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domingo, 15 de octubre de 2017

¿Hay kata en el Aikido?

¿Hay kata en el Aikido?
Por Nick Lowry




¿Hay algo parecido al kata en el Aikido? Por supuesto que lo hay, es una pregunta tonta, pero si se parte de la base de que el Aikido es la invención de Morihei Ueshiba, llegamos a la conclusión de que en un principio, sorprendentemente, no lo había.

Tampoco había nombres para el waza. Eso me dejó noqueado la primera vez que lo supe. Ueshiba no llamó kotegaeshi al kotegaeshi, simplemente le llamó Aikido. No denominó iriminage al iriminage, sólo Aikido. No había nombres en absoluto, sólo aiki indiferenciado. En el flujo del momento aparecía una determinada cosa, a lo que el hacía tal otra, y ahí aparecía, simplemente AIKIDO, expresándose a través de él en una multitud de formas. No enseñó técnicas, sólo enseñó Aikido.

Había sólo acciones y reacciones – la expresión de lo que hacía a partir de los principios generales que encarnaba. Hiciera lo que hiciera, todo lo que pasaba era Aikido. No había estructuras para organizarlo, ni instrumentos de enseñanza como kihon, kata o similares. Todo era henka, todo era sólo variaciones sobre los temas generales. Hacía que funcionase, y lo hacía bien, estaba en la cima, era el artista marcial definitivo de su tiempo y lugar. Y fue puesto a prueba como ningún otro desde entonces (shinken shobu) con acero vivo, y si las leyendas son correctas con balas también. Lo de las balas puede ser un poco excesivo, puede haber algo de espectáculo de humo y espejos en este caso, pero no obstante es bastante bien conocido que fue por todos lados, judo, kendo, sumo, lo que sea, y era inalcanzable por todos los medios, armados y desarmados.

El nombres de las técnicas y los katas vinieron después. Mucho más tarde. Tuvo que ser introducido por otra mucha gente. Dio a estudiantes y profesores algo para aferrarse conceptualmente. Creados para una más simple (y paradójicamente en cierto modo más compleja) experiencia de aprendizaje. Por supuesto, algunas de esa estructuras, probablemente se remontan al arte predecesora en el aiki, el Daito Ryu, pero tengo que asumir que hay una diferencia sustantiva aquí. Si Ueshiba estaba enseñando Daito Ryu, entonces ¿por qué tomarse la molestia en fundar su propia escuela? Sin duda hay un montón de elementos del Daito Ryu en su trabajo, pero yo diría que no estaba solo reinterpretando el curriculum del Daito ryu. La suya era una expresión nueva y única en las artes marciales que tenía objetivos y propósitos únicos. Una vez que hablamos de AIKIDO, simplemente ya no se trata del viejo mundo de Takeda en absoluto. La expresión de Ueshiba era algo nuevo, creativo e inspirador, y originalmente indiferenciada.

Eso sigue siendo una sorpresa para alguien que ha heredado un enfoque muy racionalizado, muy sistematizado, con katas orientados al AIKIDO (y que me ayudan a trabajar en el día a día). Me parece fascinante considerar el AIKI desde este ángulo completamente diferente. Y de paso hay que destacar que el enfoque racional en cierta manera margina al Fundador, aún cuando ensalza su genio. Su aiki indiferenciado se convierte de alguna manera en algo “inferior” a nuestras nuevas y sistematizadas ideas. En algunos aspectos Ueshiba es presentado bien como una figura semejante a un Dios a quien nadie puede replicar (lo que no es nada bueno para nuestra investigación del arte, ya que en estos casos la replicación es importante), o bien es descartado como algún tipo de místico espiritual anacrónico, y al mismo tiempo nos consideramos modernos y mejor educados, racionales, y por lo tanto mejor equipados para enseñar el arte del Fundador. ¿Seguro?.

¿Somos realmente maestros más eficientes que Ueshiba? Ya, claro. ¿Tuvo de verdad problemas para enseñar a gente como Tomiki, Mochizuki o Shioda? Nuestra fantasía racionalista de superioridad sólo nos permite apartarnos del camino.

Aún así, este reflejo de alejarnos de lo misterioso y místico hacia una pedagogía educativa es tal vez natural, evolutivo. No todos tenemos que estar espiritualmente dotados para de obtener beneficios del entrenamiento en Aikido, pero creo que lo que puede ocurrir en tal caso (en el esfuerzo por hacer el misterio inteligible y comprensible) es una especie de reificación, osificando los fluídos conceptos del AIKI en “entidades conocidas”, para quedar a continuación rápidamente atascados en ellos. Hay una hermosa fluidez y poder en lo indiferenciado, y tal vez con tiempo nos acerquemos a ello en el randori, si tenemos suerte. Pero incluso entonces se necesitará que nos desprendamos de nuestra comprensión y conocimiento, y más concretamente que aprendamos a operar desde de esa parte de nosotros que también permanece indiferenciada. El viejo proverbio zen dice, “estudiar la vía es estudiarse a uno mismo, estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno mismo” No es algo que dé demasiado miedo. Es simplemente olvidarse de uno mismo durante un rato, soltarse, y dejar que el flujo del aiki no diferenciado nos atraviese, y ver qué pasa.


sábado, 9 de agosto de 2014

La armonía del Amor

LA ARMONÍA DEL AMOR
(Conferencia pronunciada por O Sensei Morehei Ueshiba)

Tomada de Aikido o la armonía de la naturaleza
Mitsugi Saotome




El Aikido no es más que la manifestación de las implicaciones del amor. El amor da forma al Universo y purifica todo lo existente. El universo siembra las semillas de las que se deriva todo lo existente y contiene la fuerza infinita que alimenta y permite la germinación y el crecimiento. He dado el nombre de Aiki a las numerosas leyes del Universo, productos del amor que teje este maravilloso tapiz que es la vida sobre la Tierra. La finalidad del Aikido es cumplir una misión de compasión, de protección de todas las formas de vida y de velar por su desarrollo.

¿Cuál es la fuente de materialización de la vida en el universo? El Espíritu Infinito y el amor son las fuentes de la vida. El Aikido es también una fuente, un camino que lleva a la armonía del hombre con el Universo. Sólo si observásemos el principio de unidad con el kami y la humanidad se reconciliase con la naturaleza, podríamos participar en esta búsqueda infinita de la perfección y de ese modo pondríamos fin al mal, al sufrimiento: ésta es la misión vital que nos confía el Universo.

Las formas cósmicas se revelan en el cuerpo humano. Debemos aprender a descubrir el Universo que hay dentro de nosotros y despertar a los principios de equilibrio y amor, principios sagrados que nos ha dado el Universo. El Universo se manifiesta a través de un mosaico infinito de formas: cada una de ellas refleja su plenitud, cada una está en equilibrio perfecto con todas las demás. Así como el universo expresa el Amor de muchas maneras, nosotros debemos expresar el equilibrio y la armonía dinámica del Universo a través de nuestras numerosas relaciones. A través de este proceso el Universo podrá penetrar el cuerpo y el espíritu de los hombres y así nutrirlos con verdadera fuerza.


Todo lo existente proviene de la misma fuente. Todas las cosas que pueblan la Tierra son la expresión de este amor universal. El corazón del Universo late en armonía con la Creación y se inclina en reverencia ante su grandeza. Cada uno de nosotros debiera esforzarse por comprender dicho ritmo y experimentar su corazón como fuente de la armonía de su equilibrio perfecto. El propósito del Aikido se ajusta al sendero del amor universal. Su enseñanza es la del kami. Sus principios son las leyes de la armonía y el balance que gobiernan la vida sobre la Tierra. Su función es unirse al corazón del Universo y dar amor.

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