jueves, 14 de septiembre de 2017

Entrevista con Peter Bernath Shihan 7mo Dan y Director del Aikikai de la Florida


Entrevista con Peter Bernath, Shihan 7 Dan y director del Aikikai de la Florida

 

Campamento de Primeravera, San Miguel de Allende, Mexico 2015

Traducción y edición: Atziri Servin

Tomado de http://kihon-dojo.blogspot.com.co/2016/01/entrevista-con-peter-bernathshihan-7.html

 

 

 

 


 

 

Jason Pfohl (J): Recuerdo los años ochenta, al crecer, viéndolos entrenar. Ustedes eran mis héroes; tú, Paul [Sylvain], Lorraine [Dianne], Donovan [Waite], Claude [Beaurthiume], Harvey [Konigsberg], David [Halprin]. Viéndolos; ya sabes, hoy 25 años más tarde y en ese momento ustedes tenían el estatus de leyenda para mí. Ahora supongo que son leyendas vivientes [risas]. Supongo que no te has dado cuenta de ello. Básicamente mi verdadera pregunta es, ¿qué ha cambiado en los últimos 25 años en el Aikido?

 

Peter Bernath (P): Creo que las cosas han cambiado en el sentido de que las cosas no han cambiado en absoluto. Todavía siento algo de lo mismo dentro de esta organización como lo era antes. Voy a seminarios, practico en el campamento de verano, tengo mi relación con Yamada Sensei, algunas personas han fallecido; eso es extraño, ya sabes maestros como Sugano, Paul y todos ellos. Las cosas cambiaron. Ciertamente me siento más viejo, mi cuerpo duele; pero supongo que siempre me ha dolido.

 

J: ¿Cómo te involucraste con el Aikido originalmente, estabas en San Francisco?

 

P: Sí, jugué Fútbol en la secundaria, hice gimnasia y esas cosas y yo estaba haciendo un viaje por todo el país en una furgoneta Volkswagen, fue alrededor del 71 y estábamos en el barrio japonés en San Francisco, vimos el cartel de una mujer que estaba como arrodillada y un chico estaba volando por encima de ella completamente desequilibrado; ella tenía una mirada muy serena en el rostro en medio de esta increíble acción. Acabamos de verlo y dijimos “¡Guau!, ¿qué es esto? Aikido”, no sabíamos lo que era, así que fuimos hasta el dojo y era un lugar interesante con hermosos pisos de madera, grandes ventanas, tatami real de Japón. Comencé a practicarlo, me recordó una mezcla de fútbol y gimnasia; así fue como todo inició.

 

J: ¿Quién era el Sensei?

 

P: Bien, hubo un buen número de chicos, estaba un tipo llamado Mel Stewart, que era un antiguo estudiante de Yamada Sensei. Había otro tipo, Ken Kubo, era ingeniero y Steve Sasaki, solía venir de Berkeley los jueves, era uno de los profesores de más edad en la zona. Ese fue el comienzo.

 

J: ¿Y luego te fuiste específicamente a Nueva York para entrenar con Yamada Sensei o cómo sucedió?

 

P: Regresé a Nueva York porque mi madre se había retirado y se iba a trasladar a Honduras, así que regresé para ayudarle con eso, comencé en Nueva York Aikikai, luego me fui a Honduras durante seis meses y regresé a Nueva York.

 

J: ¿En qué año fue eso?

 

P: Debió ser alrededor del 72-73; yo volví, estuve dos temporadas en California, un tiempo en Honduras y luego me fui a Nueva York de nuevo.

 

J: Y entonces, ¿cómo fue que evolucionó tu relación con Yamada Sensei?

 

P: Bueno, es una relación complicada. Yo era bastante atlético y ágil. Ricky [Sticles] y Bruce Bookman me enseñaron un montón de cosas sobre ukemi y cómo hacerlo, así que él (Yamada Sensei) vio que yo podía moverme bien, entonces empezó a usarme por mi ukemi para demostrar técnicas; excepto la primera vez que me llamó en una clase, era como... bueno solía llamarnos en orden, Angel [Alvarez] era el primero, a continuación Bruce [Bookman], luego Ricky [Stickles] y a mi me llamó un día después de Ricky. Yo lo miraba como pensando "¿Qué, YO?",  estaba muy asustado porque todo el mundo estaba ahí, cuando me acerqué estaba temblando, metió el brazo y lo agarré, creo que volvió a decir algo y luego se me doblaron las rodillas, sólo caí delante de él. Él sólo me miró, toda la clase comenzó a reír y yo me puse rojo; me dijo que me sentara y creo no me llamó de nuevo durante unos dos meses.

 

J: ¿Fueron sólo nervios?

 

P: Estaba muy nervioso.

 

J: ¿Qué edad tenías en ese momento?

 

P: Supongo que tenía alrededor de 23.

 

J: Así que eras un niño.

 

P: Sí, más tarde me convertí en un buen uke para él, pero no empecé de esa manera.

 

J: ¿Cuántos años estuviste en ese dojo?

 

P: Yo dejé New York Aikikai en 1980 y fue entonces cuando Sensei [Yamada] quería abrir un dojo en la Florida, así que me preguntó si quería ser instructor. Sensei Yamada solía visitar la Florida y estaba empezando a ampliar su propio sistema de seminarios. Tenía gente en el Estado con los que había trabajado, pero él quería tener un lugar con su propia gente, él quería hacer ahí un seminario anual; ese fue el comienzo del seminario de invierno. Me habían ofrecido un trabajo de director de arte que estaba contemplando pero sentí que realmente amaba hacer Aikido, yo no conocía a nadie que se ganara la vida aparte de él (Yamada Sensei), así que pensé “¡qué diablos! ¡vamos a darle!”.

 

J: ¿Cómo fue la construcción de un dojo? Veo que ahora hay clases los siete días de la semana, hay una clase a las 6:30am; parece un dojo muy ocupado.

 

P: Sí, tenemos dos clases por la mañana 6:30 y 9:00, dos clases de la tarde a las 6:00 y 7:15, horario completo el fin de semana con algunas clases y el programa de los niños con múltiples clases al día.

 

J: ¿Y compartes las responsabilidades de dirección del dojo con Penny [Bernath]?

 

P: Penny y yo somos los mayores ahí. Pero Penny tiene toda una carrera con PBS. Ella creó KidVisionVPK.org que es una importante innovación en el desarrollo infantil temprano y la formación del profesorado. También se ha mantenido constante con su Aikido, siempre va al dojo cada fin de semana, lo que es genial porque yo viajo mucho. Así que ella enseña y se ocupa de los fines de semana cuando estoy fuera.

En muchas clases me ayudan mucho los yudansha con más tiempo y con Helen Reynolds, que es mi manager del dojo y ejecuta el programa para niños. Ella y su esposo Keith Lit son como regalos que los dioses me enviaron. Habían estudiado Aikido en Japón y ahí enseñaban Inglés a niños japoneses, así que cuando regresaron se invirtió ese proceso y comenzaron a enseñar japonés en nuestras clases de los niños y en los campamentos. Ellos enriquecen mucho nuestro programa para niños. Siempre hemos tenido un buen programa para niños, hemos tenido más de cincuenta a la vez, pero ahora tenemos más de ciento cuarenta.

 

J: A veces siento que los niños son los que más se benefician del Aikido.

 

P: Es curioso, porque tengo chicos que vuelven después de graduarse en la universidad, chicos que están cerca de los treinta años de edad diciéndome "usted no me recuerda", pero sí lo hago, porque aunque ya son mayores conservan características en sus rostros de cuando eran niños de diez años, y eso está bien, porque significa que para ellos y otros niños vienen otros detrás que regresan a unirse de nuevo; es una cosa maravillosa.

Pero los primeros días del dojo eran diferentes. Fui [a Florida] por una bolsa de treinta libras de arroz y me compré unas latas de sardinas, esa fue mi dieta básica, simplemente arroz y sardinas. Viví esa vida durante mucho tiempo. No tenía una ducha en el dojo. Me duché con una manguera en el exterior. No había aire acondicionado. Tenía esa gran ventana que daba al oeste apenas bañado en el tatami por la tarde. Estaba caliente como el infierno. Una noche me dormí en el tatami porque no podía dormir en otro lugar debido al calor, me levanté y encendí la luz del baño y pude ver la figura de un ángel de nieve en el tatami, pero era mi sudor, pude ver la huella de mi cuerpo ahí. Entonces pensé "tengo que cambiar algo". Finalmente terminamos haciendo en uno de los cuartos un baño completo con ducha y nos donaron un aire acondicionado para mi habitación.

 

J: ¿Así que ahora tus chicos a entrenan con aire acondicionado?

 

P: Oh sí, por supuesto, es Florida. Es caliente y húmedo como el infierno. Ese primer dojo estuvo bien por un tiempo, pero el alquiler finalizó y terminamos por mudarnos a un lugar en Fort Lauderdale, detrás de la YMCA. Era malditamente caliente, tuvo filtraciones que empaparon las colchonetas. Yo me preguntaba: "¿por qué no viene nadie? ¿por qué nadie se nos une? ¿por qué no se queda nadie?". Tuve 15 o 20 alumnos “duros” de Aikido; yo no sé por qué siempre se quedaron, era un mal momento, el calor siempre era como el infierno y me preguntaba por qué yo no tenía más estudiantes. Tan pronto como nos mudamos a nuestra ubicación actual, con aire acondicionado y todo lo demás, la gente se acercó a las puertas y se quedaron. Es obvio que yo no era un gran hombre de negocios [risas].

 

J: Yo veo que hay un muy fuerte elemento de autodefensea en tu práctica, ¿qué tan importante es este elemento en tu enseñanza?

 

P: Yo creo que puede ser una guía para conseguir una comprensión de la dinámica física que está sucediendo. Creo que es realmente importante para ver qué opciones tienes, qué opciones tiene la otra persona, tiene algo entre manos, está usándolas, es como tener un imán y un pedazo de metal que sólo se siguen uno a otro, ¿sabes? Sucede por una razón, es una cosa sutil, sucede porque uke [la persona que recibe la técnica] siente que podría ser atacado, y tiene que moverse un poco, y se despliega algo más para ti. Te enseña también acerca de la estructura de tu cuerpo, a tener una posición sólida, y ser capaz de controlar el peso de alguien, o ser capaz de generar otro ataque si es necesario. Es una gran diferencia si acabas de realizar una técnica o si la recibes. Cuando eres Uke se supone que siempre debes pensar: "Yo podría haberlo golpeado", debes tener la intención y la posición para ser realmente capaces de golpear a tu oponente, en consecuencia esa persona tiene que reaccionar. De repente la práctica se vuelve más eléctrica y viva. No tiene que ser dura ni nada, sólo debe tener intención, ser consciente de lo que estás haciendo.

Creo que hay muchos niveles profundos para aprender en Aikido, y ésto sucede pues es un arte marcial. Es lo que es. Es un arte de defensa que puede ser un arte de combate, pero el Aikido también puede ser un montón de cosas; uno puede desarrollarlo como un arte mental, como una ciencia, como muchas, muchas cosas. Pero creo que aquel que profundiza en el conocimiento de cada situación, puede mejorar la práctica y la experiencia. La práctica del Aikido nos toca de una manera que no nos toca nada en un día normal.

 

J: Recuerdo que Sensei Chiba siempre solía decir que si no tienes ese elemento marcial en tu práctica, entonces Aikido termina por convertirse en pura danza.

 

P: Sí, puede ser una bella danza...

 

J: ¿Hay un elemento espiritual que tu práctica?

 

P: Oh, sí, claro. Creo que Aikido es mi forma completa de relacionarme con la existencia... esta conciencia... esto de ser un tipo de entidad consciente en este increíble planeta, en este universo que no es como en realidad pensamos que es. Y he hecho cosas en mi vida que me han demostrado que la realidad física no es como parece ser, que las cosas pueden cambiar y reordenarse. Que los objetos duros pueden llegar a ser suaves, que puedes hacer cosas como caminar en el fuego y no quemarte o caminar sobre el vidrio y no cortarte. Esto nos muestra algo, que hay diferentes realidades. Hay algo acerca de lo que sucede en nuestro universo interior que reacciona con el universo exterior, y creo que lo he experimentado de diferentes maneras en la práctica del Aikido. Creo que me hace más sensible a algunas otras cosas en la vida que no tienen que ver con asuntos de la sociedad, que no tienen que ver con ganar dinero, o política, o cualquiera de ese tipo de cosas, que no tiene que ver con la existencia evidente, tiene que ver con la creatividad dentro de nosotros...

 

J: ¿Hay cualidades éticas particulares en lo que nos enseña el Aikido?

 

P: Hay muchas cosas que se nos muestran. Trabajamos con muchos tipos de personas en muchas situaciones diferentes. Tienes que ser capaz de ver una imagen más amplia y mantenerte calmado. Esto se presta a la comprensión, a ser tolerante. Podrías estar pensando algo de alguien, pero su intención puede ser completamente diferente, puedes ser malinterpretado y la intención puede ser diferente de lo que esperas. Cuanto más sensible puedes ser de todo lo que nos rodea y más compasivo puedas aprender a ser.... termina siendo una forma de vida, y termina por ser lo que eres -y permitir que los demás sean eso al mismo tiempo- es una hermosa manera de vivir. Podemos hacer eso y no dejar que nuestra mente o nuestro pensamiento previo sobre lo que estamos pensando nos arruine todo. Para mi es una maravillosa y profunda forma de vivir, pero al mismo tiempo soy una persona en el tráfico, me molesto porque derramé jugo sobre algo...

 

J: Pero eso es parte de ser humanos, ¿no?

 

P: Bueno, esa es la cosa, ¿sabes? Supongo que tenemos que dejarnos ser nosotros mismos y no ser tan duros con nosotros mismos. Es un proceso de aprendizaje continuo y todo es parte de estar en medio de este gran misterio que es la vida.....es una especie de cosa cruel.

 

J: Seguramente has pasado por un poco de rigidez física. Me hablabas del padecimiento de cadera. Creo que para la mayoría de la gente que se ha operado la cadera el Aikido sería un “juego perdido”. Pero aquí estás entrenando, y cuando le dices a la gente que has tenido esta operación no creo que se den cuenta de lo sucedido. ¿Puedes hablarme un poco sobre cómo tratar las lesiones y sobre tu experiencia?

 

P: Todos hemos… tenemos lesiones desde el primer día. Empecé Aikido con una muñeca rota, no tenía el rango completo de movimiento. Me lesioné en Vietnam, era un seminario maravilloso, pero no podía doblar la muñeca para hacer un ukemi amplio. Ese fue siempre un punto vulnerable para mí al principio, entonces luego me lesioné mi ACL [ligamento cruzado anterior, detrás de la rodilla], las costillas, los hombros, mis discos, me he lesionado como un montón de gente. Así que la cadera era sólo una cosa acumulada, pero tal vez no fui lo suficientemente cuidadoso cuando era más joven. Antes no había tantas terapias como ahora, terapias físicas, terapias de masajes, avances médicos y una gran cantidad de diferentes alternativas. Sin embargo, las operaciones en la cadera hoy en día son muy eficientes. Ha habido gente de Aikido antes que yo, por ejemplo Kiff Clark, él es mi héroe. Tenía dos reemplazos de cadera. Observando a Kiff ir por ahí pensaba "Ah, hombre, ¿cómo puede hacer eso? ¡Y este chico va a cada maldita clase!", observándolo pensé que yo podía hacerlo. Creo que una lesión de cadera es más fácil de lo que la gente piensa, uno definitivamente puede superarlo y hacer Aikido, no puedo salir y hacer caídas altas cuatro horas al día, pero si te digo la verdad, en realidad creo que esas caídas son muy difíciles de hacer de todos modos.

 

J: ¿Cómo podemos cuidar nuestros cuerpos mejor, para evitar este tipo de lesiones?

 

P: Cuando tenemos una lesión realmente descubrimos lo que es el cuerpo, al utilizar la tecnología que existe para ver radiografías, resonancias magnéticas, y cosas por el estilo entiendes lo qué es tu cuerpo. La medicina china, la dieta, terapias holísticas, PT, masajes. Todo ayuda. Hay tantas nuevas terapias que nacen. Al igual que el PRP [Plasma Rico en Plaquetas], y la investigación con células madre que realmente ayudan al proceso de regeneración. Hemos estado esperando por ellos; todavía no crece cartílago, pero esperamos que suceda, estas cosas están llegando. Es una cuestión de tratar de reconocer las lesiones, averiguar lo que es y tomar precauciones. Dicho esto, si nos vamos y decimos "Oh, me lastimé el tobillo, me lastimé el codo, voy a practicar hasta que esté mejor", no es buena idea, debes cuidarte. Debes siempre intentar practicar tratando de no herirte gravemente, siendo sensible y que la gente sepa sobre la lesión si estás lastimado. Yo creo que hay que desarrollar una cierta durabilidad en nosotros mismos, y ello sólo viene de regresar y hacerlo de nuevo, seguir entrenando pero creo que tenemos que ser inteligentes y sensibles al respecto.

 

J: Otra parte de tu método de enseñanza que me gusta es tu sentido del humor. ¿Qué papel juega en tu enseñanza?

 

P: Para mí el Aikido es muy divertido. Realmente me gusta hacerlo, hay todo tipo de gente por ahí de todos los diferentes ámbitos de la vida, se puede caminar entre ellos con estos uniformes blancos y pensar "oh, soy el maestro de Aikido de estas personas" y ese estudiante puede ser la madre Teresa, un médico loco, un maravilloso maestro, un gran artista, una madre maravillosa, un padre maravilloso, un gran chico, pero estamos en este grupo y todos somos lo mismo. Sin embargo el humor rompe las cosas, me parece que crea una atmósfera para disfrutar, sienten que pueden abrirse y dejar llevar. Cuando hay humor la gente aprende más rápido, aprende mejor, lo hacen en un menor tiempo. Simplemente ser un humano como todos los demás. Pero ni siquiera es eso, suena a que lo hago porque hay un método que quiero usar... No lo es, es sólo mi personalidad.

 

J: Solamente sucede, estás siendo tú mismo

 

P: Sí, me gusta bromear con la gente. Puedo ver rápidamente el humor en cualquier situación, creo que estas personas son mis amigos. Simplemente así sucede.

 

J: Has estado organizando el Winter Camp desde hace bastante tiempo, me imagino que es demasiado trabajo. ¿Cuáles son algunos de los beneficios te ha traído?

 

P: Es una gran oportunidad para reunirme con todos mis amigos en el mundo del Aikido. Es uno de los mayores seminarios así que espero llegar a verlos a todos, es un lugar para congregarnos juntos, practicar juntos y disfrutarlo, fue una gran oportunidad de entrenar con algunos de los más grandes maestros de Aikido, que yo sepa. Como Yamada, Kanai, Chiba, Sugano, Shibata, Tamura, Masuda, y sigue y sigue la lista, no quiero dejar de lado a alguien; ha habido tantos maestros. Y mis amigos también, gente como Paul Sylvaine, Ángel, Bruce, Claude, Donovan, Harvey, Bob, Steve, Andy David, todas estas personas que he conocido desde siempre, son realmente buenos seres humanos. Es una gran oportunidad para aprender de todos ellos y ser parte de esto. También aprender de estos grandes maestros japoneses. Y el hecho de hacer algo por ellos, estar cerca de ellos es genial, y ellos son muy cool. Ellos son muy divertidos y hay un millón de experiencias al estar con ellos, cosas locas que sucedieron. Pero, al mismo tiempo me he enriquecido, en todo sentido, de haber conocido a tanta gente.

 

J: ¿A quién has invitado para el seminario de este año (2015)?

 

P: Bueno, por desgracia Shibata Sensei ya no puede hacer viajes largos, pero Yamada Sensei por supuesto vendrá y el comité técnico.

 

J: ¿Quién está en el comité técnico?

 

P: Harvey [Konigsberg], Claude Berthiaume, Donovan Waite, yo, Andy Dekmo, Bob Zimermann y Steve Pimsler. Todos estamos alrededor de los cuarenta y algo de años de práctica y todos tenemos diferentes cosas para compartir, Harvey y Steve han estado siempre en New York Aikikai, y muy cerca de Yamada [Sensei] y Sugano [Sensei]. Claude y Bob estaban muy cerca de Kanai Sensei. Andy es una de las personas más viejas de la federación con uno de los dojos más antiguos. Donovan, todo el mundo lo conoce, es un muy importante instructor en Nueva York e internacionalmente. Cada persona trae más para la mesa, es interesante.

 

J: Haces un montón de viajes para enseñar, ¿cuál es el número de viajes que haces al año?

 

P: Varía. Los reduzco. Nunca pensé que sería así. Supongo que estoy haciendo veinte-algo seminarios al año. Y sólo planeo hacer unos pocos, pero alguien me llama, o a Sensei [Yamada] le gustaría que hiciera algo por él. Acaba de suceder. Estaba llegando al punto de cancelar todo porque se estaba volviendo estresante. Pero no debe ser así, no debe ser estresante tratar de correr al dojo y estar con mi familia. Tengo una gran vida, tengo la oportunidad de venir a lugares como este [San Miguel de Allende, México] donde la gente es amable y todo es muy agradable para mí, me compran bebidas. Me pagan por venir aquí, conozco a gente maravillosa y además hago Aikido que lo amo realmente. Luego regreso a casa y tengo mi dojo, mis estudiantes me cubren cuando necesito un descanso, ellos son mis amigos más cercanos, toda mi vida es con la comunidad de Aikido. La sensación que tengo es que todo el mundo es un amigo cercano. Nos conocemos de forma más íntima que la gente que realiza otras actividades, porque tenemos que confiar profundamente unos en otros.

 

J: Por último quiero preguntarle algo sobre Aikido y México para concluir la entrevista. Estaba mencionándole a Donovan que hay una gran cantidad de inconsistencias en el Aikido mexicano en cuanto a estilos, o técnica correcta, me pregunto cuál es su punto de vista acerca del Aikido mexicano, cómo podemos hacerlo mejor. ¿Qué deberíamos trabajar? Estoy hablando de lo que has visto aquí [San Miguel de Allende, junio de 2015].

 

P: Bueno, la gente ha tenido diferente orientación por un montón de maestros diferentes. Algunos vienen de diferentes organizaciones. Algunas personas han venido desde lugares más lejanos y aprenden lo mejor que pueden de videos y libros. Todo es cuestión de llegar a ser una comunidad más educada, ¿sabes? Cuanto más avanzas, más ves, se ve a más gente de grado alto, vas a más seminarios, entrenas más con personas más avanzadas, recibes consejos de ellos. Todo esto hace que tengas más comprensión de lo que realmente es la práctica del Aikido, cuán importante es el ukemi, porqué lo hacemos de esta manera, la manera en que las técnicas realmente funcionan, y todas estas cosas. Recibimos estas experiencias practicando con atención, debemos salir y ver el mundo del Aikido. Hay estudiantes de Sensei Yamada que ahora viven en la Ciudad de México, estas personas son similares a las de los EE.UU, tienen una amplia experiencia, varios tienen una experiencia como uchi-deshi con diferentes Sensei, como tú, Yesid [Sierra] y otros. Ustedes están mostrándole a la gente qué hacer, "esto es lo que he hecho, así es como me enteré de las cosas", y siguen adelante; vienen a seminarios como este, hacemos amigos con entusiasmo, tal vez decidan venir al Winter Camp o alguno de los seminarios que se hacen en Texas por ejemplo. Pero es una cuestión de obtener experiencia, sintiendo, salir, aprender a entrenar mejor. Creo que eso es lo que tendría que pasar. Así es como yo creo que crecerá y tomará el tiempo que sea necesario. Las personas más activas son el ejemplo. Es como si fueras a la escuela una vez al mes y quisieras aprender de esa manera, si entrenas siete días a la semana, varias clases al día, vas a aprenderlo. Es lo mismo con todos los que estamos entrenando aquí.

 

J: Sólo quiero terminar la entrevista con una pregunta algo personal. Si fueras tan amable de compartir algún recuerdo o pensamiento sobre Paul * [Sylvain], lo extraño mucho y sé que tienen muchas historias y recuerdos junos.

 

P: Sí, hubo una gran afinidad y respeto que nos teníamos el uno al otro. De igual forma era como si estuviéramos trabajando en un capricho, sudando y haciendo cosas juntos, tuvimos una especie de respeto a regañadientes de los demás, y la amistad comenzó a surgir de eso. Me encantó su sentido del humor, esa forma mordaz en que podía llegar a portarse. Había tantas cosas locas que solíamos hacer. Solía pasar cuando estaba con Lorraine [Dianne], yo estaba loco en ese momento con la llegada del Shihan y por el Winter Camp; no había mucha gente capaz de ayudarme con todo.

Así que una vez enviaron a Paul para ayudarme, porque tuvimos varias personas llegando al aeropuerto y no había suficiente espacio en mi coche. Así que Paul alquiló un coche y llegó al aeropuerto conmigo, creo que llevamos Yamada [Sensei], Kanai [Sensei] y alguien más en mi coche, él tenía a Tohei Sensei y un chico de Hawai; Paul me seguía, pero tuve que ir de regreso al aeropuerto y tuve que hacerlo muy rápido porque alguien más iba a llegar y yo tenía que ir por esa persona. Siempre hay puentes en Florida y justo al otro lado del puente estaba el maldito hotel, así que corrí por la carretera para llegar ahí y luego --Jesucristo- el puente subió, así que estaba esperando ahí, en la primer línea de coches, Paul está junto a mí y yo lo miraba y avancé "¡al carajo!", seguí avanzando y el puente estaba comenzando a moverse, salí disparando sobre la parte superior; Paul no sabía qué hacer, él venía detrás de mí y estaba volando sobre la brecha del puente con Tohei Sensei en el coche [muchas risas]. Corrimos hasta el hotel y Paul sólo me miraba como diciendo "¿qué demonios estás haciendo?", Tohei Sensei salió del coche tan rápido como pudo. Fue bastante salvaje, tiendo a ser bastante frenético a veces.

 

J: Parece que ya te has calmado un poco...

 

P: Bueno, todavía hay una tendencia por ahí...hay muchas otras historias como esa, pero fue una buena época....aquellos los días en la Florida.

 

J: Gracias, fue una gran historia. Fue un verdadero placer verte después de tantos años.

 

P: Sí, me gustó mucho a mi también.

 

J: Muchas gracias.

 

NOTA: Esta entrevista se realizó en el Campamento de Primavera en San Miguel de Allende, México en mayo de 2015. El entrevistador es Jason Pfohl, un aikidoka estadounidense que vive en Oaxaca, México y enseña en Oaxaca Aikikai. La entrevista ha sido editada para hacerla más concisa.

* Paul Sylvain fue uno de los primeros Aikidokas occidentales con un grado alto además de fundar un dojo que sigue vigente en USA. Murió hace pocos meses. Fue el primer maestro de Jason Pfohl. Jason siempre habla con mucho cariño de él.

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