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martes, 9 de octubre de 2018

Keiko

Keiko
Tomado de: https://aikidoshogun.wordpress.com/2011/09/16/keiko/


En la práctica de las Artes Marciales Budo, se debe hacer una diferencia entre lo que es entrenamiento y lo que es la práctica. Por entrenamiento los japoneses usan la palabra “Renshu” que significa preparar o entrenar el cuerpo; en cambio para definir la práctica usan la palabra “Keiko” que significa entrenar o preparar el espíritu. Por esta razón, la palabra “Keiko” es importante no sólo en el Budo, sino que también en otras actividades culturales donde los aspectos espirituales son fundamentales, como lo son la Ceremonia del Té y el Arreglo Floral.
Antes de keiko, nos aseamos (las manos y los pies y nos cortamos las uñas). Nuestro keikogi está limpio y en perfecto estado. Esto constituye ya una exacta preparación del cuerpo y del espíritu. El respeto de estos pequeños detalles prepara al keiko. Esta práctica, en el dojo, se llama dojo geiko.
Un mismo espíritu, un mismo sentido en el trabajo, aplicado tanto al exterior como a la batalla, se llama yagai geiko.
El periodo de entrenamiento de una semana o diez días, durante los grandes fríos del invierno se llama kan geiko; durante los más grandes calores del verano shochu geiko.
Se habla de godo geiko cuando varios clubes se congregan para trabajar juntos.
Gashuku geiko es comer juntos, dormir juntos, vivir juntos.


martes, 25 de julio de 2017

Cuatro mentiras y una gran verdad sobre los grados


Cuatro mentiras y una gran verdad sobre los grados

Tomado de: Blog de Artes Marciales Kidokan

Juan Antonio García Ruiz, Exclusivo MasTKD





 

 

El tema de los grados es un asunto bastante controvertido en el mundo no solo del Taekwondo sino de las artes marciales en general. Cada artista marcial hace una valoración personal de la importancia que pueda tener un grado, pero existen ciertas corrientes de pensamiento, en ocasiones erróneas. Queremos poner de manifiesto cuatro cuestiones que a veces se dan por ciertas, y mostrar, tras un breve análisis, que tal vez y a nuestro juicio, no lo son. Completaremos esta reflexión con lo que consideramos una de las pocas afirmaciones ciertas que pueden hacerse en relación a los grados.

1. El Cinturón Negro acredita la maestría

Rotundamente falso. El neófito puede tender a pensar que un Cinturón Negro de cualquier arte marcial es un conocedor profundo del sistema, que ha alcanzado las más altas cotas marciales. En definitiva, un maestro. Pero todos sabemos que no es así. Empleando el símil de la carpintería, el Cinturón Negro no tiene nada que ver con ser un maestro carpintero, sino más bien con el aprendiz que sabe cortar con el serrucho, que puede clavar una puntilla, y que dispone de las habilidades necesarias para empezar a aprender el oficio, pero que aún no sabe fabricar un mueble. Un Cinturón Negro no es un artista marcial completo, es un primer paso de un proyecto de artista marcial que echa a andar.

2. A mayor grado, mayor nivel técnico

Pues, en los grados más altos, desde luego que no. El grado no representa solamente el nivel técnico. Al principio, en cinturones bajos, es posible. En estos casos la técnica puede ser el ámbito más importante del examen, y el color del cinturón reflejará en buena medida la capacidad técnica, aunque hay otras cosas. Pero según avanzamos, y especialmente a partir de grados como 4º o 5º Dan, el nivel técnico puede presuponerse, puesto que no se habría llegado hasta ahí sin él. En general, además de la técnica se tienen en cuenta otros factores, como la dedicación al arte en cuestión, los conocimientos adquiridos durante los años de práctica, la trayectoria como artista marcial y como profesor (si la hubiera), etc. Además hay que señalar que, normalmente, a mayor grado más edad y por tanto menos facultades físicas, que repercuten en la técnica. Es muy probable que un 3er Dan de 25 años exhiba una técnica más precisa que un 8º Dan de 80 años. ¿O no? Por tanto recuerda: cuando veas a algún maestro con un alto grado ejecutando técnicas y alguien te diga “no tiene nivel para ser 6º Dan, un 3er. Dan es mejor”, deberías preguntarte de qué estás hablando realmente.

3. Los grados “oficiales” son los que tienen valor real

Se habla de que los grados federativos son oficiales. Y es cierto. Tienen validez en oposiciones, promoción dentro de las administraciones públicas, etc. Están avalados por las federaciones deportivas correspondientes o los entes deportivos gubernamentales de cada país. Y ésta es la clave: federaciones deportivas y los entes deportivos gubernamentales. Las artes marciales, para muchos, no son un deporte. Y existe cierta incongruencia en que un ente deportivo otorgue grados marciales. Además, el ámbito territorial de estos diplomas “oficiales” es únicamente nacional. Por ejemplo, si un karateka español con un 4ºDan por la Federación Española de Karate va a Japón, podrá pedir a la Federación Japonesa una convalidación de su grado allí, pero tal vez no se lo reconozcan. O le reconozcan solamente el 1er Dan. Hay convenios con algunos países, pero no es nada universal, ni mucho menos.

Por otro lado, la falta de regularización permite que una asociación otorgue sus propios grados, con validez solamente en el seno de esta organización, pero que también serán “oficiales” si la asociación está debidamente registrada. Probablemente no servirán para obtener puntos en unas oposiciones, pero tienen todo el valor que el practicante quiera darles. Para un artista marcial, puede tener mucho más valor un grado reconocido por un maestro de prestigio internacional que por un tribunal federativo.

Y todo ello sin nombrar aquellas artes marciales que no se encuentran incluidas como disciplina asociada a ninguna federación, lo que imposibilita la obtención de un diploma oficial. ¿Quién otorga los grados “oficiales” de Krav Maga? ¿Los cinturones y danes de Aikido no tienen validez?.

Ojo, hablamos de grados, no de titulaciones de enseñanza. Éstas ya han sido reguladas por el estado y solamente pueden ser otorgadas por la administración pública.

4. Un alto grado es un buen maestro

O no. Un buen maestro suele ser un alto grado, pero no lo es necesariamente. Del mismo modo, un alto grado puede ser un buen maestro, pero también puede no serlo.

Ser un buen maestro seguramente requiere del nivel técnico, de conocimiento y experiencia marcial que puede asociarse a un grado alto, pero también de cualidades que nada tiene que ver directamente con las artes marciales: vocación de enseñar, habilidades de comunicación y capacidad para dirigir un proceso de aprendizaje. No todo el mundo sabe transmitir sus conocimientos, su experiencia, sus sensaciones, ni inculcar los valores por los que se rige su vida. Los que sí saben hacerlo… esos son los buenos maestros.

En definitiva, podemos decir sin temor a equivocarnos que los grados tienen el valor que les queramos dar, pero el que manda de verdad es el tatami. La manera de comportarse, la comprensión de la práctica, la ejecución de la técnica y lo que uno transmite en el tatami; es imposible sustituir todo esto por un diploma, un carnet o un cinturón de colores.

Teniendo en cuenta todos estos factores… ¿a quién le importa el grado?.

martes, 14 de febrero de 2017

Artes Marciales: Entre el Mito y el Aporte Concreto


Artes Marciales: Entre el Mito y el Aporte Concreto


 
 
 

Los adolescentes no están exentos al gran problema generalizado de la violencia que está encarnado en la sociedad, ahora explotó en las escuelas. ¿De qué forma pueden influir las artes marciales?. La violencia está dentro de las principales causas de muerte en la actualidad y se origina por problemas de educación, consciencia y pobreza extrema. La conglomeración de estos tres elementos se refleja en el vandalismo humano que abunda en los últimos tiempos. En lo que va del 2008, los casos de agresiones y peleas en las instituciones educativas se reproducen a pasos agigantados. El promedio de edad de los jóvenes agresores ronda entre los 11 a 18 años.

 
La violencia en la escuela no distingue regiones, prácticamente no hay diferencias entre las distintas zonas del país, ni estratos sociales. Pero; ¿qué tendrán que ver las artes marciales en el núcleo de esta cuestión? Generalmente, es fácil caer en el razonamiento que la práctica de un arte marcial puede ser contraproducente para la erradicación de la violencia, mucho más en edades precoces. Ahí es cuándo se comete un grave error.


"El arte marcial es un excelente método formativo, recreativo y terapéutico para contrarrestar esta tendencia de violencia arraigada en la sociedad". La gran variedad de artes marciales trabajan diferentes herramientas por las cuales se permite canalizar y poder dominar ese grado de violencia, que es innato en cada ser humano. Si uno puede llegar a oprimir dicho prejuicio logrará controlarlo en todas las situaciones, hasta en las más adversas.


Las artes marciales no enseñan a disputarse a golpes con otras personas, como muchos creen, sino como elemento para la defensa personal o del más débil, por lo que no solo se aprendería a respetar a los demás sino también a respetarse a sí mismos y entender mejor que no se debe pelear por cualquier motivo. Es habitual que los padres decidan llevar a sus hijos a practicar un arte marcial para que se solucionen todos los problemas de conducta y de ese modo desligarse de lo que es la base de la problemática.

 
Sin duda, que un niño se involucre en la práctica de un arte marcial, puede ayudar en su enseñanza y formación, brindando las herramientas para poder manejar desde otra perspectiva este gran dilema de la violencia. Pero no se puede dejar simplemente en manos de una disciplina semejante responsabilidad. Los padres tendrán que cumplir con su rol, las instituciones (familia, escuela, sociedad, gobierno, medios de comunicación, etc.) con el suyo. Todos aportando su granito de arena. De esta forma sería un buen comienzo para ver con otros ojos el futuro de las nuevas generaciones.

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