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lunes, 11 de enero de 2016

El Aikido o el Arte de la Paz

El Aikido o el Arte de la Paz




Morihei Ueshiba (1883-1969) fue uno de los más grandes maestros de artes marciales de la historia. Fue el fundador del Aikido que puede ser traducido como el arte de la paz. Adjuntamos aquí algunas de sus enseñanzas seleccionadas: 

El Arte de la Paz comienza contigo.

Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz.

Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir.

Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el Arte a todo lo que encuentres.

El Arte de la Paz está basado en cuatro grandes virtudes: valor, sabiduría, amor y amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.

No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz. El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse.

Todas las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida.

El Universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización.

El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo.

En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento auto centrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que son poseídos por la nada poseen todo.

Si no te has unido a la verdadera vacuidad, nunca comprenderás el Arte de la Paz.

Ocho fuerzas sostienen la Creación: movimiento y quietud, solidificación y fluidez, extensión y contracción, unificación y división.

La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, técnica y espiritualmente, somos tan útiles como cadáveres.

El Arte de la Paz es la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y lo bello.

Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti.

Observa como fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas.
Aprende también de los libros sagrados y de la gente sabia. Cada cosa — incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles — debería ser tu maestro.

No dejes de aprender de la voz pura del arroyo de montaña que fluye eternamente salpicando las rocas.

La paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. 
Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás lejos del sendero.

Tu corazón está lleno de semillas fértiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de loto surge del lodo para florecer en todo su esplendor, la interacción de la respiración cósmica hace florecer el espíritu para que de fruto en este mundo.

Estudia las enseñanzas del pino, del bambú y del pimpollo del ciruelo. El pino está siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El bambú es fuerte, resistente e inquebrantable. El pimpollo del ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante.

Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto: vacía de todo pensamiento.

Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con el poder de la sabiduría y la iluminación.

El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la voz de la paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos de su letargo.

Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz debes: calmar el espíritu y retornar a la fuente. Eliminar toda malicia, egoísmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espíritu.

Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del Universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes.

La única cura para el materialismo es la limpieza de los 6 sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente). Si los sentidos están obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande.

Refina tu corazón, libera los 6 sentidos y déjalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarán.

Desde tiempos antiguos, el valor y el conocimiento han sido los dos pilares del Sendero: a través de la virtud del entrenamiento, ilumina tu cuerpo y tu espíritu.

El camino del guerrero se basa en la humanidad, el amor y la sinceridad; el corazón del valor marcial es verdadera valentía, sabiduría, amor y amistad.

Acentuar los aspectos corporales de la calidad del guerrero es inútil, porque el poder del cuerpo siempre es limitado.

El verdadero guerrero siempre cuenta con tres armas: la radiante espada de la pacificación; el espejo de la valentía, la amistad y la sabiduría; y la piedra preciosa de la iluminación.

Herir a un oponente es herirte a ti mismo. El Arte de la Paz es controlar la agresión sin producir daños.

Una buena postura refleja la actitud correcta de la mente.

La clave de la técnica es mantener manos, pies y caderas derechas y centradas. Si estás centrado, puedes moverte con libertad. El centro de tu cuerpo es el vientre; si tu mente también está allí, tienes la victoria asegurada en toda acción.

Muévete como un haz de luz; vuela como el rayo, golpea como el trueno, gira en círculos alrededor de un centro firme.

Las técnicas emplean cuatro cualidades que reflejan la naturaleza de nuestro mundo. Según las circunstancias debes ser duro como el diamante, flexible como el sauce, de suave fluir como el agua, o tan vacío como el espacio.

Si tu oponente te ataca con fuego, responde con agua, hazte totalmente móvil y de libre fluir.

El agua, por su naturaleza, nunca choca con nada ni se quiebra. Por el contrario, absorbe todo ataque y queda indemne.

Cada día de la vida humana contiene ira y alegrías, dolor y placer, luz y oscuridad, crecimiento y decadencia. Cada momento está marcado con el gran propósito de la naturaleza, no trates de oponerte o negar el orden cósmico de las cosas.

La vida misma es siempre una prueba. Al adiestrarte debes ponerte a prueba y refinarte para poder afrontar los grandes desafíos de la vida.

Trasciende los límites de la vida y la muerte, y entonces serás capaz de enfrentar con calma y seguridad cualquier crisis que se te presente.

Agradece siempre, incluso las derrotas, las penurias y a las personas malas. Aprender a moverse con tales obstáculos es una parte esencial del entrenamiento en el Arte de la Paz.

El fracaso es la clave del éxito. Cada error nos enseña algo.

Tu espíritu es el verdadero escudo.

El Arte de la Paz es una forma de plegaria que genera luz y calor.

Olvida tu pequeño ser, libérate del apego a todo objeto, y emanarás luz y calor.

La luz es sabiduría; el calor es compasión.

O Sensei Morihei Ueshiba

martes, 18 de diciembre de 2012

Entrenamiento de Aikido y la Introspección


Entrenamiento de Aikido y la Introspección

Por Akira Tohei, 8º Dan, Shihan

 Sensei David Halprin, Bogotá D.C. 2006
 

No deberá existir persona alguna quien no quiera buscar su felicidad, al nacer como ser humano. Pero la felicidad no es algo que llega naturalmente, y yo creo que se obtiene a través del esfuerzo humano.

Un sentido de consecución espiritual, logros materiales, la realización de tus propios deseos, y también la sensación de suficiencia cuando se superan las dificultades y las penas, todo esto existe dentro del rango de lo que llamamos felicidad.

¿Qué es la felicidad humana? Es el sentimiento o sensación resultante, el regocijo del corazón luego de un esfuerzo y la devoción que parte de uno mismo. En contraste, si una persona no le dedica demasiado esfuerzo, lo que se obtiene no es la felicidad. Surge un sentimiento de que uno ha sido traicionado o engañado, y de ninguna manera esto se le puede llamar felicidad, es como un dinero obtenido de mala manera y que se gasta rápidamente.

En estos tiempos de actualidad, la tendencia es preferir lo “instantáneo” y las cosas “fáciles” en general. Antiguamente sin embargo, cuando un guerrero iba en camino hacia el campo de guerra, rezaba a la luna nueva, “Que caigan sobre mí las siete maldades y los ocho sufrimientos".

Sobreponerse a estas dificultadas significaba superarse a sí mismo, y luego hacía un juramento para derrotar al enemigo. Este "kokoro" es el propio sentimiento que se requiere de alguien que entrena. Si el "kokoro" de uno no está dedicado lo suficientemente, se torna en un caso de “el hombre que acude a Dios solamente en los momentos de angustia,” y la situación se reduce a aquella de “un hombre ahogándose y sosteniéndose de una pajita".

Hay personas que pueden soñar en hacer una fortuna en un solo golpe sin mucho esfuerzo, y quizás la tendencia de hoy en día indica sentimientos aún más fuertes hacia esto. Sin embargo, tomado desde el punto de vista de entrenamiento o más aún desde el Aikido, un logro a través de un “curso veloz” es imposible.

La introspección está influenciada por los tiempos, por el momento, y por los medios que son reflejados en el propio ser con sentimientos de humildad. Las acciones propias de uno están ligadas a los pensamientos, y aunque sí es posible hacer una reflexión luego de actuar, un examen interno y a consciencia está alineado con gran desarrollo y crecimiento, y es un requisito importante para lograr cualquier cosa. Una persona que haga poca introspección se tornará autocomplaciente, y éste es un factor en su carácter personal que se convertirá en algo más y más insignificante.

Hemos escuchado la frase, “Chicos, sean ambiciosos.” Sin embargo, si la persona sólo toma en consideración la ambición de forma continua, nada podrá lograrse, y perderá interés en el mundo y se sentirá desalentada. Sólo cuando la persona junta el entusiasmo con el esfuerzo verdadero, y sólo si se auto-examina cuidadosamente por dentro, es cuando podrá acercarse a sus aspiraciones más apreciadas.

Hay una diferencia entre la auto-reflexión y ser totalmente pasivo. Tener "kokoro" para la introspección conduce a un desarrollo correcto; este es el mismo principio para cuando uno da un paso atrás o jalar hacia atrás antes de hacer un brinco hacia delante. Un estado de extensión continua hace difícil que uno pueda brincar más allá de donde uno está, pero jalar o inclinarse para atrás reduce la dificultad de poder brincar hacia delante.

Un dojo es un lugar para la disciplina. Se espera que la persona tenga seriedad durante su entrenamiento, ya que si ocurre aunque sea una pequeña negligencia, esto dará lugar a que ocurran posibles accidentes. De regreso a casa desde el dojo, o mientras conversa con los amigos, o una vez que llegue a casa, tómese su tiempo para reflexionar sobre su actitud de "kokoro" o de su comportamiento o conducta, ya este día singular es para labrar camino hacia el desarrollo de mañana.

Si una persona tiene pocas fallas y pocos puntos débiles, sería de ayuda si esa persona no dejara que nada le detenga para que empiece de nuevo e inmediatamente. Hay una creencia de que no existe ningún ser perfecto en el mundo; si todas las cosas se tornaran perfectas entonces ya no estarían en el reino de los seres humanos, y ya no habrá necesidad de entrenar como lo hacemos.

No criticar las fallas del otro ni sus defectos, no jactarse de méritos propios, poder hablar honestamente, y poder sentir la humildad – todo esto da luz al verdadero "kokoro" para la introspección.

Es arrogante pensar que solamente los pensamientos propios de uno son perfectos, y sería mejor no asociarse mucho a aquellos que piensen así.

En las sesiones de Aikido cuando uno piensa que ha aprendido algo por sí sólo, y cambia de pareja varias veces mientras practica, llegará a entender nuevos sentimientos y sensaciones. Esto se aplica tanto para aquellos que han entrenado por muchos años como aquellos que aún son alumnos nuevos.

Es un hecho que si uno entrena, paso a paso se acercará a una existencia completa o a la perfección. Esto no significa que la perfección pueda ser perfeccionada, sólo que esto debe ser la meta de la persona. El sentido de “ser” del ser humano está influenciado por pensamientos y actitudes humanos de "kokoro".

En la antigüedad, la acción precedía la palabra, significando que la persona no se daba publicidad ni siquiera con sentimientos modestos, sino que realizaba sus deberes de forma silenciosa, y esto era considerado como un atributo noble.

Más aún, ésta es la línea principal de entrenamiento. Hoy en día las palabras preceden las acciones, o sea el hablar y la promoción preceden la acción. Lo más inútil es cuando todo es hablar y no hay nada de acción, o ponerle énfasis en hablar y hacer propaganda pero llevar a cabo muy pocas cosas. El Fundador de Aikido entrenó y enseñó en el Hombu dojo hasta justo antes de fallecer, que es considerado sencillamente natural para un Fundador, y de hecho para cualquier persona que recorre el camino de Aiki. En la instrucción de Aikido o la práctica, por supuesto que las explicaciones son valiosas, pero si el único énfasis se coloca en esto, entonces habrá peligro de ver solamente un aspecto limitado de Aikido.

Mente y cuerpo – palabras y acción – uno siempre debe esforzarse a coordinar estos elementos, y yo creo que especialmente los instructores de Aikido deben procurar a poner buenos ejemplos.

Todas las personas poseen "ki" y "kokoro". Como seres humanos, sin embargo, siempre extender estas dos cosas de forma correcta y utilizarlas correctamente son requerimientos para nosotros. En la búsqueda y aspiración a estas dos cosas, nos disciplinamos en el Aikido. Dado a que el Aikido sigue la ideología de la no-disensión, aquellos que estudian el Aikido deben estar conscientes que un "kokoro" en contención y el conflicto en sí son una vergüenza.

En Aikido, en vez de fuerte o débil, el problema se trata de correcto o incorrecto. Desde un "kokoro" correcto y el pensamiento correcto, los movimientos para técnicas correctas vienen naturalmente. Según la doctrina que la mente controla el cuerpo, se razona que el entrenamiento es el camino que conduce a la perfección humana.

Si uno tiene "kokoro" para la introspección, entonces surge una naturaleza cooperativa. Sin ego, sin sentimientos egoístas, y con la armonía resultante, sí es posible progresar hacia la meta de perfección humana.

El egoísmo abarca muchas cosas—la reprimenda parcial de ser fuertemente terco en sus opiniones; sentir que solamente sus propios pensamientos son los correctos y creer que los otros son completamente malvados; poner la culpa de los fracasos propios a otros; la tendencia de castigar a otros en forma de denunciarlos; tenerle aversión a los caminos indirectos e ir directamente a la meta de uno y por lo tanto omitir pasos en el medio que son válidos; la tendencia de no estar satisfecho hasta que los asuntos no estén completamente resueltos; una desconfianza hacia los seres humanos; una debilidad por las palabras del tipo místico y poner el sentimiento antes de la razón. Quizás las personas con fuertes tendencias de esta naturaleza podrían tener una ventaja sobre otras, pero al final los defectos propios de uno mismo—la afirmación del ego propio y la inhabilidad tendenciosa de acomodar a otros—resulta en una herida fatal y todo recae en sus propias acciones. Esta es una regla solemne que siempre debe ser seguida.

Esto no significa que uno debe tener menos sueños a alcanzar, pero parece que es más sabio bajar el nivel de altísimas demandas sicológicas que solo buscan alcanzar la cima de la montaña. A la larga, esto es lo que une la introspección y la felicidad personal aplica tanto a los individuos como a las naciones.

Se podría decir que las búsquedas comerciales son ingeniosas e inteligentes, dependiendo de los métodos usados, pero tal como son diferentes cada ambiente personal, cada estilo de vida, y cada forma de pensar, también son diferentes las razones, capacidades, y aplicaciones prácticas y métodos para alcanzar el “ki”. Pero por el bien de lo que estamos entrenando, por el bien de lo que Nidai Doshu Kisshomaru Ueshiba accedió a través de rutas legítimas después de la muerte del Fundador del Aikido, Morihei Ueshiba, y no vaya a ser que perdamos todo el valor de preservar el verdadero Aikido, ¿no deberíamos perseverar en la búsqueda del Aikido correcto? .

Me acuerdo de las palabras dichas por el Fundador cuando ya tenía bastantes años de vida. Él decía, “aun cuando he llegado a esta edad, todavía no soy perfecto; debo hacer más y más investigación en cosas que las personas jóvenes no conocen.” Yo creo que esto es la máxima dorada, de aquel quien habiendo escogido el camino del entrenamiento, ha pasado por mucha introspección con verdadera humildad.

El camino de entrenamiento y la disciplina es estricto y también largo. Podemos sujetarnos a altas esperanzas si no dejamos de sentirnos satisfechos con pequeñas ambiciones y si no nos detenemos a mitad del camino. Pero un recurso aún mejor es la auto-examinación repetida, que nos permite vivir la vida sin arrepentimientos, consistentes con un estilo de vida correcto y con nuestros roles como aprendiz. Nuestras vidas no se pueden revivir de nuevo. No debemos apurarnos sin ningún propósito ni siquiera por un instante, y debemos ser inquebrantables en el propósito para así no desperdiciar momentos preciosos. En nuestras mentes debe estar muy impreso que despertar “kokoro” para la introspección y redimir nuestra humanidad es algo invalorable para nosotros en el entrenamiento.

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