martes, 14 de febrero de 2017

Artes Marciales: Entre el Mito y el Aporte Concreto


Artes Marciales: Entre el Mito y el Aporte Concreto


 
 
 

Los adolescentes no están exentos al gran problema generalizado de la violencia que está encarnado en la sociedad, ahora explotó en las escuelas. ¿De qué forma pueden influir las artes marciales?. La violencia está dentro de las principales causas de muerte en la actualidad y se origina por problemas de educación, consciencia y pobreza extrema. La conglomeración de estos tres elementos se refleja en el vandalismo humano que abunda en los últimos tiempos. En lo que va del 2008, los casos de agresiones y peleas en las instituciones educativas se reproducen a pasos agigantados. El promedio de edad de los jóvenes agresores ronda entre los 11 a 18 años.

 
La violencia en la escuela no distingue regiones, prácticamente no hay diferencias entre las distintas zonas del país, ni estratos sociales. Pero; ¿qué tendrán que ver las artes marciales en el núcleo de esta cuestión? Generalmente, es fácil caer en el razonamiento que la práctica de un arte marcial puede ser contraproducente para la erradicación de la violencia, mucho más en edades precoces. Ahí es cuándo se comete un grave error.


"El arte marcial es un excelente método formativo, recreativo y terapéutico para contrarrestar esta tendencia de violencia arraigada en la sociedad". La gran variedad de artes marciales trabajan diferentes herramientas por las cuales se permite canalizar y poder dominar ese grado de violencia, que es innato en cada ser humano. Si uno puede llegar a oprimir dicho prejuicio logrará controlarlo en todas las situaciones, hasta en las más adversas.


Las artes marciales no enseñan a disputarse a golpes con otras personas, como muchos creen, sino como elemento para la defensa personal o del más débil, por lo que no solo se aprendería a respetar a los demás sino también a respetarse a sí mismos y entender mejor que no se debe pelear por cualquier motivo. Es habitual que los padres decidan llevar a sus hijos a practicar un arte marcial para que se solucionen todos los problemas de conducta y de ese modo desligarse de lo que es la base de la problemática.

 
Sin duda, que un niño se involucre en la práctica de un arte marcial, puede ayudar en su enseñanza y formación, brindando las herramientas para poder manejar desde otra perspectiva este gran dilema de la violencia. Pero no se puede dejar simplemente en manos de una disciplina semejante responsabilidad. Los padres tendrán que cumplir con su rol, las instituciones (familia, escuela, sociedad, gobierno, medios de comunicación, etc.) con el suyo. Todos aportando su granito de arena. De esta forma sería un buen comienzo para ver con otros ojos el futuro de las nuevas generaciones.

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