lunes, 21 de octubre de 2019

Etiqueta y disciplina


Etiqueta y disciplina
Tomado del libro Aikido, etiqueta y transmisión. Nobuyoshi Tamura






En Japón, decimos que el principio y el fin del budo están el rei. Los instintos combativos y agresivos se exacerban si se dejan libres durante la práctica del combate.

Para dirigir una tropa animada por estos instintos agresivos sin que ésta tienda a la desintegración han resultado ser necesarias unas reglas. La etiqueta y la disciplina, probablemente nacidas a partir de esta necesidad, permiten el funcionamiento armonioso de esas reglas. El combate desprovisto de reglas y ética procede del mundo animal, y no procede en cambio del budo.

El bugei (las técnicas de la guerra) y bujutsu no son más que los medios de la guerra.

Rei se traduce simplemente por el saludo.

Sin embargo, rei engloba las nociones de educación, cortesía, jerarquía, respeto, gratitud. Reigi (la etiqueta) es la expresión del respeto mutuo en el interior de una sociedad. También se puede entender como el medio para conocer la propia posición frente al otro.

El carácter rei se compone de dos elementos: shimesu y yutaka.

Shimesu: el espíritu divino descendido para habitar el altar.
Yutaka: la montaña y el cuenco de ofrenda de madera que contiene el alimento: dos espigas de arroz, el recipiente desbordado de alimento, la abundancia. Estos dos elementos reunidos transmiten la idea de un altar provisto de ofrendas, alimentos, ante el que se espera el descenso de lo divino…la celebración.

Gi: el hombre y el orden. Designa lo que es el orden y constituye un modelo. Reigi, por lo tanto, en el origen, es lo que gobierna la celebración de lo sagrado. Es posible que este sentido luego se haya extendido a las relaciones humanas cuando hizo falta instaurar el ceremonial que dirigiera las relaciones jerárquicas entre los hombres.

O Sensei no cesaba de repetir: “El Aikido existe para dar su justo lugar a las plantas, los árboles, los pájaros, los mamíferos, los peces, los insectos, hasta el menor mosquito”.

Conocer su justo sitio es para todo ser conocerse a sí mismo. En realidad, conocerse uno mismo es conocer la misión asignada por el cielo. Cumplir la misión del cielo es ajustarse al orden del universo: no hay lugar para la indecisión ni para la oposición, es la verdadera paz.

Que el orden convierta este orden cósmico en modelo de la estructura de la sociedad humana y que lo convierta en el principio del más mínimo de sus actos es lo que llamamos reigizaho. Mediante el respeto de esta regla, el hombre puede elevarse. Existe una jerarquía natural en la familia: abuelo, abuela, padre, madre, hijos, nietos, hijo mayor, hijo menor. Para un funcionamiento correcto, la organización militar exige la jerarquía de los grados: general, coronel, comandante, etc.

Lo mismo ocurre en las iglesias: papa, patriarca, cardenal, obispo…Y por supuesto en el budo: maestro, discípulo, sempai, kohai, dohai -*la noción de sempai-kohai-dohai se refiere a la fecha de comienzo, al primer paso realizado en una disciplina y no al grado. Dohai se aplica a los que han comenzado la práctica al mismo tiempo-; altos grados, principiantes, mayores y jóvenes. Todas las relaciones funcionan a la vez. La etiqueta consiste en determinar, en cada caso, el equilibrio justo. Para conservar este orden, hay que observar la cortesía hacia el maestro, la actitud correcta hacia los sempai, la etiqueta justa hacia los kohai y dohai.

Creo que el cumplimiento de estas reglas es la condición para el equilibrio y la supervivencia de las sociedades de las que acabamos de hablar. Antes hemos mencionado la exacerbación de los instintos combativos y agresivos por la práctica del bujutsu (no olvidemos que estos instintos están desprovistos de cualquier connotación moral: existen, son necesarios para la supervivencia de la humanidad y nada más). No obstante, si estos instintos se escapan de todo control y la violencia invade todos los actos, se comienza a tomarla con los débiles, a despreciarlos o, se arrastra uno ante el más fuerte aunque se le odie.

Cuando los actos están regidos por la etiqueta se crea un espacio que permite vencer las emociones con soltura. La etiqueta sirve para controlar el “yo” que querría entregarse a los instintos animales para orientar la energía y utilizarla en un sentido positivo.

En la religión, gracias a la repetición constante de rituales complejos que han sido transmitidos de generación en generación, las emociones se ponen bajo control de forma natural y el sentimiento religioso se desarrolla. Esto no sólo es perceptible para el creyente, sino también para el observador. Un movimiento ejecutado según una etiqueta rigurosa fortalece la estabilidad del espíritu y pone bajo control la agresividad, estableciendo la calma. En el mundo del budo ocurre lo mismo que se produce en el dojo.  La eficacia que se desprende de forma natural de esa etiqueta es perceptible tanto para el practicante como para el observador. Al mismo tiempo, éstos se ven impregnados del ambiente transmitido por la tradición. Debemos entregarnos, pues, sin moderación a la práctica para poner bajo control las emociones menos deseables respecto al budo: el miedo, la confusión, el menosprecio a los demás, exacerbar el propio ego, y hay que progresar en lo físico y en lo espiritual. Aquellos que sobrevivieron después de haberse aventurado a las fronteras de la vida y la muerte no tenían a su disposición una buena técnica, sino que tenían sobre todo, un juicio lúcido de las situaciones, que era posible debido a la calma, la serenidad y la sangre fría que le habita. Esto es lo que permite pasar a la acción con la determinación necesaria. Esta actitud se sitúa por completo en las antípodas de las bravatas del matamoros y de su excesiva excitación emocional. Sin duda, progresar, hacerse “fuerte”, consiste en desarrollar esta calma y esta determinación interior, mucho más que adquirir una técnica.

En la medida en que somos humanos , ¿no deberíamos desear vivir en un mundo que quiere a sus hijos?. Para construir una sociedad sobre la base del respeto mutuo, ¿qué dirían ustedes sobre volver a hacer surgir esa etiqueta que algunos han querido desechar como un viejo mueble inútil que, sin embargo, es parte de la herencia común de la humanidad?.

Tomemos por ejemplo el simple hecho de colocar bien los zapatos, que nos enseña a clasificar y ordenar y nos hace sentir la satisfacción que resulta de ello y la importancia de este estado de ánimo. Realizar una acción de forma esmerada significa preparar unas condiciones favorables para la siguiente realización de la siguiente acción y, por la misma razón, significa practica el budo.

El mundo de rei no sólo persigue la obtención de una satisfacción personal, también incluye la satisfacción que sienten los demás. El desarrollo de la conciencia estética crea la necesidad de ordenar incluso los zapatos de los demás si no están en su sitio justo.
Si el espíritu de gratitud hacia un kohai se expresa por el sólo pensamiento de “Gracias por haberme permitido trabajar bien hoy”, el kohai será feliz, lo mismo que estará contento el sempai si se le agradece su enseñanza. La etiqueta, como cualquier cosa, debe salir de dentro de uno mismo, es decir, que es necesario que la idea de la etiqueta impregne cada gesto. Resulta grotesco tener que decir “respéteme porque soy su sempai”, “póngame en un pedestal porque soy su maestro”. El respeto hacia el sempai no debe ser provocado, el kohai ha de tener ganas, de forma totalmente natural, de respetar al sempai. El sempai, a su vez cuida del kohai porque éste ocupa su lugar y por ello merece que se le cuide. El otro percibe de forma natural cuándo la etiqueta está impregnada por el espíritu de la gratitud, el respeto, el reconocimiento.

De ahí que la etiqueta riga las relaciones mutuas. La jerarquía se establece de forma natural cuando se respeta la etiqueta. Es necesario que la etiqueta sea la expresión de humanidad del corazón. No basta con someterse a la forma. Si el corazón no está habitado por el respeto, la forma no será más que una cáscara sin alma. Hay que respetar la personalidad del otro. Los actos de acuerdo con las reglas de la etiqueta engendran un corazón puro y una actitud noble. Me inclino a pensar que este sentido de la compasión está simplemente ligado a la armonía y la paz.

Debemos grabar esto en el espíritu de uno mismo para transmitir la etiqueta y la disciplina.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Hacer Aikido: los beneficios del arte marcial más saludable


Hacer Aikido: los beneficios del arte marcial más saludable

Tomado de: https://deportesaludable.com/deportes/artes-marciales/hacer-aikido-los-beneficios-del-arte-marcial-mas-saludable/



Las artes marciales siempre han estado asociadas a técnicas de defensa personal. Sin embargo, la mayoría de ellas presentan numerosos beneficios para la salud tanto física como mental. No en vano, cada vez son más los especialistas médicos y psicológicos que recomiendan la práctica de alguna de estas disciplinas. Hoy, precisamente, queremos que conozcas qué supone para cualquier persona el hacer aikido.

EN QUÉ CONSISTE EL AIKIDO

El aikido es conocido por muchos como el arte marcial de la paz. Según los expertos, se trata de la disciplina más saludable que podemos practicar. Fue creado por el Maestro Morihei Ueshiba en la primera mitad del siglo XX como un arte marcial defensivo en el que se unieran por igual los componentes físicos y mentales. Sin ir más lejos, en muchos países asiáticos hacer aikido forma parte de los programas de salud oficiales, ya que es apto para todas las edades y fomenta especialmente la defensa y la paz.

La mejor definición del aikido está en su propia palabra: Ai = armonía, Ki = energía, Do = camino. Un arte marcial que en realidad busca la perfección como ser humano desde el punto de vista físico, mental y espiritual. El Maestro Ueshiba aseguraba que el verdadero sentido de las artes marciales no estaba en la lucha, sino en la necesidad de llegar a ser uno mismo. Por esta razón, pueden hacer aikido todo tipo de personas, independientemente de su sexo, condición física, etc.

Además, se trata de un arte marcial cuyo objetivo es reducir al atacante sin hacerle daño. Una actividad física de autodefensa que se asocia con el sintoísmo, el budismo o la filosofía zen. Los movimientos que se efectúan al hacer aikido no son violentos, sino que más bien buscan la armonía. Por algo es reconocida como una de las artes marciales más místicas, no existiendo ninguna competición en el mundo que se fundamente en ella.

PRINCIPALES BENEFICIOS DE HACER AIKIDO

Pero, ¿cuáles son los beneficios que supone para nuestra salud hacer aikido? Los más interesantes que se pueden enumerar son los siguientes:

Mejorar la flexibilidad del cuerpo y tonifica los músculos
Fortalecer el equilibrio y la coordinación
Favorecer la circulación sanguínea
Estimular las articulaciones
Prevenir la artritis, la artrosis y otros problemas articulares
Mejorar la postura y fortalecer la columna
Prevenir el estrés
Relajar las articulares para prevenir contracturas
Aprender a controlar la respiración como efecto saludable
Desarrollar los reflejos y aumenta la elasticidad
Mantener un cuerpo joven

Estos son a grandes rasgos los principales beneficios que supone hacer aikido. Un arte marcial no violento y en el que no se necesita de fuerza física para su práctica. A la vista de los beneficios, se puede asegurar que se trata de una disciplina que aúna cuerpo y mente. Al hacer aikido se consigue favorecer la capacidad de concentración, un estado ideal para nuestra vida diaria. No en vano, uno de los principios del aikido es que el trabajo del cuerpo viene también desde la mente.

La práctica del aikido se desarrolla en pareja. Ambos adversarios se enfrentan pero sin golpearse. Los movimientos de cada uno de ellos son lineales y circulares, imperando sobre todo lo sutil frente a lo agresivo o violento. En realidad, muchos han asociado el hecho de hacer aikido con la danza. Dos disciplinas en las que se desarrolla fundamentalmente la inteligencia para obtener resultados a nivel corporal. Hasta el punto de que antes de empezar cada clase, y después del calentamiento, se suele realizar un ejercicio para preparar la mente.

En definitiva, los movimientos del aikido están encaminados a neutralizar al oponente sin hacerle daño. Un arte marcial defensivo y no violento, místico en muchos de sus aspectos y en donde se trabaja tanto el cuerpo como la mente. Sus beneficios para el organismo son muchos y muy variados. De ahí que esté considerada como una de las disciplinas más saludables.




lunes, 9 de septiembre de 2019

7 palabras japonesas que facilitarán tu crecimiento personal. ¡Maravillosas!


7 palabras japonesas que facilitarán tu crecimiento personal. ¡Maravillosas!

Tomado de https://mejorconsalud.com/palabras-japonesas-crecimiento-personal/

Autor: Valeria Sabater

 



Descubrir la filosofía de otras culturas a través de sus palabras nos ayudará a concebir la vida de otra forma diferente y a centrarnos un poco menos en nuestros fallos.

Cuando nos adentramos en otros idiomas y en sus palabras, descubrimos la forma en que las demás culturas organizan su mundo, su percepción de la vida e incluso su universo personal.

La cultura japonesa se caracteriza por disponer de palabras que engloban una serie de ideas con las que un occidental siempre se va a sentir sorprendido, atraído e incluso cautivado.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a ello. Estamos seguros de que te va a resultar tan interesante como curioso.

1. Ikigai: nuestro motivo para existir

Todos deberíamos tener nuestro propio ikigai. Un motivo, un propósito, una ilusión u objetivo vital que nos confiera fuerzas y energía cada mañana para empezar el día.

Es importante que cada persona tenga su ikigai, ese motivo para existir.

Sin embargo, como ya sabemos, no todos lo han descubierto aún. De ahí que pasemos muchas temporadas como perdidos, sin un rumbo y una motivación que nos encamine hacia una felicidad real y tangible.

2. Kintsukuroi: reparar en oro nuestras heridas

La filosofía del kintsukuroi tiene mucho que ver la resiliencia, con ese arte delicado y preciso mediante el cual logramos reparar nuestras heridas para alzarnos como seres más fuertes, más dignos, más hermosos.

En la cultura japonesa, el kintsukuroi hace referencia a una técnica que tiene como objetivo repara las piezas de porcelana rotas. Antes de desecharlas, los artistas unen esos pedazos mediante una masilla que contiene polvo de oro.

Las grietas quedan a la vista, porque esas vetas demuestran la fortaleza y a un objeto único que cuenta su propia historia.

3. Aware: o la tristeza de la fugacidad

La vida discurre rápida, no espera a nadie, es fugaz, intensa y, a instantes, implacable. Los amores, a veces, terminan y las amistades caducan. Lo que antes nos parecía seguro acaba finalizando, obligándonos a empezar de cero. En todos esos procesos está el «aware», una de las palabras más trascendentes del idioma japonés.

Con ella se trasmite ese tristeza ante la fugacidad de las cosas pero, a su vez, la necesidad de seguir avanzando, cerrando etapas para iniciar otras nuevas.

4. Majime: la persona que sabe ser responsable

En japonés, «majime» significa, literalmente, persona seria. No obstante, más que entenderlo como el clásico perfil poco espontáneo, cerrado y de apariencia imponente u hosca, hace referencia ante todo un carácter fiable.

Se trata de alguien en quien podemos apoyarnos, porque son personas muy responsables, que no juzgan ni hacen dramas de nada ni de nadie.

5. Nankurunaisa: una de las palabras más hermosas

Nankurunaisa es, sin duda, una de las más hermosas palabras del japonés antiguo.

Hace referencia a esa idea tan clásica dentro de la psicología motivacional, del crecimiento personal e incluso de la espiritualidad donde se nos insta a confiar en el futuro.

Así, debemos entender que el paso del tiempo, junto con nuestra voluntad de acción y nuestro ánimo, hará que todo se arregle, que todo sane y, que las oportunidades que esperamos, vuelvan a acontecer en nuestro horizonte.

6. Gaman: soportar con dignidad las dificultades

Gaman es otro de estas palabras que se vinculan directamente a las raíces del budismo y que nos proponen una exquisita filosofía en la cual, reflexionar para ver la vida de otro modo.

Esta palabra recoge en realidad varias ideas:

          Capacidad de autocontrol.

          Necesidad de tener paciencia.

          Resistencia para aguantar esas épocas tan duras y complejas.

          Necesidad de ser resilientes, de aunar dignidad y fortaleza.

          Capacidad de superación y de intentar hacer algo cada día para sentirnos un poco mejor.

A su vez, «gaman» integra una idea igual de importante y valiosa: no descuidar a los demás.

No debemos ser una carga ni incomodar, sino alzarnos como personas comprensivas que, aun en medio de nuestros problemas, logramos tener en cuenta a quienes nos rodean.
7. Wabi-sabi: la belleza de la imperfección

 Wabi-sabi es otras de las palabras que ahondan ante todo en la estética, el arte y la naturaleza. Sin embargo, podemos aplicarla a nuestra realidad personal y a la psicología cotidiana sin problemas.

Hace referencia a la belleza que existe en esas cosas que, en apariencia, parecen imperfectas.

A su vez, nos trasmite la idea de que lo verdaderamente hermoso es aquello más simple, más elemental y puro, sin importar los pequeños defectos o imperfecciones.

Algo así lo podemos aplicar, sin duda, a nuestra vida cotidiana para corregir esa obsesión tan común de idealizar la belleza, de buscar la perfección en nuestras vidas, en nuestros cuerpos o incluso en nuestras relaciones.

Aceptemos que somos falibles y hermosamente imperfectos. Aprendamos a aplicar estas sencillas pero interesantes ideas de la cultura nipona en nuestro día a día. 
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Bibliografía

           Ishida, R. (2012). Reducing anxiety in stutterers through the association between “purpose in life/Ikigai” and emotions. Glob J Health Sci, 4(5), 120–124. https://doi.org/10.5539/gjhs.v4n5p120

           Tomás Navarro. (2017). Kintsukuroi: El arte de curar heridas emocionales

           Koren, Leonard (1994). Wabi-Sabi for Artists, Designers, Poets and Philosophers. Stone Bridge Press.

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