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lunes, 26 de septiembre de 2016

La espiritualidad intraducible (o mal traducida) de O Sensei).O como traducir lo intraducible.

La espiritualidad intraducible (o mal traducida) de O Sensei).O como traducir lo intraducible.
Tomado de: http://www.aikidoenlinea.com



Entender los discursos espirituales de O Sensei no es fácil. Pero es que además, tenemos evidencias claras de que no han sido correctamente transmitidos. A partir de esta ahora, en Aikido en Línea dedicaremos varios artículos a este tema, que nos parece del mayor interés.

Empezaremos con una anécdota extraída del libro publicado por Koichi Tohei en 1999 ( : 確立: Ki no Kakuritsu “Nakamura Tenpu y Ueshiba Morihei: El Establecimiento del Ki), y traducida por Chris Li en su blog de Aikido Sangenkai (en inglés en original). Esta anécdota tuvo lugar en 1961, cuándo O Sensei viajó a Hawai acompañado de Tohei Koichi y un joven Tamura Nobuyoshi (entonces un veinteañero):

Esta es una historia de mucho más tarde, después de la guerra y cuando el Aikido se estaba expandiendo de manera explosiva en los Estados Unidos. En ese momento se contaban únicamente historias positivas de Ueshiba Sensei. Las historias negativas en absoluto circulaban. Eso está bien, por supuesto, pero el problema estaba en la forma de transmitir las palabras de Sensei. En cualquier caso, incluso entre los japoneses nativos el significado era bastante difícil de comunicar. En un país con una cultura totalmente diferente la dificultad aumentaba considerablemente.

Cuando Sensei fue a Estados Unidos un periodista local se acercó a realizar una entrevista. Las cosas que Ueshiba Sensei explicó eran exactamente las mismas que contaba en Japón. Decía cosas como “a través de la combinación de amor y luz …”, cosas que no se pueden entender fácilmente en japonés. Incluso cuando se le preguntaba cosas como “¿Cómo se combinan el amor y la luz?”, no había respuesta. Como no había ninguna racionalidad preestablecida o lógica desde el principio, es natural que no hubiese conclusión alguna. Ueshiba Sensei decía: “Nunca he perdido una discusión”, pero entiendo que dado que la pregunta del otro y la respuesta de Sensei nunca coincidían entre sí, por supuesto no podía perder.

Por último, el reportero me preguntó, “no puedo escribir un artículo como este, ¿podría traducirlo por mí?”. Ueshiba Sensei dijo, “Sí, eso es muy acertado” de manera bastante tranquila, pero el problema vino con el estudiante encargado de realizar la traducción.

La noche del día siguiente, cuando el periodista llegó a recoger el borrador del artículo, echó un vistazo y vio que el estudiante había estado tomando una larga siesta. Cuando le pregunté, “Hey, está la traducción terminado?”, La respuesta fue: “Yo no lo he hecho”. De hecho, nada se había hecho.

“Oye, no has hecho nada?”

“No hay manera de hacerlo. Las palabras de Sensei no se pueden entender “.

“¿No te dijo Sensei que había que hacerlo? No sirve de nada decir que no se puede entender, el periodista llegará muy pronto “.

“No importa lo que digas, lo que no se puede hacer no se puede hacer, es imposible.”

En ese momento, otra persona en la habitación me regañó. “Tohei Sensei, usted no puede hacer tales demandas imposibles. Es patético meterse con él, incluso si no es capaz de hacerlo. ¿Puede Tohei Sensei hacerlo? Si Sensei puede hacerlo, entonces ¿por qué no sigue adelante y lo hace? ”.

Entendí que estaba en lo correcto, por lo que decidí que iba a realizar la traducción. No podía traducir “a través de la combinación de amor y luz …” directamente. Sin embargo, si el amor es “Más Ki”, y si la sombra es más negativo que la luz también significa “Más”. Si esto es como yo pensaba  todo podría ser reemplazado con “Más”, y cambié todas las frases de “Amor y Luz” con “Más Ki”.

En otras palabras, era una paráfrasis extraída del original. No lo escribí exactamente en la forma en que Sensei lo explicó, pero el significado no había cambiado. De esa manera, tuve la oportunidad de completar la traducción. Sin embargo, le dije al estudiante, “Dado que se le pidió hacer la traducción, diremos que se trata de su trabajo”, y le hice copiar todo de nuevo.

En el periódico del día siguiente se publicó un artículo halagador hacia Ueshiba Sensei. Cuando el maestro Ueshiba vio el periódico al día siguiente le dijo al estudiante: “¡Ah, si usted lo dice de esta manera entonces todo el mundo lo entiende – a partir de ahora va a traducir todos mis discursos.”
El estudiante se llevó las manos a la cabeza y gimió.

Chris Li argumenta, creemos que con razón, que este alumno no era otro que Tamura, que no tenía ni idea de lo que Ueshiba decía cuándo hablaba. Sólo tres años más tarde dejaría Japón para marcharse a Francia, dónde viviría el resto de su vida. Es más, también parece claro que Tohei no veía ninguna racionalidad en los discursos de O Sensei. Si tenemos en cuenta que fue hasta 1974 el instructor principal del Hombu Dojo, y una notable influencia en muchos shihanes, ¿cómo afectó esto a la transmisión de las ideas y planteamientos espirituales y sobre el Aikido de Ueshiba? Es más, todo parece indicar que las palabras de Ueshiba fueron traducidas de manera un tanto arbitraria para hacerlas más comprensibles, “saneándolas” de lo que se consideraba simple jerigonza religiosa.


Interesante, ¿verdad? Sin duda, el planteamiento espiritual en el que se forjó el Aikido es hoy en día un gran desconocido, si tenemos en cuenta que ha sido filtrado por alumnos de O Sensei que realmente no lo entendían. Un tema muy importante para entender el Arte, y que seguiremos tratando en posteriores entradas.

lunes, 21 de marzo de 2016

Entrevista con Okamoto Yoko Shihan - Enseñar la esencia del Aikido

ENTREVISTA CON OKAMOTO YOKO SHIHAN - ENSEÑAR LA ESENCIA DEL AIKIDO

Escrito por Guillaume Erard




Tomado de http://www.guillaumeerard.info/es/entrevistas/136-entrevista-con-okamoto-yoko-shihan-ensenar-a-la-esencia-del-aikido

El entrevistador recientemente viajó a la ciudad imperial antigua de Kyoto a fin de filmar un documental de Okamoto Yoko Shihan en su dojo, Aikido Kyoto. A pesar de la lista apretada de Shihan Okamoto, sólo teníamos una mañana para hacer todo, pero al final, el documental ha sido muy bien acogido. Debido a que Shihan Okamoto y yo habíamos decidido guardar la película corta y al punto, tuvimos que excluir mucho material del cual habíamos hablado durante aquel día. Nosotros volvimos sobre ello a lo largo del verano y me alegro de ser capaz de presentar la transcripción de longitud llena de la conversación que teníamos durante aquel día. Okamoto Sensei cubre los aspectos esenciales de su concepción de Aikido y como ella piensa que debería ser instruido. Espero que esta entrevista ampliada ayude a practicantes curiosos a entender su trabajo y quizás, convencerlos de viajar a Kansai a fin de estudiar en Aikido Kyoto.

Documental del cual proviene esta entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=579u-aFg5N4
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Guillaume Erard: ¿Cuándo empezó a practicar Aikido?
Okamoto Yoko: Empecé a practicar Aikido en abril de 1978.

Guillaume Erard: ¿Por qué eligió Aikido?
Okamoto Yoko: Me preguntan a menudo esto. Me interesaban las artes marciales y quería practicar algo como Kendo o Judo, pero un día, por pura casualidad, una amiga mía que ya estaba practicando Aikido me invito a mirar una clase .Esa es la única razón por la cual empecé a practicar Aikido.

Guillaume Erard: ¿Qué edad tenía en ese entonces?
Okamoto Yoko: Tenía 22 años.

Guillaume Erard: ¿Era estudiante en esa época?
Okamoto Yoko: Si, era estudiante en una escuela técnica.

Guillaume Erard: Ud. Ha vivido muchos años en el extranjero, ¿cuándo y porque se fue de Japón?
Okamoto Yoko: Empecé a practicar en el Hombu Dojo de Aikikai y entrené ahí durante un año y medio aproximadamente. Después me mudé a Francia en 1979 para estudiar francés y completar mis estudios. Viví ahí hasta 1981.

Guillaume Erard: También ha practicado Aikido mientras vivía en Francia, ¿fue difícil encontrar un dojo ahí?
Okamoto Yoko: Antes de irme de Japón ya sabía que quería practicar mientras estuviera en Francia, así que les pedí consejos a mis amigos en Hombu Dojo sobre donde practicar en Paris. Todos me recomendaron que fuera con Christian Tissier Sensei así que cuando llegué a Paris no tuve necesidad de buscar un dojo.

Guillaume Erard: ¿Estudio con Tamura Sensei también cuando vivía en Francia?
Okamoto Yoko: No en ese momento. Mientras vivía en Francia solo entrené con Tissier Sensei . Tomé varias clases con Tamura Sensei pero fueron durante sus visitas a Japón o USA.

Guillaume Erard: ¿Encontró diferencias considerables entre el Aikido practicado en Francia y el que Ud. había experimentado en Hombu Dojo ?
Okamoto Yoko: No me pareció tan diferente .En ese momento yo era una principiante todavía ,4 o 3 Kyu con cinturón blanco creo . Para un principiante ,el periodo entre 3 y 1 Kyu es el más importante . Me dieron la oportunidad de tomar mi examen de Shodan en Francia pero Christian Tissier Sensei me dijo que, ya que pensaba volverme a Japón, seria mejor que lo tomara allí.

Guillaume Erard: ¿Porque regresó a Japón ?
Okamoto Yoko: En esa época , Tissier Sensei estaba alentando a sus alumnos a que fueran a estudiar Aikido en Japón por lo que varios de mis amigos hicieron el viaje .Yo también me decidí en concentrarme en Aikido y "partí hacia Japón " con varias de estas personas .Ese fue el momento en que decidí dedicar mi vida al Aikido .Inicialmente tenía planeado quedarme en Francia por un año más para completar mis estudios académicos pero volví a Tokio en setiembre de 1981 y retomé mi entrenamiento en Hombu Dojo.

Guillaume Erard: ¿Cómo fue el regreso después de haber estado con Tissier Sensei, pudo readaptarse fácilmente?
Okamoto Yoko: Tal cual me había aconsejado, tome mi examen de Shodan en Hombu Dojo. No había tanta diferencia entre lo que había hecho en Francia y lo que se estaba haciendo en Hombu. Puse lo mejor de mí para seguir las instrucciones de los maestros.

Guillaume Erard: Luego se mudó a Estados Unidos ¿cuál fue la razón?
Okamoto Yoko: Mi esposo es americano, nos conocimos en Hombu Dojo. Nos casamos y tuvimos hijos en Japón, pero en un momento dado, mi marido sintió que quería volver a los Estados Unidos así que mudamos a toda la familia a Portland, Oregón. Eso fue en 1989.

Guillaume Erard: ¿A qué se dedicaba en Portland? ¿Cómo o porque empezó a enseñar?
Okamoto Yoko: Cuando nos mudamos a EEUU, ya había un grupo de Aikido en actividad en la ciudad pero era relativamente pequeño y hacían cosas bastante diferentes de lo que nosotros queríamos hacer. Los dos éramos Sandan o Yondan en esa época y nos dimos cuenta que si queríamos formar un grupo que trabajara en la línea que a nosotros nos interesaba, íbamos a tener que formarlos nosotros mismos así que decidimos de empezar nuestra propia práctica. Nunca había pensado en convertirme en una profesora de Aikido cuando nos mudamos a EEUU, pensé que solo me iba a ocupar de mis hijos.

Guillaume Erard: ¿Cuando fue formalmente establecido Portland Aikikai?
Okamoto Yoko: Fundamos el club 1991 y Portland Aikikai fue establecido en 1992. Al principio enseñaba a tiempo parcial y trabajaba como escritora, pero después de algunos años empecé a dedicarme al Dojo a tiempo completo.

Guillaume Erard: ¿Estaban afiliados a alguna organización o Sensei en particular?
Okamoto Yoko: El primer grupo con el que practicamos en Portland estaba afiliado a la United States Aikido Federation (USAF), que a su vez era dirigida por Yamada Sensei, por lo que permanecimos dentro de USAF. Yamada Sensei estaba en New York City, pero fue muy generoso y nos dio la bienvenida a su organización como recién llegados a EEUU. Sin embargo, habían otros Shihan japoneses que vivían en la costa oeste como Shibata Sensei y Chiba Sensei por lo tanto, también aprendimos mucho de ellos así como de otros maestros de Hombu que visitaban la región.

Guillaume Erard: Con respecto a Chris Mulligan, su esposo, ¿cuál es su currículo en el Aikido?
Okamoto Yoko: Mi esposo empezó Aikido en Syracuse, New York, para luego estudiar con Frank Doran Sensei en Stanford, California. Después de eso vino a Japón en 1978, y estudió principalmente en Hombu Dojo durante 11 años.

Guillaume Erard: ¿Que la trajo de vuelta a Japón?
Okamoto Yoko: Extrañaba mucho y quería volverme a casa. De todas maneras ya estábamos planeando mudarnos a Japón tarde o temprano.

Guillaume Erard: ¿Cuándo fundo Aikido Kyoto?
Okamoto Yoko: Establecí Aikido Kyoto hace 10 años aproximadamente, este año es nuestro 11 aniversario. He estado enseñando aquí en Nishijin Dojo desde hace 6 años..

Guillaume Erard: Como mujer, ¿encontró alguna dificultad en particular en su vida dentro del Aikido o al establecer su propio Dojo?
Okamoto Yoko: No creo haber encontrado dificultades en particular realmente. Sin embargo, antes de hablar de Aikido, puedo decir que sì encontré obstáculos por el hecho de que soy japonesa y mujer. Aunque más que dificultades, diría que eran prejuicios sociales. Dentro del Aikido puntualmente, no he tenido ningún problema en particular. Diría que el Aikido como arte en sí, es muy igualitario y creo que, siendo mujer, hay más ventajas que dificultades.
Un ejemplo de esto es la diferencia de fuerza física. Este es uno de los problemas reales que debemos enfrentar y que provocan una sensación de "miedo". Afortunadamente, las mujeres deben afrontar ese problema desde las primeras etapas de su entrenamiento y como resultado deben estudiar y practicar de tal manera que las ayude a superar ese miedo. Reconocer nuestros límites y las cosas que no podemos hacer nos ayuda a encontrar que es lo que sí podemos hacer y así desarrollar nuestras habilidades. Obviamente el trabajo debe ser hecho bajo condiciones de Tanren-keiko que es, "el trabajo diario y consistente que nos permite forjar y templar el cuerpo". Es más, la "fuerza física" no es simplemente una pared, puede guiar a un profundo engaño, creo.

Guillaume Erard: ¿Hay técnicas de Aikido diferentes para hombres y mujeres?
Okamoto Yoko: En lo que yo enseño, las técnicas básicamente son las mismas. Habiendo dicho eso, hay diferencias en el sentido de que algunas personas son altas, bajas, grandes, pequeñas, hay niños, adultos, etc. Por eso creo que la forma no es algo que se deba usar para encuadrar algo en una figura específica, pero debería haber cierto grado de flexibilidad al forjar la forma.
Hay elementos de una técnica que deben ser cambiados y otros deben permanecer constantes. Si nuestro compañero realiza un cambio entonces nosotros, por consiguiente, deberíamos cambiar también. Los principios permanecen inalterables pero la forma debería ser adaptable.

Guillaume Erard: Hay muchos extranjeros en su Dojo, y estos tienen tendencia a confiar en métodos de enseñanza más explícitos mientras que en Japón el entendimiento viene de la práctica misma. ¿Hace alguna distinción o esfuerzo en particular en un caso u otro?
Okamoto Yoko: Básicamente, enseño a todos de la misma manera. A veces doy algunas explicaciones que faciliten el entrenamiento pero en otras ocasiones solo nos concentramos en movernos para así poder vaciar la mente.

Guillaume Erard: ¿Que síntesis hace de todas las diferentes formas de Aikido que ha podido estudiar con maestros en Japón, Francia, y EEUU?
Okamoto Yoko: Es muy difícil ... Básicamente procese todo lo que aprendí de varios maestros y decidí pasar /transformar el producto de ese trabajo a otras personas.

Guillaume Erard: ¿Es consciente de influencias específicas en los aspectos internos o externos de su técnica?
Okamoto Yoko: No sé, nace naturalmente. Algunas personas me dicen que ven similitudes en mi técnica con tal o cual maestro pero desde mi punto de vista, no es una acción consciente. Existe una forma en las bases del Aikido pero después de un tiempo hay que dejar las formas atrás.
Mis mayores influencias son Yamaguchi Sensei, Tissier Sensei, y Shibata Sensei. A veces cuando me encuentro confundida con lo que estoy haciendo o cuando tengo algún problema vuelvo a lo que ellos hacían. Sin embargo, en mi Aikido, también hay influencias de otros maestros con los cuales estudie en Hombu Dojo. Por ejemplo, aprendí a tomar ukemi con Ueshiba Kisshomaru Doshu. No cree mi propio estilo, surgió naturalmente basado en lo que aprendí de esos maestros.

Guillaume Erard: Invirtiendo la pregunta, ¿ve aspectos propios en las técnicas de sus alumnos?
Okamoto Yoko: A veces sucede sí pero no quiero que mis alumnos copien sin pensar lo que yo hago. Mi manera de expresar este arte, digamos "la forma" si debemos usar esa palabra, proviene de mis experiencias pasadas, mi sensibilidad y de mis limitaciones. A veces veo a algún hombre de gran tamaño intentando replicar lo que yo hago pero no tiene sentido alguno. , entonces, les digo "por favor, no ". Es muy extraño si un hombre de gran tamaño intenta moverse como una mujer pequeña o si una mujer japonesa pequeña intenta imitar a un hombre grande. No intento copiar la forma de ningún maestro en particular, lo que intento hacer es internalizarlo para mí misma. Me concentro más en la funcionalidad que en la forma.

Guillaume Erard: Ha logrado hacer una síntesis coherente de todas sus influencias. Sin embargo, a veces vemos generaciones enteras de clones de un Sensei en particular. ¿Cómo puede un alumno evitar copiar la forma de un Sensei?
Okamoto Yoko: Antes de llegar a Sandan o Yondan, los estudiantes deben experimentar de que se trata el Aikido. Convertirse en lo que es su maestro no debería ser el objetivo. Primeramente, uno debe aceptar lo que es el arte en sí. A nivel de Shodan/ Nidan, dedicarse solamente a disfrutar de la practica puede estar bien pero eventualmente uno realmente debería empezar a pensar en esas cosas. Si estas atado a una forma en particular, nunca eres libre. La estructura de la técnica crea la forma. Para lograr llegar a la esencia de esta forma, eventualmente debes trabajar para liberarte de la forma. Dependiendo del tipo de keiko que hagas, tu percepción aumentara y eso a su vez modificará la manera en la que entrenas.
Algunos solo ven la forma porque no han sido educados correctamente, por consiguiente, lo único que saben es copiar. Evidentemente, a veces aprender implica copiar hasta cierto punto, pero lo importante es desarrollar la habilidad de mirar más allá de la forma visible. Entrenar es aprender a ver aquello que no es visible y el rol del instructor es guiar al alumno en ese proceso. El Aikido es un Budo que ayuda a desarrollar ese tipo de percepción. Creo que nuestra responsabilidad es impartir la esencia del Aikido.

Guillaume Erard: Enseñar es una responsabilidad, no una meta. . .
Okamoto Yoko: Exactamente. En mi caso, nunca había pensado en convertirme en una profesora de Aikido, fui un poco arrastrada a esa situación y la acepte.

Guillaume Erard: ¿Ud. alienta a sus alumnos a que vayan y entrenen con otros maestros?
Okamoto Yoko: Sí, lo hago. Pero lo importante es primero construir una base sólida en tu Dojo y después salir, caso contrario puedes encontrarte perdido. Mi maestro me decía a menudo: "no hagas de tu Aikido un collage. No te comportes como que hoy te gusta esto pero mañana tomaras algo de allí y pasado de allá ..."
Aikido es Budo y el Budo es una línea vertical, un Sutra. Deberías elegir a un Sensei que sea de una buena línea. El primer maestro es el más importante por lo que debes elegir de manera inteligente. Afortunadamente, hay muchos maestros buenos.

Guillaume Erard: En medio de las diferentes líneas de Aikido, ¿considera que hay varios caminos para llegar a la cima de la montaña o que hay muchas montañas?
Okamoto Yoko: Depende como lo pienses. Asumiendo que estamos en el mismo camino, el creado por O Sensei, estamos todos yendo hacia la misma cima, pero con enfoques diferentes. Durante mi época en el Hombu, estaban Yamaguchi Sensei, Osawa Kisaburo Sensei, Okumura Sensei, Tada Sensei, Arikawa Sensei, Endo Sensei, Yasuno Sensei, Shibata Sensei, Seki Sensei, Masuda Sensei, Watanabe Sensei, Ichihashi Sensei y obviamente K. Ueshiba Doshu. Cada clase era presentada de manera diferente.
Hoy en día voy a las clases de Yasuno sensei, Miyamoto Sensei, Endo sensei, Osawa Hayato Sensei, Tissier Sensei, Shibata Sensei, y varios Sensei mas. Las clases son muy diferentes, sin embargo son iguales.

Guillaume Erard: Anteriormente habló de "ser libre "¿ a qué se refería con eso?
Okamoto Yoko: Significa que debemos adquirir Shizentai [elevación del cuerpo humano hacia su postura natural]. Sigo estudiado Aikido porque no soy libre. Ser libre no es hacer lo que nos venga en ganas, ser libre es eliminar el miedo en todos sus sentidos.

Guillaume Erard: Como alumnos, la mayor cantidad de feedback la recibimos de nuestro maestro pero, ¿cómo saber que lo que estamos haciendo es lo que él realmente espera que hagamos? ¿Cómo encontramos lo que Ud. llamo "función" dentro de esa compleja mezcla de forma, esencia y mímicas que el maestro muestra?
Okamoto Yoko: Antes que nada, tu objetivo no debería ser dejar contento a tu maestro ni intentar convertirte en él, si no, no llegaras lejos en este arte. Algunas personas practican Aikido por la sensación de ser "especial", otros solo buscan hacer amigos. Seguramente harás muchos amigos en Aikido, pero esto es un producto derivado del Keiko.

Guillaume Erard: Hablando de dejar contento al maestro, a menudo hay una suerte de reforzamiento positivo que aumenta la participación de Uke más allá de lo necesario. Este comportamiento hace que la persona sea llamada como Uke más seguido y es esta misma docilidad que termina produciendo a un maestro execivamente confiado de su propia tecnica.
Okamoto Yoko: Bueno, ese comportamiento es representativo de un mal maestro. Ud. menciono que Uke debía participar, pero personalmente no me gusta esa palabra. El Aikido no es que Uke ayude a Tori a realizar sus deseos, por el contrario, es una cooperación mutua entre los dos en un momento dado. Muchas veces, Uke tiende a realizar su propio trabajo. Cuando los dos trabajan con un "timing" perfecto, deberían tener Kokyu y belleza; no sabemos que es lo que va a ocurrir.

Guillaume Erard: ¿No sabemos o pretendemos no saber?
Okamoto Yoko: No diría "pretender" sino "borrar nuestras experiencias pasadas " para así lograr tener otro momento. Es difícil. La mayoría de las veces, inclusive para mí, es una ilusión, por lo tanto, intentamos una y otra vez hasta llegar a ese momento real.

Guillaume Erard: En Aikido, vemos un enrome abanico de niveles y habilidades, inclusive entre los más graduados. ¿A qué se debe eso?
Okamoto Yoko: El Aikido no tiene competencias ni sistema de puntajes, no hay resultados. En una competencia, el feedback es inmediato por lo que tenemos que aceptar la razón de nuestra derrota. En Aikido, como no tenemos que enfrentar la derrota ni analizar sus razones, podemos fácilmente pensar que ya llegamos "ahí" y que entendimos su esencia. Esta es la parte difícil del arte y varias personas caen en esa trampa, pero no es así como deberíamos intentar desarrollarnos. Tendríamos que recordarnos a nosotros mismos, continuamente, de ponernos al borde del abismo, aun a riesgo de caernos.

Guillaume Erard: No teniendo competencias ni enfrentamientos, ¿ cómo puede uno, un maestro particularmente hablando, conseguir ese feedback que otros logran después de una derrota? ¿Cómo saber que lo que se está haciendo está bien?
Okamoto Yoko: Hay que ser inteligente, el Aikido no es coreografía.

Guillaume Erard: En Karate, inclusive a alto nivel, los maestros corrigen posiciones y técnicas de manera muy rigurosa.
Okamoto Yoko: Es verdad, porque funciona. En Aikido, desde el primer día, puedes hacer lo que quieras. Tengo amigos Judokas que cuando ven las caídas sin sentido que se hacen en Aikido, no pueden dejar de pensar lo peligroso que sería en una competición. Algunas personas caen por el simple hecho de ser Uke. Este tipo de enfoque sin sentido debería ser corregido por los instructores, el problema es que a veces ni siquiera ellos mismos pueden darse cuenta de eso. Sin embargo, después de todo, si las personas están contentas luego de una práctica así y si mejora sus vidas en algún sentido, supongo que también está bien.

Guillaume Erard: A propósito de los grados, hoy en día parece que todos llegan a altas graduaciones, sin importar las habilidades técnicas ni el nivel de compromiso durante la práctica.
Okamoto Yoko: ¿Está diciendo que los grados no significan nada? ¡Estoy de acuerdo con Ud. ! (Risas)

Guillaume Erard: si los grados no son importantes, ¿cómo diferencia y atiende diferentes niveles de compromiso/habilidad en sus alumnos?
Okamoto Yoko: Tenemos un programa de Kenshusei en Aikido Kyoto. Este programa es para aquellos que realmente se comprometen con el arte y quieren enseñarlo, ya sea de manera profesional o semi profesional. En mi opinión, una persona con ese nivel de dedicación debe recibir instrucciones específicas de maneras diferentes a la práctica común. La razón es que si entrenas solamente por placer, esto no afectara la vida de otras personas de la misma manera que si fueras un instructor. Por lo tanto, necesitas un entrenamiento específico.
El programa de Kenshusei, es para personas que quieren compartir el entrenamiento de Aikido. Consume mucho tiempo y es exigente a nivel físico por lo que algunas personas terminan renunciando. El curso tiene que ser tomado por un período no menor a tres años, pero muchas veces, las personas se terminan dando cuenta de que no es suficiente y no van a poder hacer mucho en esos tres años.

Guillaume Erard: ¿Tiene alumnos que hayan formado sus propios Dojos?
Okamoto Yoko: Dos ex-Kenshusei han empezado a enseñar por su cuenta en clubs pequeños

Guillaume Erard: ¿Tiene Kenshusei extranjeros?
Okamoto Yoko: En este momento tenemos cinco Kenshusei, tres de los cuales son extranjeros. Uno de ellos fue enviado por otro maestro. Es una norteamericana y tiene Yondan ;su estadía aquí es de uno a dos años aproximadamente.

Guillaume Erard: Entiendo que se toma muy en serio su salud, ¿tiene alguna rutina en particular?
Okamoto Yoko: Si, la tengo. Para cualquier atleta profesional, ya sea en golf, sumo baseball, etc. ..., la competición o juego representa una porción muy pequeña de su carrera, es la rutina diaria lo que ocupa la mayor cantidad de tiempo.
Soy una profesional y necesito estar en el tatami todos los días, por lo tanto, tengo que mantener una rutina estricta para poder conservar mis condiciones. , En lo que se refiere a ejercicios, hago estiramientos principalmente y a veces un poco de Suburi. Intento tener una alimentación sana y balanceada, cuido de mi cuerpo e intento no desperdiciar energía.

Guillaume Erard: ¿Practica ejercicios de manera individual como ser Tanren o Aiki-taiso?
Okamoto Yoko: A veces hago ejercicios de Tai-sabaki. Nuestras clases duran solo una hora y media y en ese tiempo considero que es mejor trabajar con un compañero a hacerlo solo. Sì recomiendo a mis alumnos que hagan su práctica individual, pero durante la clase, tienen que trabajar con un compañero.

Guillaume Erard: ¿Practican armas en Aikido Kyoto?
Okamoto Yoko: Tenemos dos clases de armas a la semana. Nociones de como sostener un bokken o como hacer Suburi son esenciales para un arte corporal como el Aikido. Sin embargo, personalmente, no me considero una Kenjutsu-ka, no intento convertirme en una experta en Kenjutsu, lo hago solamente para mejorar mi aikido a través de conceptos importantes dentro de la práctica con armas, como ser el Maai y el timing.

Guillaume Erard: ¿En su periodo en Hombu Dojo no había Buki-geiko verdad?
Okamoto Yoko: En la época en que empecé, Masuda Sensei enseñaba Tanto-dori a veces. Ademas, tomaba clases especiales dos veces a la semana con Shibata Sensei y ahí estudiaba, Aiki-ken y Aiki-jo. Cuando vivía en Estados Unidos también estudiaba en el Birankai con Chiba Sensei.

Guillaume Erard: Al visitar su Dojo, no podemos evitar sorprendernos de la variedad de personas que toman sus clases, ya sea por su edad, género o nacionalidad. ¿Cómo hace para que todas esas personas se interesen en el Aikido?
Okamoto Yoko: En Japón, los Dojos de Budo suelen tener una imagen un poco anticuada . Sin embargo, si queremos sobrevivir, tenemos que apelar a las generaciones nuevas. La ceremonia del té y el Kabuki por ejemplo, intentan hacer lo mismo. Tenemos que lograr llegar a las generaciones nuevas sin perder los aspectos importantes de nuestro arte.
Personalmente, quiero actualizar esa imagen de anticuado pero sin perder la esencia. Debe seguir siendo un Budo, lo que implica que debe retener la disciplina y una dedicación intensa al entrenamiento.

Guillaume Erard: Cada vez más personas extranjeras visitan Aikido Kyoto por periodos que van de unos pocos días a varios meses, que desea que estas visitas se lleven a sus casas después de su estadía en Kyoto?
Okamoto Yoko: Quiero que disfruten y encuentren placer en estar en el tatami mientras estudien aquí. Luego, cuando regresen a sus hogares, podrán reflexionar sobre qué fue lo que los hizo disfrutar. Obviamente, no puedo enseñarles nada técnico en tan solo unos días o un mes, pero de todas formas, intento tocar algunos puntos sobre la esencia del Aikido.

Guillaume Erard: Actualmente está viajando mucho a Europa para enseñar en seminarios. ¿Que intenta transmitir durante esos cursos?
Okamoto Yoko: En términos de aprendizaje, es probable que yo reciba más de ellos que lo que ellos puedan recibir de mí. Pero si pienso solo en mi parte, intento reproducir mi experiencia en Aikido durante la o las clases que me toque dirigir. ¿Que me gustaría transmitir? Quizás mi vida o mi manera de vivir.

Guillaume Erard: ¿Cuáles son sus planes a futuro en relación a Aikido Kyoto?
Okamoto Yoko: Sería fantástico ver a Aikido Kyoto crecer junto a su comunidad. Sería muy bueno el poder compartir el poder del Aikido, el poder de despertar las mentes de todo tipo de personas en el planeta.

Guillaume Erard: Okamoto Sensei, muchas gracias por su tiempo y por responder a estas preguntas.


lunes, 8 de junio de 2015

Cara a Cara con Chiba Kazuo Shihan (1940-2015)

Cara a cara con Chiba Kazuo Shihan (1940-2015)

Por Raymond Kwok¹(Entrevista traducida al castellano por Cristian Casares, para Pequeños Universos)






En Agosto de 1998, Raymond Kwok participó de un seminario dictado por Chiba Kazuo shihan (8vo. dan Aikikai), en Mejannes, al sur de Francia. Kwok tuvo la posibilidad de hablar con el gran maestro sobre Aikido y otros temas complementarios.
Presentamos a continuación algunos extractos de la entrevista. La misma apareció publicada, por primera vez, en un número de la revista Kuala Lumpur YMCA Aikido Club, en 1999.

Raymond Kwok: Shihan, usted entró al Hombu dojo como uchi-deshi en febrero de 1958. ¿Qué influenció su decisión de practicar Aikido?
T. K. Chiba: Bueno, esa es una larga historia. Antes de empezar con el Aikido había practicado un poco de Judo y de Karate, pero las dos disciplinas me habían dejado insatisfecho, y por eso empecé a buscar algo más. Fue cuando tenía dieciocho años, antes de haber terminado la escuela secundaria. Un día, me cruce con un libro de Aikido en una tienda; ese fue el primer libro de Aikido publicado.

RK: ¿Era “Budo”?
TKC: No, era “Aikido”. En la primera página había una pequeña imagen de O Sensei. Cuando vi esa imagen me di cuenta instantáneamente de que él sería mi maestro y que eso era lo que estaba buscando. No lo conocía todavía y tampoco tenía idea acerca de cómo era el Aikido. Nunca había visto a O Sensei antes. Nunca había escuchado sobre la disciplina. De esa manera me decidí a ir a verlo. En realidad, no me interesaba demasiado cómo era el Aikido; fui capturado por la imagen de O Sensei, y eso fue todo.

RK: Entonces, sensei, cuando llegó a Hombu Dojo, ¿quiénes eran sus compañeros?
TKC: Primero, Tamura sensei y Yamada sensei; luego, Kanai sensei, Sugano sensei y Kurita sensei, de Nuevo México. Más tarde, Saotome sensei y Tohei Akira sensei. Creo que esos fueron todos.

RK: Sensei, ¿cómo era la vida de un uchi-deshi por aquellos días?
TKC: Consistía nada más que en practicar, desde la mañana hasta la noche, sólo eso.

RK: ¿Tres, cuatro horas? ¿Cinco, seis horas?
TKC: Más que eso… Practicábamos todo el día, cinco veces a la semana, y en nuestro tiempo libre nos encargábamos de las clases privadas.

RK: Usted, sensei, era muy joven en ese momento, aunque debió resultar verdaderamente agotador aquel ritmo, ¿no es así?
TKC: Era muy agotador, sí; me dejaba exhausto. Japón se estaba recuperando de la guerra, la economía caminaba lentamente y la gente vivía tiempos difíciles. Por eso mismo, teníamos comida simple, arroz y sopa.

RK: De modo que fue el espíritu o “Kokoro” lo que los mantuvo en el camino, ¿verdad?
TKC: Sí, algo así. Yo no tenía gran interés en convertirme en maestro. Creo que a la mayoría le sucedía lo mismo. Todos amaban el arte y la práctica. Nadie pensaba en transformarse en profesor.

RK: Leí, hace no mucho tiempo en “Aiki Journal”, una entrevista a Sugano sensei en la que él comenta que la vida de uchi-deshi de hoy es mucho más sencilla que la de aquella época. Él decía: “en aquella época tenías que hacer todas las clases; ahora los uchi-deshi dicen “esta clase no la hago” o “estoy muy cansado” o “no tengo ganas de hacer esta clase.” ¿Qué opina de esto, sensei?
TKC: Honestamente, no sé cómo es la vida de los uchi-deshi en la actualidad, así que no puedo comparar, pero además de nuestro propio entrenamiento (entrenamiento físico) teníamos que encargarnos de la administración del dojo, de la oficina, de las necesidades del maestro (ayudando o cuidando personalmente a Osensei), de hacer las compras, de lavar la ropa, de todo. Todas las tareas domésticas estaban en manos de los uchi-deshi. No es justo comparar la vida de los alumnos de ahora con la nuestra; la situación es totalmente distinta. En aquella época, los uchi-deshi vivían con el maestro; ahora, por el contrario, viven separados de él. Por eso creo que llamarlos “uchi-deshi”, hoy en día, no es del todo correcto. “Uchi-deshi” significa “estudiante que vive en la casa”, o más bien, “que vive adentro”.

RK: Cuando usted estuvo en Hombu dojo, además de O Sensei, ¿quiénes eran los restantes maestros que daban clases?
TKC: Nuestro maestro inmediato era Ueshiba Kisshomaru Doshu; luego, Koichi Tohei sensei (Jefe de instructores) y varios sensei más, como Tada sensei, Arikawa sensei y otros mayores graduados.

RK: ¿Y Osawa (padre) sensei?
TKC: Sí, él también estaba.

RK: Usted es conocido por el poder de su técnica. ¿Esto es debido a alguna influencia en particular?
TKC: ¿Te refieres a mí (risas)? No, no se debe a ninguna en particular, pues fui influenciado por todos esos maestros que mencione anteriormente.

RK: Sensei, sus enseñanzas involucran mucho uso de Jo y Ken, especialmente entre sus alumnos más graduados.
TKC: Sí, así es.

RK: Creo que ahora, en Hombu dojo, no se practica mucho con armas. ¿Quién lo influenció en el método de enseñar Jo y Ken?
TKC: Bueno, en primer lugar, O Sensei. Él usaba el Jo y el Ken, especialmente, cuando uno lo acompañaba de viaje. Un uchi-deshi lo acompañaba a todos lados. Y yo era uno de esos alumnos; también Tamura sensei lo hizo. Había que estudiar Jo y Ken porque tenías que tomar ukemi con armas. No se presentaba otra opción. Saito sensei también lo hacía; él vivió con el maestro muchos años en Iwama.

RK: Entendí, a partir del relato de algunas personas, que O Sensei nunca enseñó un método sistemático de armas. ¿Fue muy difícil para usted incorporar sus enseñanzas?
TKC: Sí, fue muy difícil.

RK: ¿Sus métodos de enseñanza fueron influenciados por el estilo Iwama?
TKC: No realmente. Mi experiencia personal está basada en lo que aprendí con O Sensei. Creo que lo que proponía el Fundador en ese entonces es muy diferente al método de Saito Sensei. O Sensei no era muy joven cuando yo me convertí en su discípulo. Ya tenía 70 años, y su estado era diferente al que había conocido de él Saito sensei durante su propia formación. Por supuesto, yo practiqué constantemente mis armas, así que mi idea y mi experiencia maduraron.

RK: Sensei, se considera que usted fue el primero que empezó con el sistema de “Fukushidoin”. ¿Puede comentarnos algo acerca de esto?
TKC: Bueno, el sistema está básicamente fundamentado en la regulación internacional propia de Hombu dojo. Hay dos categorías de instructores, y los Shidoin pueden tomar exámenes hasta 1er. kyu, dejando a los shihan el trabajo de evaluar a los cinturones negros.

RK: Tengo entendido que, en la época sobre la que estamos hablando, O Sensei explicaba durante las clases cosas que resultaban muy difíciles de entender. ¿Le sucedió esto durante su entrenamiento como uchi-deshi?
TKC: Sí, me tocó vivir eso.

RK: ¿Recuerda alguna anécdota con Osensei que quiera contarnos?
TKC: Para empezar, recuerdo lo bello que era O Sensei, todo su cuerpo, su postura, la manera en que caminaba, la manera en que miraba, todo en perfecto balance. En una ocasión fui con él de viaje. Teníamos que tomar un taxi para ir a la estación de tren y yo debía comprar los boletos, pero él no esperaba. Así como llegamos, salió del taxi y entró a la estación, sin tener pasaje; la forma en la que caminaba era tan hermosa… Para él no representaba un problema entrar a la estación sin boleto: nadie le iba a decir nada. Cuando por fin los conseguí, lo que tomaba algo de tiempo, tuve que llevar mi bolso, el de él, las armas, todo. De alguna manera logré ayudarlo para que bajara la escalera del tren. Tenías que poner tu hombro derecho para que pudiera apoyarse y bajar suavemente. Nunca esperaba. Cuando viajaba, siempre nos quedábamos en habitaciones conjuntas. Él dormía en la habitación principal y yo en el cuarto contiguo. Sólo había una puerta corrediza entre nosotros. O Sensei ya estaba mayor como para levantarse e ir solo al baño. Solía meterse en tu habitación y, si estabas dormido, sabías que era el fin, porque en un sentido marcial ya estarías muerto; él podría haberte matado, así que tenías que estar despierto a toda hora.

RK: ¿Todo el tiempo?
TKC: Sí, sin dormir, por 3 años. Porque cuando se despertaba tenías que abrirle la puerta corrediza, llevarlo al baño, ayudarlo, lavarle las manos y dejarlo en la cama. Luego volvías a dormir, para despertarte al otro día a entrenar, viajar en tren, y así por dos semanas consecutivas. Quedabas exhausto.

RK: ¿Qué pasaba si él se despertaba y quien estaba a cargo no se daba cuenta?
TKC: Nunca lo aceptaba. Lo sabíamos. Somos estudiantes de un arte marcial, no podemos permitirnos dormir cuando alguien entra en nuestro cuarto.

RK: ¿Entonces, sensei, tenía que estar todo el tiempo en zanshin?
TKC: Sí, él nunca bromeaba. No hay comunicación oral entre alumno y maestro en el sistema japonés. Yo no le hablaba, y él tampoco me dirigía la palabra. El viaje más largo duraba de dos a cinco semanas, sin hablar. Dos semanas en completo silencio, excepto por “quiero té”. Aquella era una relación maestro-alumno muy estricta; por entonces, Japón era así. Hasta solíamos decir “no pises su sombra” o “no duermas con tu pie apuntando a tu maestro”; todo era así de estricto.

RK: Sensei, esta pregunta quizás sea un poco personal, pero me gustaría conocer su opinión al respecto. Escuché muchos comentarios sobre cómo el poder de su técnica, en el pasado, provocó que algunos estudiantes terminaran lastimados. Al parecer, la gente le tenía miedo. ¿Qué le parece esto?
TKC: No lo sé. Pongámoslo de esta manera: cuando yo era alumno de Hombu dojo no había tanta gente; en las clases más grandes había veinte personas. La mayoría de los practicantes de esa época, además, eran individuos muy bien entrenados. Hasta había artistas marciales establecidos que acudían, por la fama que tenía O Sensei, para aprender Aikido bajo su tutela. Eran realmente guerreros apasionados, en busca de su propio camino. A menudo practicábamos cómo lastimar a otros y no nos importaba eso.
O Sensei se enojaba mucho si algún shihan, en una demostración, hacía grandes movimientos redondeados; no aceptaba ese tipo de movimientos. Era muy difícil hacer una demostración si O Sensei estaba presente. Por eso mismo, tratábamos de llevarlo a un cuarto separado y darle dulces. Le encantaban los dulces, los dulces tradicionales japoneses y las chicas jóvenes. Dos o tres muchachas bien arregladas hacían que se olvidara de la demostración. De aquella manera no nos detenía en medio de la muestra; eso era muy embarazoso.

RK: Escuché que en los últimos años de O Sensei, cuando uno era proyectado no se sentía nada, como si no hubiera esfuerzo de su parte.
TKC: Si, así era. Cuando uno alcanza la perfección, es así. No mucha gente puede hacerlo. Yo tomé ukemi con él durante muchos años, pero nunca sentí verdadero dolor.

RK: ¿Nunca?
TKC: No, en ninguna técnica. Ya fuese nikkyo, shiho nage o kotegaeshi. Nada de dolor.

RK: ¿Él era especial?
TKC: Así es, era especial.

RK: Quiero hacerle una última pregunta, sensei. ¿Cuál es el secreto de su poder?
TKC: La pasión por el arte (risas). Pasé muchas noches desvelado pensando en una técnica. He llegado a levantarme de la cama, despertar a mi mujer y pedirle que me haga de uke.


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