martes, 7 de noviembre de 2017

Una enseñanza acelerada


Una enseñanza acelerada

Autor: Anónimo


 


 

Matajuro Yagyu, hijo de un célebre Maestro del sable, fue renegado por su padre quien creía que el trabajo de su hijo era demasiado mediocre para poder hacer de él un Maestro. Matajuro, que a pesar de todo había decidido convertirse en Maestro de sable, partió hacia el monte Futara para encontrar al célebre Maestro Banzo. Pero Banzo confirmó el juicio de su padre:

- No reúnes las condiciones.

- ¿Cuántos años me costará llegar a ser Maestro si trabajo duro? - insistió el joven.

- El resto de tu vida - respondió Banzo.

- No puedo esperar tanto tiempo. Estoy dispuesto a soportarlo todo para seguir su enseñanza. ¿Cuánto tiempo me llevará si trabajo como servidor suyo en cuerpo y alma?

- ¡Oh, tal vez diez años!.

- Pero usted sabe que mi padre se está haciendo viejo, pronto tendré que cuidar de él. ¿Cuántos años hay que contar si trabajo más intensamente?.

- ¡Oh, tal vez treinta años!.

- ¡Usted se burla de mí. Antes eran diez, ahora treinta. Créame, haré todo lo que haya que hacer para dominar este arte en el menor tiempo posible!.

- ¡Bien, en ese caso, se tendrá que quedar usted sesenta años conmigo! Un hombre que quiere obtener resultados tan deprisa no avanzará rápidamente - explicó Banzo.

- Muy bien - declaró Matajuro, comprendiendo por fin que le reprochaba su impaciencia - acepto ser su servidor.

El Maestro le pidió a Matajuro que no hablara más de esgrima, ni que tocara un sable, sino que lo sirviera, le preparara la comida, le arreglara su habitación, que se ocupara del jardín, y todo esto sin decir una palabra sobre el sable. Ni siquiera estaba autorizado a observar el entrenamiento de los demás alumnos.

Pasaron tres años. Matajuro trabajaba aún. A menudo pensaba en su triste suerte, él, que aún no había tenido la posibilidad de estudiar el arte al que había decidido consagrar su vida.

Sin embargo, un día, cuando hacía las faenas de la casa, rumiando sus tristes pensamientos, Banzo se deslizó detrás de él en silencio y le dio un terrible bastonazo con el sable de madera (bokken). Al día siguiente, cuando Matajuro preparaba el arroz, el Maestro le atacó de nuevo de una manera completamente inesperada. A partir de ese día, Matajuro tuvo que defenderse, día y noche, contra los ataques por sorpresa de Banzo.

Debía estar en guardia a cada instante, siempre plenamente despierto, para no probar el sable del Maestro. Aprendió tan rápidamente que su concentración, su rapidez y una especie de sexto sentido, le permitieron muy pronto evitar los ataques de Banzo, el Maestro le anunció que ya no tenía nada más que enseñarle.


domingo, 15 de octubre de 2017

¿Hay kata en el Aikido?

¿Hay kata en el Aikido?
Por Nick Lowry




¿Hay algo parecido al kata en el Aikido? Por supuesto que lo hay, es una pregunta tonta, pero si se parte de la base de que el Aikido es la invención de Morihei Ueshiba, llegamos a la conclusión de que en un principio, sorprendentemente, no lo había.

Tampoco había nombres para el waza. Eso me dejó noqueado la primera vez que lo supe. Ueshiba no llamó kotegaeshi al kotegaeshi, simplemente le llamó Aikido. No denominó iriminage al iriminage, sólo Aikido. No había nombres en absoluto, sólo aiki indiferenciado. En el flujo del momento aparecía una determinada cosa, a lo que el hacía tal otra, y ahí aparecía, simplemente AIKIDO, expresándose a través de él en una multitud de formas. No enseñó técnicas, sólo enseñó Aikido.

Había sólo acciones y reacciones – la expresión de lo que hacía a partir de los principios generales que encarnaba. Hiciera lo que hiciera, todo lo que pasaba era Aikido. No había estructuras para organizarlo, ni instrumentos de enseñanza como kihon, kata o similares. Todo era henka, todo era sólo variaciones sobre los temas generales. Hacía que funcionase, y lo hacía bien, estaba en la cima, era el artista marcial definitivo de su tiempo y lugar. Y fue puesto a prueba como ningún otro desde entonces (shinken shobu) con acero vivo, y si las leyendas son correctas con balas también. Lo de las balas puede ser un poco excesivo, puede haber algo de espectáculo de humo y espejos en este caso, pero no obstante es bastante bien conocido que fue por todos lados, judo, kendo, sumo, lo que sea, y era inalcanzable por todos los medios, armados y desarmados.

El nombres de las técnicas y los katas vinieron después. Mucho más tarde. Tuvo que ser introducido por otra mucha gente. Dio a estudiantes y profesores algo para aferrarse conceptualmente. Creados para una más simple (y paradójicamente en cierto modo más compleja) experiencia de aprendizaje. Por supuesto, algunas de esa estructuras, probablemente se remontan al arte predecesora en el aiki, el Daito Ryu, pero tengo que asumir que hay una diferencia sustantiva aquí. Si Ueshiba estaba enseñando Daito Ryu, entonces ¿por qué tomarse la molestia en fundar su propia escuela? Sin duda hay un montón de elementos del Daito Ryu en su trabajo, pero yo diría que no estaba solo reinterpretando el curriculum del Daito ryu. La suya era una expresión nueva y única en las artes marciales que tenía objetivos y propósitos únicos. Una vez que hablamos de AIKIDO, simplemente ya no se trata del viejo mundo de Takeda en absoluto. La expresión de Ueshiba era algo nuevo, creativo e inspirador, y originalmente indiferenciada.

Eso sigue siendo una sorpresa para alguien que ha heredado un enfoque muy racionalizado, muy sistematizado, con katas orientados al AIKIDO (y que me ayudan a trabajar en el día a día). Me parece fascinante considerar el AIKI desde este ángulo completamente diferente. Y de paso hay que destacar que el enfoque racional en cierta manera margina al Fundador, aún cuando ensalza su genio. Su aiki indiferenciado se convierte de alguna manera en algo “inferior” a nuestras nuevas y sistematizadas ideas. En algunos aspectos Ueshiba es presentado bien como una figura semejante a un Dios a quien nadie puede replicar (lo que no es nada bueno para nuestra investigación del arte, ya que en estos casos la replicación es importante), o bien es descartado como algún tipo de místico espiritual anacrónico, y al mismo tiempo nos consideramos modernos y mejor educados, racionales, y por lo tanto mejor equipados para enseñar el arte del Fundador. ¿Seguro?.

¿Somos realmente maestros más eficientes que Ueshiba? Ya, claro. ¿Tuvo de verdad problemas para enseñar a gente como Tomiki, Mochizuki o Shioda? Nuestra fantasía racionalista de superioridad sólo nos permite apartarnos del camino.

Aún así, este reflejo de alejarnos de lo misterioso y místico hacia una pedagogía educativa es tal vez natural, evolutivo. No todos tenemos que estar espiritualmente dotados para de obtener beneficios del entrenamiento en Aikido, pero creo que lo que puede ocurrir en tal caso (en el esfuerzo por hacer el misterio inteligible y comprensible) es una especie de reificación, osificando los fluídos conceptos del AIKI en “entidades conocidas”, para quedar a continuación rápidamente atascados en ellos. Hay una hermosa fluidez y poder en lo indiferenciado, y tal vez con tiempo nos acerquemos a ello en el randori, si tenemos suerte. Pero incluso entonces se necesitará que nos desprendamos de nuestra comprensión y conocimiento, y más concretamente que aprendamos a operar desde de esa parte de nosotros que también permanece indiferenciada. El viejo proverbio zen dice, “estudiar la vía es estudiarse a uno mismo, estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo” No es algo que dé demasiado miedo. Es simplemente olvidarse de uno mismo durante un rato, soltarse, y dejar que el flujo del aiki no diferenciado nos atraviese, y ver qué pasa.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Actitud después del examen


Actitud después del examen

(Extraído de: “AIKIDO, Etiquette et Transmission; Manuel a l’Usage des Professeurs”, Tamura Nobuyoshi. Les Éditions du Soleil Levant 1991, pg 94-96.)

Tomado de http://aikido.javierdemaria.es/?page_id=173

 

 


 

Reflexión de Tamura Sensei sobre la actitud del candidato a dan después de aprobar el examen.

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Toda persona se alegra de pasar satisfactoriamente un examen de dan. Lo que no es una razón para salir del Dojo sin saludar o abrazarse felicitándose sobre el tatami; actitud que no podemos alentar. Pasar un grado o ganar una competición, son dos actos de naturaleza bien distinta.

La primera de las cosas que hay que hacer es dar las gracias a los miembros del jurado, después al propio profesor y a los senpais, siendo a partir de este momento, cuando podemos compartir nuestra alegría con los amigos. También en Francia al comienzo de mi estancia allí, los practicantes que acababan de pasar su examen, ofrecían a sus profesores una pequeña fiesta en un bar y no dudaba en descorchar una botella de champán. Incluso cuando yo era uchi-deshi, las personas de educación tradicional ofrecían al maestro, a sus senpai y a los amigos practicantes, una comida de agradecimiento.

Claro está, que para los jóvenes puede existir una dificultad material, pero ¿no habría ningún medio de hacer por lo menos la intención y de ofrecer, por ejemplo, un aperitivo para señalar la ocasión? Y si todavía esto fuera mucho, lo menos que uno puede hacer es dar las gracias. Es seguro, que el haber podido pasar de grado se debe al trabajo, a los esfuerzos y a la disposición personal, pero no hay que olvidar por ello, la ayuda recibida del profesor, de los senpai y los estímulos de los camaradas de trabajo.

Es preciso pues educar a los alumnos en este sentido. Es bueno escuchar las observaciones sobre nuestra propia actitud en el momento del examen y el pedir la opinión del propio profesor y de los compañeros más antiguos para hacer de ello una base de trabajo.

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jueves, 14 de septiembre de 2017

Entrevista con Peter Bernath Shihan 7mo Dan y Director del Aikikai de la Florida


Entrevista con Peter Bernath, Shihan 7 Dan y director del Aikikai de la Florida

 

Campamento de Primeravera, San Miguel de Allende, Mexico 2015

Traducción y edición: Atziri Servin

Tomado de http://kihon-dojo.blogspot.com.co/2016/01/entrevista-con-peter-bernathshihan-7.html

 

 

 

 


 

 

Jason Pfohl (J): Recuerdo los años ochenta, al crecer, viéndolos entrenar. Ustedes eran mis héroes; tú, Paul [Sylvain], Lorraine [Dianne], Donovan [Waite], Claude [Beaurthiume], Harvey [Konigsberg], David [Halprin]. Viéndolos; ya sabes, hoy 25 años más tarde y en ese momento ustedes tenían el estatus de leyenda para mí. Ahora supongo que son leyendas vivientes [risas]. Supongo que no te has dado cuenta de ello. Básicamente mi verdadera pregunta es, ¿qué ha cambiado en los últimos 25 años en el Aikido?

 

Peter Bernath (P): Creo que las cosas han cambiado en el sentido de que las cosas no han cambiado en absoluto. Todavía siento algo de lo mismo dentro de esta organización como lo era antes. Voy a seminarios, practico en el campamento de verano, tengo mi relación con Yamada Sensei, algunas personas han fallecido; eso es extraño, ya sabes maestros como Sugano, Paul y todos ellos. Las cosas cambiaron. Ciertamente me siento más viejo, mi cuerpo duele; pero supongo que siempre me ha dolido.

 

J: ¿Cómo te involucraste con el Aikido originalmente, estabas en San Francisco?

 

P: Sí, jugué Fútbol en la secundaria, hice gimnasia y esas cosas y yo estaba haciendo un viaje por todo el país en una furgoneta Volkswagen, fue alrededor del 71 y estábamos en el barrio japonés en San Francisco, vimos el cartel de una mujer que estaba como arrodillada y un chico estaba volando por encima de ella completamente desequilibrado; ella tenía una mirada muy serena en el rostro en medio de esta increíble acción. Acabamos de verlo y dijimos “¡Guau!, ¿qué es esto? Aikido”, no sabíamos lo que era, así que fuimos hasta el dojo y era un lugar interesante con hermosos pisos de madera, grandes ventanas, tatami real de Japón. Comencé a practicarlo, me recordó una mezcla de fútbol y gimnasia; así fue como todo inició.

 

J: ¿Quién era el Sensei?

 

P: Bien, hubo un buen número de chicos, estaba un tipo llamado Mel Stewart, que era un antiguo estudiante de Yamada Sensei. Había otro tipo, Ken Kubo, era ingeniero y Steve Sasaki, solía venir de Berkeley los jueves, era uno de los profesores de más edad en la zona. Ese fue el comienzo.

 

J: ¿Y luego te fuiste específicamente a Nueva York para entrenar con Yamada Sensei o cómo sucedió?

 

P: Regresé a Nueva York porque mi madre se había retirado y se iba a trasladar a Honduras, así que regresé para ayudarle con eso, comencé en Nueva York Aikikai, luego me fui a Honduras durante seis meses y regresé a Nueva York.

 

J: ¿En qué año fue eso?

 

P: Debió ser alrededor del 72-73; yo volví, estuve dos temporadas en California, un tiempo en Honduras y luego me fui a Nueva York de nuevo.

 

J: Y entonces, ¿cómo fue que evolucionó tu relación con Yamada Sensei?

 

P: Bueno, es una relación complicada. Yo era bastante atlético y ágil. Ricky [Sticles] y Bruce Bookman me enseñaron un montón de cosas sobre ukemi y cómo hacerlo, así que él (Yamada Sensei) vio que yo podía moverme bien, entonces empezó a usarme por mi ukemi para demostrar técnicas; excepto la primera vez que me llamó en una clase, era como... bueno solía llamarnos en orden, Angel [Alvarez] era el primero, a continuación Bruce [Bookman], luego Ricky [Stickles] y a mi me llamó un día después de Ricky. Yo lo miraba como pensando "¿Qué, YO?",  estaba muy asustado porque todo el mundo estaba ahí, cuando me acerqué estaba temblando, metió el brazo y lo agarré, creo que volvió a decir algo y luego se me doblaron las rodillas, sólo caí delante de él. Él sólo me miró, toda la clase comenzó a reír y yo me puse rojo; me dijo que me sentara y creo no me llamó de nuevo durante unos dos meses.

 

J: ¿Fueron sólo nervios?

 

P: Estaba muy nervioso.

 

J: ¿Qué edad tenías en ese momento?

 

P: Supongo que tenía alrededor de 23.

 

J: Así que eras un niño.

 

P: Sí, más tarde me convertí en un buen uke para él, pero no empecé de esa manera.

 

J: ¿Cuántos años estuviste en ese dojo?

 

P: Yo dejé New York Aikikai en 1980 y fue entonces cuando Sensei [Yamada] quería abrir un dojo en la Florida, así que me preguntó si quería ser instructor. Sensei Yamada solía visitar la Florida y estaba empezando a ampliar su propio sistema de seminarios. Tenía gente en el Estado con los que había trabajado, pero él quería tener un lugar con su propia gente, él quería hacer ahí un seminario anual; ese fue el comienzo del seminario de invierno. Me habían ofrecido un trabajo de director de arte que estaba contemplando pero sentí que realmente amaba hacer Aikido, yo no conocía a nadie que se ganara la vida aparte de él (Yamada Sensei), así que pensé “¡qué diablos! ¡vamos a darle!”.

 

J: ¿Cómo fue la construcción de un dojo? Veo que ahora hay clases los siete días de la semana, hay una clase a las 6:30am; parece un dojo muy ocupado.

 

P: Sí, tenemos dos clases por la mañana 6:30 y 9:00, dos clases de la tarde a las 6:00 y 7:15, horario completo el fin de semana con algunas clases y el programa de los niños con múltiples clases al día.

 

J: ¿Y compartes las responsabilidades de dirección del dojo con Penny [Bernath]?

 

P: Penny y yo somos los mayores ahí. Pero Penny tiene toda una carrera con PBS. Ella creó KidVisionVPK.org que es una importante innovación en el desarrollo infantil temprano y la formación del profesorado. También se ha mantenido constante con su Aikido, siempre va al dojo cada fin de semana, lo que es genial porque yo viajo mucho. Así que ella enseña y se ocupa de los fines de semana cuando estoy fuera.

En muchas clases me ayudan mucho los yudansha con más tiempo y con Helen Reynolds, que es mi manager del dojo y ejecuta el programa para niños. Ella y su esposo Keith Lit son como regalos que los dioses me enviaron. Habían estudiado Aikido en Japón y ahí enseñaban Inglés a niños japoneses, así que cuando regresaron se invirtió ese proceso y comenzaron a enseñar japonés en nuestras clases de los niños y en los campamentos. Ellos enriquecen mucho nuestro programa para niños. Siempre hemos tenido un buen programa para niños, hemos tenido más de cincuenta a la vez, pero ahora tenemos más de ciento cuarenta.

 

J: A veces siento que los niños son los que más se benefician del Aikido.

 

P: Es curioso, porque tengo chicos que vuelven después de graduarse en la universidad, chicos que están cerca de los treinta años de edad diciéndome "usted no me recuerda", pero sí lo hago, porque aunque ya son mayores conservan características en sus rostros de cuando eran niños de diez años, y eso está bien, porque significa que para ellos y otros niños vienen otros detrás que regresan a unirse de nuevo; es una cosa maravillosa.

Pero los primeros días del dojo eran diferentes. Fui [a Florida] por una bolsa de treinta libras de arroz y me compré unas latas de sardinas, esa fue mi dieta básica, simplemente arroz y sardinas. Viví esa vida durante mucho tiempo. No tenía una ducha en el dojo. Me duché con una manguera en el exterior. No había aire acondicionado. Tenía esa gran ventana que daba al oeste apenas bañado en el tatami por la tarde. Estaba caliente como el infierno. Una noche me dormí en el tatami porque no podía dormir en otro lugar debido al calor, me levanté y encendí la luz del baño y pude ver la figura de un ángel de nieve en el tatami, pero era mi sudor, pude ver la huella de mi cuerpo ahí. Entonces pensé "tengo que cambiar algo". Finalmente terminamos haciendo en uno de los cuartos un baño completo con ducha y nos donaron un aire acondicionado para mi habitación.

 

J: ¿Así que ahora tus chicos a entrenan con aire acondicionado?

 

P: Oh sí, por supuesto, es Florida. Es caliente y húmedo como el infierno. Ese primer dojo estuvo bien por un tiempo, pero el alquiler finalizó y terminamos por mudarnos a un lugar en Fort Lauderdale, detrás de la YMCA. Era malditamente caliente, tuvo filtraciones que empaparon las colchonetas. Yo me preguntaba: "¿por qué no viene nadie? ¿por qué nadie se nos une? ¿por qué no se queda nadie?". Tuve 15 o 20 alumnos “duros” de Aikido; yo no sé por qué siempre se quedaron, era un mal momento, el calor siempre era como el infierno y me preguntaba por qué yo no tenía más estudiantes. Tan pronto como nos mudamos a nuestra ubicación actual, con aire acondicionado y todo lo demás, la gente se acercó a las puertas y se quedaron. Es obvio que yo no era un gran hombre de negocios [risas].

 

J: Yo veo que hay un muy fuerte elemento de autodefensea en tu práctica, ¿qué tan importante es este elemento en tu enseñanza?

 

P: Yo creo que puede ser una guía para conseguir una comprensión de la dinámica física que está sucediendo. Creo que es realmente importante para ver qué opciones tienes, qué opciones tiene la otra persona, tiene algo entre manos, está usándolas, es como tener un imán y un pedazo de metal que sólo se siguen uno a otro, ¿sabes? Sucede por una razón, es una cosa sutil, sucede porque uke [la persona que recibe la técnica] siente que podría ser atacado, y tiene que moverse un poco, y se despliega algo más para ti. Te enseña también acerca de la estructura de tu cuerpo, a tener una posición sólida, y ser capaz de controlar el peso de alguien, o ser capaz de generar otro ataque si es necesario. Es una gran diferencia si acabas de realizar una técnica o si la recibes. Cuando eres Uke se supone que siempre debes pensar: "Yo podría haberlo golpeado", debes tener la intención y la posición para ser realmente capaces de golpear a tu oponente, en consecuencia esa persona tiene que reaccionar. De repente la práctica se vuelve más eléctrica y viva. No tiene que ser dura ni nada, sólo debe tener intención, ser consciente de lo que estás haciendo.

Creo que hay muchos niveles profundos para aprender en Aikido, y ésto sucede pues es un arte marcial. Es lo que es. Es un arte de defensa que puede ser un arte de combate, pero el Aikido también puede ser un montón de cosas; uno puede desarrollarlo como un arte mental, como una ciencia, como muchas, muchas cosas. Pero creo que aquel que profundiza en el conocimiento de cada situación, puede mejorar la práctica y la experiencia. La práctica del Aikido nos toca de una manera que no nos toca nada en un día normal.

 

J: Recuerdo que Sensei Chiba siempre solía decir que si no tienes ese elemento marcial en tu práctica, entonces Aikido termina por convertirse en pura danza.

 

P: Sí, puede ser una bella danza...

 

J: ¿Hay un elemento espiritual que tu práctica?

 

P: Oh, sí, claro. Creo que Aikido es mi forma completa de relacionarme con la existencia... esta conciencia... esto de ser un tipo de entidad consciente en este increíble planeta, en este universo que no es como en realidad pensamos que es. Y he hecho cosas en mi vida que me han demostrado que la realidad física no es como parece ser, que las cosas pueden cambiar y reordenarse. Que los objetos duros pueden llegar a ser suaves, que puedes hacer cosas como caminar en el fuego y no quemarte o caminar sobre el vidrio y no cortarte. Esto nos muestra algo, que hay diferentes realidades. Hay algo acerca de lo que sucede en nuestro universo interior que reacciona con el universo exterior, y creo que lo he experimentado de diferentes maneras en la práctica del Aikido. Creo que me hace más sensible a algunas otras cosas en la vida que no tienen que ver con asuntos de la sociedad, que no tienen que ver con ganar dinero, o política, o cualquiera de ese tipo de cosas, que no tiene que ver con la existencia evidente, tiene que ver con la creatividad dentro de nosotros...

 

J: ¿Hay cualidades éticas particulares en lo que nos enseña el Aikido?

 

P: Hay muchas cosas que se nos muestran. Trabajamos con muchos tipos de personas en muchas situaciones diferentes. Tienes que ser capaz de ver una imagen más amplia y mantenerte calmado. Esto se presta a la comprensión, a ser tolerante. Podrías estar pensando algo de alguien, pero su intención puede ser completamente diferente, puedes ser malinterpretado y la intención puede ser diferente de lo que esperas. Cuanto más sensible puedes ser de todo lo que nos rodea y más compasivo puedas aprender a ser.... termina siendo una forma de vida, y termina por ser lo que eres -y permitir que los demás sean eso al mismo tiempo- es una hermosa manera de vivir. Podemos hacer eso y no dejar que nuestra mente o nuestro pensamiento previo sobre lo que estamos pensando nos arruine todo. Para mi es una maravillosa y profunda forma de vivir, pero al mismo tiempo soy una persona en el tráfico, me molesto porque derramé jugo sobre algo...

 

J: Pero eso es parte de ser humanos, ¿no?

 

P: Bueno, esa es la cosa, ¿sabes? Supongo que tenemos que dejarnos ser nosotros mismos y no ser tan duros con nosotros mismos. Es un proceso de aprendizaje continuo y todo es parte de estar en medio de este gran misterio que es la vida.....es una especie de cosa cruel.

 

J: Seguramente has pasado por un poco de rigidez física. Me hablabas del padecimiento de cadera. Creo que para la mayoría de la gente que se ha operado la cadera el Aikido sería un “juego perdido”. Pero aquí estás entrenando, y cuando le dices a la gente que has tenido esta operación no creo que se den cuenta de lo sucedido. ¿Puedes hablarme un poco sobre cómo tratar las lesiones y sobre tu experiencia?

 

P: Todos hemos… tenemos lesiones desde el primer día. Empecé Aikido con una muñeca rota, no tenía el rango completo de movimiento. Me lesioné en Vietnam, era un seminario maravilloso, pero no podía doblar la muñeca para hacer un ukemi amplio. Ese fue siempre un punto vulnerable para mí al principio, entonces luego me lesioné mi ACL [ligamento cruzado anterior, detrás de la rodilla], las costillas, los hombros, mis discos, me he lesionado como un montón de gente. Así que la cadera era sólo una cosa acumulada, pero tal vez no fui lo suficientemente cuidadoso cuando era más joven. Antes no había tantas terapias como ahora, terapias físicas, terapias de masajes, avances médicos y una gran cantidad de diferentes alternativas. Sin embargo, las operaciones en la cadera hoy en día son muy eficientes. Ha habido gente de Aikido antes que yo, por ejemplo Kiff Clark, él es mi héroe. Tenía dos reemplazos de cadera. Observando a Kiff ir por ahí pensaba "Ah, hombre, ¿cómo puede hacer eso? ¡Y este chico va a cada maldita clase!", observándolo pensé que yo podía hacerlo. Creo que una lesión de cadera es más fácil de lo que la gente piensa, uno definitivamente puede superarlo y hacer Aikido, no puedo salir y hacer caídas altas cuatro horas al día, pero si te digo la verdad, en realidad creo que esas caídas son muy difíciles de hacer de todos modos.

 

J: ¿Cómo podemos cuidar nuestros cuerpos mejor, para evitar este tipo de lesiones?

 

P: Cuando tenemos una lesión realmente descubrimos lo que es el cuerpo, al utilizar la tecnología que existe para ver radiografías, resonancias magnéticas, y cosas por el estilo entiendes lo qué es tu cuerpo. La medicina china, la dieta, terapias holísticas, PT, masajes. Todo ayuda. Hay tantas nuevas terapias que nacen. Al igual que el PRP [Plasma Rico en Plaquetas], y la investigación con células madre que realmente ayudan al proceso de regeneración. Hemos estado esperando por ellos; todavía no crece cartílago, pero esperamos que suceda, estas cosas están llegando. Es una cuestión de tratar de reconocer las lesiones, averiguar lo que es y tomar precauciones. Dicho esto, si nos vamos y decimos "Oh, me lastimé el tobillo, me lastimé el codo, voy a practicar hasta que esté mejor", no es buena idea, debes cuidarte. Debes siempre intentar practicar tratando de no herirte gravemente, siendo sensible y que la gente sepa sobre la lesión si estás lastimado. Yo creo que hay que desarrollar una cierta durabilidad en nosotros mismos, y ello sólo viene de regresar y hacerlo de nuevo, seguir entrenando pero creo que tenemos que ser inteligentes y sensibles al respecto.

 

J: Otra parte de tu método de enseñanza que me gusta es tu sentido del humor. ¿Qué papel juega en tu enseñanza?

 

P: Para mí el Aikido es muy divertido. Realmente me gusta hacerlo, hay todo tipo de gente por ahí de todos los diferentes ámbitos de la vida, se puede caminar entre ellos con estos uniformes blancos y pensar "oh, soy el maestro de Aikido de estas personas" y ese estudiante puede ser la madre Teresa, un médico loco, un maravilloso maestro, un gran artista, una madre maravillosa, un padre maravilloso, un gran chico, pero estamos en este grupo y todos somos lo mismo. Sin embargo el humor rompe las cosas, me parece que crea una atmósfera para disfrutar, sienten que pueden abrirse y dejar llevar. Cuando hay humor la gente aprende más rápido, aprende mejor, lo hacen en un menor tiempo. Simplemente ser un humano como todos los demás. Pero ni siquiera es eso, suena a que lo hago porque hay un método que quiero usar... No lo es, es sólo mi personalidad.

 

J: Solamente sucede, estás siendo tú mismo

 

P: Sí, me gusta bromear con la gente. Puedo ver rápidamente el humor en cualquier situación, creo que estas personas son mis amigos. Simplemente así sucede.

 

J: Has estado organizando el Winter Camp desde hace bastante tiempo, me imagino que es demasiado trabajo. ¿Cuáles son algunos de los beneficios te ha traído?

 

P: Es una gran oportunidad para reunirme con todos mis amigos en el mundo del Aikido. Es uno de los mayores seminarios así que espero llegar a verlos a todos, es un lugar para congregarnos juntos, practicar juntos y disfrutarlo, fue una gran oportunidad de entrenar con algunos de los más grandes maestros de Aikido, que yo sepa. Como Yamada, Kanai, Chiba, Sugano, Shibata, Tamura, Masuda, y sigue y sigue la lista, no quiero dejar de lado a alguien; ha habido tantos maestros. Y mis amigos también, gente como Paul Sylvaine, Ángel, Bruce, Claude, Donovan, Harvey, Bob, Steve, Andy David, todas estas personas que he conocido desde siempre, son realmente buenos seres humanos. Es una gran oportunidad para aprender de todos ellos y ser parte de esto. También aprender de estos grandes maestros japoneses. Y el hecho de hacer algo por ellos, estar cerca de ellos es genial, y ellos son muy cool. Ellos son muy divertidos y hay un millón de experiencias al estar con ellos, cosas locas que sucedieron. Pero, al mismo tiempo me he enriquecido, en todo sentido, de haber conocido a tanta gente.

 

J: ¿A quién has invitado para el seminario de este año (2015)?

 

P: Bueno, por desgracia Shibata Sensei ya no puede hacer viajes largos, pero Yamada Sensei por supuesto vendrá y el comité técnico.

 

J: ¿Quién está en el comité técnico?

 

P: Harvey [Konigsberg], Claude Berthiaume, Donovan Waite, yo, Andy Dekmo, Bob Zimermann y Steve Pimsler. Todos estamos alrededor de los cuarenta y algo de años de práctica y todos tenemos diferentes cosas para compartir, Harvey y Steve han estado siempre en New York Aikikai, y muy cerca de Yamada [Sensei] y Sugano [Sensei]. Claude y Bob estaban muy cerca de Kanai Sensei. Andy es una de las personas más viejas de la federación con uno de los dojos más antiguos. Donovan, todo el mundo lo conoce, es un muy importante instructor en Nueva York e internacionalmente. Cada persona trae más para la mesa, es interesante.

 

J: Haces un montón de viajes para enseñar, ¿cuál es el número de viajes que haces al año?

 

P: Varía. Los reduzco. Nunca pensé que sería así. Supongo que estoy haciendo veinte-algo seminarios al año. Y sólo planeo hacer unos pocos, pero alguien me llama, o a Sensei [Yamada] le gustaría que hiciera algo por él. Acaba de suceder. Estaba llegando al punto de cancelar todo porque se estaba volviendo estresante. Pero no debe ser así, no debe ser estresante tratar de correr al dojo y estar con mi familia. Tengo una gran vida, tengo la oportunidad de venir a lugares como este [San Miguel de Allende, México] donde la gente es amable y todo es muy agradable para mí, me compran bebidas. Me pagan por venir aquí, conozco a gente maravillosa y además hago Aikido que lo amo realmente. Luego regreso a casa y tengo mi dojo, mis estudiantes me cubren cuando necesito un descanso, ellos son mis amigos más cercanos, toda mi vida es con la comunidad de Aikido. La sensación que tengo es que todo el mundo es un amigo cercano. Nos conocemos de forma más íntima que la gente que realiza otras actividades, porque tenemos que confiar profundamente unos en otros.

 

J: Por último quiero preguntarle algo sobre Aikido y México para concluir la entrevista. Estaba mencionándole a Donovan que hay una gran cantidad de inconsistencias en el Aikido mexicano en cuanto a estilos, o técnica correcta, me pregunto cuál es su punto de vista acerca del Aikido mexicano, cómo podemos hacerlo mejor. ¿Qué deberíamos trabajar? Estoy hablando de lo que has visto aquí [San Miguel de Allende, junio de 2015].

 

P: Bueno, la gente ha tenido diferente orientación por un montón de maestros diferentes. Algunos vienen de diferentes organizaciones. Algunas personas han venido desde lugares más lejanos y aprenden lo mejor que pueden de videos y libros. Todo es cuestión de llegar a ser una comunidad más educada, ¿sabes? Cuanto más avanzas, más ves, se ve a más gente de grado alto, vas a más seminarios, entrenas más con personas más avanzadas, recibes consejos de ellos. Todo esto hace que tengas más comprensión de lo que realmente es la práctica del Aikido, cuán importante es el ukemi, porqué lo hacemos de esta manera, la manera en que las técnicas realmente funcionan, y todas estas cosas. Recibimos estas experiencias practicando con atención, debemos salir y ver el mundo del Aikido. Hay estudiantes de Sensei Yamada que ahora viven en la Ciudad de México, estas personas son similares a las de los EE.UU, tienen una amplia experiencia, varios tienen una experiencia como uchi-deshi con diferentes Sensei, como tú, Yesid [Sierra] y otros. Ustedes están mostrándole a la gente qué hacer, "esto es lo que he hecho, así es como me enteré de las cosas", y siguen adelante; vienen a seminarios como este, hacemos amigos con entusiasmo, tal vez decidan venir al Winter Camp o alguno de los seminarios que se hacen en Texas por ejemplo. Pero es una cuestión de obtener experiencia, sintiendo, salir, aprender a entrenar mejor. Creo que eso es lo que tendría que pasar. Así es como yo creo que crecerá y tomará el tiempo que sea necesario. Las personas más activas son el ejemplo. Es como si fueras a la escuela una vez al mes y quisieras aprender de esa manera, si entrenas siete días a la semana, varias clases al día, vas a aprenderlo. Es lo mismo con todos los que estamos entrenando aquí.

 

J: Sólo quiero terminar la entrevista con una pregunta algo personal. Si fueras tan amable de compartir algún recuerdo o pensamiento sobre Paul * [Sylvain], lo extraño mucho y sé que tienen muchas historias y recuerdos junos.

 

P: Sí, hubo una gran afinidad y respeto que nos teníamos el uno al otro. De igual forma era como si estuviéramos trabajando en un capricho, sudando y haciendo cosas juntos, tuvimos una especie de respeto a regañadientes de los demás, y la amistad comenzó a surgir de eso. Me encantó su sentido del humor, esa forma mordaz en que podía llegar a portarse. Había tantas cosas locas que solíamos hacer. Solía pasar cuando estaba con Lorraine [Dianne], yo estaba loco en ese momento con la llegada del Shihan y por el Winter Camp; no había mucha gente capaz de ayudarme con todo.

Así que una vez enviaron a Paul para ayudarme, porque tuvimos varias personas llegando al aeropuerto y no había suficiente espacio en mi coche. Así que Paul alquiló un coche y llegó al aeropuerto conmigo, creo que llevamos Yamada [Sensei], Kanai [Sensei] y alguien más en mi coche, él tenía a Tohei Sensei y un chico de Hawai; Paul me seguía, pero tuve que ir de regreso al aeropuerto y tuve que hacerlo muy rápido porque alguien más iba a llegar y yo tenía que ir por esa persona. Siempre hay puentes en Florida y justo al otro lado del puente estaba el maldito hotel, así que corrí por la carretera para llegar ahí y luego --Jesucristo- el puente subió, así que estaba esperando ahí, en la primer línea de coches, Paul está junto a mí y yo lo miraba y avancé "¡al carajo!", seguí avanzando y el puente estaba comenzando a moverse, salí disparando sobre la parte superior; Paul no sabía qué hacer, él venía detrás de mí y estaba volando sobre la brecha del puente con Tohei Sensei en el coche [muchas risas]. Corrimos hasta el hotel y Paul sólo me miraba como diciendo "¿qué demonios estás haciendo?", Tohei Sensei salió del coche tan rápido como pudo. Fue bastante salvaje, tiendo a ser bastante frenético a veces.

 

J: Parece que ya te has calmado un poco...

 

P: Bueno, todavía hay una tendencia por ahí...hay muchas otras historias como esa, pero fue una buena época....aquellos los días en la Florida.

 

J: Gracias, fue una gran historia. Fue un verdadero placer verte después de tantos años.

 

P: Sí, me gustó mucho a mi también.

 

J: Muchas gracias.

 

NOTA: Esta entrevista se realizó en el Campamento de Primavera en San Miguel de Allende, México en mayo de 2015. El entrevistador es Jason Pfohl, un aikidoka estadounidense que vive en Oaxaca, México y enseña en Oaxaca Aikikai. La entrevista ha sido editada para hacerla más concisa.

* Paul Sylvain fue uno de los primeros Aikidokas occidentales con un grado alto además de fundar un dojo que sigue vigente en USA. Murió hace pocos meses. Fue el primer maestro de Jason Pfohl. Jason siempre habla con mucho cariño de él.

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