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lunes, 15 de marzo de 2021

Resiliencia y Aikido

Resiliencia y Aikido 

Por José Santos Nalda Albiac, 5º Dan 
Tomado de: https://www.elbudoka.es/revista/budoka18.pdf. 
Revista Bimestral de Artes MarcialesNº18 año III. 
 Noviembre – diciembre de 2013. 


Nage:D. Halprin. Uke: A.LLanes. Fotos cortesía Marcos López. Bogotá, 2006.

“Quién nunca se cae, no sabe levantarse”

Enseñanza Zen


El samurái del siglo XV tenía en gran honor poder demostrar su aguante imperturbable ante el cansancio, el hambre, el frío, el dolor, el peligro, los caprichos de su señor, las amenazas, el engaño, la enfermedad, las órdenes de costoso y arriesgado cumplimiento, los ataques sorpresa, etc., manteniendo el coraje intacto frente a toda dificultad, incluso ante la muerte segura e inminente. Su vida estaba al servicio de los intereses de su Daimyo, y su mayor honor residía en cumplir las tareas que le asignaban por difíciles y peligrosas que fuesen. 

Esta actitud de entereza y coraje, frente a todo, junto a otras cualidades es lo que ha hecho de la casta samurái el arquetipo ideal del guerrero de todos los tiempos. 

 En el siglo XXI, y en nuestra sociedad postmoderna, el budoka como figura equiparable al samurái, vive y se desenvuelve en un entorno difícil, en el que sólo ha cambiado la forma de los ataques y peligros físicos, en problemas, conflictos y contrariedades de índole principalmente material, económica o psicológica, pero que suponen un desgaste continuo de la persona que desconoce los recursos de autoprotección latentes en todo ser humano.

La resiliencia 

Este concepto fue introducido en el ámbito psicológico hacia los años 70 por el paido-psiquiatra Michael Rutter, que se inspiró en la idea de la resistencia de los materiales definida por la Física como resiliencia, a la que añadió el concepto de flexibilidad social adaptativa. 

Otros autores la definen así: 
“La capacidad humana de enfrentar, superar, aprender y aún verse transformado ante las adversidades inevitables de la vida” Dra. Hedit Henderson Grotberg, una especialista en Resiliencia de la Georgetown University, Washington, DC. 

“La capacidad del ser humano para reponerse de un trauma, y sin quedar marcado de por vida, ser feliz” Boris Cyrulnik (neurólogo, psiquiatra y etólogo francés) 

“La capacidad de proteger la propia integridad bajo presión, y más allá de esta resistencia, capacidad para forjar un comportamiento vital positivo, pese a las circunstancias difíciles”. Stefan Vanistendael Secretario general adjunto, BICE Ginebra. Experto mundial en resiliencia. 

Como es sabido, en el transcurso de la vida todos nos enfrentamos a eventos favorables y adversos, esperados o inesperados, que están fuera del alcance de nuestra voluntad, pero que nos afectarán de modo favorable o negativo, según la actitud que adoptemos. 

 La resiliencia en el ámbito humano y social, es la capacidad que tiene una persona para soportar y superar sin desánimo, circunstancias difíciles, adversas o dolorosas. 

 El hecho de estar afectado por contrariedades en vez de hundirnos en la resignación y el pesimismo, ha de ser vivido como un proceso de crecimiento y transformación mediante la forma de pensar, las actitudes y la conducta a seguir frente a tales situaciones. Tener resiliencia significa que, aún en medio del dolor o del sufrimiento ante los acontecimientos adversos, se mantiene un estado de ánimo pleno de coraje, de optimismo y de confianza en sí mismo, para superar, soportar o aceptar las contrariedades por grandes que sean, sin dejarse vencer por ellas. 

Un famoso terapeuta contemporáneo, Daniel Goleman en su libro “La inteligencia emocional”, nos enseña que: “la capacidad de perseverar ante el fracaso, o inteligencia emocional es la opción que tenemos de motivarnos a nosotros mismos, y perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera en nuestras facultades racionales, y la capacidad de empatizar y confiar en los demás”. 

Es un hecho constatable que los procesos y formas de trabajo en la actualidad son complejos y cambiantes, exigiendo de las personas la máxima competencia y rendimiento constante, sin que a veces tal imposición vaya acompañada de los apoyos que necesita el individuo, como la comprensión y el reconocimiento o gratificación de sus superiores, elementos que justificarían y harían soportable el esfuerzo requerido. 

 La Psicología considera “resiliente” a toda persona que enfrenta y soporta la adversidad desde una actitud de lucha, resistencia y adaptación, sin rendirse en ningún momento. Esta es la actitud que debiera aprender a conservar el budoka en el tatami y en su vida cotidiana. 

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi afirma que: “Una persona puede hacerse a sí misma, feliz o miserable, independientemente de lo que esté realmente sucediendo “fuera”, tan solo cambiando los contenidos de su conciencia...”. 

La misma convicción manifestaba, en 1945, el psicoterapeuta Viktor Frankl a partir de sus experiencias como prisionero en un campo de exterminio nazi: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento” Viktor Frankl (1905-1997). Psiquiatra y psicoterapeuta austriaco, autor de la teoría psicológica conocida como logoterapia. 

La resiliencia no consiste sólo en resistir, sino sobre todo en mejorar. 

La resiliencia determina el comportamiento del budoka en situaciones y tiempos difíciles, favorece la conservación del equilibrio psicosomático, y permite atravesar los sucesos adversos con el menor daño anímico, obteniendo incluso algún beneficio, ventaja o aprendizaje, de ese mismo contratiempo. 

 ¿Quién no ha tenido uno o más reveses en su vida...? ¿Y cómo hemos salido de ellos, o qué secuelas nos han dejado...? ¿Quién nos ha enseñado a superarlos, o a soportarlos, con el menor sufrimiento posible...? Los entrenamientos de Aikido, o de cualquier otro arte marcial, nos han de enseñar a transferir a la vida cotidiana todos los principios y estrategias propios del Budo. 

Cuándo de repente nos vemos involucrados en un problema, ¿qué hacer...? 

1.- Admitir que tenemos un problema. No sirve de nada querer ignorarlo. 

2.- Buscar el origen o la causa del mismo. 

3.- Buscar la solución. ¿Qué puedo hacer...? ¿Cuándo...? ¿Cómo...?. 

4.- ¿Qué haré si las cosas no salen como espero...? Ante todo, no actuar impulsivamente. 

5.- Perseverar a pesar de los obstáculos. 

6.- No frustrarse ante el fracaso repetido y seguir adelante aprendiendo de cada contrariedad. 

7.- Buscar la ayuda de otros vínculos de apoyo. Según afirman los especialistas, es posible el aprendizaje práctico de la resiliencia justamente cuando llega la adversidad, a condición de observar las pautas señaladas a continuación. 

EL CAMINO HACIA LA RESILIENCIA 

La hoja de ruta para desarrollar la resiliencia contempla, entre otras cosas, la puesta en práctica de los siguientes requisitos: 

 – Cultivar y mantener buenas relaciones con todos. 

 – Percibir y anticipar las tendencias de los procesos en los que estamos involucrados. 

– Captar, comprender y aceptar la realidad tal cual es. 

– Aceptar lo irremediable y adaptarse a la nueva situación. 

– No considerar el obstáculo como insuperable. 

– Humor para reírse de sí mismo, no caer en la autocompasión, y preguntarse ¿Qué aprenderé de todo esto…? 

– Confiar en los propios recursos y conocimientos. 

– Controlar las reacciones viscerales. 

– Relativizar la adversidad que ha llevado al fracaso, porque la vida sigue. 

– Considerar la situación desfavorable como una oportunidad para hacer algo nuevo o diferente, que ayude a superarla. 

– Apoyarse en los valores éticos de las personas, escapando a la tentación del “todo vale” para lograr el objetivo. 

– Coraje o espíritu de lucha que no se desanima ni acobarda ante nada, porque el temple se pone a prueba en las circunstancias más difíciles. 

Es una realidad innegable que las circunstancias adversas nos afectan y minan el ánimo, pero a veces hace más daño la forma de tomarlo en consideración, que el mismo acontecimiento contrario a nuestros objetivos. 

La resiliencia protege al aikidoka frente al caos y le ayuda a descubrir nuevas pautas de conducta positiva como el mejor medio para salir del “atolladero”, minimizar el grado de afectación anímica, fortalecer la confianza en sí mismo y apoyarse en una actitud de optimismo, tomando el obstáculo y la crisis como una oportunidad para ejercitar el aguante, el coraje y el aprendizaje de nuevas estrategias. 

Este aprendizaje no ha de ser únicamente teórico, como la lectura de un libro o escuchar una conferencia, ni se consigue de la noche a la mañana, no existen fórmulas mágicas, sino poniendo en práctica las pautas señaladas, en cada ocasión de dificultad, frustración, desagrado, conflicto, etc. 

La educación de los hijos de los samuráis concedía especial importancia al desarrollo de su capacidad de resistencia, sometiéndolos a todo tipo de privaciones y dificultades, como pasar hambre, frío, miedo, sed dolor, soledad, peligro etc., con el único fin de forjar un carácter indomable, capaz de soportar cualquier penalidad en el cumplimiento de su deber. 

Evidentemente hoy consideramos estos métodos como actos de crueldad innecesaria, pero es innegable que en aquella época cumplían los resultados esperados. Por otra parte todos sabemos que en la actualidad y en los mejores ejércitos del mundo existen unidades especiales en las que sus componentes son formados con idénticos métodos o incluso más exigentes. 

¿Será porque la mejor escuela de resiliencia se encuentra en la vivencia personal de las dificultades…?. 

La cultura japonesa enfatiza la importancia de levantarse tras una caída, esta enseñanza se expresa con el aforismo “nana korobi ya oki” que se traduce literalmente “caer siete veces, levantarse ocho veces”. Cada vez que se levanta se renace con mayor ímpetu, y con un mejor conocimiento de la dificultad a superar.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Algunas reflexiones sobre los cinco espíritus del Budo


Algunas reflexiones sobre los cinco espíritus del Budo

Tomado de varias fuentes. En la entrada del 27 de julio de 2012 se encuentra otro artículo relativo a este tema.

 

 


 

Kanji Shin (Corazón espiritual)

Tradicionalmente son cinco los “espíritus” (Shin) deseables en un budoka, me refiero a las actitudes que combinan mente y cuerpo, y van hacia un estadio trascendental y metafísico.

La palabra Shin en japonés se puede traducir de varias formas, como corazón, como mente y como espíritu, y es más bien una combinación de las tres, para referirse a estadios trascendentales, pero a su vez verificables y perceptibles.

Shoshin, Zanshin, Mushin, Fudoshin y Shenshin

Para comprender el siguiente artículo, se ha de ver desde el punto de vista de la cultura marcial que mezcla las tradiciones filosóficas y religiosas de la cultura chino-japonesa: Budismo Zen, Taoísmo y Shintoismo.

Como todo en las Artes Marciales japonesas, requiere tiempo y dedicación, y en algunos casos… despreocupación por adquirirlo, ya que concentrado en el entrenamiento duro, estas habilidades vendrán ligadas a él.

Advierto que no se trata de ningún poder sobrenatural, más bien va ligado a la sencillez, a la humildad y al autoconocimiento. Aunque también a la actitud marcial propia de un guerrero. Y aunque no son, como digo, poderes sobrenaturales, sí aportan habilidades que diferencian del practicante ordinario y son ventajas en situaciones de riesgo.

SHOSHIN:

Corazón del eterno principiante, mente del aprendiz, primer espíritu.

En las Artes Marciales, representa un ánimo de humildad y de apertura a la enseñanza. Es captar nuevas sensaciones, disfrutar de las viejas y aprender sobre ellas desarrollando el conocimiento. Es volver diariamente a ser cinturón blanco. Es no tomar excesos de confianza con el dojo, el profesor o los compañeros, tal y como si les conocieras por primera vez. Es entrar al dojo con la pureza de un niño.

Se trata también de un estado de atención consciente que permite al veterano ver aquellas cosas que no veía al principio.

Está íntimamente ligado al espíritu del Kyokushin (linaje de Karate) de Mas Oyama. Tanto es así que pensó en bautizar su escuela con este nombre, y lo hubiera hecho, si no se hubiese dado la consecuencia de que los mismos caracteres eran portados por un grupo mafioso que operaba en aquella época, así que cambiaron el carácter Shin, proveniente de Shoshin por el de Shin, proveniente de verdad, dando lugar a Escuela de la Suprema-Última Verdad, en vez de la idea original de escuela del Supremo-Último Corazón del Eterno Principiante.

ZANSHIN:

Mente en alerta, persistencia, sensación final.

Es un estado de sensibilidad constante, en el concepto de alerta o percepción del alrededor. Permite mantenerse en conexión con el contexto espacio-tiempo y con los sujetos (atacantes o posibles riesgos)

Suele ser descrito como un estado elevado de consciencia, aunque el verdadero Zanshin aplicado a las Artes Marciales es, desmitificando cosas, el estado de alerta antes, durante y después de un ataque, que permite una respuesta real ante uno o varios atacantes.

En algunas escuelas de Karate de semi-contacto, se tiene como punto de referencia a la hora de entregar una puntuación después de una técnica. Se considera que se mantiene el Zanshin, entendido como “sensación final”, cuando tras una técnica eficiente se conserva una actitud que permite la defensa ante un nuevo ataque del contrincante o la realización efectiva de una nueva técnica de ataque.

En una explicación más profunda, se puede decir que la sensación de Zanshin es la de todo lo percibo, todo lo siento y soy una unidad con el universo.

Es la quintaesencia del control del entorno.

Zanshin es un término japonés, utilizado en las artes marciales japonesas . Se refiere a un estado de conciencia “ de alerta relajada “. La traducción literal de zanshin es “la mente que queda”.

En varias artes marciales, zanshin se refiere más estrictamente a la postura del cuerpo después de una técnica que se ejecuta. Por ejemplo:

En kyudo , zanshin significa que la postura del cuerpo después de que el rompimiento de una flecha, la postura tiene por objeto reflejar el significado más alto de zanshin, que es un aspecto mental mantenido antes, durante y después de una acción.

En Karate , zanshin es el estado de conciencia total. Significa ser consciente de lo que nos rodea y enemigos, mientras que estar preparado para reaccionar.

En el marco de kendo , zanshin es el mantenimiento del estado de ánimo, el estado de alerta mental y la preparación física para afrontar la situación (por ejemplo, un ataque contrario) que debe mantenerse cuando uno regresa al kamae después de atacar. Es uno de los elementos esenciales que definen un buen ataque.

Y sobre todo durante la práctica del Aikido, que es nuestro arte marcial, el método usual de la práctica de zanshin es centrarse en el uke recién lanzado, o el oponente, mientras que la celebración de kamae y mantener la conciencia en el caso de que haya más ataques o atacantes. Pongamos un ejemplo que me gusta, ya que es el que suelo decir que se practique y es el estilo de Aikido Iwama, para ellos zanshin se practica como el conocimiento general de lo que nos rodea, donde el uke es sólo una pequeña parte.

MUSHIN:

Mente como agua, Mente no mente, espíritu impasible.

Proviene de la frase Mushi no shin: Mente de no-mente.

A menudo se define este estadio con la frase japonesa “Mizu no Kokoro” que quiere decir "Mente como agua" o "espíritu del agua", e identifica la sensación mental con una laguna en calma que refleja lo que la rodea. Una laguna que se comporta como un espejo que refleja el entorno pero no lo juzga, lo acepta como es.

Es un estado de aceptación desprovisto de ira, de ansiedad o de miedo.

Siguiendo con la metáfora del agua de la laguna, habría que suponer que la mente es un lago, en el que las imágenes se muestran nítidas. Cuando tiramos una piedra al lago, las imágenes se oscurecen y nublan, distorsionando la realidad.

Se consigue tras la eliminación del Ego, con la aceptación del ser y la situación.

Trata, en Artes Marciales, de conseguir que la acción no esté encadenada al pensamiento, de tal forma que mejore nuestra habilidad en el combate:

No lo conseguirás pensando. No lo conseguirás si no es pensando

En nuestro sistema va ligado al concepto de la repetición sin fin. La mecanización del movimiento y de la respuesta, además de favorecer la memoria corporal, implicando las cadenas musculares de las diferentes acciones técnicas, otorga al practicante una capacidad instintiva de enfrentamiento al rival que implica: una respuesta a un ataque en el momento adecuado, templanza a la hora de enfrentar una situación de riesgo y aceptación de la situación en calma.

En otro plano, se habla de conseguir predecir el ataque del contrincante antes de su ejecución.

FUDOSHIN:

Corazón inflexible, mente inmóvil, espíritu inquebrantable.

Es principalmente un estado de serenidad, que es perceptible en el rostro y la actitud corporal.

Representa estabilidad y valentía. Implica una condición del que no es fácilmente perturbado por pensamientos internos o por acciones o fuerzas externas.

Se es capaz de recibir un ataque sin perder el equilibrio, la estabilidad y la compostura, siendo posible recomponerse y devolver el ataque sin perturbación.

En Kyokushin(linaje de karate) está unido a la práctica del kata Tensho. En palabras de Sosai Oyama:

Aquel que ha dedicado el tiempo suficiente al estudio de Tensho, es capaz de repeler cualquier ataque… es capaz de mantenerse en calma en un edificio en llamas…

En Karate deportivo, debe estar altamente evidenciado en la actitud de los jueces, que no expresan con su cara o con su cuerpo ninguna sensación externa. Se limitan a evidenciar los resultados.

Mantener una expresión serena, puede implicar que el cuerpo arrastre a la mente y al espíritu para calmarlos igualmente.

SHENSHIN:

Corazón compasivo y purificado, liberar la mente, espíritu que trasciende.

Es el mayor estadio a nivel metafísico que encontramos en el Budo. Se trata de un nivel equivalente al del Satori -Iluminación-

Tiene que ver con la compasión, la protección y la búsqueda de la armonía a niveles universales.

Puesto que es un espíritu de compasión, ha de servir en su propósito a toda la Humanidad. Reconcilia la discordia en el mundo. Comprende que toda vida es sagrada. Es la mente de Buda (iluminado)

En la filosofía del Aikido se busca como última finalidad el ideal de la Paz en el Mundo. Se supone que si todos practicáramos un mismo arte basado en los anteriores conceptos, buscaríamos formas más civilizadas de resolver nuestros problemas, hablaríamos un idioma común y los conflictos estarían únicamente ligados a su versión “deportiva” o simplemente representativa.

Senshin es el mayor, más imponente y refinado de los estadios de unificación de cuerpo, mente y espíritu.

Los otros cuatro estadios (Shoshin, Zanshin, Mushin y Fudoshin) son alcanzables por la gran mayoría de los practicantes de Budo que se empleen a fondo en su entrenamiento. Sin embargo, Senshin, siendo el más simple de todos ellos, no depende de la habilidad física o psicológica, ni tan siquiera de la habilidad espiritual de la auto superación. Senshin depende de la voluntad del individuo, de la comprensión profunda y de una capacidad de ver el mundo con sabiduría, siendo consciente de la verdad infinita que va desde la propia naturaleza de las cosas, hasta los niveles más elevados del conocimiento, de los que no me encuentro capacitado para escribir…

Senshin es trascender.

El practicante de artes marciales –y especialmente de artes japonesas- debe esforzarse por seguir su camino a través de otro espíritu: el espíritu de la perseverancia. A través de este espíritu de lucha sin fin, subyugamos nuestro Ego y el límite último de nuestras capacidades, esforzándonos por buscar Senshin, trascendencia sin límite ante cualquier presión opuesta. Senshin conduce a la capacidad sin límite.

 

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