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martes, 8 de mayo de 2018

Budo


BUDO

*Conferencia atribuida al fundador del Aikido, O Sensei Morihei Ueshiba

 


A lo largo de la historia, numerosos profesores de religión y filosofía han aportado su mensaje de verdad y han hablado del poder último de la Armonía. Sin embargo... ¿Por qué han resultado victoriosos quienes han entablado una lucha encarnizada contra esta Armonía, sirviéndose de la fuerza destructiva del Budo?.

Pocos pensadores y filósofos supieron expresar esta verdad con todo su ser. Sus teorías, formuladas sólo en palabras, no podían educar sino la mente. La verdad no es lógica.

Para descubrir esta verdad y alcanzar este poder último, es necesario emprender tres formas de entrenamiento simultáneo:

Debéis entrenar vuestra mente para estar en Armonía con los movimientos del Universo.

Debéis entrenar vuestro cuerpo para estar en Armonía con los movimientos del Universo.

Debéis entrenar el Ki, la fuerza del alma que unifica el cuerpo y la mente para estar en Armonía con los movimientos del Universo.

Si la mente está en Armonía con el Universo las palabras tienen que estarlo también. Las palabras deben estar unidas con el Kami. Seguidamente, los movimientos del cuerpo y la mente han de armonizarse con las palabras. Este es el secreto que el Budo me ha enseñado.

Me he dado cuenta que el cuerpo y la mente deben estar unidos por el Ki antes de incorporarse al Universo. A través de esta milagrosa función del Ki, el cuerpo y la mente pueden unirse y, en virtud del entrenamiento, comprenderéis la Unidad Universal. Entonces vuestra mente será límpida y vuestro espíritu irradiará salud. Os será posible resolver todos los conflictos y convertir a esta tierra en un mundo de paz.

Pero si se utiliza incorrectamente esta función milagrosa del Ki, el cuerpo y la mente zozobrarán en el desorden y el Universo se devendrá en caos. Es esencial que mente, cuerpo y Ki estén en Armonía con los ritmos del Movimiento Universal. El Aikido es la Vía de la Verdad. Y el entrenamiento del Aikido sirve para expresar la esencia de la verdad en la vida cotidiana. Es una expresión que genera el poder del Kami. Cualquier teoría en sí misma es inútil, debe ser llevada a la práctica. Con entrenamiento, la fuerza de la verdad se expande a la mente y el cuerpo y el Aikido los unirá con el Universo gracias al Ki.

domingo, 26 de octubre de 2014

Entrevista a Iker Arraue


Entrevista a Iker Arrue

Por Uriel Hernández
Tomado de http://kihon-dojo.blogspot.com

 

  
1. En tu trabajo como artista llevas elementos del aikido a la danza, ¿cómo surgió este vínculo? ¿Por qué el Aikido y no otro arte marcial?

Conocí el Aikido de forma más o menos accidental. Mientras hacíamos una producción en Aarhus, Dinamarca. Me acerqué con una compañera a un pequeño Dojo que quedaba cerca de la casa donde nos estábamos quedando. El ambiente de trabajo estaba siendo un tanto pesado, y queríamos hacer algo que nos sacara por completo de aquel estado negativo que el director del teatro estaba empeñado en generar... Fue un período en el que andaba entrando y saliendo del país, y cada vez que tenía oportunidad volvía al Dojo a practicar. El estilo que allá se practica es el de Nishio Sensei, que es especialmente amplio en sus desplazamientos y no enfatiza tanto en las inmovilizaciones como otros estilos, sino que se basa más en los ATEMI y, en consecuencia, en el trabajo de UKE. Puedo estar completamente equivocado con esto, pero esa fue mi sensación. Me llamó la atención desde el primer instante porque era, entre lo que había visto hasta el momento, lo más parecido a una coreografía de danza.

Era consciente que por mi profesión podía reproducir las formas de lo que el instructor mostraba con más facilidad que otros practicantes, pero todo quedaba en eso, en la forma. Sabía que estaba muy lejos de entender la esencia del trabajo, y más aún de reproducirlo.

Cada vez que regresaba al Dojo después de un tiempo habiendo estado ausente, sentía que la práctica me gustaba más y más; los instructores llegaron a ser buenos amigos, vinieron a algunas representaciones y compartimos puntos de vista, hasta que surgió la idea de montar una pieza basada en el Aikido con su ayuda. Ese fue el origen de lo que acabaría siendo la pieza ukeNage, y el inicio de un proceso de búsqueda personal para mí.

Lo primero que me llamó la atención de la práctica fueron obviamente la estética y forma de lo que veía, pero a medida que escuchaba a los instructores hablar sobre su filosofía (el respeto hacia el nivel del otro, hacia los tiempos del otro, hacia las necesidades del otro, etc) encontraba más y más similitudes con la danza, y eso fue lo que acabó por convencerme. En la práctica se mezclan diferentes niveles, cosa que no ocurre en la mayor parte de las disciplinas; esto supone "trabajar" para el otro, hacer todo lo posible para que la práctica del otro sea mejor, más fluida y así, entendiendo que el otro trabajará de la misma forma, el resultado se dispara, crece y dejando de ser dos individuos para ser uno solo. Es la metáfora del 1+1=3, donde ambos elementos se combinan para crear algo más grande que ellos mismos; cuando un grupo de bailarines ejecuta movimientos idénticos, la energía y precisión del grupo supera con creces la de cada uno de los intérpretes. Pero, me pregunto si no es precisamente ahí donde radica la paradoja (o según se mire, la clave) del Aikido (y cualquier trabajo de dúo), la idea de "fluir" con el otro no siempre se cumple. Es entonces cuando uno se para a pensar “¿hasta qué punto está en mi mano? ¿Me equivocaría al afirmar que el trabajo de UKE es casi más importante?” Puede que no, no lo sé, pero esa es mi percepción actual y en consecuencia la manera como abordamos el trabajo de dúo en el estilo que estamos desarrollando en danza; si el trabajo de quien es guiado/manipulado no es lo suficientemente fino, el resultado es muscularmente pesado (además de que estéticamente pierde gran parte de su atractivo, algo que no podemos obviar en las artes escénicas) y, en consecuencia, perjudicial para el cuerpo.

Cuando en danza se trabaja en dúo es muy común que la gente no escuche/respete suficiente, que no trabaje para el otro, que no recuerde que él mismo en una ocasión fue también aprendiz, que iba más lento que su compañero; es entonces cuando quien se suponía tendría que sentirse incentivado ¡se frustra! La danza y el Aikido pueden entenderse como algo meramente corporal, pero nada más lejos de la realidad.


2. Como bailarín y como aikidoka, ¿cómo es tu relación con tu cuerpo, es parecida en ambas disciplinas?

Cada día más. Desde el 2009, en colaboración con diferentes artistas y dentro de la iniciativa “Ai Do Project” hemos desarrollado proyectos en los que el lenguaje coreográfico parte de la unión entre ambas disciplinas: Dos formas de situarse ante el otro, dos formas de interpretar el mundo; danza contemporánea y Aikido.  A partir de ahí y en función de cada producción, el lenguaje coreográfico se define de forma más específica en función de la temática que se abordada, pero siempre desde ese mismo punto de partida.

En consecuencia, a medida que va pasando el tiempo y vamos definiendo los códigos de ese lenguaje de manera más precisa, los límites ente danza y Aikido se van desvaneciendo; o eso creo. Pero esto no es nada nuevo. En general, en el arte contemporáneo, para bien y para mal, los límites entre las disciplinas van desapareciendo poco a poco; creo que es una consecuencia natural dentro del desarrollo/ciclos de su evolución.


3. ¿Consideras que la danza o el baile pueden ayudar a los practicantes de Aikido a mejorar su práctica o que el Aikido puede contribuir a mejorar como bailarín?

Sin duda. Cualquier disciplina corporal aporta un conocimiento y entendimiento extra que siempre será aplicable en la otra, después es sólo cuestión de estilo y de entender qué cosas de una son aplicables en la otra, y cuáles no.

Los caminos para llegar a entender un mismo concepto son infinitos, hay gente que entiende conceptos o sensaciones con mayor facilidad mediante una u otra disciplina y, una vez se asimilan, pueden aplicarse en la primera. Pero la realidad es que cada disciplina requiere muchos años de repetición hasta que uno es capaz de decir "coño, ahora empiezo a bailar" o "ahora empiezo a practicar de forma consciente". Esa sensación de "¡ah!, esto era a lo que se refería tal maestro cuando me decía esto o aquello" es lo más hermoso. ¿No están de acuerdo? La búsqueda, no el resultado.

La sociedad de hoy en día busca la inmediatez, no es paciente, ha perdido valores tan importantes como el esfuerzo y la constancia. ¡Incluso en las escuelas se fuerza a los maestros a buscar cada día caminos diferentes para que los alumnos no se aburran! Van a perdonarme pero ¿acaso alguien les contó que una práctica corporal era sencilla? El trabajo muscular de movimientos específicos repetidos una y otra vez modifica esa misma estructura muscular haciendo posible encontrar sensaciones que antes no era posible sentir; y eso sólo se consigue con la repetición, con la constancia. Más allá del pensamiento o la filosofía detrás de cada disciplina, hay una transformación a nivel muscular que nadie podrá jamás pasar por alto, una musculatura larga jamás tendrá la potencia y explosión de una musculatura corta, y al revés, una musculatura corta nunca tendrá la elasticidad de una larga. Cada disciplina requiere cosas muy específicas y ahí radican las posibilidades y limitaciones de cada cuerpo contra las que, hasta cierto límite, no se puede luchar. Pero lo que puede llegar a dar de sí un cuerpo a priori desfavorable para una práctica, eso nadie lo sabe, y el poder de la constancia es, la mayor parte de las veces, superior a las aptitudes naturales.

Es muy complicado pasar de una disciplina a otra, sólo los cuerpos privilegiados pueden saltar de una a otra sin apenas esfuerzo; se necesitan muchos años para reeducar al cuerpo, para ser capaz de que éste asimile de forma real nuevos lenguajes.

A la hora de jugar a definir un nuevo lenguaje coreográfico, es evidente que ambas disciplinas son complementarias, no hay duda que para el trabajo de dúo en danza la práctica del Aikido ofrece a los bailarines nuevos caminos para entender conceptos comunes: equilibrio y desequilibrio, relación de ambos centros a través de los cuerpos en contacto, fluidez, mínimo trabajo muscular. Para saber si realmente lo contrario también es cierto, habría que preguntar a quien haya pasado por ese proceso, ¡o tentar a algunos aikidokas con alguna propuesta descabellada!


4. ¿Cómo han percibido tus colegas artistas el Aikido (visual y/o experiencialmente)?

Ni idea (es broma). Creo que en danza se traduce más como estilo, ya que intentamos transformar conceptos propios del Aikido a algo más bailado; nos alejamos de los fundamentos puros e intentamos llevarlos a nuestro terreno, los transformamos a nuestra conveniencia. El lenguaje de las manos que se deriva de los agarres o proyecciones aplicado a algo más formal o estético se entiende como estilo personal desde el punto de vista de la danza. El volumen y la distancia, tanto delante como detrás, toman también relevancia a la hora de buscar moviendo: todo se reduce a generar situaciones de desequilibrio extremas para, de la forma más orgánica posible, volver a una situación de equilibrio; o más bien diríamos a pasar por una situación de equilibrio, ya que el objetivo es crear una situación casi constante de desequilibrio que dé lugar al desplazamiento, con un trabajo muscular mínimo. A través de ese trabajo muscular lo más económicos posible, pretendemos generar posiciones extremas orgánicas, que no generen ningún tipo de estrés muscular ni articular. Así, escrito, puede sonar hasta demasiado teórico, pero a la hora de la verdad es muy intuitivo, lógico y gustoso. Si tuviera que resumir en una metáfora el trabajo, utilizaría algo que leí en una ocasión y que aún sacado de contexto nos sirve: "el desequilibrio es movimiento, es crecimiento, es vida. El equilibrio es la muerte".


5. ¿Por qué crees que el Aikido sea un “arte” marcial?

"Arte marcial" como por definición se entendería como "arte militar" y, en consecuencia, técnica de lucha; para ser sincero no la entiendo, y menos cuando se aplican definiciones como "someter o defenderse mediante la fuerza". Hoy en día, si no me equivoco, no es ese el planteamiento., es más bien una forma de desarrollo personal y disciplina mental, o así es como yo lo veo al menos. Pero puestos a reflexionar, cualquier disciplina (artística o no) que requiriera como años de práctica para empezar a entender sus fundamentos, es para mí un arte marcial, militar y, en consecuencia, para la lucha; como decía antes, eso ya no lo creo. Yo no la considero un arte de lucha, ya que precisamente el Aikido evita la confrontación, pretende hacer entender a quién ataca que ese no es el camino, que tienes el conocimiento para hacer daño a tu oponente pero lo invitas a renunciar y marcharse, a que reflexione y entienda.

¿O es "marcial" de marcha y, en consecuencia, elegancia? Porque elegante, ¡lo es un rato! La verticalidad, la sencillez de su práctica para quienes han asimilado sus principios, la limpieza en su ejecución, la tranquilidad a pesar de la tensión de la situación de un ataque; hacen que desde un punto de vista estético, la práctica sea extremadamente elegante. Tal y como lo entiendo, la forma en la que se practica hoy en día, marcando un ATEMI en lugar de efectuar el golpe que ya daría por terminado el enfrentamiento, la convierte además de en una práctica fluida, en un arte. Eso sí, ¡muy elegante!


6. ¿En qué se parece el trabajo a dúo en el Aikido y en la danza?

Además de las ya mencionadas hay algo que me llama especialmente la atención, y es la distancia entre ambos cuerpos; lo que en Aikido es distancia para evitar un golpe, en danza es arquitectura. Me refiero a que al trabajar con dos cuerpos, además de contar con éstos, existe también el espacio que se genera entre ellos. Cuando en lugar de pensar en el cuerpo del otro uno piensa en ese espacio que está generando en relación al otro, la amplitud y volumen total son muchísimo mayores; es algo maravilloso de observar, de hecho cuando uno se fija como observador en ese espacio ENTRE, la percepción cambia también; es un bonito ejercicio que merece la pena hacer de vez en cuando.

Si a esto le añadimos que en danza no existe peligro de aproximarse al otro cuentas con una gran ventaja; al poder variar la cercanía/lejanía entre los cuerpos, al poder variar las dimensiones de ese espacio ENTRE, las posibilidades se multiplican y, en lugar de buscar la forma de un cuerpo, uno puede jugar a esculpir o diseñar el vacío entre éstos. Al fin y al cabo, no es más que hacer arquitectura: diseñar un espacio vacío entre cuerpos sólidos.


Bueno, puede que en lugar de una respuesta a "en qué se parecen" haya sido más bien una respuesta a "en qué se diferencian" pero, al fin y al cabo, es lo mismo, ¿no? Porque ¿qué es lo que nos define, la similitud o la diferencia con respecto al resto?. 


Para ver AI DO PROJECT sigue este link: 
http://www.youtube.com/watch?v=N5Z__ooyPXY

lunes, 23 de junio de 2014

Entrevista - Anthony Chong "Aikido Cambió mi vida"

Entrevista – Anthony Chong “Aikido cambió mi vida”

Un martes en una noche muy tranquila fui por una bebida al Café de Heeren con mi viejo amigo Anthony Chong, Asistente del Maestro en Aikido, Director y Profesor en Aikido Curazao. No nos habíamos visto por meses así que teníamos mucho tema para conversar y ponernos al día. Clases de Aikido, un próximo viaje a Nueva York, su forma de resolver las lecciones de la vida…yo estaba impresionada como el Aikido resultó ser la máxima inspiración en su vida. No pude resistirlo, era el momento perfecto para hacer una entrevista en esta reunión informal de amigos.
Por Desi Dijkhuizen



Bruce Lee fascinó a Anthony de niño, como a otros niños de su edad. Inspirado por el más grande ícono de las artes marciales en el cine, Anthony comenzó a practicar artes marciales a una edad muy temprana. Artes Marciales Mixtas, Jiujitsu Brasileño, Aikido…Anthony  tiene años experimentando en este campo. A pesar de estar fascinado por todas estas tradicionales formas de combate práctico, él ha escogido Aikido, no solamente para enseñar a otras personas, sino también como su estilo de vida.
La palabra “Aikido” está formada por tres Kanji: AI (unión, unificación, combinación, forma ajustada), KI (espíritu, energía, estado de ánimo, moral), y Dō (camino, sendero). Esos caracteres son más frecuentemente traducidos como: “el camino de la unificación (con) los fundamentos de la energía de la vida” o como “el camino armonioso del espíritu”.
La gente piensa que Aikido es como una coreografía y que es muy difícil para practicar. Eso es parcialmente cierto. El entrenamiento de Aikido requiere autodisciplina y práctica continúa”, dice Anthony. “Aikido es el único arte marcial que te da la libertad para escoger la intensidad. Desde suaves y fluidos movimientos corporales que re-direccionan la acción del oponente con gran eficiencia, rapidez, hasta movimientos del cuerpo que interrumpen un ataque y neutralizan, lanzando o deteniendo al atacante”, él continúa.
Anthony ha tenido la oportunidad de practicar Aikido en diferentes países: Holanda, Curazao, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, San Martín, Francia, Alemania, Luxemburgo y Bélgica. “Es una buena forma de estar más en contacto con este arte marcial, el viajar y enlistarte en seminarios en diferentes países”. La más grande experiencia –de Anthony entrenando- fue haber practicado con Steven Seagal en Nueva York en 1999. “No puedo describir con palabras cómo me sentí practicando con esta leyenda”, dice Anthony con una amplia sonrisa.
Desde 1994, Anthony viaja a Nueva York casi todos los años para practicar Aikido en el Dojo New York Aikikai en Manhattan. El New York Aikikai es un instituto donde tú puedes quedarte y asistir a las clases de Aikido, hasta 30 horas enseñadas por renombrados y experimentados instructores de Aikido –reconocidos internacionalmente-. En el julio venidero Anthony viajará otra vez a Nueva York y no ve el momento de empezar a practicar con lo mejor de lo mejor de este arte marcial.
Anthony es director y profesor de Aikido en el Dojo Aikido Curazao, el cuál al principio estaba bajo la dirección de Frank Wong Loi Sing, 6to Dan Shinan. Aikido Curazao es un Dojo miembro de la Federación de Aikido de los Estados Unidos (USAF). “..Nuestro sueño es organizar un seminario internacional en Curazao” dice Anthony. “Es importante mencionar la importancia de este arte marcial y promover nuestra Isla”.
Anthony recalca que desafortunadamente esta clase de disciplinas están perdiendo popularidad debido a que el lado comercial se ha adueñado de ellos. El tradicionalismo de estas disciplinas se está desvaneciendo. Es mucho más fácil practicar fútbol o béisbol, pero Aikido requiere el uso de cada uno de los músculos de tu cuerpo. El Aikido te enseña cómo lidiar con el dolor y cómo superar con paciencia el estrés y las lecciones de la vida. Aikido no conoce ninguna forma de competencia. Tú practicas por ti mismo. Aikido puede ser descrito como meditación en movimiento. Es una forma de relajarse y aceptar reveces de la vida.
Aikido es mi vida. Yo me he desarrollado en las dos formas, física y mental. Esto ha cambiado mi vida, no solamente la práctica sino también mi filosofía. Uso más potencia en cada técnica. Dejo ir todo, y me enfoco en hacer lo que puedo hacer”, recalca Anthony.
Yo estaba impresionada por el impacto del Aikido y tengo que admitirlo, repentinamente el miedo de “no practicar artes marciales porque me fracturaría un hueso” desapareció. Finalmente, ¿es tiempo para romper el hábito del prejuicio?.
Tomado de http://www.amigoe.com/amigoe-express/84-amigoe-express/155643-anthony-chong-aikido-changed-my-life
Tomado de https://amigoe.com/amigoe-express/84-amigoe-express/155643-anthony-chong-aikido-changed-my-life
Traducción espontánea del Editor 

Tomado de http://www.amigoe.com/amigoe-express/84-amigoe-express/155643-anthony-chong-aikido-changed-my-life

Tomado de http://www.amigoe.com/amigoe-express/84-amigoe-express/155643-anthony-chong-aikido-changed-my-life
Tomado de http://www.amigoe.com/amigoe-express/84-amigoe-express/155643-anthony-chong-aikido-changed-my-life
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martes, 18 de diciembre de 2012

Entrenamiento de Aikido y la Introspección


Entrenamiento de Aikido y la Introspección

Por Akira Tohei, 8º Dan, Shihan

 Sensei David Halprin, Bogotá D.C. 2006
 

No deberá existir persona alguna quien no quiera buscar su felicidad, al nacer como ser humano. Pero la felicidad no es algo que llega naturalmente, y yo creo que se obtiene a través del esfuerzo humano.

Un sentido de consecución espiritual, logros materiales, la realización de tus propios deseos, y también la sensación de suficiencia cuando se superan las dificultades y las penas, todo esto existe dentro del rango de lo que llamamos felicidad.

¿Qué es la felicidad humana? Es el sentimiento o sensación resultante, el regocijo del corazón luego de un esfuerzo y la devoción que parte de uno mismo. En contraste, si una persona no le dedica demasiado esfuerzo, lo que se obtiene no es la felicidad. Surge un sentimiento de que uno ha sido traicionado o engañado, y de ninguna manera esto se le puede llamar felicidad, es como un dinero obtenido de mala manera y que se gasta rápidamente.

En estos tiempos de actualidad, la tendencia es preferir lo “instantáneo” y las cosas “fáciles” en general. Antiguamente sin embargo, cuando un guerrero iba en camino hacia el campo de guerra, rezaba a la luna nueva, “Que caigan sobre mí las siete maldades y los ocho sufrimientos".

Sobreponerse a estas dificultadas significaba superarse a sí mismo, y luego hacía un juramento para derrotar al enemigo. Este "kokoro" es el propio sentimiento que se requiere de alguien que entrena. Si el "kokoro" de uno no está dedicado lo suficientemente, se torna en un caso de “el hombre que acude a Dios solamente en los momentos de angustia,” y la situación se reduce a aquella de “un hombre ahogándose y sosteniéndose de una pajita".

Hay personas que pueden soñar en hacer una fortuna en un solo golpe sin mucho esfuerzo, y quizás la tendencia de hoy en día indica sentimientos aún más fuertes hacia esto. Sin embargo, tomado desde el punto de vista de entrenamiento o más aún desde el Aikido, un logro a través de un “curso veloz” es imposible.

La introspección está influenciada por los tiempos, por el momento, y por los medios que son reflejados en el propio ser con sentimientos de humildad. Las acciones propias de uno están ligadas a los pensamientos, y aunque sí es posible hacer una reflexión luego de actuar, un examen interno y a consciencia está alineado con gran desarrollo y crecimiento, y es un requisito importante para lograr cualquier cosa. Una persona que haga poca introspección se tornará autocomplaciente, y éste es un factor en su carácter personal que se convertirá en algo más y más insignificante.

Hemos escuchado la frase, “Chicos, sean ambiciosos.” Sin embargo, si la persona sólo toma en consideración la ambición de forma continua, nada podrá lograrse, y perderá interés en el mundo y se sentirá desalentada. Sólo cuando la persona junta el entusiasmo con el esfuerzo verdadero, y sólo si se auto-examina cuidadosamente por dentro, es cuando podrá acercarse a sus aspiraciones más apreciadas.

Hay una diferencia entre la auto-reflexión y ser totalmente pasivo. Tener "kokoro" para la introspección conduce a un desarrollo correcto; este es el mismo principio para cuando uno da un paso atrás o jalar hacia atrás antes de hacer un brinco hacia delante. Un estado de extensión continua hace difícil que uno pueda brincar más allá de donde uno está, pero jalar o inclinarse para atrás reduce la dificultad de poder brincar hacia delante.

Un dojo es un lugar para la disciplina. Se espera que la persona tenga seriedad durante su entrenamiento, ya que si ocurre aunque sea una pequeña negligencia, esto dará lugar a que ocurran posibles accidentes. De regreso a casa desde el dojo, o mientras conversa con los amigos, o una vez que llegue a casa, tómese su tiempo para reflexionar sobre su actitud de "kokoro" o de su comportamiento o conducta, ya este día singular es para labrar camino hacia el desarrollo de mañana.

Si una persona tiene pocas fallas y pocos puntos débiles, sería de ayuda si esa persona no dejara que nada le detenga para que empiece de nuevo e inmediatamente. Hay una creencia de que no existe ningún ser perfecto en el mundo; si todas las cosas se tornaran perfectas entonces ya no estarían en el reino de los seres humanos, y ya no habrá necesidad de entrenar como lo hacemos.

No criticar las fallas del otro ni sus defectos, no jactarse de méritos propios, poder hablar honestamente, y poder sentir la humildad – todo esto da luz al verdadero "kokoro" para la introspección.

Es arrogante pensar que solamente los pensamientos propios de uno son perfectos, y sería mejor no asociarse mucho a aquellos que piensen así.

En las sesiones de Aikido cuando uno piensa que ha aprendido algo por sí sólo, y cambia de pareja varias veces mientras practica, llegará a entender nuevos sentimientos y sensaciones. Esto se aplica tanto para aquellos que han entrenado por muchos años como aquellos que aún son alumnos nuevos.

Es un hecho que si uno entrena, paso a paso se acercará a una existencia completa o a la perfección. Esto no significa que la perfección pueda ser perfeccionada, sólo que esto debe ser la meta de la persona. El sentido de “ser” del ser humano está influenciado por pensamientos y actitudes humanos de "kokoro".

En la antigüedad, la acción precedía la palabra, significando que la persona no se daba publicidad ni siquiera con sentimientos modestos, sino que realizaba sus deberes de forma silenciosa, y esto era considerado como un atributo noble.

Más aún, ésta es la línea principal de entrenamiento. Hoy en día las palabras preceden las acciones, o sea el hablar y la promoción preceden la acción. Lo más inútil es cuando todo es hablar y no hay nada de acción, o ponerle énfasis en hablar y hacer propaganda pero llevar a cabo muy pocas cosas. El Fundador de Aikido entrenó y enseñó en el Hombu dojo hasta justo antes de fallecer, que es considerado sencillamente natural para un Fundador, y de hecho para cualquier persona que recorre el camino de Aiki. En la instrucción de Aikido o la práctica, por supuesto que las explicaciones son valiosas, pero si el único énfasis se coloca en esto, entonces habrá peligro de ver solamente un aspecto limitado de Aikido.

Mente y cuerpo – palabras y acción – uno siempre debe esforzarse a coordinar estos elementos, y yo creo que especialmente los instructores de Aikido deben procurar a poner buenos ejemplos.

Todas las personas poseen "ki" y "kokoro". Como seres humanos, sin embargo, siempre extender estas dos cosas de forma correcta y utilizarlas correctamente son requerimientos para nosotros. En la búsqueda y aspiración a estas dos cosas, nos disciplinamos en el Aikido. Dado a que el Aikido sigue la ideología de la no-disensión, aquellos que estudian el Aikido deben estar conscientes que un "kokoro" en contención y el conflicto en sí son una vergüenza.

En Aikido, en vez de fuerte o débil, el problema se trata de correcto o incorrecto. Desde un "kokoro" correcto y el pensamiento correcto, los movimientos para técnicas correctas vienen naturalmente. Según la doctrina que la mente controla el cuerpo, se razona que el entrenamiento es el camino que conduce a la perfección humana.

Si uno tiene "kokoro" para la introspección, entonces surge una naturaleza cooperativa. Sin ego, sin sentimientos egoístas, y con la armonía resultante, sí es posible progresar hacia la meta de perfección humana.

El egoísmo abarca muchas cosas—la reprimenda parcial de ser fuertemente terco en sus opiniones; sentir que solamente sus propios pensamientos son los correctos y creer que los otros son completamente malvados; poner la culpa de los fracasos propios a otros; la tendencia de castigar a otros en forma de denunciarlos; tenerle aversión a los caminos indirectos e ir directamente a la meta de uno y por lo tanto omitir pasos en el medio que son válidos; la tendencia de no estar satisfecho hasta que los asuntos no estén completamente resueltos; una desconfianza hacia los seres humanos; una debilidad por las palabras del tipo místico y poner el sentimiento antes de la razón. Quizás las personas con fuertes tendencias de esta naturaleza podrían tener una ventaja sobre otras, pero al final los defectos propios de uno mismo—la afirmación del ego propio y la inhabilidad tendenciosa de acomodar a otros—resulta en una herida fatal y todo recae en sus propias acciones. Esta es una regla solemne que siempre debe ser seguida.

Esto no significa que uno debe tener menos sueños a alcanzar, pero parece que es más sabio bajar el nivel de altísimas demandas sicológicas que solo buscan alcanzar la cima de la montaña. A la larga, esto es lo que une la introspección y la felicidad personal aplica tanto a los individuos como a las naciones.

Se podría decir que las búsquedas comerciales son ingeniosas e inteligentes, dependiendo de los métodos usados, pero tal como son diferentes cada ambiente personal, cada estilo de vida, y cada forma de pensar, también son diferentes las razones, capacidades, y aplicaciones prácticas y métodos para alcanzar el “ki”. Pero por el bien de lo que estamos entrenando, por el bien de lo que Nidai Doshu Kisshomaru Ueshiba accedió a través de rutas legítimas después de la muerte del Fundador del Aikido, Morihei Ueshiba, y no vaya a ser que perdamos todo el valor de preservar el verdadero Aikido, ¿no deberíamos perseverar en la búsqueda del Aikido correcto? .

Me acuerdo de las palabras dichas por el Fundador cuando ya tenía bastantes años de vida. Él decía, “aun cuando he llegado a esta edad, todavía no soy perfecto; debo hacer más y más investigación en cosas que las personas jóvenes no conocen.” Yo creo que esto es la máxima dorada, de aquel quien habiendo escogido el camino del entrenamiento, ha pasado por mucha introspección con verdadera humildad.

El camino de entrenamiento y la disciplina es estricto y también largo. Podemos sujetarnos a altas esperanzas si no dejamos de sentirnos satisfechos con pequeñas ambiciones y si no nos detenemos a mitad del camino. Pero un recurso aún mejor es la auto-examinación repetida, que nos permite vivir la vida sin arrepentimientos, consistentes con un estilo de vida correcto y con nuestros roles como aprendiz. Nuestras vidas no se pueden revivir de nuevo. No debemos apurarnos sin ningún propósito ni siquiera por un instante, y debemos ser inquebrantables en el propósito para así no desperdiciar momentos preciosos. En nuestras mentes debe estar muy impreso que despertar “kokoro” para la introspección y redimir nuestra humanidad es algo invalorable para nosotros en el entrenamiento.

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