. Cree que es necesaria una base sólida para un desarrollo apropiado. Es un entusiasta de la práctica intensa como medio de desarrollo tanto físico como espiritual. No se opone a la práctica dura, conforme al espíritu del budo, pero no justifica que haya brutalidad o estupidez en el tatami. Aún viaja intensivamente visitando casi todos los continentes. Es el presidente de la Federación Americana de Aikido y de Aikido Sansuikai International, asociación que nuclea a todos los países latinoamericanos y países de otros continentes. Es autor de numerosos libros y DVDs de aikido.

Cuando se le pregunta de qué cosas se siente más orgulloso, Sensei Yamada dice que de su propio dojo, del hecho de haber contribuido al desarrollo del aikido en el mundo y de haber ayudado a tanta gente a convertirse en excelentes profesores de aikido.

¿Algún sueño? Comprarse un terreno cerca de Nueva York y fundar un dojo como fuera Iwama en sus mejores épocas. Tener muchos uchi-deshi, seguir con los entrenamientos, formar un pequeño…







miércoles, 31 de agosto de 2022

La profecía Hopi. La carta del Gran Abuelo Hopi. Año 1920

La profecía Hopi. La carta de Gran Abuelo Hopi. Año 1920.

 



Piedras del Parque Nacional de Coconino.  Indican con exactitud la llegada de una nueva estación. Foto tomada de la web. 

“No basta con que el hombre sea feliz en su carne, sino que debe ser feliz en su espíritu; porque sin felicidad y fuerza espiritual la vida es engañosa, sin buscar las cosas del espíritu, la vida se vive a medias y está vacía. Por vida espiritual no quiero decir “el apartarse una hora de un día para estar en adoración (meditación, rezos)”, sino buscar las cosas del espíritu en cada hora, cada día. 

Les pregunto: ¿Qué hizo esta gente para encontrar iluminación y fuerza espiritual ? Sólo se dedicaron a una vida que tenía un poco más que trabajar? Se les dio la oportunidad cada día de sus vidas, tal como a ustedes les será dada la elección de buscar la fuerza del espíritu o resignarse a una vida de trabajo sin significado. 

El resultado es siempre el mismo: sepulcros olvidados y sueños olvidados de olvidadas gentes. No es importante lo que alguien recuerde, sino alcanzar a Dios y sostener una posición positiva del Espíritu, que mueve todas as cosas, trayendo la conciencia del hombre más cerca de su Creador.

No basta con buscar las cosas del espíritu a un nivel personal, él lo insta insta a hacerlo así, y quienes buscan lo espiritual solo para sí mismos, no están buscando cambiar al espíritu que se mueve a través de los corazones de los hombres. Ellos están escapando, eludiendo su responsabilidad y usando su conocimiento para su propia glorificación. 

Un hombre espiritual debe trabajar por un principio, por una causa, por una búsqueda mucho mayor que la glorificación de sí mismo, para cambiar el espíritu que dirige a los hombres hacia su destrucción.

Intentar vivir una vida espiritual en la sociedad moderna es el camino mas difícil que se puede recorrer. Es un camino de dolor, aislación y pruebas de fe;  pero es el único camino que puede hacer nuestra Visión una realidad. 

La verdadera búsqueda en la vida, es vivir la sabiduría de la tierra dentro de los confines del hombre, no hay iglesia ni templo que necesitemos para encontrar la paz, porque nuestros templos están en la naturaleza; no hay líderes espirituales, porque nuestros corazones y el creador son nuestros únicos líderes. 

Nuestro número es reducido, porque pocos hablan nuestro lenguaje o comprenden las cosas que vivimos. Así, recorremos solos nuestros caminos, porque cada Visión, cada búsqueda, es única para cada individuo; pero debemos caminar en la sociedad o nuestra Visión morirá, porque un hombre que no vive su Visión, está viviendo su muerte.”

(*) Hopi : El pueblo Hopi es una tribu nativa estadounidense, pobladores ancestrales de Arizona. Hopi, es la forma abreviada de Hopituh Shi-nu-mu ("pueblo pacífico"). Hábitat: Tradicionalmente ocuparon el área de "Cuatro Esquinas" (Confluencia de los actuales estados de Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México en Estados Unidos).


lunes, 15 de agosto de 2022

Lo que aprendes de tu Sensei

Lo que aprendes de tu Sensei






Aprende el corazón con el que practica su arte, cada vez que decide compartirlo contigo.

Aprende su compasión, cuando te permite fallar para poder crecer.

Aprende su coraje, cuando se levanta una vez ha caído, cuando veas que sigue intentando, andando el camino que nunca termina.

Aprende a desaprender, cuando tu visión del arte cambie, cuando te atasques, cuando tu Sensei evolucione, cuando lo hagas tú.

Aprende que el error es tu maestro, tu Sensei no te enseña desde su perfección, sino desde su humanidad, desde su lucha, con sus caídas y sus raspones de rodilla.

Aprende a lidiar contigo, tu Sensei puede mostrarte la entrada, pero eres tú quien recorre el camino.

Y llegado el momento, aprende a dar el ejemplo, para que otros aprendan de ti, lo que aprendes de tu Sensei.


Carlos M. López
Aprendiz de Aikido desde 2014

lunes, 1 de agosto de 2022

La difusión del Aikido : la dificultad de poner una pieza cuadrada en un hueco redondo

La difusión del Aikido : la dificultad de poner una pieza cuadrada en un hueco redondo


Escrito por A.Llanes (31/07/2022)



Sumario 


La sociedad actual reclama la presencia de valores de convivencia que se cultivan a través de la práctica del Aikido. La falta de comprensión respecto a la dinámica de Dōjō aleja a los interesados de este camino marcial. Es necesario crear un puente que facilite un mejor conocimiento respecto de lo que un interesado en Aikido puede esperar cuando se inscribe en un Dōjō. 
La expectativa y disposición mental del interesado en la mayoría de los casos, se encuentra totalmente desconectada de los valores sociales y culturales japoneses. Esta situación se supera aceptando la diferencia cultural; reconociendo algunos rasgos de la sociedad actual y aclarando que la experiencia de Dōjō es una invitación para entrenar una manera de comportarse; donde el estudio de la técnica acompaña y enriquece esta travesía. 
¿Cómo podríamos mejorar la comprensión de este asunto y transmitir esas “formas” y “maneras” del Aikido a la generación Z y Alfa en su mayoría digitales y ajenos al mundo analógico?. 


---------------------


A propósito de la celebración de los 13 años del Dōjō; sentí el deseo de escribir un par de reflexiones. No pretendo molestar a nadie, ni adoctrinar y menos profetizar. Reconozco estos primeros 12 años como el cierre de un ciclo de aprendizaje; y por ser este el primer año de la nueva siembra (post pandemia), me atreveré a lanzar algunas reflexiones a propósito de los retos de compartir un arte marcial japonés tradicional no competitivo, en un mundo convulsionado, alejado de muchos de los valores sociales y culturales japoneses. 

Antes de plasmar estas líneas, quiero expresar un sincero agradecimiento a mis Maestros. Gracias por tanta inspiración y sabiduría. A mis senpais, a mis dôhais; a quienes me han tomado como sensei, y participan del día a día del Dōjō. Gracias a quienes ya no están con nosotros pero nos recuerdan con cariño y envían su linda energía. Gracias a quienes generosamente nos regalaron un “si se puede” al inicio de esta aventura, y a quienes se toman el tiempo de compartirnos sus experiencias y alegrías, especialmente cuando los tiempos se tornan complicados. Gracias también a quienes nos han regalado dificultades en este camino. Todo lo que ha ocurrido nos ha enriquecido enormemente. Gracias de todo corazón.


El primer “desencanto

La proliferación de series de anime y publicaciones de manga; el auge de la cocina asiática (con sus mezcla de sabores y aromas); la fascinación por la cultura del K-Pop; la publicidad de los juegos olímpicos y paraolímpicos; ha suscitado un especial interés por las distintas manifestaciones culturales asiáticas, y dentro de este entorno, algunos se fijan en las artes marciales. 

Sin embargo, ese júbilo que se predica desde la comodidad de una pantalla o un sillón decae, cuando se quiere tomar el sendero de alguna manifestación cultural japonesa. Cualquier camino o arte japonés que se quiera aprender necesitará de mucha disciplina y paciencia del interesado. Y esas dos palabras (paciencia y disciplina), en un mundo como el actual donde todo se quiere (y se promete) en un formato “rápido” y con un “mínimo” esfuerzo, es un contrasentido. 

Pero precisamente en ese “contrasentido”, es que en tiempos como el actual; las artes culturales japonesas, resultan realmente interesantes. Tomar un arte tradicional como lo es el Aikido; es permitirse explorar esa faceta desconocida para algunos; y allí con certeza, encontraran un proceso de reconocimiento y aprendizaje personal. 

Pero no hay que llevarse a engaños. Todos creemos saber qué significa “la disciplina” y “la paciencia”; pero muy poco comprendemos de lo que implica “vivir con disciplina y con paciencia”. Y, si a ese ejercicio se le agrega el vocablo “auto” para volcar esa disciplina y paciencia hacia nosotros mismos; y nos sinceramos un poco más y decimos que todo se trata de “autodisciplina” y “paciencia con nosotros mismos”; el espejismo se rompe y viene la frustración. 

No es el otro; eres tú mismo y tus circunstancias. La tarea es tuya; no depende del sensei, del Dōjō, del senpai, ni de ningún “otro” (ni del apoyo de tu jefe, tu pareja, tus amigos, familiares, etc). Tener un buen instructor que enseñe lo que corresponde (las bases del arte) es indispensable para poder cultivarse en Aikido y en cualquier otro arte; pero no puede perder de vista que nadie se ilumina por sentarse al lado del Dalai Lama. En esta época de los influencer y de las redes sociales, un video o una foto posando al lado un líder carismático además de emoción y fama, genera dinero; no obstante, si se trata de obtener la maestría, hay que vivir y copiar al maestro, para poder entenderlo y poder ver con claridad el arte. Para apropiar sus enseñanzas, hay que vivir con disciplina y paciencia; y entender que el entrenamiento comprende varios aspectos, incluyendo “los que no nos gustan”. 

Cada quien escoge el tipo de artista que quiere ser y escoge al maestro que quiere tener. “Haz todo lo que puedas y lo demás déjaselo al destino” dice un proverbio japonés. ¿Qué tanto estás dispuesto a hacer?. Sé honesto contigo mismo. Aikido es trabajo duro. El único secreto es entrenar. 

Y ahí va otra cubeta de agua fría 

Pero pensemos de manera positiva; digamos que nuestro interesado se levantó del sillón, se despegó de la pantalla y del dispositivo móvil (por un instante) y se trajo al Dōjō. Lo primero que verá será un espacio abierto, con colchonetas (tatami) bien apiladas y con apariencia de limpieza; y ahí se revela un gran secreto marcial: conservar el espacio de esa manera, limpio y organizado, hace parte del entrenamiento. 

Dicho de otra manera, se espera que Usted contribuya con la armonía y el orden del lugar. Espere, ¿Qué significa eso? ¿Qué es esa forma de tratar al cliente?. 

Y ahí aparece otra gran verdad. Usted no es un cliente; y por ende, no espere que lo atiendan y suplan todos sus caprichos, y menos, espere tener siempre la razón. Aikido tiene sus formas y maneras de aprendizaje así estemos bastante lejos de Japón. Si decimos que practicamos bajo un linaje tradicional (Aikikai), toda esta manera “nipona” de hacer las cosas, debe mantenerse. Al Dōjō se viene a conectar con nosotros mismos y con los demás; a despertar la atención; la intuición y la sensibilidad; y todo ello se obtiene atendiendo a los “pequeños detalles”. 

Como humanos de esta época somos muy visuales y con una gran capacidad de inventiva. Así que para evitar este fuerte impacto que muchas veces lleva al descontento, lanzo una propuesta. Imagine por un instante que cuando va al Dōjō, se dirige a la “casa estudio” de cualquier “reality show” y que se vale crear un “personaje” o un “avatar”.  Esa identidad “virtual” que lo acompañará al Dōjō; será la que se someterá a esas labores que muy seguramente Usted, no hace en su casa o en su oficina o en su trabajo. 

Ese “personaje” o “avatar”, como en los juegos de rol; deberá estar abierto a la posibilidad de trabajar para adquirir varias cualidades (o súper poderes); aprender a ser cálido; respetuoso; humilde y prudente. Todos estos “gestos” se obtienen a partir de una forma de hacer las cosas (y esa es la experiencia de Dōjō). 

Entrenar con personas de distintos niveles de experiencia, desarrolla un espíritu colaborativo. Intercambiar los roles de uke y nage, nos ayuda a desarrollar la compasión (aprender a ponernos en el lugar del otro). La camaradería entre senpai (compañero de antes) y  kōhai (compañero de después), nos enseña sobre nuestra responsabilidad en comunidad, y permite interiorizar que así como alguien te apoya, tú eres el apoyo de alguien más. Limpiar, es un acto de gratitud y de bondad.  La lista es larga; pero no quiero arruinar la emoción que genera esta travesía de Aikido; donde la mejor brújula para el recorrido será cuidar (y cultivar) siempre el alma de principiante, la mente de principiante (Shoshin). Mantener esa apertura, entusiasmo y falta de ideas preconcebidas, es la actitud que permite recorrer este camino con consciencia y plenitud. 

Este “ejercicio” de realidad virtual extendida o aumentada; es ecológico y de mínimo costo tecnológico. El consumo de energía eléctrica es prácticamente nulo; al igual que la demanda de tecnología (con un gi/uniforme y unos implementos de madera será suficiente). La buena noticia de este “juego de rol”; es que si le queda gustando lo puede replicar en cualquier entorno (en la familia, en el trabajo, etc). Está comprobado que no tiene efectos adversos. Ningún animal ha resultado herido al llevar su “avatar” de Dōjō a la sociedad. 

Y de eso se trata. De cultivar “formas” y “maneras” de Aikido en el Dōjō, y replicarlas en la sociedad. La filosofía del Aikido se interioriza con un entrenamiento sincero y con la genuina disposición de querer ser cada día mejores individuos y mejores ciudadanos. Parafraseando a Gabriel O Pensador, rapero y compositor Brasilero,  “Seja você mesmo, mas não sea sempre o mismo” (sea usted mismo, pero no sea siempre el mismo). Qué su presencia y ejemplo inspire y lidere una mejor sociedad. 

Suena bonito ¿cierto?. Empecemos. Aquí está la esponja y esta cubeta de agua. Comencemos a limpiar afuera; hasta que podamos limpiar los espejos de nuestra alma. Trabajemos en esa labor de limpiar hasta que ese hábito nos guste y una vez interiorizado, podamos pasar de lo visible (lo material) a lo etéreo (lo intangible).

Transmitir el “Wa”, en un mundo de “rebeldes” y antihéroes

Suena paradójico, pero pareciera que en estos tiempos, el caos es la zona de confort de los latinoamericanos (y del mundo) . Y como es nuestra zona de confort; queremos llevarla a todos los espacios y entornos sociales. 

Las series más exitosas del momento retratan antihéroes y rebeldes (muchos sin causa) que quieren triturar, extinguir la sociedad, al “sistema opresor”, a las “instituciones de control”, etc, etc; sin dejar claro después de tanto destrozo quién va a limpiar tanto reguero, ni cómo se va a componer ese estropicio. O están aquellas series, que instan para que cada uno sea el héroe de su propia historia. La (presunta) historia más sublime, especial e importante de todos los tiempos (porque “tú eres único, maravilloso y con súper poderes”). Y de esta manera, se ven en las calles “héroes” ataviados de su celular sirviendo de puente (sin filtro) entre “su realidad parcializada” y las redes sociales (debidamente segmentadas); denunciando, exigiendo y reclamando un cambio; como si fuera posible que los héroes del Universo Marvel o DC pudieran venir a remediarlo todo. Pareciera que como sociedad hemos hecho del miedo, del odio y del caos (que se nutre de los dos anteriores) la zona de confort de nuestra vida (o hasta ahora, el único universo posible). 

Pues bien. Ese mundo de “individualidades”, de inconformes, antihéroes y rebeldes sin causa; es un aspecto a despojar cuando se ingresa al Dōjō. De la misma manera que uno se quita los zapatos para ingresar a ese espacio; así mismo. Todo ese ruido mental (y ese torbellino emocional de rabia, miedo, odio, etc) se debe quedar afuera. Cuando termine su práctica, es libre de recogerlo o simplemente, comenzar a abandonarlo (poco a poco).

Las artes marciales tradicionales japonesas se estructuran a partir de un valor (principio) transversal que es el “Wa”; que se puede traducir como armonía, cohesión, paz, estilo japonés o incluso, Japón. “Wa” es un valor fundamental de la sociedad japonesa; que se traduce en una invitación a comportarse de manera similar al resto; de trabajar por la uniformidad y la conformidad. Valorar el “Wa” es valorar la paz y la armonía; es un llamado a seguir las órdenes (incluso de manera acrítica). 

A la par con este concepto, se encuentran otros tres aspectos que sustentan el código social japonés: el “tate sakai”, la verticalidad en las relaciones japonesas;  el culto a la forma (“rei”) y la dualidad “honne/tatemae” (donde “honne” lo podríamos definir como intenciones verdaderas, lo que realmente piensas; mientras que “tatemae” hace referencia a las obligaciones sociales). Dentro de estos valores (principios) surgen conceptos como el “omotenashi”, la hospitalidad japonesa; la idea de cuidar a los invitados de todo corazón; el ideal de poner el “yo” al servicio del invitado y anticiparse a la necesidad del otro. 

Entonces, volvamos. Inscribirse en un Dōjō tradicional de Aikido o de cualquier arte tradicional japonés; implica asumir el compromiso de que abrirá su mente y su corazón; a una manera diferente de hacer las cosas. De experimentar la oportunidad de sentirse parte de algo y de sumar, para el beneficio de los demás y el propio. Su proceso (vivencia) es personal pero su desarrollo será colectivo.  

De ahí que la invitación a asumir la actitud de un juego de rol o de un reality show y crear su “avatar” o “personaje”, me gusta. Todos aprendemos jugando, imitando, hasta que finalmente comprendemos y logramos hacerlo por nuestra propia cuenta. Usted se acerca al Dōjō para experimentar esta dinámica; y por ello, no espere que el Aikido se adapte a sus “expectativas”, ilusiones o fantasías personales. El Aikido es lo que es. Con sus reglas, formas y maneras.  

Aquí no se vende Aikido

Hasta el momento, solo se ha enfatizado en la actitud del interesado (del practicante) de Aikido. No se ha dicho nada de la técnica. La razón es simple. Porque sin una actitud mental y personal adecuada; su desarrollo en Aikido estará limitado simplemente a la habilidad de doblar brazos y lanzar gente por el aire; lo que dependiendo de su entorno podría serle útil (no lo discuto); pero su condición de artista marcial estará incompleta. Le faltaría la esencia. Algo así, como una libélula o una mariposa de plástico. Sin importar qué tan bellas se vean, les falta la fragilidad y la sensibilidad de la vida. Esa imperfección, perfecta, que genera “magia”.

La maestría de la técnica en Aikido es un estado al que acceden pocos. No obstante, la búsqueda de esa maestría es la llave que activa todo este camino que tiene por finalidad potencializar las habilidades humanas. 

Así que por favor, no se llame a engaños. Si su técnica es deficiente, difícilmente Usted podrá ser un referente de maestría en Aikido. Incluso, si su técnica es vistosa y atrae multitudes; pero su corazón, actitud y estilo de vida no le permiten manifestar con sus actos los altos estándares morales y éticos de este arte marcial; su camino no ha terminado. Es más, me paso de irreverente y me atrevo a pensar que ni siquiera ha comenzado.  Si usted es un excelente orador y pregona sobre las maravillas del Aikido y de sus múltiples aplicaciones en la vida; pero no entrena Aikido y no tiene un historia de Dōjō; Usted es un poeta o un “excelente” orador, pero no es un Aikidoka (y si bien agradezco la publicidad; también le agradecería la sinceridad en este punto; porque Usted vende espejos con un reflejo idealizado de algo que desconoce). 

Cuando se ha aceptado el compromiso de difundir Aikido; considero que hay que ser extremadamente cuidadoso con no arruinar el linaje (y más si al Dōjō se le ha puesto el apellido “Aikikai”). Para ello, sea honesto con Usted mismo y con quienes se acerquen al Dōjō. 

La práctica y el acceso al contenido de un arte marcial, puede hacerse por una línea Ryu-ha o por una línea de Shin-budo. La escuela Ryu-ha es la escuela tradicional; de la antigua usanza donde existe una relación cercana maestro – discípulo. El concepto Ryu dentro de sus varias acepciones, acepta la idea del fluir de un río; algo que se ha decantado, para que independientemente del canal por el que se tome, llegue lo más preservado posible. Las escuelas Shin-budo son distantes de lo tradicional; hay un espíritu marcial (se quiere cultivar el Budō), pero es distante de la escuela tradicional y quien enseña, no está necesariamente cualificado para transmitir ese arte; lo que se entrega es su interpretación y adaptación. En este punto, no se trata de decir “qué es lo mejor” o “si algo es lo verdadero o lo falso”; lo importante aquí es la responsabilidad con la que ese artista hace esa adaptación. Como mencioné anteriormente, cada uno escoge a su maestro (“para gustos, los colores”).

En lo que respecta al Aikido y  a las formas de transmitirlo, y siendo muy consciente de mis limitaciones personales y del camino que aún me falta por recorrer; estoy de acuerdo con quienes señalan que al ser el  Aikido un arte marcial tradicional japonés; generar esas “adaptaciones” o “interpretaciones”; configura una pérdida innecesaria del Arte. Cuido sinceramente de mi relación con mi maestro y de las formas y maneras como esas enseñanzas me han sido entregadas. Frente a mi rol de instructor tengo claro que el punto más importante a transmitir es el potencial de desenvolvimiento humano; y las bases de la técnica, tal cual me han sido compartidas. He asumido este camino marcial con sincero interés y respeto por su forma tradicional; y por ese motivo, en este Dōjō tenemos el genuino interés de formarnos en esos valores y dentro de la dinámica marcial tradicional. 

Entonces, vuelvo al intento de reflexión de esta parte final. Aikido no se vende; y este hecho confunde a varios de los interesados en experimentar y conocer el mundo Asiático. Comprendo que somos una sociedad esencialmente de consumo (donde se venden bienes y servicios) y donde prácticamente todo tiene un precio; pero, así como el practicante de Aikido en un Dōjō tradicional, tienen una connotación diferente a la de cliente; Aikido no es un servicio que se vende al mejor postor. 

Tenga claro que una vez el sensei lo acepta en el Dōjō se compromete a guiarlo y apoyarlo en su camino marcial; pero las formas y maneras de practicar Aikido no se transan. Cada peldaño de desarrollo y cada Dan, son el resultado de su esfuerzo y de su disciplina; del apoyo de sus compañeros y del compromiso de su sensei como su guía. Las técnicas, tiempos y condiciones para cada momento están claras desde el principio; y no hay atajos. Bajo esta lógica, no espere que Aikido, el Dōjō o el sensei se adapten a Usted (a su ilusión, a su expectativa y a su deseo). 

Ahora que conoce que la experiencia de Dōjō es una invitación para entrenar “una manera de actuar” diferente a la habitual; el paso honesto y prudente sería revisar qué lo mueve genuinamente a practicar Aikido (preguntarse ¿qué estoy buscando en este espacio? ¿resueno con esta propuesta de camino?). Cualquier justificación o motivación que tenga en ese momento será respetable y válida siempre y cuando sea sincera.

Al cabo de un tiempo, lo que lo traerá al Dōjō no será esa motivación inicial; será su disciplina. Dicen por ahí que “una chispa no es el propósito”. Se trata de aprender a estar listo para vivir. En este camino el resultado no es exigible; lo que se exige es el esfuerzo. 

****

En el campo colombiano se dice que, “no se deja de cosechar porque una siembra salió mal”. Cada año es una nueva siembra con sus dificultades y desafíos; con sus frutos y experiencias. Espero que estas reflexiones ayuden a remover y abonar el terreno para este nuevo ciclo. Se siguen plantando semillas y cuidando retoños. Sigamos plantando nuestra huerta y cuidando de nosotros mismos y de los demás. 


lunes, 25 de julio de 2022

“En busca de la belleza del Aikido” Aikido Doshu Ueshiba Moriteru

Aikido Tankyu Volumen 64

 “En busca de la belleza del Aikido”

Aikido Doshu

Ueshiba Moriteru


Tomado de https://m.facebook.com/AikikaiFoundation/; texto original en japonés / inglés publicado el 16 de julio de 2022 en redes sociales. *Traducción espontánea del Editor. 


Tomado de la web

La Fundación Aikikai está volviendo poco a poco a la vida normal. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría antes, los instructores no andan por todo el mundo impartiendo seminarios y asistiendo a eventos de aniversario. Incluso el número de invitaciones de fin de semana que he recibido para eventos y seminarios se ha reducido drásticamente bajo la influencia del corona virus, hasta el punto de que casi no hay ninguna. Sin embargo, no se puede malinterpretar; el vigor está volviendo al mundo del Aikido. 

Aunque he perdido dos años y medio de viajes y entrenamiento, he ganado tiempo. Mi estilo de vida cambió de estar en movimiento a estar casi siempre practicando y cumpliendo con mis obligaciones en el Aikido Hombu Dojo. Aunque era fácil para mi cuerpo, no hace falta decir que mi cerebro trabajaba constantemente. Y con ese margen de maniobra, aumentó el tiempo que podía dedicar en casa a escribir, leer el periódico y ver la televisión. 

Pude ver los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio del año pasado, así como los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Pekín de este año como nunca antes. Gracias a ello, aprendí sobre los atletas que hasta entonces desconocía, y de repente me di cuenta de algo por ellos. 

Se cerró el telón de la carrera de la leyenda de la gimnasia Kohei Uchimura, y una de sus respuestas en una entrevista me pareció la respuesta que uno daría también para el Aikido. 

El Sr. Uchimura, que ha competido en numerosas ocasiones y ha dejado un legado brillante, regresó a los cimientos de la gimnasia japonesa y cuidadosamente ejecutó una bella actuación de principio a fin. Es un estado de ánimo que supera la mente perversa de hacer cualquier cosa para ganar.

Según el Sr. Uchimura, una actuación hermosa es:

"Que no piensen que están viendo gimnasia. Debe ser una obra de arte. Debo sobrepasar los límites de la competición y hacer que lo piensen, como si estuvieran viendo un cuadro o la corriente de un hermoso río. Si la reacción es algo así, creo que se convierte en algo real. Algo falta si lo ven y sólo piensan "la técnica es genial" o "¡es fascinante!".

"Que no piensen que están viendo gimnasia". Si se cambia a Aikido, "Que no piensen que están viendo un embu de Aikido". ¿Pero qué significa eso? Creo que significa, por supuesto, seguir cuidadosamente los fundamentos. La búsqueda del taisabaki fundamental de irimi, tenkan y tenshin es la búsqueda de todas las demás técnicas hechas de sus combinaciones. Hay un largo camino por recorrer antes de que las técnicas sean vistas como el flujo de un hermoso río, como si se escuchara a Mozart, o como una pintura que conmueve profundamente al espectador. Pero tal vez sea por eso por lo que la gente sigue recorriendo el camino. 

Las palabras del medallista de oro en snowboard de los Juegos Olímpicos de Invierno, Ayumu Hirano, también me dejaron una profunda impresión. 

"En medio de muchos desafíos, pensé de forma pragmática "hay un 'límite'. 

Mirando constantemente los 'límites', llegué a ver lo que hay más allá de ellos.  Una dura batalla puede ser un 'peso' al principio, pero luego llegas a un punto en el que no sientes el peso, y a medida que progresas, nace la emoción. Eso es lo que pasa cuando te lo tomas en serio".

Aunque los límites de los que él habla y los que yo pienso son diferentes, "ver lo que hay más allá" me da una idea de cómo vivir la vida de acuerdo con el propio camino vital. Sería algo maravilloso permitirle a uno crecer hasta el punto en que el "peso" ya no se sienta pesado. No tengo más que admiración por el hecho de que tenga tal iluminación a una edad tan temprana. 

He superado los 70 años, y sería una mentira decir que mi cuerpo, sobrecargado, no está en declive. Sin embargo, es precisamente porque siento cosas similares a este límite que tengo que acercarme al bello Aikido con el mismo espíritu que he cultivado hasta ahora, y con una madurez que supera el declive de mi cuerpo físico. 

Después de la Guerra, Kisshomaru Segundo Doshu resolvió que "después de haber perdido todo en Japón, levantarse con algo de lo que los japoneses puedan estar orgullosos" y prometió "revivir Japón con el Aikido". De la misma manera, en este difícil estado del mundo, quiero seguir adelante mientras lucho contra la decadencia de mi cuerpo para que el Aikido sea comprendido en estos tiempos cambiantes, y que junto con wago-no-kokoro (nuestros corazones como uno) nos enriquezcamos mutuamente.

-----------

Texto base de traducción

Aikido Tankyu Volume 64 

“In Search of Beautiful Aikido”

Aikido Doshu 

Ueshiba Moriteru

 The Aikikai Foundation is little by little returning to normal life. Unlike before though, instructors are not bustling around the world teaching seminars and attending anniversary events. Even the number of weekend invitations I received for events and seminars has reduced dramatically under the influence of corona virus, to the point where there are almost none. However, it cannot be mistaken that vigor is returning to the Aikido world. 

 While I missed two and a half years of travel and training, I gained time. My lifestyle changed from being on the move to almost always practicing and fulfilling my duties at the Aikido Hombu Dojo. Although it was easy for my body, it is needless to say that my brain was constantly at work. And with that leeway, the time I could devote at home to writing, reading the newspaper, and watching TV increased. 

 I was able to watch last year’s Tokyo Olympic and Paralympic Games, as well as this year’s Beijing Olympic and Paralympic Games like never before. Because of this, I learned about the athletes I had been until then unacquainted with, and I suddenly noticed something because of them. 

 The curtain closed on gymnastics legend Kohei Uchimura’s career, and one of his answers in an interview struck me as the answer one would give for Aikido as well. Mr. Uchimura, who has competed numerous times and left a glowing legacy returned to Japan Gymnastics’ foundations and carefully ran through a head-to-toe beautiful performance. It is a frame of mind that surpasses the wicked mind of doing anything to win.

 According to Mr. Uchimura, a beautiful performance is

“Don’t let them think they’re watching gymnastics. It must be a work of art. I must surpass the bounds of competition and make them think it, as if they were seeing a picture or the flow of a beautiful river. If the reaction is something like that, I think it becomes the real thing. Something is lacking if they watch and only think ‘the technique is cool,’ or, ‘it’s fascinating!’”

 “Don’t let them think they’re watching gymnastics.” If it is changed to Aikido, “Don’t let them think they’re watching an Aikido embu.” But what does that mean? I believe it means of course carefully following the fundamentals. Pursuit of the fundamental taisabaki of irimi, tenkan, and tenshin is the pursuit of all other techniques made of their combinations. There is a long way to go before techniques are seen as the flow of a beautiful river, as if listening to Mozart, or like a painting which deeply moves the viewer. But maybe it is because of this that people keep walking the path. 

 Winter Olympics snowboarding gold medalist Ayumu Hirano’s words also left a deep impression on me. 

“In the midst of many challenges, I thought pragmatically “there is a ‘limit.’ 

By constantly looking at the ‘limits,’ I came to see what lies beyond them.  A tough battle can be a ‘weight’ at first, but then you get to where you cannot feel the weight, and as you progress, excitement is born. That’s what happens when you’re serious about it.”

 While the limits he speaks about and the limits I think about are different, “seeing what lies beyond” gives me a sense of how to live life according to one’s life path. It would be a wonderful thing to allow one to grow to the point where “weight” no longer feels heavy. I have nothing but admiration that he has such enlightenment at a young age. 

 I have passed 70 years old, and it would be a lie to say that my overused body is not in decline. However, it is precisely because I feel things similar to this limit that I have to approach beautiful Aikido with the same spirit I have cultivated until now, and with a maturity that overcomes the decline of my physical body. 

 After the War, Kisshomaru Second Doshu resolved that “after having lost everything in Japan, to stand up with something Japanese people can be proud of” and promised to “revive Japan with Aikido.” In that same way, in this difficult state of the world, I want to press forward while fighting the decline of my body so that Aikido is understood in these changing times, and that together with wago-no-kokoro (our hearts as one) we enrich each other.

domingo, 6 de marzo de 2022

Reflexión - Shu Ha Ri Tamura Sensei


Reflexión . Shu Ha Ri Tamura Sensei

(*Traducción espontánea del editor)






Los conceptos de Shu, Ha, Ri se aplica a todas las técnicas tradicionales...

"En Shu uno sigue escrupulosamente las enseñanzas de su maestro hasta que uno puede reproducir las técnicas exactamente.

Una vez que uno llega a ese nivel uno trata de ver lo que tal y otro cambio implica. Uno deja el molde para continuar estudiando. Eso es Ha.

Finalmente, uno supera las contradicciones y la técnica se vuelve propia. Esta es Ri.

En estos días la gente quiere empezar con Ri (risas). No pueden hacer lo que hace el maestro, así que buscan otro camino. No pueden hacer una cosa y hacen otra. En ese caso, es mejor hacer otra desde el principio. Y si corrijo a la gente, me dicen que no pueden hacerlo, que es imposible. Pero es inútil hacer algo que se pueda hacer fácilmente. ¡Estudiar implica tratar de hacer algo que no puedes hacer! No hay atajo."


-----

(*Texto original)

The Concepts of Shu, Ha, Ri applies to all traditional techniques...

"In Shu one scrupulously follows the teachings of their master until one can reproduce the techniques exactly.

Once one gets to that level one tries to see what such and such a change implies. One leaves the mould to continue studying. That is Ha.

Finally, one overcomes the contradictions and the technique becomes one’s own. This is Ri.

These days people want to start with Ri (laughs). They cannot do as the master does, so they seek another way. They cannot do one thing so they do another. In that case, it is better to do something else from the beginning. And if I correct people, they tell me that they cannot do it, that it is impossible. But it is useless to do something that you can do easily. Studying implies trying to do something that you cannot do! There is no shortcut."

Fr. Interview with Nobuyoshi Tamura (1933-2010), "The Eagle of Aikido"
8th dan, METU aikido

jueves, 10 de febrero de 2022

Reflexión: Actitud de práctica - T K Chiba Sensei

Reflexión: Actitud de práctica - T K Chiba Sensei

(*Traducción espontánea del editor)



“Cuando falta la actitud de principiante (Shoshin) y la atención a la conducta correcta en el dojo, ensuciamos las aguas puras del aikido con nuestros motivos y agendas distorsionadas. Fíjese en los pequeños detalles de su práctica y permítase fallar. Su ego no querrá que falle, insistirá en verse bien y no quiere parecer fracasado; esto es una trampa, haga lo opuesto de lo que le dice y disfrute de su trabajo en el dojo sin conceptos de éxito o fracaso. La humildad es esencial y todos nosotros debemos rompernos antes de rehacernos, el proceso puede ser fácil o difícil. Reflexione sobre ello”.

T. Chiba Sensei


---

(*Texto original)

"Without Shoshin and attention to correct conduct in the dojo, we muddy the pure water of Aikido with our distorted motives and agendas, Watch the smallest details in your practice and allow yourself to fail. Ego will not want you to fail, it insists on looking good and does not want to appear a failure, this is a trap - do the opposite of what it tells you and enjoy all of your efforts in the dojo without concepts of success and failure. Humility is essential and we all must be broken down in order to be rebuilt, this process can be made easy or hard. Reflect." 

T. Chiba Sensei


martes, 30 de noviembre de 2021

No entrenan

No entrenan

Tomado de Facebook (2019). Perfil de Milton Peralta - Cinto Blanco. 



No entrenan cuando están tristes, porque no tienen ganas.

No entrenan cuando están felices, porque es su momento de disfrutar.

No entrenan cuando están en pareja, porque deben priorizar el amor.

No entrenan cuando se separan, porque su duelo es inmenso.

No entrenan cuando no tienen trabajo, porque no pueden pagar las lecciones.

No entrenan cuando tienen trabajo, porque no tienen tiempo.

No entrenan cuando sus padres les dicen que están descuidando sus estudios.

No entrenan cuando se han tomado sus estudios en serio.

No entrenan cuando no tienen hijos y quieren disfrutar de la vida.

No entrenan cuando tienen hijos y la vida les exige ser serios.

No entrenan en verano, cuando no soportan el calor.

No entrenan en invierno, cuando no soportan el frío.

No entrenan cuando les duele algo, lo cual puede ser prudente.

No entrenan por si les llegara a doler.

No entrenan cuando es fin de año.

No entrenan cuando es principio de año.

No entrenan cuando están delgados y no necesitan el ejercicio.

No entrenan cuando tienen sobrepeso y primero quieren adelgazar.

No entrenan cuando son jóvenes y hay cosas más interesantes para hacer.

No entrenan cuando ya se hicieron grandes y creen que ya es demasiado tarde.

No entrenan, en definitiva, cuando siempre se trata de lo que no está, de lo que no es, de condiciones ideales que nunca habrá.

El entrenamiento siempre es hoy, ese pequeño tajo en la rutina que es un acto de intimidad consigo mismos.


sábado, 16 de octubre de 2021

¿Cuáles son los beneficios de practicar artes marciales?

¿Cuáles son los beneficios de practicar artes marciales?

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/11/141124_deportes_artes_marciales_inicio_comenzar_jmp


Unos prefieren el karate, otros el aikido, también están los seguidores de kung-fu y taichi y los que sueñan con los Juegos Olímpicos prefieren el judo o el taekwondo.

Los tipos de artes marciales se han expandido con el paso de los años y abarcan un número de deportes y disciplinas que promueven la salud física y mental, el autocontrol, la disciplina y la protección personal.

Si bien es frecuente que las artes marciales se relacionen con la cultura oriental, y que las técnicas tradicionales de pelea se originen en Asia, es posible encontrar algunas de sus raíces en Europa e incluso en América.

Su espíritu tradicional ha evolucionado y es común ver hoy en día especialidades de combate y deportivas que se fusionan como las artes marciales mixtas (AMM) o el kickboxing.

Variedad

Al tratarse de muchas disciplinas, las artes marciales ofrecen muchos tipos de beneficios, pero en general se puede lograr una reducción del peso, tonificación muscular y un aumento en la resistencia cardiovascular a través de sesiones intensas de ejercicios.

En judo, por ejemplo, se pueden quemar más de 300 calorías en un enfrentamiento, además de mejorar el estado físico y de aumentar los niveles de balance, coordinación y flexibilidad.

Otro elemento es que pueden hacer versiones modificadas de un estilo para adaptarlos a las personas que no les gustan los deportes de contacto.

En este caso se pueden aprovechar los movimientos para fortalecer los músculos del cuerpo, además de estimular la concentración.

Uno de los objetivos de las artes marciales es enseñar métodos de defensa personal, movimientos que también permiten disminuir el riesgo de lesiones en otros deportes al ofrecer el conocimiento de cómo caer o evadir contacto de una manera segura.

Las artes marciales también enfatizan en la autoconfianza, respecto y disciplina, especialmente en las que provienen del este asiático como karate, taekwondo, aikido o kendo, donde es crucial la imagen del sensei y la jerarquización entre las personas que los practican.

La Asociación Británica de Artes Marciales resalta que "al dominar un arte marcial las personas usan tanto el cuerpo como la mente, lo que no se puede decir de todos los tipos de ejercicio".

El organismo recomienda a las persona asistir a diferentes clases de artes marciales ya que hay muchos tipos, como kung-fu o capoeira, que pueden ser más beneficiosos para la coordinación, para el poder de control mental o para la tonificación muscular.


sábado, 2 de octubre de 2021

Técnicas de Contraataque de Origen Japonés

Técnicas de contraataque de Origen Japonés

Tomado de http://dobokdiario.medios.com.ar/contenido/405/tecnicas-de-contraataque-de-origen-japones



Sen no sen (Contraataque Preventivo): También conocido como Sente. En esta situación ambos oponentes se están moviendo simultáneamente.  Tu conocimiento sobre su intención de ataque te permitirá atacar un poco mas rápido permitiéndote golpear a tu oponente mas rápido que él a ti. El ataque se produce cuando percibes de tu oponente la intención de ataque.

Sen-sen no sen (Contraataque Simultáneo): También conocido como Sensen no Sente. En este caso ambos oponentes están listos y deseosos de atacar. Tu ataque debe realizarse de primero en una fracción de segundo entre el momento en que tu oponente mentalmente comience el ataque y el momento en que él se desplacé para hacerlo. La intención de ataque del oponente va a evitar que este responda con una defensa.

Go no sen (Contraataque Reactivo): También conocido como Gosen no Te. En este debes permanecer en calma y observar tu oponente cuidadosamente. Un bloqueo debe ser la respuesta automática a un ataque del adversario. 

















 







martes, 1 de junio de 2021

SEIZA, GUNZA, TAIZA, KIZA, HANZA

SEIZA, GUNZA, TAIZA, KIZA, HANZA 

Tomado de: http://samuraibushi.simplesite.com/418905423. 
*Ajustes del Editor. 









 “Aunque sean muchas las reglas de etiqueta, con una práctica regular llegan a asimilarse de forma natural. No se sientan perturbados si se les corrige acerca de algún detalle, pues cada uno de ellos es importante para la seguridad de todos y tiene un objetivo preciso en el aprendizaje”. 
Mitsugi SAOTOME, “Aikido: O la armonía de la naturaleza”, Prólogos de Carmelo Ríos y David Jones, Ed. Kairós, Barcelona (España), 1993, pág. 281. 


Inclinaciones, reverencias o genuflexiones (Del lat. tardío genuflexĭo, -ōnis; Acción y efecto de doblar la rodilla, bajándola hacia el suelo, ordinariamente en señal de reverencia) son conductas regulares y reiteradas en un dojo, ya sea al entrar a él, cuando lo abandonamos, al kamiza, al sensei, a los sempai, a los demás compañeros antes, durante y después del entrenamiento. 

EL SALUDO EN JAPÓN 

La etiqueta y el ceremonial japoneses contienen una gran cantidad de simbolismos que inicialmente se nos escapan, pues provienen de una visión y una forma de vida diferentes, de una cultura más simbólica y con matices sutiles como relevantes en el lenguaje corporal y hasta en el lenguaje hablado. 

El saludo para los japoneses. El saludo consiste básicamente en una inclinación de la cabeza, para simbolizar humildad y respeto hacia la otra persona, así como amistad y admiración. En general, el contacto físico es una muestra de descortesía y lo consideran antihigiénico. Por eso no es tradicional que los japoneses se estrechen las manos al modo occidental sino que solo suelen hacerlo cuando hay extranjeros de por medio y están familiarizados con esta costumbre. 

Y es que el saludo no es solo un acto de cortesía sino algo más profundo. El inclinar la cabeza al saludar ante de una persona significa literalmente “entregar la cabeza” (頭を差し出す – atama wo sashidasu), pero no humillación ni sumisión. Es decir, el ofrecer la parte más débil del cuerpo humano (la cabeza) implica confianza y respeto hacia el receptor del saludo. Este gesto típico japonés de inclinarse se denomina Ojigi(/お辞儀). 

La reverencia se utiliza para dar la bienvenida, para las despedidas… y también para dar las gracias. 

El saludo, como vemos, es muy importante en Japón, tanto es así que las empresas suelen proporcionar formación a sus empleados en la forma de ejecutar correctamente los saludos. 

No obstante, los saludos son solo una de las múltiples opciones para mostrar respeto y humildad hacia otra persona. Dependiendo de a quién saludemos, emplearemos más o menos tiempo, y haremos una inclinación más o menos pronunciada. También es posible saludar por otros motivos: ante la presentación de un desconocido, por agradecimiento, para pedir disculpas, para felicitar a alguien, etc.

Los saludos se pueden dividir en función de la formalidad de los mismos, esto es, de informal a muy formal, con grados intermedios. Veamos una clasificación de algunos tipos de saludos:

• Saludo Superficial, 5 grados. Es una ligera inclinación de cabeza. La cabeza se echa hacia delante (no hacia atrás levantando el mentón como en occidente). Está indicado para amigos íntimos y es el más informal de todos (porque es el más corto y relajado). También puede ser usado por personas de mayor rango (en la sociedad o el trabajo) que el interpelado, cuya condición les permite no tener que mostrar tanta humildad. No obstante, el gesto de inclinarse, aunque sea ligeramente, muestra un reconocimiento hacia la otra persona.

• Saludo Informal, Eshaku (会釈), 15 grados. Se emplea con personas conocidas, sin una relación de intimidad, y consideradas de igual status, como un compañero de trabajo. 

Saludo de Respeto, Keirei (敬礼), 30 grados. Este saludo implica un mayor respeto y está reservado para los jefes o personas de rango superior, pudiéndose sobrepasar los 30º si se desea. No se debería usar con buenos amigos o familiares (salvo en contadas ocasiones). 

• Saludo de Mayor Respeto, Saikeirei (最敬礼), 45 grados. Se emplea cuando se ha de pedir disculpas por una falta grave. Este saludo muestra un alto grado de respeto o arrepentimiento y, por tanto, no se usa muy a menudo. 

Saludo de Rodillas, Dogeza (土下座), con la frente en el suelo. Es un saludo muy excepcional, habitual en películas de samuráis (cuando un guerrero o sirviente está en presencia del Daimyo o señor feudal). En la actualidad, podría emplearse cuando se ha cometido una falta terrible, tanto que no existe otra manera de expresar una disculpa adecuada, o durante la práctica de algún arte marcial. 

 Puede suceder que cuando al saludar a alguien, la persona mantenga el saludo más tiempo del esperado (2 ó 3 segundos), en cuyo caso se debe de volver a saludar, pudiendo provocar un nuevo saludo de la otra persona y entrar en un bucle de saludos, pero cada vez con menos inclinación. 

Para comenzar a explicar el Reishiki primero debemos saber que la influencia de las religiones de Lao Tse (taoísmo), Confucio (Confucianismo) y Bodhidharma (Budismo Zen) transformaron las artes marciales con sus aportes filosóficos y doctrinales, dándole forma a muchos de los conceptos del Budo actual. Por supuesto el Reishiki no quedó exento de la influencia de estas corrientes religiosas y filosóficas. 

KANJI REI (SALUDO). 

Existen muchas palabras usadas en el dojo que incluyen el término REI, como son Reiho, Reigi, Reigisaho, Reisansoke o Reishiki

Veamos los caracteres chinos empleados en la escritura japonesa por separado: 

• 礼 (Rei). 

Traducido comúnmente como “saludo”, posee además las siguientes connotaciones: costumbres sociales, modales, rito, comportamiento social adecuado (en el confucianismo), propiedad, cortesía. 

El mismo kanji es usado en el código del Bushido para Respeto (una de las siete virtudes). Indica que los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no seríamos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros. El respeto con todos es un gran ejemplo de humildad y requiere más fuerza y contención que la agresión o el dominio (comportamientos nacidos de la inseguridad). 

Este carácter ya lo empleaban los chinos para Li (礼, decoro o etiqueta). Es una de las cinco constantes para la promoción de las virtudes en el confucionismo. Se refiere a cualquiera de las funciones sociales seculares de la vida cotidiana. Li se codificó y se trató como un sistema integral de normas para orientar la conveniencia o cortesía en la vida cotidiana. Confucio trató de revivir la etiqueta de dinastías anteriores.

Es importante tener en cuenta que, aunque a veces Li se traduce como "ritual" o "ritos", tiene un significado especial en el confucianismo, diferente al religioso, pues los actos de la vida cotidiana se consideran rituales. Los rituales son prácticas reglamentadas que la gente suele realizar, a sabiendas o no, en el curso normal de sus vidas. Trata de dar forma a estos rituales para que posean un contenido y conduzcan a una sociedad e individuo saludables. 

• 法 (ho): método, ley, regla, principio, sistema, estatuto, arte, modo. 
• 式 (shiki): tipo, estilo, formula, ceremonia, ritual, función. 
• 儀 (gi): ceremonia, regla. 
• 作 (sa): uso, empleo. 
• 三 (san): tres. 
• 息 (soke): respiración. 

Por tanto, podríamos definir los siguientes términos: 

Reishiki: Formas ceremoniales, etiqueta. 

Reiho: Reglas de cortesía. 

Reigi: Arte de la etiqueta, modales. 

Reigisaho: Mantenimiento de las formas. 

Reisansoke: Método de las tres respiraciones. 

En Japón el Reishiki fue desarrollado en gran medida durante el período Tokugawa (1603-1868). El gran movimiento neo-confucianista de la época fue el gran impulsor, infundiendo a la ceremonia del saludo el sentido jerárquico que lleva hoy en día. La idea de que toda autoridad proviene de un lugar superior y que todo el mundo tiene su lugar en el orden de las cosas se vio reforzada por el grado de inclinación al saludarse. 


En la corte imperial siempre destacó el Reishiki, hábito adoptado por los bushi. La corte del shogunato adoptó estas costumbres y los samuráis de todo el país comenzaron a utilizar estos protocolos. 

No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes de que los bushi crearan sus propios protocolos distintivos de etiqueta. En la era Tokugawa la acción de inclinarse fue más allá de un simple reconocimiento de la autoridad llegando a convertirse en la forma de actuar correctamente en todo momento. 

El Reishiki fue lo que permitió a los samuráis de Edo disfrutar de cierta libertad, sin ofender ni ser ofendidos, y también mantener un estado de alerta en todo momento. Era tanto una cuestión de seguridad como una cuestión de corrección y cortesía. Con una atención constante a cada movimiento externo, la mente del guerrero debía de estar despierta en todo momento (zanshin). El no ser descuidados reducía la posibilidad de incidentes. 

Es este aspecto de la etiqueta samurái el que se incorporó a las artes marciales. Los saludos son una forma de practicar con seguridad y vigilia. 

 "Budo comienza y termina con Reishiki". 

Lo cual no quiere decir que movamos la cabeza al inicio y final de una clase, sino que el Budo es Reishiki. La etiqueta no es "añadida” sino parte integrante del arte. 

Podemos decir que las artes marciales japonesas están basadas en el Bushido, donde el Reishiki es tan importante como las técnicas. Los actuales Budos son los descendientes modernos de los antiguos Jutsu, donde la muerte estaba muy presente. En base a esto, es evidente que necesitaban cambiar la actitud mental para la práctica. 

En algunos dojos los estudiantes se inclinan y saludan ante un altar. Esto no representa, en modo alguno, una adoración ni posee un significado religioso profundo. Supone mostrar respeto a los maestros del pasado, que dedicaron sus vidas a la formación y la transmisión de sus conocimientos, los cuales tenemos el privilegio de poder disfrutar hoy en día. 

Dice Saotome sensei

“El Aikido no es una religión sino un método de educación y perfeccionamiento del espíritu. No se espera tu adhesión a una doctrina religiosa sino que mantengas la mente abierta. El saludo no es parte de una ceremonia religiosa sino de una manifestación de respeto por el espíritu de la inteligencia universal que habita en cada uno de nosotros. 

La ceremonia del inicio y el final de la clase consiste en un saludo dirigido al shomen. Después se golpean dos veces las manos y vuelve a saludarse al shomen, el Sensei y los practicantes. Los saludos dirigidos al shomen simbolizan el respeto por el espíritu y los principios del Aikido, un signo de gratitud hacia el Fundador. Las dos palmadas representan la unidad, el musubi. La primera envía la vibración hacia al mundo espiritual. La segunda recibe el eco de dicha vibración y conecta tu espíritu con el del Fundador y la Consciencia universal. Ambas vibraciones son el resultado de tus convicciones y actitud espiritual.” 

Mitsugi SAOTOME, “Aikido: O la armonía de la naturaleza”, Prólogos de Carmelo Ríos y David Jones, Ed. Kairós, Barcelona (España), 1993, págs. 281-282. 

Saludar al sensei y dirigirse a él por el título correcto, es mostrar respeto por su experiencia, su capacidad y su esfuerzo, puesto que sin maestros no habría estudiantes. Implica un compromiso de esfuerzo y constancia en la práctica por parte del estudiante, para intentar ser lo mejor posible, tanto como persona como artista marcial. Antaño, en el templo shaolin y en algunos dojos, antes de aceptar a un nuevo discípulo primero se valoraban sus formas y humildad. Un saludo verdadero, con honor y respeto genuinos, muestra que uno está dispuesto a asumir la disciplina de las artes marciales. 

Es importante mostrar respeto a todos por el duro trabajo realizado, así como por su valía como seres humanos. Esto exige no tener ningún resentimiento hacia el compañero y permanecer siempre concentrado y calmado durante el entrenamiento. 

Saludar a un compañero significa un compromiso para con él: compromiso de respeto, de intentar no herirlo, de hacer todo lo posible para progresar y ayudarle a progresar, de respetar las consignas del profesor. Es una forma de dar la palabra, así pues, es importante saludar bien y respetar este compromiso.

Al principio de la práctica, los saludos permiten olvidar las preocupaciones exteriores y prepararse mentalmente para la misma. Al final, es una vuelta a la calma, se respira tranquilamente, se piensa en todo lo aprendido y practicado para memorizarlo mejor. Es indispensable entender el significado de los rituales, puesto que su entendimiento facilita su cumplimiento. 

Un viejo proverbio chino reza: 

Cuando tomas un vaso de agua, siempre hay que pensar en la fuente. La próxima vez que te inclines a saludar, recuerda que ésta es la clave para entender el respeto y la etiqueta de las artes marciales”. 

Suwari Waza (o Gata) es el nombre genérico japonés que reciben las técnicas que se realizan a partir de la posición de sentado, es decir, técnicas que parten de Seiza o Fudoza. 

Suwari (del verbo Suwaru) es “Sentarse”, mientras que Hanza es medio Seiza (han – za, de han – seiza).

Suwari por lo tanto es una acción, mientras que Hanza es una actitud, un kamae. 

La postura a la que nosotros llamamos Suwari no Kamae es Hanza no Kamae (“alerta con una rodilla apoyada en el suelo”), es una variante de Fudoza, que significa algo así como a medio camino de sentarse desde Shizen o a medio camino de levantarse (desde Seiza o Fudoza). 

En el aikido, la postura de saludo tradicionalmente más importante y más usada, es la de seiza. Sin embargo, si el practicante tiene una lesión o cualquier otro malestar físico que de momento le impida hacer seiza, el permiso previo e informado del sensei del dojo le permitirá adoptar la postura formal de saludo –entre las conocidas y aceptadas- que más le acomode a sus circunstancias. 

Claro, existen también otras posturas menos conocidas en su nombre, pero no por ello menos aceptadas dentro de las artes marciales, como son: 

AGURA.- Piernas al frente; rodillas contraídas, tobillos cruzados. 

KIZA.- Arrodillado, con los dedos de los pies apuntando hacia el tatami. 

ANZA.- Sentado; con las piernas cruzadas. 

GUNZA.- Sentado; pierna derecha contraída; pie izquierdo sobre el tobillo derecho. 

KOZA.- Sentado; pierna derecha contraída, poniendo pie derecho pisando el suelo. Pierna izquierda pasa por en medio de pierna derecha. 

TAIZA. Sentado; las dos piernas contraídas contra el cuerpo, abrazándolas con ambos brazos. 

KAHUZA.- Sentado en “flor de loto”, pasando ambos pies por encima de los muslos contrarios.

HANZA.- Rodilla izquierda al piso; pierna derecha doblada, apoyando el pie derecho sobre el piso.

HANKAZA.- Sentado; pierna derecha sobre muslo izquierdo, pierna izquierda por debajo de pierna derecha. 

Sobre suwaru (o “estar sentado”), TADA, Michitaro (1924-2007), filósofo japonés, nacido en Kioto, escribió: 

[...] Se dice que el director de cine Yasujiro Ozu sufría de indigestión porque trabajaba boca abajo durante largos períodos [...], ¿por qué este hombre se recostaba con el peso sobre el estómago por tanto tiempo?, ése era el ángulo de cámara preferido del director y, por lo tanto, el problema estaba relacionado con el concepto estético de Ozu. Todos los equipos de filmación provenían, por supuesto del mundo occidental; los ángulos de cámara normales ofrecían la perspectiva de quien está de pie o sentado en una silla. Sin embargo, estos ángulos no son adecuados si deseamos que las representaciones de las escenas japonesas y del interior de las habitaciones japonesas comuniquen una sensación "estable". 

[...]Todos los espacios interiores y objetos japoneses -como el nicho de imágenes tokonoma, el arreglo floral ikebana, y el conjunto de estantes escalonados del tokonoma- están construidos para ajustarse a la perspectiva de una persona que está sentada en el suelo. La mirada de una persona que está sentada es, por así decirlo, uno de los estándares de la cultura japonesa. 

[...]El acto de estar sentado, el concepto moral que se asocia a la condición de estar sentado, su estética e incluso a la comodidad física que permite sentir, son todos aspectos incluidos en suatte, (que también significa estar sentado) en la vida cotidiana. Y todos los aspectos, de hecho, señalan estar "equilibrado".

 [...]La postura de postura de sentarse erguido se originó, según Kunio Yanagita, en la cortesía de hacer una reverencia al arrodillarse. Las personas se arrodillaban en presencia de los nobles. Suwaru (sentarse) se desarrolló a partir del gesto de kiza (arrodillarse). Estaba prohibido sentarse, es decir, apoyar la cadera en los pies al arrodillarse. Sin embargo, cuando la gente comenzó a recibir invitados en su propia casa con más frecuencia, el gesto de kiza comenzó a desaparecer y la gente comenzó simplemente a suwuaru. Yanagita dice sobre los cambios en estas posturas: 

"...especialmente cuando una familia recibía invitados en la residencia de Edo (actualmente Tokio), el anfitrión les dedicaba la cortesía de arrodillarse frente a ellos. Ante este gesto el invitado no podía quedarse de pie y sentirse como en su casa. Entonces, ambas partes e arrodillaban, una en honor a la otra. Mientras tanto, las mujeres y los niños adquirieron la costumbre de relajar sus pies cuando se arrodillaban, por lo que llevaban sus rodillas al piso y luego apoyaban la cadera sobre sus talones. Este es el origen del movimiento actual de arrodillarse para terminar sentado. Es decir, suwaru primero significaba sueru (apoyar la cadera). En dialecto también se decía nemaru" (Minji Saji, cuestiones populares y trivialidades). 

Por eso, desde el periodo histórico en que comenzó la residencia urbana del samurái, iru (estar) se transformó en suwaru (estar sentado), y esta postura quedó establecida como una costumbre nacional. 

Esto significa que estar sentado se volvió una postura social de rei (cortesía o "modales"), pero es una postura física más fácil y estable que la de arrodillarse y que sentarse con las piernas cruzadas. Como posición para el cuerpo no es totalmente cómoda ni demasiado rígida. Además, desde que los japoneses eligieron incorporar esta postura intermedia, surgieron muchas normas morales en torno a ella. Notablemente, la postura no surgió de un concepto moral previo. La postura intermedia rápidamente asumió la función de postura formal habitual, y de allí nació el aspecto moral, una consecuencia característica de nuestra forma de ser. 

Cuando nos sentados erguidos, la energía del cuerpo se centra debajo del estómago. Se dice que nuestra posición permite que surja un poder único. ¿Por qué? Con frecuencia la gente expresa la idea de que, al sentarse erguidos, nuestros sentimientos ochitsuku (se estabilizan). Podemos tener paz y tranquilidad. Son embargo, si el objetivo principal es tener paz y tranquilidad, ¿acostarse no sería la postura más estable? No, y que sólo sentirse físicamente estable no es suficiente: lo que necesitamos es una postura que produzca chikara (poder, energía). Aquí entra en juego lo moral. 

[...] Me gustaría señalar que en la residencia samurái lo mejor era que todos los muebles y los utensilios diarios estuvieran guardados, no fueran visibles. En otras palabras, había mu (nada). Este mu es, en realidad, una postura de alerta. Si se produjera cualquier emergencia, los residentes podrían rescatar todo lo que necesitaran del armario o del dintel: es bueno guardar todos los objetos innecesarios y tener la casa limpia, inmaculada, porque se considera adecuado y hermoso que las personas estén alertas al cambio. 

Los pies son necesarios para caminar, pero no para hablar. La postura que nos obliga a katazukete oku (guardar) los pies debajo de la cadera puede estar impregnada con la estética de alerta al cambio, y por lo tanto también con el código moral que confiere valor a esa actitud. De más está decir que sentarse con las piernas cruzadas es una postura más fácil de mantener, pero en esa posición el cuerpo se ve feo y sin gracia, como si se hubieran dejado a la vista cosas innecesarias y desordenadas. 

[...] Bajo la abrumadora influencia de la cultura europea y norteamericana, algunas de las costumbres japonesas que surgieron en la antigüedad se dejaron de utilizar o se están abandonando. Una de ellas es sentarse erguido sobre el tatami. Los jóvenes ya no toleran esa postura porque se sienten demasiado tensos y rígidos. Pero aun cuando nos sentamos en una silla, nos resulta difícil encontrar el lugar adecuado para ubicar nuestros pies, es decir, la posición de nuestros pies es inestable. En Europa y América, las personas tienen la ideología del laissez faire que permite expresar una actitud, en este caso, dejando los pies al aire. Sin embargo, queda por resolver si es correcto en lo que respecta a la cultura de las posturas." 

TADA, Michitaro, “La gestualidad japonesa”, Editorial Adriana Hidalgo, Buenos Aires, Argentina, 2007.


En coincidencia, Mitsugi Saotome en “Los principios del Aikido”, Ed. Paidotribo, Barcelona (España), 2001, pág. 62, nos dice: 

“Todas las artes marciales tienen sus especialidades y sus rasgos distintivos. Una de las especialidades del aikido es el suwariwaza, o técnicas efectuadas estando sentado llamadas seiza, en las que nos sentamos con las rodillas dobladas debajo nuestro (…) La presencia de suwariwaza en aikido está enraizada en la tradición y la historia, y es una evidencia más del origen del aikido en las artes marciales de los samuráis. Seiza y shikko eran una parte muy importante del estilo de vida de los samuráis. En los hogares japoneses de clase alta existía la tendencia de cubrir los suelos con esteras tatami y de usar pocos muebles. La gente de la casa se sentaba sobre el suelo en postura seiza o con las piernas cruzadas. A menudo se desplazaban de un lugar a otro usando el shikko, en lugar de ponerse de pie, caminar erguidos y volver a sentarse otra vez. Puesto que una gran parte del tiempo que pasaban en el interior de la casa lo hacían sentados en seiza, los samuráis tuvieron que aprender a defenderse en esa posición. Las técnicas suwariwaza de aikido evolucionaron a partir de las necesidades de los samuráis.” 


Seiza.-  Históricamente esta fue una postura de alerta que utilizaban los guerreros samuráis para no distraer su atención ante un eventual ataque cuando comían o bebían, también se cuenta que ellos llevaban la espada del lado izquierdo, por eso hoy es la primera pierna que se baja al suelo. 

¿Qué es Zarei? Zarei (座礼, literalmente “saludar sentado”) podemos definirlo como el saludo ceremonial sentado, habitualmente en posición de rodillas. 

La posición de rodillas más comúnmente usada para este saludo ceremonial se denomina seiza.

Seiza describe la forma tradicional de sentarse en Japón. Esta postura implica arrodillarse, estirar los empeines, posar las nalgas sobre los talones y mantener la espalda recta. 

Para los artistas marciales es una parte integral y necesaria, común a otras artes japonesas, como la ceremonia del té (Chadō, 茶道), la meditación (Zazen, 坐禅), la caligrafía (Shodō, 書道) o el arreglo floral (Ikebana, 生け花). 

Seiza (正坐) significa literalmente "cómo sentarse correctamente". Proviene de la palabra china Jìng zuò (靜坐; literalmente “sentado en silencio”) y describe la forma tradicional de sentarse de rodillas. Literalmente, 坐significa la acción de sentarse y 座 el lugar de asiento. 

Gaku HOMMA sensei, en su libro “La estructura del aikido”, Ed. Paidotribo, Barcelona (España), pág. 14, nos revela la correcta etiqueta y los por qué de las inclinaciones: 

REIHO seiza rei (reverencia de rodillas) ante el santuario frontal (kamiza). 

Para inclinarse correctamente en seiza, ponga la mano izquierda con la palma hacia abajo por delante de usted sobre la colchoneta. Luego baje la derecha con el dedo índice y el pulgar tocándose ligeramente. Las manos deben formar un espacio triangular entre ellas. Doble la espalda hacia adelante hasta que la nariz ocupe el centro del espacio triangular que han creado las manos. La mirada debe dirigirse hacia la colchoneta. Este tipo de reverencia está reservada para la inclinación ante el santuario frontal, y no debe utilizarla cuando se incline ante un compañero (las cursivas, negritas y el subrayado es de quien esto transcribe). Dado que es ésta una reverencia de profundo respeto, la mirada apunta hacia abajo.” 


“SEIZA rei (reverencia de rodillas) con un compañero. 

“Inclinarse ante un compañero en seiza es igual que hacerlo ante el santuario frontal, con algunas excepciones (…) Cuando se incline ante su compañero, el ángulo de la reverencia no es tan cerrado como ante el santuario frontal (las cursivas, negritas y el subrayado es de quien esto transcribe), siendo de aproximadamente unos cuarenta y cinco grados de ángulo. Mientras agache la cabeza levemente hacia adelante, mantenga la mirada al frente, prestando atención a los movimientos de su compañero (las cursivas, negritas y el subrayado es de quien esto transcribe).” 

Lo mismo pasa si hacemos un ritsu rei (reverencia erguida) con un compañero, dirigiendo la mirada a la altura de las rodillas del compañero, prestando atención a los movimientos de él o ella. 

Es importante lo anterior porque se entiende que -excepción hecha a la reverencia que se hace al kamiza-, aquella inclinación que en el dojo se realice a un compañero, sensei o sempai sea del grado que sea, de tal forma que la cabeza llegue a tocar o rozar el suelo, no puede considerarse ni digna, ni honorable ni mucho menos correcta en términos de reishiki, toda vez que tal tipo de saludo estaría representando sumisión degradante, humillación, vergüenza extrema y/o servilismo (palabra que viene de servil; ciega y baja adhesión a la autoridad de alguien). Todas éstas últimas, conductas ajenas al decoro, al honor, al respeto y a la igualdad de los practicantes de cualquier arte marcial, máxime cuando se trata del aikido, al que también se le aplica la antigua máxima latina de: “primus inter pares” o “primero entre los iguales”, donde pese la dignidad del cargo que se ostente o la elevación del grado que se tenga, el respeto es exactamente el mismo que para el resto de los practicantes. 

De ahí que el Bushido, identificaba el respeto (cortesía) 礼 Rei, de la siguiente manera: 

Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.”

 A lo largo de la historia de Japón, las formas para sentarse consideradas adecuadas han ido cambiando en función de las circunstancias sociales, las modas y los ámbitos. 

Durante el período Muromachi, la innovación arquitectónica de cubrir los suelos con tatami, unida a las estrictas formas de las clases guerreras, convirtió a seiza en la forma protocolaria de sentarse. Sin embargo, hasta inicios del siglo XVIII no se adoptó para la vida cotidiana. Seiza está estrechamente relacionada con los suelos de tatami. Dependiendo de la formalidad de la ocasión, el entorno y la situación familiar, a veces es posible realizarla sobre un zabuton (座布団) o un zafu (座蒲). 

Como alternativa a seiza tenemos Agura (胡座, literalmente “sentarse como un extranjero”, con las piernas cruzadas), que es considerada informal y adoptada frecuentemente por los no japoneses. No obstante, es siempre inadecuada para las mujeres, quienes en situaciones informales se sientan en Yoko-zuwari (横座り, con ambas piernas a un lado) o en Wariza (割座) u Obachan-suwari (お ばあちゃん 座り, literalmente “sentarse como una abuelita”, de rodillas con las nalgas en el suelo y una pierna doblada hacia cada lado). También tenemos Tai-iku-suwari (体育座り, literalmente “sentarse para educación física”, con las nalgas en el suelo y las rodillas por delante) usada por los niños, ya que es más cómoda que otras y más respetuosa que Agura cuando se está con un profesor. 

Otra alternativa es Tate Hiza (立て膝, sentado sobre una rodilla), válida en situaciones imprevistas, pero no recomendada para actos formales. 

Fuza (趺座, con las piernas cruzadas) y Kiza (跪坐, sentarse con las rodillas dobladas). Podemos calificar seiza como una variación de Kiza

En el diccionario Kojien se define Seiza como “sentarse correctamente” sin una descripción de la posición correcta. Por tanto, es el sentido común el que determina la “corrección” de la postura. 

En Japón, a partir de la Restauración Meiji, el uso de sillas ha ido aumentando hasta integrarse completamente en la sociedad, siendo seiza (al igual que otras) una posición mucho menos usada que antes. 

A través de algunos documentos antiguos (pergaminos, escritos, cuadros, etc.) podemos observar que el estilo de vida entre el Período Heian y el Kamakura no incluía unas costumbres formales para sentarse. En esta época las casas no disponían de un suelo que los aislase del terreno, por lo que para sentarse los samuráis usaban la posición Agura directamente sobre el terreno, y, si éste estaba muy embarrado debido a las lluvias usaban la posición de cuclillas. En cambio Seiza se adoptaba para la oración y, posteriormente, para actos ceremoniales, de modo que los asistentes mostraban así su respeto. 

Originalmente los tatamis eran un artículo de lujo de las clases altas. Este estilo arquitectónico se inició durante el Período Heian, en las residencias aristocráticas, usándose tan sólo como asiento para los más altos aristócratas. En el Período Kamakura se extendió a las residencias de los samuráis y sacerdotes, pero fue en el Período Muromachi cuando alcanzó su máxima expansión. 

En el Período Kamakura, la escuela Rinzai Zen, introducida por el monje Eisai, fue rápidamente adoptada por las clases altas y tuvo un profundo impacto en la cultura japonesa. Fue en el siglo XIII cuando los samurái comenzaron a preparar y beber matcha y se erigieron los pilares de la ceremonia del té.

La posición Seiza fue adoptada durante el Período Muromachi y se desarrolló como una forma de sentarse en una superficie semiblanda de tatamis en lugar de sobre la madera. 

En la segunda mitad del siglo XV se promovió la cultura Higashiyama, en la que el budismo Zen y la estética wabi-sabi influyeron en la armonización cultural entre la Corte Imperial y la clase samurái, y el florecimiento de expresiones artísticas como la cha-no-yu o el ikebana

El desarrollo de la ceremonia del té le dio un fuerte impulso al uso de Seiza, puesto que tras el perfeccionamiento de la ceremonia por Sen Rikyu pasó a ser un requisito con el fin de incluir la doctrina Zen en la misma. Gracias a Sen Rikyu en el siglo XVI la costumbre de beber té se había extendido a todos los niveles de la sociedad japonesa. 

En el Período Edo, el budismo, mezclado con el neo-confucianismo, definió los estándares de comportamiento social y fue promovido y practicado por las clases superiores. Seiza pasó a ser considerada una posición protocolaria importante en la vida social de las ciudades. 

En la primera mitad de la Era Meiji la posición de seiza ya era muy popular a pesar de no tener asignado el nombre de seiza como tal. Era usada como posición para ceremonias, oraciones y muestras de respeto, pero no para la meditación. 

Fue durante esta Era Meiji cuando seiza se estableció como la postura sentada representativa de Japón. En ello influyó sobremanera la Escuela de Etiqueta de Ogasawara. Con esto, el gobierno Meiji consiguió una imagen uniforme de Japón en actos formales. 

En definitiva, las formas del saludo y la etiqueta correspondiente en el Japón, son parte de la cultura y de las antiguas costumbres de ese pueblo, así como la adopción del seiza y las demás formas del suwaru, que, en tratándose de la forma de vida de los antiguos samuráis se aplicaba tanto a fórmulas y rituales costumbristas (el origen del suwaru viene de la forma en que se estaba en el hogar), de mostrar cortesía y respeto (digamos que en el mundo exterior o hacia el exterior), pero también de estar alertas y dispuestos para lo imprevisto y el acaso. 

Porque precisamente el acto de mostrar respeto (rei), es considerar recíprocamente al otro como alguien también valioso, digno, honorable, reconociendo sus intereses y sus pensamientos. El saludo de respeto, tácitamente, reconoce también la dignidad individual tanto de quien lo inicia, como de quien lo replica, puesto que emergen dos personas de idéntica estatura (dignidad), sin importar los ropajes, el status social o político de cada quien. Por eso, el origen de la palabra samurái cobra sentido aquí: “el que sirve a su señor”, “servidor”, un guerrero con dignidad, el bushi humilde. Reza un dicho: “Ser humilde no es ser menos que los demás, sino saber que a pesar de las diferencias, todos somos iguales”.




Eventos y Actividades