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lunes, 25 de julio de 2022

“En busca de la belleza del Aikido” Aikido Doshu Ueshiba Moriteru

Aikido Tankyu Volumen 64

 “En busca de la belleza del Aikido”

Aikido Doshu

Ueshiba Moriteru


Tomado de https://m.facebook.com/AikikaiFoundation/; texto original en japonés / inglés publicado el 16 de julio de 2022 en redes sociales. *Traducción espontánea del Editor. 


Tomado de la web

La Fundación Aikikai está volviendo poco a poco a la vida normal. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurría antes, los instructores no andan por todo el mundo impartiendo seminarios y asistiendo a eventos de aniversario. Incluso el número de invitaciones de fin de semana que he recibido para eventos y seminarios se ha reducido drásticamente bajo la influencia del corona virus, hasta el punto de que casi no hay ninguna. Sin embargo, no se puede malinterpretar; el vigor está volviendo al mundo del Aikido. 

Aunque he perdido dos años y medio de viajes y entrenamiento, he ganado tiempo. Mi estilo de vida cambió de estar en movimiento a estar casi siempre practicando y cumpliendo con mis obligaciones en el Aikido Hombu Dojo. Aunque era fácil para mi cuerpo, no hace falta decir que mi cerebro trabajaba constantemente. Y con ese margen de maniobra, aumentó el tiempo que podía dedicar en casa a escribir, leer el periódico y ver la televisión. 

Pude ver los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio del año pasado, así como los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Pekín de este año como nunca antes. Gracias a ello, aprendí sobre los atletas que hasta entonces desconocía, y de repente me di cuenta de algo por ellos. 

Se cerró el telón de la carrera de la leyenda de la gimnasia Kohei Uchimura, y una de sus respuestas en una entrevista me pareció la respuesta que uno daría también para el Aikido. 

El Sr. Uchimura, que ha competido en numerosas ocasiones y ha dejado un legado brillante, regresó a los cimientos de la gimnasia japonesa y cuidadosamente ejecutó una bella actuación de principio a fin. Es un estado de ánimo que supera la mente perversa de hacer cualquier cosa para ganar.

Según el Sr. Uchimura, una actuación hermosa es:

"Que no piensen que están viendo gimnasia. Debe ser una obra de arte. Debo sobrepasar los límites de la competición y hacer que lo piensen, como si estuvieran viendo un cuadro o la corriente de un hermoso río. Si la reacción es algo así, creo que se convierte en algo real. Algo falta si lo ven y sólo piensan "la técnica es genial" o "¡es fascinante!".

"Que no piensen que están viendo gimnasia". Si se cambia a Aikido, "Que no piensen que están viendo un embu de Aikido". ¿Pero qué significa eso? Creo que significa, por supuesto, seguir cuidadosamente los fundamentos. La búsqueda del taisabaki fundamental de irimi, tenkan y tenshin es la búsqueda de todas las demás técnicas hechas de sus combinaciones. Hay un largo camino por recorrer antes de que las técnicas sean vistas como el flujo de un hermoso río, como si se escuchara a Mozart, o como una pintura que conmueve profundamente al espectador. Pero tal vez sea por eso por lo que la gente sigue recorriendo el camino. 

Las palabras del medallista de oro en snowboard de los Juegos Olímpicos de Invierno, Ayumu Hirano, también me dejaron una profunda impresión. 

"En medio de muchos desafíos, pensé de forma pragmática "hay un 'límite'. 

Mirando constantemente los 'límites', llegué a ver lo que hay más allá de ellos.  Una dura batalla puede ser un 'peso' al principio, pero luego llegas a un punto en el que no sientes el peso, y a medida que progresas, nace la emoción. Eso es lo que pasa cuando te lo tomas en serio".

Aunque los límites de los que él habla y los que yo pienso son diferentes, "ver lo que hay más allá" me da una idea de cómo vivir la vida de acuerdo con el propio camino vital. Sería algo maravilloso permitirle a uno crecer hasta el punto en que el "peso" ya no se sienta pesado. No tengo más que admiración por el hecho de que tenga tal iluminación a una edad tan temprana. 

He superado los 70 años, y sería una mentira decir que mi cuerpo, sobrecargado, no está en declive. Sin embargo, es precisamente porque siento cosas similares a este límite que tengo que acercarme al bello Aikido con el mismo espíritu que he cultivado hasta ahora, y con una madurez que supera el declive de mi cuerpo físico. 

Después de la Guerra, Kisshomaru Segundo Doshu resolvió que "después de haber perdido todo en Japón, levantarse con algo de lo que los japoneses puedan estar orgullosos" y prometió "revivir Japón con el Aikido". De la misma manera, en este difícil estado del mundo, quiero seguir adelante mientras lucho contra la decadencia de mi cuerpo para que el Aikido sea comprendido en estos tiempos cambiantes, y que junto con wago-no-kokoro (nuestros corazones como uno) nos enriquezcamos mutuamente.

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Texto base de traducción

Aikido Tankyu Volume 64 

“In Search of Beautiful Aikido”

Aikido Doshu 

Ueshiba Moriteru

 The Aikikai Foundation is little by little returning to normal life. Unlike before though, instructors are not bustling around the world teaching seminars and attending anniversary events. Even the number of weekend invitations I received for events and seminars has reduced dramatically under the influence of corona virus, to the point where there are almost none. However, it cannot be mistaken that vigor is returning to the Aikido world. 

 While I missed two and a half years of travel and training, I gained time. My lifestyle changed from being on the move to almost always practicing and fulfilling my duties at the Aikido Hombu Dojo. Although it was easy for my body, it is needless to say that my brain was constantly at work. And with that leeway, the time I could devote at home to writing, reading the newspaper, and watching TV increased. 

 I was able to watch last year’s Tokyo Olympic and Paralympic Games, as well as this year’s Beijing Olympic and Paralympic Games like never before. Because of this, I learned about the athletes I had been until then unacquainted with, and I suddenly noticed something because of them. 

 The curtain closed on gymnastics legend Kohei Uchimura’s career, and one of his answers in an interview struck me as the answer one would give for Aikido as well. Mr. Uchimura, who has competed numerous times and left a glowing legacy returned to Japan Gymnastics’ foundations and carefully ran through a head-to-toe beautiful performance. It is a frame of mind that surpasses the wicked mind of doing anything to win.

 According to Mr. Uchimura, a beautiful performance is

“Don’t let them think they’re watching gymnastics. It must be a work of art. I must surpass the bounds of competition and make them think it, as if they were seeing a picture or the flow of a beautiful river. If the reaction is something like that, I think it becomes the real thing. Something is lacking if they watch and only think ‘the technique is cool,’ or, ‘it’s fascinating!’”

 “Don’t let them think they’re watching gymnastics.” If it is changed to Aikido, “Don’t let them think they’re watching an Aikido embu.” But what does that mean? I believe it means of course carefully following the fundamentals. Pursuit of the fundamental taisabaki of irimi, tenkan, and tenshin is the pursuit of all other techniques made of their combinations. There is a long way to go before techniques are seen as the flow of a beautiful river, as if listening to Mozart, or like a painting which deeply moves the viewer. But maybe it is because of this that people keep walking the path. 

 Winter Olympics snowboarding gold medalist Ayumu Hirano’s words also left a deep impression on me. 

“In the midst of many challenges, I thought pragmatically “there is a ‘limit.’ 

By constantly looking at the ‘limits,’ I came to see what lies beyond them.  A tough battle can be a ‘weight’ at first, but then you get to where you cannot feel the weight, and as you progress, excitement is born. That’s what happens when you’re serious about it.”

 While the limits he speaks about and the limits I think about are different, “seeing what lies beyond” gives me a sense of how to live life according to one’s life path. It would be a wonderful thing to allow one to grow to the point where “weight” no longer feels heavy. I have nothing but admiration that he has such enlightenment at a young age. 

 I have passed 70 years old, and it would be a lie to say that my overused body is not in decline. However, it is precisely because I feel things similar to this limit that I have to approach beautiful Aikido with the same spirit I have cultivated until now, and with a maturity that overcomes the decline of my physical body. 

 After the War, Kisshomaru Second Doshu resolved that “after having lost everything in Japan, to stand up with something Japanese people can be proud of” and promised to “revive Japan with Aikido.” In that same way, in this difficult state of the world, I want to press forward while fighting the decline of my body so that Aikido is understood in these changing times, and that together with wago-no-kokoro (our hearts as one) we enrich each other.

viernes, 28 de agosto de 2015

Musubi

Musubi

Tomado de Mitsugi Saotome. “Aikido”, Kairós: Barcelona.




“Aikido es el estudio de la sabiduría. Si no puedes controlarte y confiar en ti mismo – si no puedes verte a ti mismo claramente – nunca podrás tener ningún conocimiento o confianza de los otros y, ciertamente, no podrás controlarlos. El propósito del Aikido no es la creación de luchadores agresivos sino el refinamiento de la sabiduría y el autocontrol. Como estudiante de Aikido, debes estudiarlo para mejorar y pulirte a vos mismo, sin competir con los demás.

La clave en este proceso –y el corazón del Aikido– es Musubi. La traducción de esta palabra japonesa sería “unidad”, o “interacción armónica”. En la práctica, Musubi significa la habilidad de unirse, tanto física como mentalmente, con la energía de tu compañero/a. Musubi es el estudio de una buena comunicación. En cualquier interacción entre las personas existe la comunicación. Depende de los participantes que la interacción sea productiva o inútil, amigable u hostil, verdadera o inexacta. Musubi, a medida que se va refinando, puede significar la habilidad de controlar y alterar la interacción, cambiando una aproximación hostil en un encuentro saludable, o un ataque en un apretón de manos.

Musubi es a la vez un método de aprendizaje y el objetivo del estudio. Musubi, en su último refinamiento, está relacionado con la adquisición de un sentido de armonía universal y, en la técnica, la habilidad de controlar los encuentros para bien. Pero, ¿puede tal habilidad ser adquirida para forzar o infligir miedo a las personas que lo están aprendiendo? No. Musubi debe ser enseñado y estudiado de acuerdo a los principios que ejemplifica, para que la conciencia de los estudiantes de Aikido pueda ser refinada junto con sus movimientos físicos. Musubi debe ser enseñado a través de una buena interacción y una firme, pero amable, guía.

Aprender a responder ataques con Musubi es un proceso largo y difícil. Uno no puede golpear un principiante y decirle “No pelees, únete, ¡únete!” El principiante no solo no se unirá al ataque, sino que reaccionará con miedo y agresión, las reacciones instintivas frente a una amenaza. El principiante va a tratar de defenderse luchando o hiriendo al atacante. En Aikido el objetivo es domesticar y controlar esos instintos naturales, no estimularlos. Esta es la razón, especialmente con los principiantes, que a menudo se utilizan distintos ataques de agarre. El estudiante principiante no está preparado para tratar con ataques reales –como golpes y patadas– con calma mental o movimientos físicos propicios. Los agarres les permiten a los principiantes estudiar las técnicas sin miedo, manteniendo la integridad física mientras se aprenden las respuestas correctas. 
En vez de entablarse en lucha y competición, los estudiantes pulen tanto los movimientos físicos, como la mente. Los practicantes estudian: el control –de él o ella– mismos, su compañero/a, y la relación entre ambos. Los agarres tienen la ventaja de proveer el contacto físico entre los compañeros de práctica, de tal forma que ambos puedan sentir que hace que el movimiento funcione. Si no hay un contacto físico, los estudiantes principiantes encontrarían difícil la exploración los mecanismos de las técnicas.

La práctica de los principiantes usualmente comienza con agarres estáticos. Esto posibilita el estudio de una correcta postura, trabajo de pies y posición del cuerpo. Los estudiantes pueden progresar hacia agarres en movimiento, los cuales permiten el desarrollo del sentido del timing y la distancia, y la exploración de las relaciones espaciales entre ellos y sus compañeros/as de práctica. Posteriormente, los estudiantes pueden comenzar a ajustar los distintos grados y tipos de fuerza, velocidad y dirección. De esta forma, empiezan a crear confianza en sus habilidades para comunicarse con sus compañeros, a incrementar su sentido de intuición para con los movimientos e intenciones de los demás practicantes.

La cooperación es muy importante en el entrenamiento de Aikido. Casi toda la práctica se realiza con un compañero/a, y las relaciones entre los ellos debe ser la manifestación del Musubi. Tanto nage como uke tienen esta responsabilidad. Mientras nage debe entrenar para unirse con (más que luchar contra) los ataques; uke debe aprender a atacar de una forma que sea apropiada a la técnica que está siendo estudiada y de proveer las condiciones apropiadas para el aprendizaje. Por ejemplo, si el instructor demuestra una técnica que contiene una proyección hacia adelante, es apropiado que el uke empuje hacia adelante. En cambio si el uke empuja hacia atrás, tratando de anular la técnica de nage, esto lleva a la reducción de la técnica a la lucha y ni nage ni uke aprenderá cómo funciona la técnica o correctamente. Estudiantes avanzados se pueden beneficiar de ataques inesperados, práctica libre e intentos de contra-técnicas, pero esto se da luego de años de estudio de las técnicas básicas y del aprendizaje de las condiciones que requiera cada acción.

El estudio de Aikido es el estudio de la sabiduría, y la sabiduría, en gran parte, es la posesión de sentido común. El sentido común, desafortunadamente, es poco común. En este mundo es bastante difícil de encontrarlo o nunca se aprende. El entrenamiento en Musubi y en los principios básicos de Aikido involucra el re-aprendizaje del sentido común. Se puede encontrar evidencia de esto en los movimientos básicos de defensa del irimi y tenkan. Estos dos movimientos pueden ser entendidos como uno –irimi-tenkan– así como el yin y el yang forman, en conjunto, parte del todo.

Tanto el irimi como el tenkan son movimiento que las personas usualmente utilizan en su vida diaria sin pensarlo. Imaginemos que estas caminando en medio de una calle repleta de gente, y se ve a alguien que viene caminando justo hacia vos. Al momento del “casi” impacto uno se corre y deja pasar a la persona (irimi). Ahora imaginemos que la misma persona te empuja al momento de pasar a tu lado, uno simplemente gira y mantiene el propio equilibrio y sigue caminando (tenkan). Ambos movimientos son ejemplos simples y naturales del sentido común. Cualquier persona puede hacerlos, y su simplicidad y universalidad confirman su verdad.

Pero una persona no entrenada en Aikido que ve que alguien viene directo hacia ella con un ataque, automáticamente trata de caminar hacia atrás. Cuando es empujada en un gesto hostil, la persona o se paraliza del miedo o se agarra del agresor para no caerse. La persona pierde el sentido común y la habilidad para percibir la reacción natural.

El entrenamiento de Aikido, a través de su proceso gradual y cooperativo, enseña cómo aplicar los principios de Musubi en situaciones crecientemente dificultosas. Permite entrenar tu mente a mantener su calma y visión de tal forma que el miedo, la ira o la falta de confianza no distorsione los movimientos del cuerpo. A su vez, permite entrenar el cuerpo diligentemente; la práctica constante le provee al cuerpo la sabiduría de la experiencia. En este sentido, el cuerpo se vuelve el reflejo y la manifestación física de tu mente. El cuerpo y la mente trabajando como unidad –de nuevo, en la relación de Musubi– permite que reacciones simple, eficaz y sensiblemente bajo presión, en vez de ser dominado y controlado por las circunstancias.

Uno ve a estudiantes avanzados en Aikido atacándose y proyectándose muy fuerte, pero han llegado a este punto de su entrenamiento luego de pasar por varias etapas cuidadosas que permitieron educar su mente y su cuerpo. Por lo tanto, los ataques fuertes y vigorosos se convierten en un desafío más que en una amenaza. El propósito de los golpes, patadas y agarres en la práctica no tienen el objetivo de destruir al enemigo sino descubrir, la propia (así también la del compañero/a) fuerza, balance, intuición y estabilidad mental. En vez de enfrentarse con desconfianza, miedo y competitividad, uno afronta a los compañeros/as de práctica con concentración, sinceridad y sentimientos de disfrute.

Uno de los elementos –quizás el más importante– del Musubi es el aprendizaje de sentir y utilizar la unidad de la energía. Es por ello que el ejercicio de kokyu tanden ho, como lo decía O´Sensei, es el entrenamiento más fundamental en Musubi. El mismo no es una técnica de combate, sino el estudio de las relaciones físicas y el movimiento. Estando uke y nage enfrentados, uke tomando ambas muñecas de nage, este último utilizando todo su cuerpo como unidad coordinada, trata de desequilibrar a uke. El propósito (y allí radica su importancia fundamental en el Musubi) del suwari waza kokyu ho es descubrir el principio de la energía circular. Nage debe inspirar cuando uke agarra sus muñecas y espirar al momento de devolver la fuerza de uke, actuando como una unidad. La mente de nage debe mantenerse flexible y receptiva.

Suwari waza kokyu ho no es un ejercicio competitivo, no es un torneo de fuerza. Uke provee la suficiente resistencia para desafiar (en forma positiva) a nage, pero no tanta que haga que la técnica imposible de realizar. Nage no lucha para tirar a uke sino que utiliza este entrenamiento para estudiar el balance, respiración y unidad de la energía física y mental. A medida que el entrenamiento se va volviendo avanzado, verás que la fuerza física de tu compañero/a puede trabajar a tu favor. Dado que suwari waza kokyu ho se fundamenta en el principio de Musubi, absorbiendo y devolviendo la energía en forma circular, el efecto es tal que uke y nage armonizan sus energías. Nage termina utilizando, en forma combinada, su fuerza sumada a la de uke. Cuando más se resista y utilice su fuerza uke, mayor serán las herramientas con las que contará nage para desequilibrarlo. Esta circularidad de la energía es la esencia del Musubi.

Deberías aplicar el principio de Musubi que se aprende a través de suwari waza kokyu ho en todas las técnicas de Aikido. Es el Musubi el que te permitirá acceder al punto que la fuerza y el tamaño físico no hagan diferencia a la hora de realizar las técnicas. Si fallas en este último punto, siempre estarás a merced de la fuerza de los otros y caerás en el peligro de una lucha competitiva.

O´Sensei decía una y otra vez a sus estudiantes que los principios que rigen la naturaleza son los mismos que rigen al Aikido. Un pequeño pájaro puede volar en un ventarrón pero no luchando contra viento, debe tomar la fuerza del viento y sumársele. Uno puede manejar un pequeño bote en aguas tumultuosas, solo si se sabe cómo encarar las olas. Por lo tanto, también en Aikido, los estudiantes buscar aprender a recibir la fuerza y transformarla en su aliada, más que luchar contra ella. Esto es sabiduría y esto es la realidad del Musubi.

Al continuar el entrenamiento, tu habilidad para utilizar los principios del Musubi debería expandirse. El principiante necesita del contacto físico para poder sentir la conexión con su compañero. El estudiante avanzado aprende a mantener esa conexión con menos y menos contacto físico. Inclusive, algunas técnicas pueden realizarse sin siquiera el contacto físico. El entrenamiento diario, además de los beneficios en el plano corporal, incrementa tu habilidad para relacionarte no solo con tus compañeros/as de práctica, sino también con otros/as, dado que expande tu visión, tu intuición y tu sensibilidad. En tu vida fuera del Dojo, hay menos oportunidad de contacto físico con los otros, pero las lecciones aprendidas durante la práctica pueden ser aplicadas en beneficio de tus relaciones con los otros y con toda la humanidad en cuanto conjunto. El proceso de remoción prejuicios y pensamientos negativos y la creación de una nueva conciencia inclusiva no debería cesar nunca.

Finalmente, es importante recordar que para lograr el Musubi en la práctica, se deben establecer relaciones de confianza con los compañeros/as de práctica. Sin confianza, no se puede entrenar Aikido. El bujutsu de la antigüedad (artes marciales con el único fin de dejar fuera de combate al adversario) desarrollo luchadores muy hábiles, pero no necesariamente promovió mentes iluminadas. En la mayoría de los casos, dado que lo antiguos estudiantes de bujutsu eran empujados hacia el exitismo (de ello dependía su vida), se desarrollaba en ellos desconfianza y paranoia; la mentalidad propia de un luchador callejero. El propósito del Aikido, al contrario, es el desarrollo y refinamiento del espíritu – ganar fortaleza a través de la sabiduría, no la brutalidad. Esta es la razón por la cual el proceso del entrenamiento en Aikido es tan importante. A través de la educación progresiva el/la estudiante de Aikido va refinado su habilidad para acceder a un entrenamiento más vigoroso e intenso; así el significado y forma de la práctica va cambiando. Ataques fuertes y caídas no son más instrumentos de amenaza, sino herramientas que mejoran las habilidades del aikidoka. La diferencia entre el bujutsu antiguo y el Aikido, en tanto entrenamiento vigoroso e intenso, es la diferencia existente entre un fuego descontrolado y el fuego de la forja. Uno destruye y mata; el otro siendo igual en calor e intensidad, mejora los metales crudos, les da forma y los vuelve en objetos de belleza y fortaleza flexible. Los estudiantes de Aikido siempre deben recordar que el propósito de su entrenamiento es el desafío y mejoramiento de ellos mismos, más que la intimidación a sus compañeros/as o la complacencia de sus propios egos a expensas de sus compañeros/as.


Son las cualidades de confianza, cooperación, apertura mental y generosidad en la práctica de Aikido las que permiten a los estudiantes abandonar los miedos que los limitan e inhiben, en su habilidad para interactuar con los otros. De esta forma, ganar la confianza en ellos mismos los llevará a potenciar sus conexiones armoniosas (Musubi). Sin Musubi, Aikido no es Aikido sino otra forma de combate.”

lunes, 25 de mayo de 2015

Sugano Sensei - Notas de la Embajada de Camerún 2009-

Sugano Sensei - Notas de la Embajada de Camerún 2009 -
Entrevista cortesía de Brian Ericksen – Heaven and Earth Aikido, EEUU
Traducción espontánea respetando las características con que se expresaba Sugano Sensei en inglés.





Sugano Sensei está en DC para dejar su pasaporte en la Embajada de Camerún. Lo fui a buscar al tren, lo llevé a la embajada y luego almorzamos juntos. Más adelante, Sensei regresó después de dar clases en Camerún. El seminario fue en un estadio de fútbol. Había una enorme multitud mirando como si fuera un partido. Se rió contándome que cada vez que mostraba una técnica, el público pegaba un salto y gritaba y aplaudía o exclamaba cuando tiraban al uke y aplaudían cuando éste se levantaba. Sensei estaba muy perplejo por todo el asunto.

Febrero 2009
Brian Ericksen (BE): Mientras usted está acá, me preguntaba si le podía preguntar acerca de su comprensión del Aikido.
Sugano Sensei (SS): OK. Pero mi comprensión está cambiando. Mi comprensión, mañana, será diferente.

BE: ¿Cómo es eso?
SS: Mi comprensión ahora, no es la misma que era antes. El estudio ininterrumpido de lo que es el Aikido de O’Sensei. ¿Estamos intentando seguir lo que es su enseñanza? Interpretando en forma diferente y no a su manera, los individuos quieren ver lo que Aikido significa para ellos en lugar de cuál era la idea de O’Sensei.
Incluso en Japón. No están promoviendo sus ideas. Aikido es un negocio. Tienen Aikido solo en el nombre. Antes era simple. Profesor enseñaba a alumno. Ahora hay muchos estudiantes involucrados. Es una Asociación. Una organización deportiva.

BE: ¿Cómo volvemos al Aikido de O’Sensei?
SS: Cada persona, en forma individual, puede. Si Aikikai no hace Aikido, la persona debe retirarse. Una vez que comenzaron en Aikido, entonces problemas. Como Aikikai se hizo una organización deportiva, debe cumplir las reglas de una organización deportiva y no O’Sensei. La política no tiene nada que ver con el Aikido.

BE: ¿Sensei, podría hablar de lo que usted ve que son los beneficios del Aikido?
SS: Cualquier actividad deportiva trae beneficio con la condición física. Aikido tiene esto como una parte, pero es más complejo que otros deportes. Cualquier deporte requiere concentración. Aikido puede ser que menos porque no es competición. (Hay) atención pero nada en qué concentrarse. Los deportes requieren más atención que muchos de los que practican Aikido. El deporte se trata de competencia. En Aikido, una persona practicando debe ser humilde no vaya a ser que desarrolle un ego demasiado fuerte. En deportes el resultado es tangible. Si tengo ego, se basa en el resultado. Aikido no requiere de las mismas cosas. Los resultados no son tangibles. Es tan fácil desarrollar ego en Aikido.

BE: Según yo comprendo es por esto que cuando practicamos debemos poner un enfoque marcial en nuestra práctica. Por eso usamos armas. Aikido no es un arte marcial pero para poder enfocarnos debe haber un aspecto marcial en el entrenamiento.
SS: Poner el Aikido como un arte marcial, está mal. Ese es su problema. O’Sensei estudió como un arte marcial pero evolucionó hacia el Aikido. Nunca pienso en un arte marcial. La técnica debería ser funcional. Si practicas técnica sólo cómo técnica, entonces se ve mejor. Ves claramente. Cuando empiezas como un arte marcial entonces nunca sales (quedas solo en el marco del concepto) (Cuando la mayoría de la gente habla como de un arte marcial japonés). Mientras te quedes bajo el título “arte marcial” nunca vas a entender. Sólo necesitas entrenar. Entonces comprendes. Una vez que le des a Aikido el título de AM entonces hay límites. Aikido no debería ser eso.
O’Sensei despegó el Aikido de la forma tradicional de Arte Marcial. Un concepto nuevo. Una forma de entrenar basada en la filosofía.
1. Sé considerado con los demás.
2. No competir.
3. Tratar de desarrollar una buena coordinación física.
4. Trata de definir quién eres.

(15 de marzo, 2009. Viaje a NY para clase de cinturones negros. Revisé y corregí las notas de Washington con Sugano Sensei).
Sugano Sensei comentó sobre lo que mencionó más arriba de que Aikido no es un arte marcial. “Aikido podría clasificarse como un arte marcial japones. Desarrollado en un sociedad samurai. Las técnicas en la base son lucha. Aikido no es un arte marcial pero tiene muchos niveles. El comienzo es la auto defensa, después viene el otro nivel y el próximo según como cada uno lo desarrolle y comienza a tener una comprensión mayor.

BE: Desde el tiempo en que entrenaba y vivía en el dojo me he ido moviendo gradualmente a mis raíces cristianas. Veo esto como una parte de quién soy. Me ayuda a hacer una base desde la cual me defino y encuentro significados más profundos en la vida. Veo que Aikido tiene ciertas cosas que encuentro en mi comprensión cristiana. Aikido es una fuerza de amor y comprensión. Veo al cristianismo igual. Tenkan es similar a ofrecer la otra mejilla. Estoy buscando una forma de poder juntar mis interpretaciones. ¿Ve usted alguna compatibilidad?
SS: O’Sensei lo relacionaba a sus dioses. Al universo. Es errado relacionarlo con la cristiandad. O’Sensei describió la energía universal como amor. Muy distinto que la cristiandad. Para O’Sensei dios es una creación que iguala al amor. Cada acción universal = amor. Shinto describe cada acción como basada en el amor. No se relaciona con ninguna persona. El amor es a los dioses. Es de esperar que otras personas sientan lo mismo. Si no, no armonía. Sin embargo, la comprensión de O’Sensei no tiene nada que ver con las relaciones entre humanos.

BE: Pero si no se trata de relaciones entre personas, entonces ¿para qué usar el Aikido para pegarle a la gente? ¿Por qué deberíamos ser considerados con otros?
SS: Porque (el Aikido es) para hacer una unidad con Dios. Debemos desapegarnos de lo marcial para hacer la unidad. El problema es el modo. La gente siempre piensa cosas diferentes. Siempre interpretándonos a nosotros mismos.

BE: No comprendo, ¿¿no puedo dejarme a mí mismo?? No puedo alejarme de mi cuerpo o de mi mente o de mi ego. Ellos son yo. ¿Cómo no voy a interpretarme a mí mismo?
SS: Si te enfocas en el entrenamiento vas a comprender. No entrenamiento marcial, sólo entrenamiento. Debes ser humilde y no llenarte con falso ego con respecto al entrenamiento marcial.

BE: ¿Ese falso ego es por lo que está mal pegarles a los estudiantes?
SS. ¡¡No hagas eso!! (Enojado). Aikido enseña a obtener una buena posición. La técnica debe ser funcional pero no marcial. No se abusa de la gente. Si estás en una buena posición debes cuidar. (Pausa prolongada). El estudio continuo involucra capa sobre capa de estudio, cada capa es tan diferente. Esta es la mejor forma de estudiar. Estudiar técnica, funcionalidad. Estudiar espiritualidad.

BE: Usted ha hablado de espiritualidad. ¿Cómo debería ser el acercamiento espiritual para el estudio del Aikido?
SS: Sólo meditación básica. Una meditación introspectiva. La meditación construye auto comprensión. El rezo. En la meditación tratar de comprenderse uno mismo. En el rezo, tratar de comunicarse con Dios. Eso es mayormente rezo. La meditación tiene el problema del ego. La meditación da comprensión pero incrementa el ego. El rezar es deshacerse del ego. El rezo da humildad. Una vez alcanzado cierto nivel, si bien no se puede ir más allá del rezo, se trata de alejarse, desapegarse. No es la mejor solución. Se debe practicar, meditar, rezar. Esto en conjunto aumenta la comprensión, da humildad y aumenta capa sobre capa.

Seminario de cinturones negros:
“Hay dos formas de empezar tski con jo-gyakte y junte. Gyakye con la mano de arriba mirando para abajo y la mano de abajo con los dedos hacia adelante. En junte la mano hacia abajo y la mano de abajo con la palma hacia arriba. Pueden hacer el ejercicio. Gyakte, tski hacia delante, girar el jo, traerlo hacia uno y elevarlo para cubrir la cabeza, paso hacia delante y golpe de yonkyo. Junte, tski hacia delante, cubrirse la cabeza y golpear/atacar/pegar yonkyo. Deben comprender por qué hacemos cada parte, para hacerlo correctamente. No solamente arrojando el jo hacia fuera y girando los brazos. Cada movimiento tiene una razón. Cuando hacen tski están quebrando el pecho y golpeando al corazón.

Cuando levantan las manos están protegiendo la cabeza del ataque. Protección frontal. Cuando hacen un ataque yokomen, cada parte está hecha por el cuerpo y las manos lo siguen. Mientras se mueven hacia delante y golpean, el jo se mueve alrededor, cubriendo el movimiento. Están saliendo de la línea para golpear el costado de la cabeza. Romper el lado de la sien. Las armas son sobre enfocarse. Cada parte del movimiento tiene un propósito claro, ligado al movimiento. Movimiento del cuerpo, no de las manos. Hay un movimiento más profundo que deben comprender. Hay un movimiento antes del movimiento que comienza en el interior. Este es el movimiento universal. Si pueden entender esto, entonces todas las técnicas son simples. El afuera comienza con el adentro. El interior se liga al movimiento de todo. La parte física cuando entrenan, y hay una energía interior que no puede ser vista. Esto debe comprenderse.
Cuando discutimos el irimi nage. “Cuando están defendiendo dan un paso afuera de la línea del atemi. Cuando están atacando se quedan en la línea y atacan directamente adentro. Cuando hacemos técnica es para proyectar o dejar salir para rodar. Si es real, deben romper la cabeza. (Hace irimi nage y cuando tiran siguen al nage al piso. Arrodillándose sobre el nage, toman la parte de arriba de la cabeza y la de debajo de la cara y levantan). ¡Deben romper cabeza! (Se ríe y baja la cabeza del nage al tatami)
Hace irimi nage en tres formas. “De Gyaku. Entrar de lleno y luego cortar para abajo. Segundo, parar con la segunda mano y girar en tenkan. Luego tirar. Tercero, atemi con el revés de la mano, entrar y cortar hacia abajo. El ataque se hace en la línea. El atemi es en la línea.”



martes, 30 de septiembre de 2014

Actitud e intención en la práctica: Proyección del ki como guardia frente al adversario

ACTITUD E INTENCIÓN EN LA PRÁCTICA:

PROYECCIÓN DEL KI COMO GUARDIA FRENTE AL ADVERSARIO
Por Fernando Valero Cardona, 
Tomado de la web



Cuando vemos el trabajo de los grandes Maestros nos llega la sensación de que el Aikido es absorción, no enfrentamiento, plasticidad, dejar pasar. Y efectivamente es así.

El propósito del entrenamiento es tensar lo flojo, fortalecer el cuerpo y pulir el espíritu”(O’Sensei).

Si bien este es el fin que los que practicamos y enseñamos Aikido tenemos, debemos ser conscientes de que existe un camino previo de práctica esforzada. Un largo tiempo de estudio que nos proporciona, a través de las sensaciones del cuerpo, la capacitación física y mental necesarias para transformar una intención de ataque en una situación de natural armonía.

Muchos de nuestros alumnos de medio y bajo grado trabajan imitando la naturalidad de los grandes Maestros. Pero su intención, sus movimientos y, en definitiva, su técnica están vacíos. No hay distancias. No existe la proyección del ki. Las guardias son complacientes y en muchas ocasiones la eficacia de la técnica seria nula frente a un ataque real.

Nada más lejos de mi intención que dirigir la práctica hacia el embrutecimiento o la competitividad entre practicantes, sino el fortalecer el trabajo de base. La capacitación de cuerpo y mente para asumir el ataque de un adversario. Enfrentarse a sus consecuencias y ser capaces, por ello, de transformarlo en un movimiento Único en el que se funden ataque y técnica.

Para poder iluminar el Sendero es necesario estar preparado para recibir el noventa y nueve por ciento del ataque enemigo y enfrentar el rostro de la muerte”. (O’Sensei).

Una de las principales bases a las que hay que prestar gran atención es a la proyección continuada del ki…. “KOKYU RYOKU”, que debe estar presente en el total proceso de ejecución de una técnica. También en su inicio.

La ejercitación del ki y su fluir continuo en la ejecución de las técnicas es una constante de trabajo en todos los grandes Maestros.

O’Sensei decía a este respecto:

“Un trabajo de tres días no es más que un trabajo de tres días, un trabajo de un año no es más que un trabajo de un año, un trabajo de diez años almacena la fuerza de diez años.”

Esta ejercitación del ki, a través del “ KOKYU-UNDO” nos proporciona, conjuntamente con “SHISEI” (posición, actitud, postura) , el KAMAE principal en Aikido. Un kamae que contiene a la vez las fuerzas del ki y la capacidad de percibir todos los detalles y que nos permite , en relación a AITE, tomar la posición más ventajosa.

“Una buena postura refleja la actitud correcta de la mente”.(O’Sensei)

Igualmente, en el ataque, la intención del atacante debe ser motivo de estudio. Vemos practicantes que reflejan en su trabajo como Ukes una actitud complaciente, como si pensaran “me toca caer”, y atacan a su adversario como proporcionándoles un maniquí al que proyectar hasta que cambie el turno de ataque. Su actitud no busca ni estudia el ataque. No revisa si la distancia es propicia, la guardia correcta o si su golpe sería efectivo si lo continuara hasta su máxima expresión. Sólo cae, o se tira que es peor.

En el estudio del ataque no es necesario dañar al compañero en el transcurso del ejercicio. El atacante siempre debe ser consciente del grado de su compañero y del momento de la práctica y no impedir su estudio. Pero si no existe un ataque real, la técnica tampoco es posible.

“Cuando se adelanta un oponente, enfréntalo y salúdalo; si intenta retroceder, déjalo seguir su camino”. (O’Sensei)

Así, desde la primera acción del contrario y saliendo en diagonal de la línea de ataque imaginaria para dejar el espacio al atacante, proyectamos nuestro ki contra la intención del atacante, sobre su centro.

Desde el mismo instante en que el atacante manifiesta su intención, la proyección de nuestro ki, fluyendo por nuestros brazos y dedos, debe constituirse como nuestra primera y única guardia. Consistente, poderosa, pujante y siempre dirigida al centro de equilibrio de nuestro adversario.

Frente a un ataque inesperado, el fluir del ki se convierte en escudo defensivo y arma de contraataque al mismo tiempo.

Tu espíritu es el verdadero escudo”
“Continuamente los oponentes nos confrontan pero en realidad no hay allí oponente alguno. Entra profundamente en el ataque y neutralízalo atrayendo la fuerza que va en dirección errada hacia tu propia esfera”(O’Sensei)

No importa la opción de ataque del adversario. Nuestro ki, dirigido desde nuestro centro hacia su centro en el tiempo y distancia adecuado, impide la entrada del ataque y un contacto inicial que determinará la continuación armónica de la técnica.

En nuestras técnicas entramos completamente, nos mezclamos en totalidad y controlamos con firmeza un ataque. La fuerza se encuentra cuando el ki es estable y está concentrado; la confusión y la malicia surgen cuando el ki se estanca” (O’Sensei)

Una vez iniciado el ataque y proyectado nuestro ki sobre el adversario, se produce un punto de contacto con el atacante. Punto que no debe provocar bloqueos , ya que esto evitaría el fluir natural del ki, y es este fluir natural el que permite encontrar las direcciones de trabajo en unión con el atacante.

Ya sea continuando en omote sobre la misma dirección en sutji ashi o ajumi ashi, cambiando la dirección con los tenkans, o variando las guardias adelante o atrás, nuestro ki debe seguir fluyendo desde nuestro centro sobre el centro del adversario, haciéndolos uno sólo.

Nuestro centro proporciona el ki que, principalmente, fluye a través de nuestros brazos, los cuales no van dando bandazos a un lado y otro empujando y saliendo de nuestro eje. Es el desplazamiento de nuestro centro el que determina la nueva posición de unos brazos que no dejan de proyectar el ki, dando acomodo a los mismos para realizar la técnica más adecuada.

La clave de la técnica es mantener manos, pies, y caderas derechos y centrados. Si estás centrado, puedes moverte con libertad. El centro de tu cuerpo es el vientre; si tu mente también está allí, tienes la victoria asegurada en toda acción” (O’Sensei)

Una vez adquirida una buena base en la guardia que proporción una correcta proyección del ki, podremos evolucionar en trabajos más sutiles, en movimientos más ligeros y anticipativos, siguiendo el proceso natural de aprendizaje: ko tai (estado sólido), ju tai (estado fluido), eki tai (estado líquido) y ki tai (estado gaseoso).

KO TAI: Primer nivel de trabajo, sólido y preciso. La fuerza física se emplea sinceramente. Las técnicas se ejecutan con precisión.

JU TAI: Frente a un ataque pujante, movimientos relajados y sin contracciones inútiles.

EKI TAI: El sentido de la anticipación permite fluir con el ataque.

KI TAI: Sólo ofrecemos la posibilidad del ataque  y envolvemos a uke  con la acción del ki sin necesidad del contacto.

En tu adiestramiento, no te apresures, ya que dominar lo básico y llegar al primer peldaño lleva un mínimo de diez años. Nunca te imagines ser maestro de la perfección que todo lo conoce; debes continuar tu entrenamiento diario junto a tus amigos y discípulos y proseguir juntos en el Arte de la Paz.” (O’Sensei)



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