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sábado, 25 de junio de 2016

Entrevista a Sensei Tomita (por Rev. Cinturón Negro)

Entrevista a Sensei Tomita ( por Revista Cinturón Negro )
Tomado de la revista Cinturón Negro, 2010



Inexorablemente, nuevas voces pueblan el panorama del Aikido a nivel mundial. El recambio generacional es un hecho; pese a las buenas palabras de unos y otros, diferentes corrientes surcan las aguas revueltas del intempestivo estuario del arte de Ueshiba en los albores del siglo XXI. En esta labor de traeros a los más destacados personajes del Aikido internacional hoy os presentamos al Maestro Tomita Seiji.
Tomita tiene no sólo un gran interés como maestro, sino también como persona; pude percibir en él una gran sensibilidad hacia lo abstracto, un sexto sentido enfocado siempre en lo intangible, un espacio interior vivo en el que la descripción de sus percepciones personales del mundo se superpone continuamente a la comprensión de la realidad. Indudablemente está interesado en las formas pero para él, éstas únicamente tienen valor en función de una experiencia y de unos contenidos que sólo responden a sus propias pautas en la manera de afrontar el hecho de la vida y la evolución propias.
Espero que esta presentación no resulte demasiado abstracta pero, creedme! Tomita me contagia con su forma de ser. Es difícil describir a una persona que vive enfocada en lo intangible. Al tratar de visualizarla te encuentras ante esa bruma en la que habita. De Morihei Ueshiba se decía lo mismo. El mismo Tomita nos habla de ello, si bien él lo achaca al cambio generacional y educativo.
Tomita es un guerrero, en el sentido de aquel que busca batirse consigo mismo. Viene a Europa para instalarse en Bruselas y crea la sede europea del Aikikai de Osaka, organización de la que formó parte en Japón. Y lo hace para ponerse en situación de encontrarse a sí mismo. Aparentemente contradictorio y evasivo en persona, se abre sorprendentemente claro y sincero al responder a nuestras preguntas.
Gran interés especialmente para aquellos interesados en el Aikido como una vía de auto encuentro y desarrollo personal. Es sin duda un hombre peculiar, de esos que no se prodigan en los medios, pero también es ese tipo de individuos que ha vivido mucho y con mucha intensidad. ¡Estos!, ¡estos son los hombres de los que se puede aprender a aprender! Por eso hoy os lo traemos a éstas que son vuestras páginas.
Tomita Seiji Shihan, nació cerca de Kyoto en 1938. A la edad de 6 años comenzó a practicar Sumo, Kendo, Judo, Karate y, más tarde, se inició en el laido y en el Aikido. Su profesor fue el maestro Tanaka Bansen. O Sensei Morihei Ueshiba, originario de la zona, visitaba frecuentemente su Dojo en Osaka para impartir sus enseñanzas. Tomita Shihan recibió el grado de Shodan en 1957, y continuó la práctica intensiva con el maestro Tanaka Bansen.
En 1969 crea la Fundación del Aikikai de Osaka y más tarde el Aikikai de Taiwán. En 1988 se instala en Bélgica y abre en Bruselas la BAN SEN JUKU, la escuela de las corrientes infinitas, como sede central en Europa del Aikikai de Osaka. Está sumamente interesado en el principio único fundamental, común a todas las Artes Marciales. Cuando enseña Aikido, Tomita Shihan hace un amplio uso de armas y también combina la práctica diaria del Aikido con el Iai (el arte de desenvainarla espada).
Cinturón Negro: ¿Por qué practica diferentes Artes Marciales como el IAIDO?
Tomita Seiji Shihan: Para mí es completamente imposible explicar Aikido sin el sable real. Todos los movimientos del Aikido surgieron básicamente bajo el sable. El lai es, por consiguiente, la entrada. Sin el sable como arma fundamental, las Artes Marciales tradicionales japonesas no existen. El lai es representativo, es el Arte Marcial tradicional básico. No me refiero al laido moderno, principalmente con formas superfluas y moviéndose a lo largo de líneas rectas, en el que la idea tradicional del Taisabaki está casi perdida y olvidada. Algunos dicen que no es más que una actuación con sable.
Pero como concepto básico, el lai todavía nos transmite la forma de manejar el sable como una técnica tradicional e incluye todos los elementos del Arte Marcial con sable, como la cortesía e incluso la fuente de la respiración. Un sable real puede herirnos, es necesario concentrarse, tener cuidado. Antes de desenvainar, debemos de tener en cuenta las circunstancias que nos rodean. Hoy, el uso del Ken en Aikido casi ha llegado a ser egoísta. Para el entrenamiento básico tememos que guardar la esencia, mantener la línea de corte para poder hacer un marcado Taisabaki hacia la línea de ataque y, en el mismo sentido, también la idea del Atemi.
C.N.: ¿Cómo aprendió laido?
T.S.S.: Mientras estaba practicando Aikido en Japón, tuve la suerte de que el Gran Maestro Oomori Masao, de la Muso Jikiden Hasegawa Eishin Ryu y Hooki Ryu Ogura Sinpu, fundador de la Shin Shin Ryu, KENBU y SHIGIN (danza con sable y recitación de poesía china) asistiera a nuestras clases de Aikido. Al acabar, me daba clases particulares.
C.N.: ¿Qué sentido tiene hoy la práctica del Budo?
T.S.S.: Podemos escoger cómo ver la vida, cómo dirigirla, pero inevitablemente surgirán complicaciones, dentro de nosotros y con los demás. La vida diaria es como un campo de batalla. Nuestro mayor desafío es mantener nuestra mente libre y vivir apaciblemente a lo largo de nuestra existencia.
La valiosa experiencia guerrera del SAMURAI con la espada, fue reducida a su esencia por el sencillo carácter japonés y así se creó el espíritu del BUDO, que nos enseña a vivir.
Actualmente, la vida es bastante pacífica, apenas necesitamos las Artes Marciales para la defensa propia. Pero los logros del Budo nos ofrecen la oportunidad de entrenar nuestra mente para actuar con cuidado, para desarrollar la perspicacia, la concentración y salud, y para mantener nuestra mente en calma mientras estamos ocupados.
El BUDO nos da el valor necesario para enfrentarnos con dificultades, nos enseña a resolver problemas fríamente y sin miedo.
C.N.: ¿Qué importancia tienen las técnicas?
T.S.S.: Debemos sobrevivir todos y no solamente los especialistas en Artes Marciales. Cada uno de nosotros es, en esencia, un artista marcial, tenemos técnicas naturales de supervivencia. Somos guerreros desde la misma concepción: hay muchos competidores entre los espermatozoides. Todos debemos ser profesionales de la vida, no aficionados.
Cómo vivir es un sincero problema del BUDO. Vivir y morir es una sola cosa, una única oportunidad. Queremos asimilar la mayor cantidad posible de técnicas. Pero cuando tenemos que utilizarlas, sólo necesitamos una. Debemos, por así decirlo, "cortarnos la cabeza y simplemente actuar". En este sentido, la técnica se puede fundir con nuestras acciones. Éste es un aspecto del BUDO, cómo manejar nuestro Kl en sí mismo, como vida.
C.N.: Entonces ¿debemos olvidarnos de las técnicas?
T.S.S.: Así es. Siguiendo la mentalidad del BUDO, si empezamos a pensar en qué técnica usar, perdemos la oportunidad. Es necesario actuar: sólo lo suficiente, inmediatamente, espontáneamente, simultáneamente.
C.N.: ¿Es el principio único común a todas las Artes Marciales?
T.S.S.: Al final, no hay Arte Marcial. ¿Cómo vivir mejor? Si se comprende el Aikido no hay necesidad de darle el nombre de "Aikido". Después de haber pescado el pez hay que olvidarse de la red, pero hasta ese momento es necesario tejer una red sólida y fuerte. Existen muchos estilos de Artes Marciales. Pero el principio es uno: MUSHIN, cómo vivir con todas tus fuerzas, de acuerdo con las condiciones actuales. Sólo la apariencia es diferente.
C.N.: ¿Cuál es el papel del equilibrio?
T.S.S.: Cuando se llevaban armaduras era muy difícil hacer un corte o golpear con éxito. Entonces lo más importante era cómo mantenerse en una situación favorable. Por otro lado, si se controla el equilibrio del adversario y se lleva a su peor situación, no se necesita ninguna técnica específica. Es la idea de YAWARA, la suave flexibilidad del bambú o un muelle. Sea cual sea la técnica, y en cualquier circunstancia, la práctica debe hacernos aprender la forma de mantener bien el equilibrio en todo el momento. Para lograrlo, es necesario moverse desde el HARÁ como el centro del propio equilibrio y desarrollar el verdadero significado de HARÁ: el sentimiento de no tener brazos, ni piernas, el saber que nunca se pierde el equilibrio incluso al rodar. No debemos movernos por medio de las manos y de las piernas, sino por medio del punto de equilibrio, y todo nuestro cuerpo seguirá las órdenes del comandante. Hay que moverse, pero sin moverse, sin perder el equilibrio. Entonces podremos absorber el Kl de nuestro adversario dentro de nuestro equilibrio, dejándolo así impotente. Si logramos hacerlo de esta forma, podremos actuar todo el tiempo libremente, sólo como nosotros mismos. Entonces no necesitaremos ninguna otra técnica.
Estar en equilibrio significa cooperar con los principios del universo, significa estar en equilibrio con la gravedad de la tierra y a través de ello con el universo entero. En ese sentido, estando en equilibrio perfecto, somos parte del universo, somos el propio universo, como dijo el fundador del Aikido.
C.N.: ¿Qué nos puede decir sobre el Ki?
T.S.S.: La forma de hacer surgir y mejorar el poder natural del Kl es la especialidad del AIKI como BUDO. Debemos confiar en el poder vital que todos tenemos como energía potencial, Kl o poder de la mente. Entonces podremos manejarnos totalmente, no sólo con la fuerza muscular.
Todos podemos usarlo, todos tenemos igual Kl, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. La corriente de Kl, como un arroyo de agua, es mucho más importante que las formas o técnicas. Es la señal de estar vivo, es nuestra propia vida. Nuestra vida existe con la corriente, desde el HARÁ con la respiración abdominal como una corriente de aire, que estalla por medio de las técnicas como Kl a presión. De esa manera podemos envolver a nuestro adversario en un torbellino de Kl. Los movimientos que surgen espontáneamente de ese torrente son las técnicas reales. Entonces podemos actuar de una manera libre, exactamente como el propio Kl espontáneo. Ése es el significado de TAKE MUSU AIKI, o el nacimiento fresco de técnicas según las circunstancias. El propósito principal del AIKIDO es alcanzar este punto.
C.N.: ¿Cómo conoció a OSensei?
T.S.S.: Gracias a mi maestro Tanaka Bansen, a través de cursos. Ueshiba visitaba con frecuencia el Dojo de Osaka.
C.N.: ¿Tuvo oportunidad de beneficiarse de las enseñanzas esotéricas de OSensei?
T.S.S.: La manera que OSensei describía sus técnicas era casi una explicación sintoísta. Era muy complicado, más allá del entendimiento, incluso sin la barrera del idioma. Él utilizaba conceptos SHINTO que los jóvenes no podían comprender.
Después de la guerra, la educación cambió mucho. Además, era muy desconcertante para nosotros, su movimiento era cada vez diferente, no mostraba dos veces la misma forma y realmente detestaba sólo transmitir formas. Con la idea de entender a OSensei, intenté pasar por la misma experiencia que él tuvo, hice purificación MISOGI y aprendí de tres diferentes maestros que casi dieron una nueva traducción a sus explicaciones. Tanaka Bansen estaba muy cerca de sus conceptos religiosos y de su vivido interés en el Kotodama. Otro gran traductor fue Koichi Tohei (Ki no Kenkyukai), quién explicaba el Aiki desde un punto de vista del Kl, y también Morihiro Saito (Iwama), que insistía obstinadamente en la dura práctica básica y armas en las que OSensei siempre hacía hincapié.
C.N.: ¿Por qué abandonó Japón?
T.S.S.: Yo vine a Occidente para comprender la cultura oriental desde la distancia, desde el exterior, viviendo en Bruselas, la capital de la UE. Dicen que hay que irse al extranjero para tener noticias de casa. Quedándome en Japón, elegiría la comodidad de la evidencia y allí no pensaría mucho en ello.
C.N.: ¿Qué sentido tiene una escuela en los tiempos de las grandes organizaciones de Aikido?
T.S.S.: El número de alumnos a los que puede llegar la enseñanza es limitado. OSensei enseñaba a pequeños grupos en privado, una tradición del Budo. En un hipermercado se pueden encontrar muchos artículos, pero si se quieren encontrar realmente productos de calidad hay que ir a una tienda especializada. Cada uno es libre de elegir. Debes de encontrar un maestro con el que congenies, si no lamentarás el tiempo que has perdido. Todavía hay algunos maestros adecuados.
C.N.: ¿Qué diferencia existe entre profesor y alumno?
T.S.S.: La actitud es importante para ambos, como el filo del sable. Un buen sable necesita una buena piedra de afilar. El maestro debe tener buenos alumnos y estos un buen maestro. Enseñar es aprender.
C.N.: ¿Cómo ve Vd. la evolución del Aikido en estos momentos?
T.S.S.: Existen muchos puntos de vista, algunos más psicológicos y otros solamente físicos. En el peor caso, se llega a convertir en una danza irreal, solamente idealista. El Aikido se desarrolla por diferentes caminos. Pero, como en la historia de los ciegos y el elefante, lo que necesitamos es atrapar la esencia, una visión global, en directa intuición. La corriente principal del Aikido se basa en el segundo Doshu, KISHOMARU SENSEI, que lo tradujo para las nuevas generaciones y popularizó el Aikido. Pero parece que el sabor de la época de OSensei se está perdiendo cada vez más. ¿La política?, el Aikido es más "armonizar", sin embargo otros piensan en "controlar". Las asociaciones deben favorecer las condiciones para un buen entrenamiento, no para la política.

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Los seis ciegos y el elefante ( cuento popular)

Nuestra verdad es solo la porción de realidad que percibimos.-



En la Antigüedad, vivían seis hombres ciegos que pasaban las horas compitiendo entre ellos para ver quién era el más sabio. Exponían sus saberes y luego decidían entre todos quién era el más convincente.

Un día, discutiendo acerca de la forma exacta de un elefante, no conseguían ponerse de acuerdo. Como ninguno de ellos había tocado nunca uno, decidieron salir al día siguiente a la busca de un ejemplar, y así salir de dudas.

Puestos en fila, con las manos en los hombros de quien les precedía, emprendieron la marcha enfilando la senda que se adentraba en la selva. Pronto se dieron cuenta que estaban al lado de un gran elefante. Llenos de alegría, los seis sabios ciegos se felicitaron por su suerte. Finalmente podrían resolver el dilema.

El más decidido, se abalanzó sobre el elefante con gran ilusión por tocarlo. Sin embargo, las prisas hicieron tropezar y caer de bruces contra el costado del animal. “El elefante  –exclamó– es como una pared de barro secada al sol”.

El segundo avanzó con más precaución. Con las manos extendidas fue a dar con los colmillos. “¡Sin duda la forma de este animal es como la de una lanza!”.

Entonces avanzó el tercer ciego justo cuando el elefante se giró hacía él. El ciego agarró la trompa y la resiguió de arriba a abajo, notando su forma y movimiento. “Escuchad, este elefante es como una larga serpiente”.

Era el turno del cuarto sabio, que se acercó por detrás y recibió un suave golpe con la cola del animal, que se movía para asustar a los insectos. El sabio agarró la cola y la resiguió con las manos. No tuvo dudas, “Es igual a una vieja cuerda” exclamo.

El quinto de los sabios se encontró con la oreja y dijo: “Ninguno de vosotros ha acertado en su forma. El elefante es más bien como un gran abanico plano”.

El sexto sabio que era el más viejo, se encaminó hacia el animal con lentitud, encorvado, apoyándose en un bastón. De tan doblado que estaba por la edad, pasó por debajo de la barriga del elefante y tropezó con una de sus gruesas patas. “¡Escuchad! Lo estoy tocando ahora mismo y os aseguro que el elefante tiene la misma forma que el tronco de una gran palmera”.


Satisfecha así su curiosidad, volvieron a darse las manos y tomaron otra vez la senda que les conducía a su casa. Sentados de nuevo bajo la palmera que les ofrecía sombra retomaron la discusión sobre la verdadera forma del elefante. Todos habían experimentado por ellos mismos cuál era la forma verdadera y creían que los demás estaban equivocados.


jueves, 10 de julio de 2014

Cómo surgen los suburis y la Kata de los 31 pasos de Jo. Entrevista con Morihiro Saito

Cómo surgen los suburis y la kata de los 31 pasos de Jo. Entrevista con Morihiro Saito
Aiki News, #74 (April 1987)
Traducido por Daniel Neves






Por la importancia en conocer de donde surgen las diferentes enseñanzas del Aikido, decidimos publicar en nuestro blog, la siguiente entrevista al Shihan Morihiro Saito, realizada por el director de la prestigiosa revista Aikido journal. De seguro nuestros lectores pasaran un buen rato conociendo anécdotas de la historia del Aikido, relatadas por Shaihan M. Saito, con su acostumbrado sentido del humor, espero les sea de utilidad
La siguiente entrevista tuvo lugar en Roma, Italia el 24 de junio de 1986.

¿Cómo enseñaba O-Sensei Jo y Ken en Iwama luego de la guerra? Tenemos entendido que usted ingresó al Iwama dojo en el verano de 1946. ¿Practicaba Jo y Ken así como taijutsu inmediatamente luego de que entró al dojo?

Sí, practicábamos ambos. Como no podíamos practicar en la noche, lo hacíamos en la práctica de la mañana. Después de levantarnos nos sentábamos frente al kamisama en seiza por 40 minutos y luego comenzaba la práctica. La práctica era sólo para uchideshi pero se hizo una excepción y me fue permitido unirme.

¿Quiénes eran los uchideshi en esos días?

El señor Abe, el señor Tohei, el señor Kasuga, el señor Ishihara quien es actualmente la cabeza de Ishihara Sangyo, y algunos otros iban y venían. Kisshomaru Sensei, Tohei Sensei y el señor Abe todos practicaban ken y jo. El señor Yamaguchi también venía a Iwama. Eso era alrededor de 1951 ó 52. El señor Tohei traía a sus estudiantes trayendo arroz desde la prefectura de Tochigi y se quedaban en el dojo para practicar. Él solía venir al dojo en bicicleta al principio. ¡Hoy toma 50 minutos en auto! Así que era difícil llegar desde Tochigi.

De todas maneras, cuando explicaba Aikido siempre decía que taijutsu (técnicas de cuerpo) y las técnicas de ken y jo eran todo lo mismo. Siempre comenzaba su explicación de Aikido usando el ken como se ve en sus películas. En los comienzos de nuestra práctica de ken, O-Sensei sólo nos decía que fuéramos a golpearlo. Eso es todo.

¿No había ningún ataque de tsuki (embestida) con el bokken?

No, en lo absoluto. Él nos decía que lo fuéramos al golpear. La práctica de ken comenzaba desde ahí. Puesto que yo había practicado kendo cuando era pequeño podía lidiar de alguna manera con la situación. Entonces me dijo que preparara un soporte para tan-renuchi (entrenamiento para golpear). Así que junté algo de madera e hice el soporte con eso. Sin embargo, 0-Sensei se enojó y lo rompió con su bokken. Me dijo, “¡Este tipo de madera no sirve!” Luego de eso tuve que pensar en algo. Corté dos pedazos grandes de madera y les puse clavos y los até juntos. Cuando hice eso Sensei me elogió. Pero, aun así duró menos de una semana. Así que golpeábamos en diferentes lugares para cuidar la madera. Luego después de una semana fui otra vez a cortar madera para hacer otro. Había muchos árboles en las colinas en ese entonces. Usamos este dispositivo para entrenar los golpes con el bokken. Esto es entrenamiento para las caderas y los brazos y también para uchikomi (potencia de golpe). Yo mismo lo llamé “tan-renuchi”.

¿ O-Sensei hacía práctica de tanrenuchi a menudo?

Sí, lo hacía. Él decía, “Golpeen otras 100 veces”. 0-Sensei vivía en el otro lado del templo. La casa estaba a 200 metros de distancia del dojo pero ya no existe. Golpeábamos el soporte en la mañana. Si no hacíamos kiai lo suficientemente fuerte, él nos reprendía. Ya que había sólo uno o dos vecinos no teníamos problema. Mientras estábamos practicando, algunos de los deshi se cansaban y dejaban de golpear y sólo gritaban. 0-Sensei podía escuchar sus gritos y sonaba como que estaban entrenado normalmente. Algunos terminaban de gritar desde sus camas. (Risas). Suena a broma pero esa totalmente cierto.

Como entrenamiento avanzado, nos enseñaba lo que ahora llamamos como “Ichi no Tachi” (primera práctica de espada en pareja). Nos enseñó sólo esto por 3 ó 4 años y nada más. Lo único que hacíamos era ir y golpear hasta que estábamos completamente exhaustos y nos poníamos a temblar. Cuando llegábamos al punto en el que no podíamos movernos él hacía una seña de que ya era suficiente y nos dejaba ir. Era lo único que hacíamos en la práctica matutina todos los días. En los últimos años, tuve clases con Sensei casi de manera privada. El señor Tohei se casó y regresó a casa y Kisshomaru Sensei también se casó y fue a Tokio. Los otros uchideshi también se fueron a casa.

¿Qué explicación daba O-Sensei para el jo y ken?

Para la práctica de jo, él movía su jo rápidamente frente a nosotros. Nosotros sólo lo imitábamos. Cuando no podíamos hacerlo él decía, “¡si miran con cuidado entenderán!”. Entonces él mostraba el movimiento otra vez pero más rápido. Era todavía más difícil de entender. Entonces decía otra vez, “¡si miran con cuidado entenderán!”, y lo hacía todavía más rápido. Terminábamos sin entender nada en absoluto (Risas). Él blandía el jo de varias formas cuando nos mostraba los movimientos. Nos daba una explicación de cómo era utilizada una técnica dependiendo del tipo de ataque. Esto era diferente de las prácticas de awase o con compañero. Él lo hacía sin compañero. Sólo imaginaba que tenía un enemigo en frente de él y rápidamente mostraba técnicas para varias situaciones como cuando se es atacado de una manera dada tanto sea por una embestida o un golpe.

¿ O-Sensei dio nombres a los movimientos de jo?

No, sin nombres. Sólo nos decía hacer esto o lo otro. Los nombres se usaron mucho más tarde. Cuando yo mismo comencé a enseñar me di cuenta de que la manera de enseñar de O-Sensei no sería apropiada así que clasifiqué y arreglé sus técnicas de jo. Arreglé todo en 20 movimientos básicos. Los llamé “suburi” los que incluían tsuki (embestida), uchikomi (golpe), hassogaeshi (movimientos de ocho) y así, para que fuera más fácil para los alumnos practicarlos.

¿Cuánto tiempo después de que usted entrara al Iwama dojo comenzaron a llegar para entrenar los estudiantes universitarios?

Empezaron a llegar mientras O-Sensei todavía estaba activo. Alumnos de la Universidad Kanagawa, Tohoku Gakuin y Universidad Ibaragi llegaban a Iwama cada año mientras O-Sensei y su esposa estaban aún bien. O-Sensei reprendía a sus alumnos en Hombu Dojo si usaban el jo o ken pero me miraba enseñar a los estudiantes estas armas frente al santuario por la mañana con una sonrisa en su rostro. No sé que distinción hacía entre nosotros pero había alguna con seguridad.

¿Usted les enseñaba a los estudiantes universitarios los kata que desarrolló?

No. Eso sucedió tiempo después. O-Sensei se hubiera enojado si practicábamos de un modo uno-dos-tres. Su manera de enseñar podía estar bien para instrucción privada pero cuando se tiene que enseñar a 30 ó 40 alumnos todos juntos el método uno-dos-tres es el único efectivo. Por esto fue que le di a cada movimiento de suburi un número. Luego se desarrolló en el kata de jo de 31 movimientos. En años posteriores fui visitado por uno de los alumnos de ese período. Creo que era un estudiante de la Universidad de Educación Miyagi. Dijo, “Sensei, ¿no era el kata de 24 movimientos? Le respondí “¡Ahora tenemos 31!” (Risas). En ese tiempo teníamos 24 movimientos. Tal vez incluimos algunos de los movimientos de jo en hayagaeshi y se llegó a los 24 movimientos. Sin embargo, no era lo suficientemente fácil para aprender y dividí los movimientos en 31. La gente empezó a llamarlo “el kata de jo de 31 movimientos ” sin que me diera cuenta de esto.

Cuando se me enseñó el suburi de espada tenía el hábito de revolear al estilo de kendo. O-Sensei dijo que eso no era bueno y me tuvo haciendo práctica de suburi parcial. Primero se debe practicar el suburi para poder ser capaz de practicar el kumitachi. Es lo mismo que aprender cómo atrapar una bola primero antes de poder jugar baseball. Las bases que deben aprenderse para el kumijo y el kumitachi son los suburi. Por esto es que creé el suburi de siete movimientos para la espada. No debería practicarse el kumitachi antes de dominar estos siete. No es posible hacerlo y hay posibilidades de que se lastime. Si pasa a la práctica de kumitachi después de aprender los suburi y awase (práctica con compañero), aprenderá buena forma y no se lastimará. Para el kumijo debería primero aprender el kata de 31 movimientos y los 20 suburi apropiadamente. Este es el orden correcto de práctica. Para el taijutsu practicamos técnicas en las que fluye el ki sólo luego de haber practicado lo básico. No puede llamar lo que hacemos arte marcial si practica sólo técnicas de ki ignorando lo básico.

Cuando O-Sensei mostraba los movimientos del ken y el jo, parece que lo hacía bastante rápido. Imagino que es lo que pasaba con el kata de jo de 31 también.

Aunque él no usaba el método de uno-dos-tres siempre nos enseñaba con paciencia y explicaba en detalle lo que debíamos hacer. El kata del señor Tohei tiene un conteo menor y por eso la gente dice que a él le enseñó de una manera y a mí de otra. Pero no estoy seguro de eso. O-Sensei también me mostró diferentes kata. Sin embargo, sólo recuerdo la mitad de ellos. El “kata de jo de 13 movimientos” es uno que creé imitando esos kata que recuerdo.

Parece que el kata de 31 movimientos realmente forma la base de su práctica de jo.

Sí, pero dado que es una forma que el Fundador nos dejó no deberíamos llamarlo el “kata de 31 movimientos “. Como alumno del Fundador, no puedo hacer cambio alguno al kumitachi o kata de 31. Otros son libres de hacer cambios pero mientras esté a cargo del dojo de O-Sensei debo hacer exactamente lo que aprendí de Sensei. Por ejemplo, el segundo kumitachi es más difícil que el tercero. Alguien sugirió que debería reemplazar el segundo con el tercero porque nadie podría saber la diferencia. Pero le dije que no haría eso porque yo sabría la diferencia.

¿O-Sensei le dio alguna explicación acerca de cómo él estudió el ken y el jo o dónde se originaron esas artes?

Una vez me mostró una copia de un manuscrito sobre kata. No recuerdo que escuela era pero había una persona que había estado investigando este arte y vino a ver a O-Sensei con una copia de ese manuscrito. Por copia quiero decir un documento copiado a mano. El Fundador le contó acerca del arte y él regresó a casa satisfecho dejando la copia que había traído al dojo. Él me mostró esta copia cuando estaba arreglando sus pertenencias en la vieja casa. Me dijo que la viera. Usted sabe que hago variaciones de los cinco kumitachi. Bien, en esa copia había términos como “riari” y “tokuari” que estaban escritos con tinta sumi. Estos riari y tokuari eran las variaciones que hago. Sensei me mostró esa copia y me explicó que este riari significa esto y este tokuari es la variación de esta forma. Pero, una vez que el Fundador realizó estos movimientos se volvieron de la “forma aiki” o estilo Ueshiba.

Hubiera sido interesante investigar más sobre este arte predecesor.


No sé qué era ni Kisshomaru Sensei parece saberlo. Usted sabe que tengo una serie de fotos tomadas por (la editorial) Kodansha en el viejo Noma dojo. Encontré estas fotos que estaban medio destruidas y se veían como basura, cuando estaba ordenando en un depósito. Su color había cambiado. Cuando le dije a O-Sensei sobre las fotos dijo que no las necesitaría y me las dio.

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