viernes, 15 de junio de 2018

Mokuso


MOKUSO


 

 



Mokuso es el acto de meditación antes o después de un entrenamiento. Se usa al empezar para concentrarse en el entrenamiento. En el trabajo que se va a realizar.

Al terminar, para relajarse de la tensión mantenida durante el entrenamiento y para volver al estado normal.

La meditación (considerada como la actividad pasiva perfecta para la salud y como antídoto recomendable para el estrés) siempre ha estado vinculada a la práctica marcial, tanto en Japón como en China, como medio intrínseco y necesario para alcanzar la maestría.   La meditación es para la práctica mental lo mismo que la parte física para el cuerpo, a pesar de que algunos practicantes la desestimen por considerarla inútil para la lucha.

La meditación en las artes marciales japonesas tiene una clara influencia del budismo zen, pero no una connotación religiosa.

Introducción

La sociedad japonesa adora los rituales y un arte marcial requiere comprensión (y práctica reiterada) para progresar y evitar convertirnos en robots, repitiendo un gesto sin tener conocimiento sobre lo que estamos haciendo.

Mokuso está estrechamente ligado al concepto de Mushin (literalmente, “la mente de la no mente”.   Es un estado en que la mente permanece abierta y receptiva sin emociones ni sentimientos), siendo necesario para la práctica de este último.

Cada practicante realiza Mokuso de una forma y con objetivos distintos. Relajación, preparación para o liberación de son algunos conceptos que se vinculan al Mokuso. Puede ser cualquiera de ellos, en función del momento en el que estemos, pero siempre en un intento de búsqueda del Mushin.

El acondicionamiento físico es más fácil, por lo que se obtienen resultados positivos primero. Pero un estado mental adecuado maximizará el rendimiento físico, eliminando pensamientos no adecuados, fundamental en situación de combate, donde no hay que pensar, sino actuar.

Significado de Mokuso

El término Mokuso ( ) está compuesto por los caracteres:

Moku: no decir nada, mantener en silencio

So: Pensamiento, idea, imaginación, consideración, concebir, imagen

Podríamos, por lo tanto, traducirlo como “el acto de silenciar nuestros pensamientos” o “pensar en la nada”.

Objetivos

Al inicio: eliminar todos aquellos pensamientos y preocupaciones que nos puedan perturbar o distraer y prepararnos para absorber las enseñanzas y centrarnos en la práctica.

Al final: relajarnos, dejar fluir los pensamientos y analizar lo estudiado, puesto que liberar la mente después del estudio mejora el aprendizaje.

¿Cómo realizamos Mokuso?

Normalmente se realizará en silencio, para evitar distracciones. En la mayoría de los Dojos está basado en una combinación de la postura corporal, la respiración y la concentración mental, siendo sus características más generales las siguientes:

Posición

Nos sentaremos adoptando la posición de seiza.

Debemos relajar los hombros, dejando caer los brazos naturalmente, con la espalda erguida y sin inclinar la cabeza.  El rostro también debe estar relajado.

En cuanto a las manos, como siempre, hay una gran variedad de opciones.   Quizá la más extendida sea la adoptada del Budismo Zen, que es colocar la mano izquierda sobre la derecha (palmas hacia arriba), tocando ligeramente la parte inferior del abdomen, con los dedos juntos, pero sin presiones, y los pulgares tocándose las puntas formando un ovalo con las palmas.

La mano izquierda representa la calma, el espíritu… La derecha representa la acción, lo material, el ego… Ambas acaban unidas por los dos pulgares.

Habitualmente se cierran los ojos, evitando los posibles estímulos y distracciones circundantes.   Si bien esto ayuda a la realización de Mokuso (sobre todo a los occidentales y a los principiantes) no es necesario cerrar los ojos para ello, basta con entornar los parpados, en lo que se conoce como los Ojos de Buda (medio cerrados pero viéndolo todo).

Respiración

La respiración es para muchos el aspecto más importante en la práctica del Mokuso.   Un control de la respiración reduce el ritmo cardíaco y el estrés, relajándonos física y mentalmente.   No es necesario mantener ningún ritmo ni tipo de respiración (no se debe forzar, solamente hacerla relajado).

Lo habitual es inhalar lentamente por la nariz (usando el diafragma) expandiendo el vientre, sin tensiones musculares, hasta que percibamos que no podemos inspirar más.   Aquí deberíamos aguantar el aire un instante, momento en el cual empieza la exhalación (por nariz o boca), suavemente, contrayendo el vientre hasta sentir que necesitamos inspirar otra vez.   Debemos empujar el aire por el espacio formado entre la lengua y el paladar.

Una situación de miedo o estrés nos provoca un desajuste respiratorio, con la consiguiente sensación de bloqueo óseo-muscular o temblores.   Una respiración adecuada (fruto de un entrenamiento diligente) evitaría estos síntomas.

Mente

La mente debe de estar libre de pensamientos que nos distraigan, pero completamente alerta y despierta, en un estado calmado, imperturbable, algo fácil de decir pero no de hacer.

Adoptar una postura facilitadora (en nuestro caso Seiza) y centrarnos en la respiración reduce la cantidad de pensamientos y ayuda a alcanzar el estado adecuado.   La inmovilidad del cuerpo ayudará a retener la mente.

Conclusiones

Parece claro que no es necesario ser un experto practicante de artes marciales para meditar ni adoptar una postura o acción concreta.   Sencillamente debemos dejar a un lado cualquier pensamiento que nos aparte de la acción que vamos a emprender, puesto que una mente calmada y controlada, como resultado de la práctica correcta y prolongada, tiene efectos beneficiosos (reducción de estrés, descenso del consumo de oxígeno, la presión sanguínea y el pulso…).

Vemos que el Mokuso es un entrenamiento mental que nos enseña a alejar los problemas y preocupaciones personales fuera del dojo.   A muchos les llegará conocer el aspecto externo para cubrir sus necesidades, pero no a un verdadero budoka.   Debe ser una práctica individual y continuada, siempre buscando un conocimiento más profundo del arte, y quizá convertirlo en una parte indispensable de nuestro día a día.

Podemos afirmar que el Mokuso nos enseña a optimizar nuestro “interruptor mental” necesario para la práctica (o situación real).

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