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sábado, 18 de mayo de 2019

Ensō (円相)


Ensō (円相)
Texto enriquecido por el editor.




El círculo representa en su vaciedad, la absoluta plenitud, simplicidad , integridad, infinidad, perfección de la armonía.

El círculo del sumi, pintado con tinta, o Ensō, es un símbolo espiritual de muy profundo significado para muchos religiosos, particularmente para los budistas Zen. Se trata de uno de los temas más típicos de la caligrafía japonesa, a pesar de que el círculo es un símbolo y no un carácter.

Simboliza la iluminación, la fuerza, la elegancia, el universo y el vacío (mu), así como la propia estética japonesa. Como expresión del momento, se suele considerar una forma de minimalismo.

El círculo, según el entendimiento de la tradición del Zen, es una representación de nuestro verdadero ser. Es pintado / escrito en la caligrafía china o japonesa en una forma que no es matemáticamente perfecta. El Ensō es pintado por una mano humana, con un pincel, y entonces es perfecto nada más así como es. Guiado en el momento del estado de la mente del pintor – tu puedes pintar un poderoso y bien balanceado Ensō  solamente si tu mente es limpia y libre de pensamiento e intenciones -. Es el verdadero momento de vaciedad con plenitud. Es el reflejo de tu estado interior de armonía.

Representa los ciclos, las repeticiones, el eterno retorno, la búsqueda del centro, el ciclo infinito de la vida y el universo.

Una característica importante del círculo Ensō es que nunca es un círculo cerrado. Siempre hay una ligera abertura en algún lugar, indicando que no es algo contenido en sí mismo, sino que en lugar de eso se expande hacia el espacio, hacia el infinito, abarcándolo todo e incluyéndolo todo. Es un círculo que incorpora la armonía completa.

En la pintura del budismo zen, el Ensō simboliza un momento en que la mente es libre para simplemente dejar que el cuerpo o espíritu se ponga a crear. La forma se suele plasmar en seda o papel de arroz con un solo trazo (aunque en ocasiones el gran Bankei Yōtaku invertía dos trazos) y no hay posibilidad de modificación. Así, la obra muestra el movimiento expresivo del espíritu en un tiempo dado. Los budistas zen «creen que el carácter del artista está totalmente expuesto en su manera de realizar un ensō. Sólo una persona que es mental y espiritualmente completa puede plasmar un auténtico ensō. Algunos artistas practicarán dibujando un ensō cada día a modo de ejercicio espiritual». (Seo, Audrey Yoshiko; Loori, John Daido (2009). Ensō: Zen Circles of Enlightenment. Weatherhill. ISBN 1-59030-608-2.)

Algunos artistas pintan el Ensō con una abertura en el círculo, mientras que otros completan el círculo. Para los primeros, la abertura puede simbolizar distintas ideas, por ejemplo, que el ensō no es una figura separada, sino que es parte de algo más grande, o que la imperfección es un aspecto esencial e inherente de la existencia (como ocurre también en la idea de simetría rota). El principio de controlar el equilibrio en la composición a través de la asimetría y la irregularidad es un aspecto importante en la estética japonesa: fukinsei (不均斉), la negación de lo perfecto.

Pero el Ensō  también es el símbolo de lo visible y lo no visible. Representa el pensamiento no-dual, la unidad, “el Todo es igual que el Uno”. La expresión de toda la mente y la no-mente. Su vacío contiene la totalidad absoluta, la simplicidad, la plenitud, lo infinito, la perfección.

Según la tradición Zen, el Ensō  es la representación de nuestro verdadero Yo, de nuestro real Ser.

El Yo es un círculo Ensō pintado en el vacío de la no-mente.

El Ensō es la imagen del Cielo y de la Tierra, del diario ir y venir, de las estaciones, de la vida; pintado con un rápido trazo; seguro pero humilde; grueso pero lleno de bondad.

Es tan perfecto, que tiene el poder de liberar y transformar al que lo contempla con claridad. Y la sensación que produce es indescriptible. Por eso se le conoce como círculo de iluminación. Solamente el lenguaje poético se puede aproximar a la profunda e inexpresable verdad contenida en el Ensō . Meditar sobre estos conceptos y el momento actual de mi vivir te hace consciente y facilita claridad de acción.

El Ensō también es un símbolo sagrado en el budismo zen, y a menudo lo emplean los maestros zen a modo de firma en sus obras de tipo religioso. Un tema relacionado con la filosofía que encierra esta idea es Hitsuzendō, el camino del pincel, o caligrafía zen.

domingo, 21 de julio de 2013

Prefacio


PREFACIO

 

Por: Mitsugi Saotome

Tomado del libro: Aikido O la armonía de la naturaleza

 
 


Creo que mucha gente puede tener problemas para comprender Aikido O la armonía de la naturaleza. Algunos quizá se sientan frustrados al no hallar suficiente explicación en cuanto al entrenamiento físico que requiere la técnica de autodefensa del Aikido. En su búsqueda de información técnica, tales lectores corren el peligro de apartarse de la esencia del Aikido al embarcarse en discusiones de carácter científico o acerca de los procesos naturales. Ésta no es, sin duda alguna, la función del Aikido. En esta obra no deseo transmitir una técnica en estricto sentido, sino el significado real de las enseñanzas de Morihei Ueshiba, fundador del Aikido.
 
Los movimientos del Aikido han de entenderse desde sus mismas raíces hundidas en la ley universal. Su objetivo es difundir una comprensión y una apreciación más profundas de la perfección del equilibrio natural, así como restablecer la armonía en las relaciones entre el hombre y Dios. Quisiera producir en cada uno de vosotros un vívido recuerdo de vuestros orígenes. Quisiera rescatar de vuestro subconsciente el recuerdo de los comienzos de la vida así como de la lucha, en un marco espacio-temporal, que supone la increíble evolución de la humanidad. Quisiera que sintieseis la belleza y la fuerza de dicha evolución y que manifestarais vuestro agradecimiento al Creador Divino.
 
Con mucha facilidad olvidamos nuestras raíces. En nuestro egoísmo olvidamos el delicado equilibrio de la interdependencia de nuestra vida con la de los demás. Si todos tratáramos los recursos naturales con respeto, amor y comprensión, si los usásemos con una auténtica actitud de agradecimiento a Dios, la naturaleza estaría protegida y la calidad de vida se enriquecería. Al proteger la naturaleza protegemos la sociedad. Al proteger a la sociedad nos protegemos a nosotros mismos. La autodefensa supone la protección y el mantenimiento de la vida. Si se destruye la naturaleza, se destruirán los requisitos más esenciales de la supervivencia.

Para sobrevivir hemos de alimentar a nuestro cuerpo. Si no hay alimentos, si aire y agua están contaminados, no hay vida ni sociedad posibles.
 
Ésta es la esencia del Budo. No se trata del limitado arte de una técnica de lucha, sino del arte de salvar la vida. Y el Aikido es fundamentalmente Budo. ¿De qué sirve una técnica de lucha si centenares de personas mueren de hambre? ¿De qué sirve si no hay alimentos?. Muchos de los grandes maestros de Budo comprendieron esa verdad. Así pues muchos de ellos abandonaron el sable y regresaron a trabajar la tierra.
 
Vivimos en una sociedad de despilfarro, con cenas instantáneas y vajilla descartable; cualquier exceso de pereza y egoísmo constituye un crimen contra la naturaleza. Todos somos criminales, nos estamos asesinando a nosotros mismos.

La paz y la armonía no suponen un juego de lógica. Sólo a través de la paz y la armonía, así como de un profundo respeto por las leyes de la naturaleza podremos salvar nuestras vidas, las vidas de nuestros hijos y la de los hijos de nuestros hijos.
 
Esta es la enseñanza de O Sensei. Esta es la razón que impulsó a escribir este libro.

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