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domingo, 28 de agosto de 2016

La limpieza

La Limpieza
Por Tamura Nobuyoshi.
Extraído de:
Aikido Etiqueta y Transmisión




Saber desplazar lo que molesta para la limpieza y saber volver a ponerlo en su sitio es un acto sencillo que educa la atención. Decidir lo que se debe tirar y lo que hay que conservar educa el sentido de decisión.

Pasar el paño por el piso constituye un excelente ejercicio para las piernas y caderas. Incluso cuando un sitio parece limpio, basta con pasar un trapo húmedo para convencerse de lo contrario. Renovando el agua, lavando los trapos de limpieza y limpiando el suelo se experimenta la sensación de refrescar el propio espíritu.

No obstante, para meter las manos en el agua helada en las mañanas de invierno hace falta valor: vencer el espíritu del abandono es parte integrante de la práctica.

Cuando los bokuto, jo, sandalias, etc., están en su sitio, el aspecto de las cosas es agradable a la vista y son fáciles de utilizar. No sólo se trata de satisfacer la conciencia estética, sino también de una educación natural que conduce a reconocer la importancia de la preparación. El tiempo consagrado al entrenamiento es limitado. Los breves instantes que le preceden y le siguen son cortos. Por ese motivo es necesario sacarle el mejor partido posible a hacer la limpieza, lo que supone un buen ejercicio en el sentido de previsión y organización. La decisión de empezar por aquí para continuar por allá y terminar más allá es un ejercicio para el juicio y el espíritu de decisión. La limpieza no sólo pretende purificar el exterior. Esto explica que sea necesario limpiar una y otra vez y sin cesar los lugares que parecen limpios.

El enseñante, que se vale de su conocimiento, no debe contentarse con lograr que sus alumnos hagan la limpieza, es deseable que su ejemplo sea un aliciente para ponerlo en práctica. Me gustaría que meditaran ustedes sobre este pensamiento de O Sensei: "El aikido es la limpieza del cuerpo. Hay que eliminar la suciedad y las impurezas del cuerpo y el alma".

Cuando entra usted en un dojo bien limpio y lustroso, de forma inmediata el corazón se encuentra reconfortado. Estoy convencido de que la práctica diaria del cuerpo y el espíritu se manifiesta de esta manera.

Para hacerlo bien, todos deberían limpiar el dojo por su propia iniciativa antes y después del ejercicio. La limpieza permite colocar las cosas en su lugar, clasificarlas y ordenarlas.

Además, la limpieza es una buena práctica tanto mental como física.

Cuando yo era uchi-deshi, nos uníamos a los demás practicantes para limpiar juntos no sólo el dojo sino también la entrada, los pasillos, los lavabos, los vestuarios, el dormitorio de los uchi-deshi y la calle delante del dojo.

La limpieza te enseña mucho.

Tomemos como ejemplo mero hecho de utilizar la escoba: hay que sujetar el mango con ligereza y hacer llegar el ki hasta los pelos del cepillo, utilizarlo con agilidad, ligereza y fuerza. El principio es el mismo que para el sable o el bastón. Es un ejercicio que, barriendo todos los rincones, permite aprender a ver hasta los aspectos ocultos de las cosas.

lunes, 8 de junio de 2015

Cara a Cara con Chiba Kazuo Shihan (1940-2015)

Cara a cara con Chiba Kazuo Shihan (1940-2015)

Por Raymond Kwok¹(Entrevista traducida al castellano por Cristian Casares, para Pequeños Universos)






En Agosto de 1998, Raymond Kwok participó de un seminario dictado por Chiba Kazuo shihan (8vo. dan Aikikai), en Mejannes, al sur de Francia. Kwok tuvo la posibilidad de hablar con el gran maestro sobre Aikido y otros temas complementarios.
Presentamos a continuación algunos extractos de la entrevista. La misma apareció publicada, por primera vez, en un número de la revista Kuala Lumpur YMCA Aikido Club, en 1999.

Raymond Kwok: Shihan, usted entró al Hombu dojo como uchi-deshi en febrero de 1958. ¿Qué influenció su decisión de practicar Aikido?
T. K. Chiba: Bueno, esa es una larga historia. Antes de empezar con el Aikido había practicado un poco de Judo y de Karate, pero las dos disciplinas me habían dejado insatisfecho, y por eso empecé a buscar algo más. Fue cuando tenía dieciocho años, antes de haber terminado la escuela secundaria. Un día, me cruce con un libro de Aikido en una tienda; ese fue el primer libro de Aikido publicado.

RK: ¿Era “Budo”?
TKC: No, era “Aikido”. En la primera página había una pequeña imagen de O Sensei. Cuando vi esa imagen me di cuenta instantáneamente de que él sería mi maestro y que eso era lo que estaba buscando. No lo conocía todavía y tampoco tenía idea acerca de cómo era el Aikido. Nunca había visto a O Sensei antes. Nunca había escuchado sobre la disciplina. De esa manera me decidí a ir a verlo. En realidad, no me interesaba demasiado cómo era el Aikido; fui capturado por la imagen de O Sensei, y eso fue todo.

RK: Entonces, sensei, cuando llegó a Hombu Dojo, ¿quiénes eran sus compañeros?
TKC: Primero, Tamura sensei y Yamada sensei; luego, Kanai sensei, Sugano sensei y Kurita sensei, de Nuevo México. Más tarde, Saotome sensei y Tohei Akira sensei. Creo que esos fueron todos.

RK: Sensei, ¿cómo era la vida de un uchi-deshi por aquellos días?
TKC: Consistía nada más que en practicar, desde la mañana hasta la noche, sólo eso.

RK: ¿Tres, cuatro horas? ¿Cinco, seis horas?
TKC: Más que eso… Practicábamos todo el día, cinco veces a la semana, y en nuestro tiempo libre nos encargábamos de las clases privadas.

RK: Usted, sensei, era muy joven en ese momento, aunque debió resultar verdaderamente agotador aquel ritmo, ¿no es así?
TKC: Era muy agotador, sí; me dejaba exhausto. Japón se estaba recuperando de la guerra, la economía caminaba lentamente y la gente vivía tiempos difíciles. Por eso mismo, teníamos comida simple, arroz y sopa.

RK: De modo que fue el espíritu o “Kokoro” lo que los mantuvo en el camino, ¿verdad?
TKC: Sí, algo así. Yo no tenía gran interés en convertirme en maestro. Creo que a la mayoría le sucedía lo mismo. Todos amaban el arte y la práctica. Nadie pensaba en transformarse en profesor.

RK: Leí, hace no mucho tiempo en “Aiki Journal”, una entrevista a Sugano sensei en la que él comenta que la vida de uchi-deshi de hoy es mucho más sencilla que la de aquella época. Él decía: “en aquella época tenías que hacer todas las clases; ahora los uchi-deshi dicen “esta clase no la hago” o “estoy muy cansado” o “no tengo ganas de hacer esta clase.” ¿Qué opina de esto, sensei?
TKC: Honestamente, no sé cómo es la vida de los uchi-deshi en la actualidad, así que no puedo comparar, pero además de nuestro propio entrenamiento (entrenamiento físico) teníamos que encargarnos de la administración del dojo, de la oficina, de las necesidades del maestro (ayudando o cuidando personalmente a Osensei), de hacer las compras, de lavar la ropa, de todo. Todas las tareas domésticas estaban en manos de los uchi-deshi. No es justo comparar la vida de los alumnos de ahora con la nuestra; la situación es totalmente distinta. En aquella época, los uchi-deshi vivían con el maestro; ahora, por el contrario, viven separados de él. Por eso creo que llamarlos “uchi-deshi”, hoy en día, no es del todo correcto. “Uchi-deshi” significa “estudiante que vive en la casa”, o más bien, “que vive adentro”.

RK: Cuando usted estuvo en Hombu dojo, además de O Sensei, ¿quiénes eran los restantes maestros que daban clases?
TKC: Nuestro maestro inmediato era Ueshiba Kisshomaru Doshu; luego, Koichi Tohei sensei (Jefe de instructores) y varios sensei más, como Tada sensei, Arikawa sensei y otros mayores graduados.

RK: ¿Y Osawa (padre) sensei?
TKC: Sí, él también estaba.

RK: Usted es conocido por el poder de su técnica. ¿Esto es debido a alguna influencia en particular?
TKC: ¿Te refieres a mí (risas)? No, no se debe a ninguna en particular, pues fui influenciado por todos esos maestros que mencione anteriormente.

RK: Sensei, sus enseñanzas involucran mucho uso de Jo y Ken, especialmente entre sus alumnos más graduados.
TKC: Sí, así es.

RK: Creo que ahora, en Hombu dojo, no se practica mucho con armas. ¿Quién lo influenció en el método de enseñar Jo y Ken?
TKC: Bueno, en primer lugar, O Sensei. Él usaba el Jo y el Ken, especialmente, cuando uno lo acompañaba de viaje. Un uchi-deshi lo acompañaba a todos lados. Y yo era uno de esos alumnos; también Tamura sensei lo hizo. Había que estudiar Jo y Ken porque tenías que tomar ukemi con armas. No se presentaba otra opción. Saito sensei también lo hacía; él vivió con el maestro muchos años en Iwama.

RK: Entendí, a partir del relato de algunas personas, que O Sensei nunca enseñó un método sistemático de armas. ¿Fue muy difícil para usted incorporar sus enseñanzas?
TKC: Sí, fue muy difícil.

RK: ¿Sus métodos de enseñanza fueron influenciados por el estilo Iwama?
TKC: No realmente. Mi experiencia personal está basada en lo que aprendí con O Sensei. Creo que lo que proponía el Fundador en ese entonces es muy diferente al método de Saito Sensei. O Sensei no era muy joven cuando yo me convertí en su discípulo. Ya tenía 70 años, y su estado era diferente al que había conocido de él Saito sensei durante su propia formación. Por supuesto, yo practiqué constantemente mis armas, así que mi idea y mi experiencia maduraron.

RK: Sensei, se considera que usted fue el primero que empezó con el sistema de “Fukushidoin”. ¿Puede comentarnos algo acerca de esto?
TKC: Bueno, el sistema está básicamente fundamentado en la regulación internacional propia de Hombu dojo. Hay dos categorías de instructores, y los Shidoin pueden tomar exámenes hasta 1er. kyu, dejando a los shihan el trabajo de evaluar a los cinturones negros.

RK: Tengo entendido que, en la época sobre la que estamos hablando, O Sensei explicaba durante las clases cosas que resultaban muy difíciles de entender. ¿Le sucedió esto durante su entrenamiento como uchi-deshi?
TKC: Sí, me tocó vivir eso.

RK: ¿Recuerda alguna anécdota con Osensei que quiera contarnos?
TKC: Para empezar, recuerdo lo bello que era O Sensei, todo su cuerpo, su postura, la manera en que caminaba, la manera en que miraba, todo en perfecto balance. En una ocasión fui con él de viaje. Teníamos que tomar un taxi para ir a la estación de tren y yo debía comprar los boletos, pero él no esperaba. Así como llegamos, salió del taxi y entró a la estación, sin tener pasaje; la forma en la que caminaba era tan hermosa… Para él no representaba un problema entrar a la estación sin boleto: nadie le iba a decir nada. Cuando por fin los conseguí, lo que tomaba algo de tiempo, tuve que llevar mi bolso, el de él, las armas, todo. De alguna manera logré ayudarlo para que bajara la escalera del tren. Tenías que poner tu hombro derecho para que pudiera apoyarse y bajar suavemente. Nunca esperaba. Cuando viajaba, siempre nos quedábamos en habitaciones conjuntas. Él dormía en la habitación principal y yo en el cuarto contiguo. Sólo había una puerta corrediza entre nosotros. O Sensei ya estaba mayor como para levantarse e ir solo al baño. Solía meterse en tu habitación y, si estabas dormido, sabías que era el fin, porque en un sentido marcial ya estarías muerto; él podría haberte matado, así que tenías que estar despierto a toda hora.

RK: ¿Todo el tiempo?
TKC: Sí, sin dormir, por 3 años. Porque cuando se despertaba tenías que abrirle la puerta corrediza, llevarlo al baño, ayudarlo, lavarle las manos y dejarlo en la cama. Luego volvías a dormir, para despertarte al otro día a entrenar, viajar en tren, y así por dos semanas consecutivas. Quedabas exhausto.

RK: ¿Qué pasaba si él se despertaba y quien estaba a cargo no se daba cuenta?
TKC: Nunca lo aceptaba. Lo sabíamos. Somos estudiantes de un arte marcial, no podemos permitirnos dormir cuando alguien entra en nuestro cuarto.

RK: ¿Entonces, sensei, tenía que estar todo el tiempo en zanshin?
TKC: Sí, él nunca bromeaba. No hay comunicación oral entre alumno y maestro en el sistema japonés. Yo no le hablaba, y él tampoco me dirigía la palabra. El viaje más largo duraba de dos a cinco semanas, sin hablar. Dos semanas en completo silencio, excepto por “quiero té”. Aquella era una relación maestro-alumno muy estricta; por entonces, Japón era así. Hasta solíamos decir “no pises su sombra” o “no duermas con tu pie apuntando a tu maestro”; todo era así de estricto.

RK: Sensei, esta pregunta quizás sea un poco personal, pero me gustaría conocer su opinión al respecto. Escuché muchos comentarios sobre cómo el poder de su técnica, en el pasado, provocó que algunos estudiantes terminaran lastimados. Al parecer, la gente le tenía miedo. ¿Qué le parece esto?
TKC: No lo sé. Pongámoslo de esta manera: cuando yo era alumno de Hombu dojo no había tanta gente; en las clases más grandes había veinte personas. La mayoría de los practicantes de esa época, además, eran individuos muy bien entrenados. Hasta había artistas marciales establecidos que acudían, por la fama que tenía O Sensei, para aprender Aikido bajo su tutela. Eran realmente guerreros apasionados, en busca de su propio camino. A menudo practicábamos cómo lastimar a otros y no nos importaba eso.
O Sensei se enojaba mucho si algún shihan, en una demostración, hacía grandes movimientos redondeados; no aceptaba ese tipo de movimientos. Era muy difícil hacer una demostración si O Sensei estaba presente. Por eso mismo, tratábamos de llevarlo a un cuarto separado y darle dulces. Le encantaban los dulces, los dulces tradicionales japoneses y las chicas jóvenes. Dos o tres muchachas bien arregladas hacían que se olvidara de la demostración. De aquella manera no nos detenía en medio de la muestra; eso era muy embarazoso.

RK: Escuché que en los últimos años de O Sensei, cuando uno era proyectado no se sentía nada, como si no hubiera esfuerzo de su parte.
TKC: Si, así era. Cuando uno alcanza la perfección, es así. No mucha gente puede hacerlo. Yo tomé ukemi con él durante muchos años, pero nunca sentí verdadero dolor.

RK: ¿Nunca?
TKC: No, en ninguna técnica. Ya fuese nikkyo, shiho nage o kotegaeshi. Nada de dolor.

RK: ¿Él era especial?
TKC: Así es, era especial.

RK: Quiero hacerle una última pregunta, sensei. ¿Cuál es el secreto de su poder?
TKC: La pasión por el arte (risas). Pasé muchas noches desvelado pensando en una técnica. He llegado a levantarme de la cama, despertar a mi mujer y pedirle que me haga de uke.


domingo, 8 de marzo de 2015

Entrevista a Takako Kunigoshi: Primera instructora de Aikido. Discípula directa de O Sensei

Entrevista a Takako Kunigoshi: Primera instructora de Aikido. Discípula directa de O-Sensei.

Tomado de:
Traducción y links : JoseGregorio





La siguiente entrevista a Takako Kunigoshi se llevó a cabo el 26 de agosto de 1981, en su casa en el área de Ikebukuro en Tokio. Kunigoshi Sensei se desempeña como instructora de arreglo floral y de ceremonia del té.

Editor: Kunigoshi Sensei, ¿Cuándo se relacionó por primera vez con el Aikido?
Sensei: Empecé en enero de 1933, el año en el que me gradué de la escuela. Continué hasta poco antes de que los ataques aéreos comenzaran sobre Tokio. En ese tiempo me habían pedido enseñar defensa personal a las empleadas de una empresa ubicada junto a la famosa lun Kaminari (Thunder Gate) del Templo de Asakusa, en el casco antiguo de Tokio. Fui allí como instructora con la nieta de Yakumo Koizumi (famoso autor del periodo Meiji, más conocido por los lectores extranjeros, como Lafcadio Hearn), la Sra. Kazuko Koizumi, ella y yo enseñamos juntas. Ella ya murió. Luego del comienzo de los ataques aéreos hubo muchas advertencias y alarmas y las cosas estaban un poco peligrosas, así que tuvimos que parar. No llegamos a entrenar mucho allí.

Editor: ¿Entrenaron ustedes en el Dojo Ushigome (actual Hombu Dojo)?
Sensei: Sí así es. Fue el dojo que me solicitó enseñar en Asakusa.

Editor: Me imagino que no había muchas mujeres entre los deshi (alumnos) en aquellos días.
Sensei: Éramos sólo dos mujeres! La otra mujer era dos o tres años más joven que yo. He recibido cartas de felicitación de Año Nuevo de ella hasta hace unos pocos años. Aunque ahora parece que un sobrino suyo va a entrenar al dojo. Pero como usted ha dicho, en esos días no muchas mujeres iban a entrenar. Siempre fue así, pero el maestro Ueshiba nunca me hizo sentir diferente cambiando las cosas "por ser mujer".

Editor: ¿Quién fue el que la introdujo en el arte?
Sensei: En mi caso, nadie en especial me introdujo. Yo fui por mi propia cuenta, en mi camino a la escuela por la mañana, a la clase de 6:30 a.m. ¿Usted por casualidad conoció al difunto maestro Kenzo Futaki? Él era un maestro de dieta macrobiótica basada en arroz integral. Yo solía ir con él. Él ha muerto también. Las cosas no eran como ahora, pues el arte no era tan conocido. Yo diría que había alrededor de seis o siete uchi-deshi que vivían y dormían en el dojo y probablemente el mismo número de personas que iban a entrenar desde sus hogares. Si ningún uchi-deshi estaba despierto no se podía entrar en el dojo y debíamos esperar afuera en el frío! (risas)

Editor: ¿Quiénes eran los uchi-deshi en esa época?
Sensei: Eran el Sr. Yonekawa, el Sr. Shirata, el Sr. Funahashi y el fallecido Sr. Yukawa. Luego hubo una persona que vino de Osaka que se llamaba el señor Oku. Tal vez el Sr. Yonekawa era el más viejo entre nosotros. El año pasado él y yo hicimos un viaje al Santuario Kasama Inari, juntos, en nuestro regreso a casa de la ceremonia que se llevó a cabo para conmemorar el 10º aniversario de la muerte de 0-Sensei.

Editor: Hace un par de años escuché un par de historias maravillosas del Sr. Yonekawa. ¿Podría usted, Sensei, confirmar si en esa época se usaba la palabra Aikido? Creo que en esa época se le llamaba Daito Ryu.
Sensei: ¿Daito-Ryu Aiki-Jujutsu? Creo que era algo así, porque he recibido un pergamino (makimono) titulado Daito Ryu. A mí me parece que el nombre de Aikido se empezó a usar hasta un poco antes de la guerra. Era casi como si el nombre de Aikido hubiese sido pensado para nombrar al Daito Ryu. Más tarde, cada vez que me preguntaron al respecto, yo siempre respondía que pertenecía a la tradición de Sokaku Takeda Sensei (ryu).

Editor: ¿De qué forma explicaba Ueshiba Sensei las técnicas de Aikido durante sus sesiones de entrenamiento?
Sensei: No importaba qué cosa le preguntáramos, creo que siempre se obtenía las mismas respuestas. Como sea, no había un alma allí que pudiera entender con claridad todas las cosas que dijo. Supongo que él estaba hablando acerca de temas espirituales muy profundos, pues el significado de sus palabras era algo muy adelantado para nosotros. Más adelante nos formábamos en círculo y nos preguntábamos unos a otros, "¿De qué era lo que hablaba Sensei?".

Editor: Esta es una copia del libro titulado "Budo Renshu". Se volvió a publicar hace unos dos o tres años. Estoy seguro de que usted, Sensei Kunigoshi, está relacionada con él.
Sensei: ¡Yo hice las ilustraciones! Tomiki posó para ellas. Todos los días, justo después de la práctica las dibujé. Cuando estaba a punto de terminar de entrenar y salir corriendo del dojo yo le gritaba "¡Alto!" para que no fuera más lejos. En pocos segundos yo dibujaba lo que estuviera haciendo. Luego, más tarde, en mi casa, me dedicaba a terminar los detalles. Naturalmente, mi familia a menudo me preguntaba: "¿Qué diablos estás haciendo?" mientras yo estaba de pie, rígida frente a un espejo, tratando de recrear una pose o una actitud para tomarla como referencia en los dibujos. (risas)

Editor: ¿Cuándo fue publicado este libro por primera vez?
Sensei: Empecé a principios de 1933 y fue después de un año que terminamos el libro, así que supongo que habrá sido alrededor de 1934. ¡Estas ilustraciones eran realmente difíciles de hacer! Tenía que hacer todo dos veces, ya sabes. El segundo libro nunca fue publicado, después de todo, pero en cualquier caso, esta versión en particular cuenta con los primeros dibujos.

Editor: Akazawa Sensei tuvo la amabilidad de mostrarnos otro libro titulado "Budo", impreso alrededor de 1938, que contiene fotografías en vez de dibujos.
Sensei: Yo no estuve involucrada en ese trabajo, pero estoy seguro de que las fotos son mejores que los dibujos para la mayoría de la gente. ¿Fue en 1938? ¡Mira cómo estaba de joven el señor Kisshomaru (Ueshiba) en ese entonces!

Editor: ¿Recuerda cuántos ejemplares del libro “Budo Renshu” fueron impresos?
Sensei: Bueno, esa es una buena pregunta. Yo no tenía nada que ver con esa parte. Me pregunto quién era el que se encargó de eso. Tal vez el Sr. Yonekawa. De todos modos, el libro se daba sólo a aquellas personas que ya habían dominado los principios básicos, hasta cierto punto. Sensei siempre nos recordaba que "Si alguien que acaba de entrar en el dojo trata de entrenar así se lesionará, por lo que nunca se debe mostrar esta información a un principiante."

Editor: ¿Quién escribió las explicaciones que acompañan sus dibujos?
Sensei: Creo que un amigo, Mr.Takamatsu, las escribió para nosotros. En otros casos Ueshiba Sensei y yo nos sentábamos juntos y Sensei me mostraba y me decía cosas como "la mano derecha debería ir así" o decía "esto más como esto", y de esta manera nos acercábamos juntos a la imagen deseada.

Editor: Hay un buen número de técnicas en este libro. ¿Cuánto tiempo tomó todo el trabajo?
Sensei: No creo que nos llevara más de un año. Hubo momentos en los que O-Sensei de repente decía: "Es suficiente por hoy" y nosotros simplemente nos deteníamos. Nada se hacía mientras él no estuviera al frente del trabajo.

Editor: Justo hasta su muerte O-Sensei viajó ampliamente a través de Japón. ¿Lo acompañó usted en alguno de sus viajes?
Sensei: Sí, yo fui con él a Ayabe (sede de la religión Omoto, cerca de Kyoto) y a Tanabe (lugar de nacimiento O-Sensei y residencia de su familia) y a un par de otros lugares. A continuación, a partir de ahí seguimos a Kumano (un área en las montañas y lugar de un gran y famoso santuario asociado con O-Sensei y sus creencias shintoístas) para dibujar. El dibujo fue una de las razones por las que me llevó en sus viajes. En los viejos tiempos no había absolutamente ninguna distinción en la relación con los Deshi porque algunos eran hombres y otros mujeres. Una vez otro deshi y yo hicimos un viaje a la región Kishu junto con O-Sensei. En primer lugar nos fuimos a Tanabe, a continuación, hasta Ayabe y, finalmente, de Kyoto. En el momento en que llegamos a la antigua capital yo era la única persona que seguía allí con él. Supongo que hoy en día la gente simplemente decide no llevar el equipaje pesado de otro y a los maestros les toca cargar sus propias cosas, pero en esos días una persona que se llamaba a sí mismo "Deshi" fuera mujer o no, nunca se le ocurriría permitir que su maestro llevará sus propias cosas; así que yo estaba cargando una maleta casi de mi tamaño junto con mis propias bolsas. Bueno, yo cargaba lo que debía ser cargado, pero esa vez mis pies ni se levantaban de la tierra. Aún así O-Sensei nunca dijo "supongo que es bastante pesada, déjame llevarla." Yo nunca le hubiera permitido hacerlo. O-Sensei nunca cargó nada más que su pequeño bolso y una espada. Esa vez, sin embargo, la carga era muy pesada para mí (risas).

Editor: Sensei Kunigoshi, ¿Qué la motivó en primer lugar a entrenar Aikido?
Sensei: Yo había querido estudiar Kembu, un estilo de baile que usa la espada y más o menos recrea los movimientos de combate. Mi padre era soldado y me recomendó ir al dojo Wakamatsu-cho. Algunos amigos y yo fuimos allí y dijimos que queríamos estudiar Kembu. Allá nos contestaron "Nosotros no hacemos Kembu aquí, hacemos Aiki jo, y hay una sesión de entrenamiento ahora, tal vez les gustaría observarla un rato". Después de eso, me enganché.

Editor: ¿Cuántas sesiones de entrenamiento al día había en aquel entonces?
Sensei: La primera era la clase de 6:00 am y había otra práctica en la mañana aproximadamente a las 10:00 am. Para las personas que trabajaban durante el día había otras tres sesiones durante la noche. Los uchi-deshi podían entrenar en cualquiera de esas clases.

Editor: ¿La hija de Ueshiba Sensei, Matsuko, entrenaba en ese entonces?
Sensei: No, ella no venía mucho a entrenar. Personalmente, he tenido muy pocas oportunidades de hablar directamente a la Sra. Matsuko. Su casa estaba conectado con el dojo, por lo que solía aparecer e invitarnos a tomar el té o decir: "Tenemos un montón de comida de sobra, ¿alguien quiere quedarse a comer aquí?" y así podíamos quedarnos y disfrutar de una buena comida. Aun así, nunca he tenido la oportunidad adecuada para hablar de su vida o acerca de su formación.

Editor: ¿Por casualidad tiene fotografías de la época?
Sensei: En aquellos días las cosas eran distintas y no se tomaban fotos con frecuencia. Me parece recordar un momento en el que todos se habían reunido en el dojo por una razón u otra, y todos nos formamos delante del dojo para una foto de recuerdo. Pero esa fue la única. Me pregunto dónde habrá ido a dar. No tuvimos muchas oportunidades y ocasiones para tomar fotos, en realidad.

Editor: Aunque supongo que no, ¿Kisshomaru Sensei entrenaba en ese momento?
Sensei: Durante el tiempo que me es familiar él había entrado en la escuela secundaria, no lo recuerdo con certeza, así que no creo que él hubiese comenzado a entrenar. Fue a la escuela al lado del Jardín imperial Shinjuku. Hoy en día se le conoce como High Shinjuku pero hace años era conocido como la Escuela media Número Seis. Creo que él comenzó a entrenar después de que se graduó de esa escuela.

Editor: ¿Cómo compararía el Aikido como lo recuerda, en el Hombu Dojo, con el Aikido que se hace hoy en día?
Sensei: Tal vez sea porque había tan poca gente alrededor, pero la sensación era mucho más madura e íntima a la vez. Ahora hay más la sensación de una escuela, en la que usted paga honorarios y viene y asiste a clases a tal hora. No creo que sea así a propósito, pero esa es la atmósfera que se siente.

Editor: ¿Cuando usted entrenaba se pagaban mensualidades?
Sensei: No, no era así. En los viejos tiempos el maestro y el deshi eran como una unidad. En aquel entonces se podría decir, "Hola a todos me acabo de comprar unos panecillos dulces. Vengan y coman”, creo que eso sería un poco difícil de hacer ahora. Y como ya he dicho la esposa de Sensei podía tener una comida preparada para nosotros y a cambio nosotros dejar completamente limpio el dojo. Al terminar jugábamos durante una hora o dos en el dojo. Son cosas que nos hacían sentir como si estuviéramos todos en familia. En cuanto a números, estoy segura de que no habíamos ni de lejos, una quinta parte del número de personas que hay hoy en día. A veces alguien arreglaba algunas flores en el hall de la entrada, cosas así.

Editor: Ahora las cosas son diferentes y por lo tanto debemos consignar esos sentimientos del pasado. Aun así, es maravilloso que todavía mantenga contacto con sus amigos de aquella época.
Sensei: Bueno, éramos tan pocos que nuestros lazos se hicieron muy fuertes. Supongo que ahora los grupos son tan grandes que nadie sabe quién va o viene, pero recuerdo que en esa época si alguien decía: "Tengo que ir al campo, pero no tengo el dinero," de inmediato otro miembro diría, "no te preocupes, voy a prestarte un poco" y cosas así.

Editor: ¿En esos días los alumnos recibían grados Dan (grados de cinturón negro) por parte de O-Sensei?
Sensei: Con respecto a eso, lo primero que recibí fue un rollo de transmisión llamado mokuroku. Ueshiba Sensei me dijo: "En realidad, yo debería copiar esto y dárselo a usted, pero no tengo el tiempo, así que por favor tome lo que digo y cópielo usted misma”. Así que tengo un makimono que he copiado yo misma. Si tuviéramos que explicar lo que significa el makimono supongo que podría decir que fue el equivalente a alguna calificación de dan. Más tarde oí comentar que yo era Sandan (tercer grado de cinturón negro) y aunque en ese momento yo respondí que no había recibido nada como eso parece que de alguna manera en el dojo ahora aparece mi nombre con esa graduación. En realidad, fui una vez para averiguar al respecto y por supuesto que era verdad. Todavía me pregunto cuando pasó (risas). Yo no me enteré porque cuando entrenaba no había nada como los grados de dan, así que me sorprendió bastante.

Editor: Hemos visto videos antiguos en los que se utiliza el Juken en las exhibiciones. ¿Alguna vez usó el Juken (bayoneta), en la práctica en ese momento?
Sensei: Sí, lo hacíamos. Alguien usaba ese tipo de arma durante el entrenamiento y nosotros íbamos a tratar de hacer frente a ese tipo de ataque. También hemos trabajado en contra de ataques con lanza. De todos modos, en el dojo había casi cualquier tipo de arma. Practicábamos en contra de un ataque de corte hecho con el bokken y no sólo se esperaba que fuéramos capaces de evitar los ataques de personas armadas; también se esperaba que fuéramos capaces de tomar el papel del atacante y manejar las armas. Cuando se corta, el arma debe generar un sonido silbante, pero a la primera no es tan fácil obtener un sonido perfecto. Sale más un sonido sibilante bajo (risas). Después de un año o algo así, sin embargo, fui capaz de conseguir un buen ataque.
Justo en el momento que comenzó la guerra, mi alma mater fue de vacaciones de verano y yo pasé algo así como tres días enseñando algo más parecido a la auto-defensa que al Aikido. El grupo era de unas 50 personas y sólo éramos dos instructores. Yo tenía que cuidar, de 30 de ellos. Eso significaba que tenía que ser uke para todos ellos uno tras otro, bum, bum, bum. Eran las vacaciones de verano y hacía un calor terrible, por lo que yo estaba sudando como si estuviera lloviendo. Yo siento que si se va a enseñar se debe ser capaz de también tomar el lado del uke. Si usted está practicando en el dojo y todo lo que hacen es tirar a la gente, entonces es muy duro para los uchi-deshi, porque ellos estarán cayendo mañana, tarde y noche.

Editor: Yo creo que en ese tiempo estaban relacionados con el general Takeshita. ¿Fue también un activo practicante?
Sensei: Oh, sí, él era muy activo, por cierto. Parece que él también era muy conocido por el actual emperador, que incluso llegó a preguntarle algo así como: "Takeshita, ¿usted sigue entrenando Aikido?" Ahora, el Aikido se ha convertido en un budo internacional, pero en el pasado era algo que solo los que habían pasado por kendo y judo venían a aprender.

Editor: ¿Alguna vez tuvo la experiencia de ser lanzada directamente por 0-Sensei?
Sensei: Sí, la tuve, y no se anduvo con rodeos porque yo era una mujer. A menudo se oye decir que en el Aikido el tamaño del cuerpo de uno no es tan relevante, pero creo que es una desventaja cierta ser pequeño. Cuando se hacía de mi brazo, por lo general podía envolverlo y tocarse la punta de los dedos. Luego, cuando yo traté de agarrarlo, había una brecha en el mismo lugar. Tuve que usar las dos manos para igualar su alcance con una sola mano. En un caso como este existe una gran desventaja. Tuve que agarrar tan fuerte que acabé rígida y empecé a preocuparme por ser inflexible.

Editor: Kunigoshi Sensei, usted estudió dibujo en la escuela. Las ilustraciones que hizo para "Budo Renshu" son obras de referencia muy valiosas.
Sensei: Cuando pienso acerca de ello hoy en día, siento que lo hice bastante bien. En la escuela había tomado un curso de diseño pero me ocupaba sobre todo con la moda. Cuando hice los dibujos de las técnicas iniciaba con un círculo para la cabeza y trazos para los brazos y las piernas y eso era todo, ya que sólo tenía uno o dos segundos en el dojo para mirar el kata. Entonces me tomaba mi tiempo en casa para añadir un kimono y hakama a las figuras. Los pergaminos makimono de la Daito Ryu no son sino un punto negro para la cabeza y dos líneas para los brazos y dos para las piernas. ¡Las figuras parecen hormigas! Algunas están sosteniendo espadas.
Ahora, el Hombu se ha convertido en un lugar muy fino con muchos Deshi. Por mi parte paso la mayor parte de mi tiempo con la ceremonia del té, y cuando estoy sosteniendo el recipiente de agua siento lo mismo que quien sostiene una espada. Tengo la misma sensación y recuerdo las cosas que aprendí de O-Sensei. Sea que practiques la ceremonia del té o el arreglo floral, hay puntos en común con el Aikido, ya que el mundo entero (Tenchi) está formado por el movimiento y la calma, la luz y la sombra. Si cada cosa se moviera y cambiara entonces todo sería un caos completo, ¿verdad?

Editor: ¿Estas ideas provenían de China?
Sensei: Sí, de China, pero creo que los principios de cielo y tierra y el yin y el yan (o los principios positivo y negativo) no se limitan sólo a China. Las palabras son diferentes, por supuesto, pero esto es simplemente una cuestión de diferencias en la expresión. Todas las naciones del mundo tienen la misma verdad, creo. Cuando el sol está brillando debe haber sombras también. Creo que podemos decir que lo mismo se aplica al Budo.


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