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sábado, 1 de septiembre de 2012

Actitud frente al paso de grados




Actitud frente al paso de grados



Tomado de: "AIKIDO, Etiquette et Transmission; Manuel a l'Usage des Professeurs", Tamura Nobuyoshi. Les Éditions du Soleil Levant 1991, pg 94-96. Traductor desconocido.

Es evidente que la actitud adecuada en el momento del examen debe ser enseñada con anterioridad por los profesores. La única razón de ser de los exámenes de Kyu o de Dan en Aikido es la de poder apreciar uno mismo la medida de nuestros progresos técnicos a la vez que del nivel mental adquirido en un arte donde no existe la competición. Lo verdaderamente importante es poder manifestar enteramente los resultados de la propia práctica cotidiana, en el sentido de la unidad del Ki, del corazón (kokoro), del cuerpo y de la técnica.
En el momento del examen, las técnicas se encadenan con rapidez, precisión y potencia: la potencia del cuerpo debe expresarse sin interrupción, tanto en resistencia como en capacidad de sufrimiento. La calma y lo intrépido del corazón deben animar una ejecución técnica de una precisión meticulosa. Sin miedo, sin vacilación, sin altanería, cada gesto debe efectuarse en la total unión del cuerpo y del espíritu. Es bueno, con esta perspectiva, orientar la práctica cotidiana hacia esta unión total, lo que permitirá en el momento del examen, sin cambio alguno con respecto al ejercicio ordinario, estar distendido, relajado y guardar el gesto amplio sin dejarse distraer por nada en absoluto. Hay que permanecer libre.
Si habéis sabido expresar los resultados de vuestra práctica diaria de forma plena y entera, aunque suspendáis debéis consideraros satisfechos. Habiendo pasado un examen con brillantez, si no habéis satisfecho esas condiciones de las que sois la última instancia, el único juez, no os enorgulleceréis de ello. Suspender y echar la responsabilidad sobre el tribunal os sitúa en el más bajo nivel: ¡no esperéis comprender nunca nada de nada en Aikido si os empeñáis en actuar así¡ Pensar que el jurado es parcial es la prueba de que vuestro corazón es parcial. Hay que agradecer al jurado que os ha indicado los aspectos negativos de vuestra indumentaria, de vuestra técnica, antes que odiarlo pensando que no entiende nada de Aikido. Y si, por extraordinario que parezca, el jurado no entendiera verdaderamente nada...¿debería esto cambiar en algo vuestro trabajo? E incluso si no habéis comprendido por el momento las intenciones del jurado, llegará un momento en que comprendáis que gracias a este fracaso momentáneo, habéis trabajado más y que vuestra técnica y vuestro espíritu han progresado por ello. Seguramente se lo llegareis a agradecer a este jurado que os habrá permitido evolucionar sin orgullo y sin auto satisfacción. Es, según creo, este estado de espíritu lo que manifiesta el "wa", la armonía y la paz, de la que hablaba O Sensei. La paz no reside solamente en uno mismo, no puede existir más que al mismo tiempo "en" y "alrededor" de uno mismo.
El Aikido es una espada de dos filos: cuando cortamos al adversario en dos, hay que saber que nos cortamos a nosotros mismos en dos. Si dejamos vivir al adversario, nos salvamos a nosotros mismos. Lo que quiere decir que no hay que establecer la dualidad adversario/uno mismo. Tomemos como ejemplo el caso de un jurado total y absolutamente parcial e injusto. Incluso un jurado así, si está bajo el encanto, no encontrará nada que desdecir de un buen examen: es en este estado de espíritu en el que os tenéis que presentar. Si a pesar de todo fracasáis, no os dejéis abatir. Aprovechadlo para mejorar vuestros defectos. Manteneos derechos y dignos, sin guardar rencor a quien quiera que sea y probablemente el jurado que os ha suspendido sentirá vergüenza. Si recibís un grado que no merecéis, sabed que no lo habéis recibido más que para indicaros que toda posibilidad de evolución os está desde ahora en adelante vedada. Por el contrario, que un grado os sea negado debe ser interpretado como la petición que se os hace de un trabajo más profundo para el que tenéis plena capacidad.

domingo, 19 de agosto de 2012

La Progresión de las Técnicas de Aikido de lo Básico a lo Avanzado


La Progresión de las Técnicas de Aikido de lo Básico a lo Avanzado

Traducido por Miguel C. Elías,
Noviembre 2004


Un área de mucha confusión en Aikido es la relacionada entre la práctica avanzada y la fundamentación básica de la técnica. La visión de Morihei Ueshiba caminando imperturbablemente rodeado de atacantes quienes parecían imposibilitados de ponerle una mano encima, y en lugar de eso, saliendo despedidos en todas las direcciones con poco o ningún contacto físico, es una imagen que la mayoría de los practicantes de Aikido ha visto.

Este punto es muy interesante porque no existe un acuerdo general sobre qué estaba realizando O-Sensei, Fundador del Aikido, cuando mostró este Aikido al público. Entre los diferentes estilos de Aikido y entre un grupo aún mayor de maestros individuales, donde se agrupa quienes entrenaron directamente con el Fundador mismo, no existe prácticamente un terreno o punto de partida común cuando llega el tema de cómo el arte progresó de sus bases, dónde comenzó a variar de estilo en estilo o de maestro en maestro, a los niveles “Avanzados”.

Para algunos maestros, el Aikido “Avanzado” luce muy igual a los fundamentos básicos, simplemente más suave, con menos esfuerzo, corriendo como un arroyo de una técnica a otra. Aquí, el Aikido “Avanzado” se identifica simplemente como un indicador de nivel alcanzado de relajación y menos esfuerzo por el practicante, lidiando con los ataques decididos iniciados por un compañero/oponente. Pero parecería que no existe un intento de estos maestros en la parte de “perder la forma” como el Fundador lo tenía claramente. Otros maestros parecen haber tomado al Morihei Ueshiba de los ochenta, representando la quinta esencia del Aikido y estos han intentado duplicar la ausencia de formas exhibida por el Fundador al final de su carrera. Para estos maestros existe más importancia en ser sensitivo a cada cambio de energía, física o psíquica, del compañero, que en desarrollar una técnica con mucha fuerza. Algunos inclusive, denigran el poder del entrenamiento físico, algo contrario a la intención del Fundador.

El problema con ambas aproximaciones es que el Aikido para O-Sensei era un proceso que él mismo continuó hasta su muerte.

Aquellos que quieran tomar un tiempo particular de la vida del Fundador durante el cual él haya estado practicando Aikido “Ortodoxo” inevitablemente fallaran en entender los fundamentos en los cuales el Aikido de ese tiempo particular se basaba. Ellos también eligen ignorar todo lo desarrollado por el Fundador de manera posterior a ese lapso de tiempo, lo cual para él representaba normalmente décadas de entrenamiento incesante. Hacer esto parece ser, algo más de preferencia personal que la existencia de alguna justificación particular.

Para aquellos que prefieren pasar directamente al final de la carrera del Fundador y hacer de sus avances y técnicas sin formas el modelo de su propia práctica, están tratando de entender un arte sin conocer los cimientos sobre los cuales descansa todo el edificio.

Algunos maestros sostienen que no tenemos que reinventar la rueda, que el Fundador realizó gran parte del trabajo para nosotros y por ello, nosotros no tenemos que hacerlo. Este argumento podría sostenerse si existieran ejemplos de ello realmente. Pero Yo no he encontrado ninguna instancia en la cual alguien haya alcanzado un nivel etéreo en su técnica sin haber tenido una historia de duro entrenamiento físico.

Intentar pasar sus conocimientos a sus estudiantes sin que ellos pasen por el mismo proceso físico, en mi propia experiencia, ha fallado completamente. Esta razón parecería ser bastante obvia ya que toda idea, toda revelación que nos lleva a un salto cualitativo de nivel parece estar cimentadas en las bases firmes de los conocimientos logrados previamente. Yo mismo, no he visto a nadie saltando etapas y yendo directamente a los niveles más altos de entrenamiento sin antes haber pasado por los escalones precedentes necesarios del proceso de entrenamiento más mecánico y físico. Uniformemente, los intentos de hacerlo de esta manera que he encontrado han resultado en estudiantes cuyos movimientos son vacíos, perdiendo la necesaria intención de realizar una técnica a este nivel.

Así que, me gustaría tratar de resaltar lo que Yo constaté (a este nivel de mi propio entrenamiento) como progresión natural de la técnica de lo básico, de dependencia de las bases sólidas, del estudio de la mecánica de cómo trabaja el cuerpo, de cómo usar movimientos propios para desarrollar potencia y de cómo unir esa potencia con la del otro sin conflictos, a lo avanzado dependiendo más del aiki como interacción de lo físico con la energía, el lugar donde el Cuerpo es afectado por la Mente y la técnica se va volviendo menos y menos física y más un factor de principios de acción. Esto debería permitir al estudiante de Aikido ver la interrelación entre los diferentes escalones de progresión desde lo básico a lo avanzado. Esta interrelación existe igualmente para las técnicas de cuerpo como para las de armas.

El primer nivel de entrenamiento se revela vía las técnicas estáticas. Este nivel de técnicas está diseñado para entender la estructura. Cómo trabaja tu propio cuerpo, cómo trabaja el de tu compañero, cómo uno puede encontrar la potencia sin conflicto. Para pasar más allá de este nivel, uno debe entender las mecánicas del arte, el componente del jiu-jutsu. Uno debe aprender a relajarse y entender la “geometría” básica de la técnica. En este entrenamiento se enfatiza al compañero a trabajar con la mayor potencia para así ganar experiencia referente a nuestro “entendimiento” a ser expresado vía nuestra técnica.

El siguiente nivel en la progresión (la cual es ejecutada a menudo en forma simultánea con el primer nivel) es la técnica hecha a partir del movimiento. Demandando una continúa atención en los conocimientos desarrollados con el entrenamiento estático, el entrenamiento con movimiento comienza a enseñar como la manipulación del espacio-distancia (ma-ai) y el tiempo (de-ai) pueden servir para neutralizar la potencia del atacante. Un “centro” fuerte desarrollado a través de la técnica estática ahora muestra ser movible, dondequiera que el practicante esté, inclusive en movimiento, la sensación de “centro” es mantenida. En esta etapa el nage (defensor) permite al uke (atacante) iniciar el ataque y lo recibe usando sus movimientos para absorber el ataque. La energía del ataque es luego redireccionada dentro de la estructura del uke para las técnicas de llaves o dentro del balance del uke para técnica de proyección. Es en este estado en el que el estudiante comienza a trabajar con el concepto de cómo “guiar” la energía o atención del compañero. Guiar el Ki del oponente es un sello de las técnicas de Aikido.

Desde el punto de vista marcial, el nivel de entrenamiento anterior es limitado. Se cede considerable potencia al atacante permitiéndolo decidir cómo y cuando el ataque será ejecutado. Dando por hecho que todas las personas tienen un cierto tiempo de reacción entre el momento en que perciben algo y cuando pueden actuar en relación a lo que han visto (cerca de medio segundo para la mayoría de las personas), permitiendo al atacante tener la iniciativa como una mayor ventaja. Este es un problema ya que a) significa que del comienzo de la técnica, el nage estará actuando en forma reactiva al uke, y b) si el atacante elige utilizar menos de fuerza en una técnica, como un amague, el nage podrá mover al uke como él quiera y luego, repentinamente cambiar el ataque, haciendo por lo tanto el intento de técnica del nage incorrecta.

Así que, el siguiente nivel de técnicas, cambia a quien inicia. El nage no sólo se limita a aceptar cualquier ataque generado por el uke. El utiliza sus mismos movimientos para comenzar a generar una reacción del atacante en el momento que el nage elija. Si el nage cierra el ma-ai (espacio) con el uke, él llegara a un punto en el que el uke DEBERÁ realizar el ataque o echarse para atrás. Fallar en lograr una de las dos opciones anteriores lo situara en una posición abierta para ser golpeado por el nage. Debido a que el nage es quien determinara cuando será el momento de cruzar el ma-ai y arribar al punto de “distancia crítica” el no tendrá “tiempo de reacción” debido a que conocerá cuando el uke reaccionara. Esto es muy importante en el desarrollo de una técnica marcial efectiva y debe ser procurada en forma cuidadosa. La diferencia entre este nivel y el anterior es que el nage permite al uke iniciar el ataque y luego el guía la “atención” del uke por sus propios movimientos. A este nivel de técnicas, él toma el control del “timing” (tiempo) manipulando el “espacio”, comenzando esta consideración como “rápido y lento” en técnica irrelevante. El practicante comienza a operar fuera de la zona temporal cuando comienza a controlar los factores asociados al tiempo y el espacio.

Lo que ha estado pasando en el desarrollo de estos “estados o niveles” es que la técnica ha pasado progresivamente en volverse menos física, con los principios de tiempo y espacio usados para pulir los movimientos del atacante. En el siguiente nivel de técnicas, no sólo el nage inicia la acción para producir el movimiento del uke, sino que también utiliza la energía de su acción para guiar la respuesta que le dará el uke. En este nivel de práctica el atacante termina siendo casi completamente reactivo al nage. El nage estará controlando su acción incluso antes que comience a ocurrir. La técnica aparenta ser más ligera y más energética antes que potente y física, pero aún así, es muy posible realizar las técnicas con mucha potencia si uno decide hacerlo así. Esto es alcanzado vía la manifestación de los principios conocidos como atemi waza en lugar de proyecciones o técnicas de llaves. Realmente una técnica marcial tremendamente explosiva y efectiva puede ser generada de esta forma. En la práctica, por supuesto, el atemi waza no es utilizado para infringir daño o crear alguna disfunción física. En su lugar, es una forma de usar potencialmente una energía explosiva para generar la respuesta del uke. Esto puede servir para distraerlo y mover su energía del lugar del cuerpo donde la técnica se esté aplicando (como en una llave) o puede ser usado para llamar su atención para realizar una entrada, sin ser golpeado. En otras palabras, a este nivel de técnicas, atemi es para dirigir la atención o la energía del compañero hacia lo que uno desea y fuera de lo que uno no desea.

Cuando este nivel de técnicas es alcanzado, usualmente ya no hay contacto físico que precedan a una “proyección”. Una técnica que ha sido, en su forma básica, una técnica de agarre de alguna forma, ahora será coordinada en forma que no existirá ningún agarre. Podría o no haber intención de efectuar un agarre, pero la técnica ahora se ha movido a un nivel energético en la cual el ataque del compañero es absorbido por el nage, guiando la atención del atacante produciendo un movimiento de apertura (suki), el nage ganará el control del centro del atacante sin manipulación física sino creando una situación en la que el atacante se moverá en la forma deseada por el nage.

Un atemi que será puesto en el espacio que el uke necesita ocupar en orden a completar su ataque, resultará en que el uke romperá su propio balance a manera de escapar antes de ser golpeado. Cuando este nivel de técnica es alcanzado, la técnica es manejada vía principios puros en lugar de factores físicos que producían la misma técnica a niveles básicos. Una técnica como ryote-tori tenchi-nage ejemplifica el principio de la “separación” de la energía del compañero (física o mental). Cuando llega finalmente a su expresión energética ya no requiera un ataque ryote-tori. En efecto, tenchi-nage puede ser efectuado contra una patada de frente por ejemplo. El éxito del tenchi esta en cómo la atención del atacante será separado de lo que se percibe como blanco y redireccionado permitiendo al nage su entrada sin ser golpeado. Pero la manifestación del “principio de separación” no puede ser alcanzada sin el conocimiento de la ejecución física básica de la técnica. No puede ser saltada.

Cuando la técnica es presentada a los estudiantes de esta forma, con variaciones progresivas desde lo elemental, versiones físicas y estáticas, a las versiones avanzadas, energéticas, como el fluir del agua, puede asistir a los estudiantes en entender al mismo tiempo de donde vienen las técnicas y a donde podrían llegar con su desarrollo. Esto puede servir también para desmitificar la energética de las técnicas avanzadas desde sus principios ya que pueden ser desglosadas y enseñadas y pueden mostrar claramente cuales elementos son esenciales en proveer los cimientos de una técnica, antes de que versiones más sofisticadas sean alcanzadas. Cada nivel asume el entendimiento del nivel anterior. Usando este tipo de metodología quizás puedan existir más estudiantes quienes llegaran a los niveles más altos de este arte creado para nosotros por el Fundador del Aikido.

viernes, 27 de julio de 2012

Los cinco espíritus del budo

Los cinco espíritus del budo
Traducción del artículo The Five Spirits of Budo por Dan Penrod,

En el Budo existen cinco “espíritus” fundamentales: shoshin, zanshin, mushin, fudoshin y senshin. Se trata de conceptos muy antiguos y prácticamente olvidados en los modernos dojo de aikido. El budoka que se toma el tiempo para entender las lecciones de estos cinco espíritus en su corazón madurará para convertirse en una persona y artista marcial fuerte y competente. El alumno que no dedica el tiempo para conocer y abrazar estos espíritus siempre presentará carencias en su entrenamiento.

Shoshin


El estado de shoshin es el estado de la mente del principiante. Es el estado de atención de aquel que permanece siempre completamente consciente, atento y preparado para verlo todo como si fuera la primera vez. La actitud de shoshin es esencial para aprender constantemente. O Sensei dijo una vez lo siguiente:

“No esperéis que sea yo quien os enseñe. Debéis robar las técnicas por vosotros mismos.”

El estudiante debe tomar un papel activo en cada clase, observando todo con la mente de Shoshin para poder “robar” la lección de cada día.

Zanshin


El espíritu de zanshin es el estado de un espíritu constante y persistente. A menudo se lo describe como un estado sostenido y elevado de consciencia y constancia mental. En Aikido zanshin puede definirse como el estado de concentración anterior, durante y posterior a la ejecución de una técnica, donde se establece un enlace o conexión entre uke y tori. Zanshin es el estado mental que nos permite permanecer conectados espiritualmente, no tan sólo a un único atacante, sino a múltiples atacantes e incluso a todo un contexto, un espacio, un tiempo o un suceso.

Mushin


El manual ASU, define mushin como un estado de “no mente, mente sin ego. Una mente como un espejo que refleja y no juzga”. El término original para referirse a ushin era “mushin no shin” que significa “mente de la no mente.” Se trata de un estado mental sin miedo, ira o ansiedad. A menudo se describe el mushin con la frase “mizu no kokoro” que significa “corazón como el agua”. La frase es una metáfora que describe al lago que refleja claramente su entorno cuando se encuentra calmado pero cuyas imágenes se distorsionan cuando lanzamos una piedra a sus aguas.

Fudoshin


Fudoshin. Es la valentía y la estabilidad que se muestra tanto mental como físicamente. Más que indicar rigidez e inflexibilidad, fudoshin describe una condición que nos ayuda a evitar que los pensamientos internos o las fuerzas externas nos afecten fácilmente. Nos permite recibir un fuerte ataque y mantener nuestro balance y compostura. Este estado nos permite recibir y ceder fácilmente, nos arraiga a la tierra y refleja la agresión devolviéndola a su origen.

Senshin


Senshin es un espíritu que transciendo los cuatro estados de la mente. Es un espíritu que protege y armoniza el universo. Senshin es un espíritu de compasión que abarca y sirve a toda la humanidad y cuya función es reconciliar las discordias en el mundo. Mantiene la santidad de la vida. Es la mente del Buddha y la percepción de O Sensei de la función del aikido.

Abrazar completamente el estado de senshin es esencialmente el equivalente a llegar a un estado de iluminación y puede superar perfectamente el alcance del entrenamiento diario en aikido. En cambio, los primeros cuatro espíritus pueden ser alcanzados muy probablemente por el estudiante serio a través de la atención constante y el trabajo duro. Alcanzar estos estados mentales puede recompensar al estudiante en multitud de formas.

Shoshin puede liberar al estudiante de las frustrantes barreras del aprendizaje, proporcionándole la visión para ver aquellas cosas que le pasaban inadvertidas anteriormente.

Zanshin puede elevar la propia conciencia mejorando nuestro rendimiento en randoris y el entrenamiento libre.

Mushin puede liberar al estudiante de la ansiedad que se genera en situaciones de presión permitiéndole un mejor rendimiento en las situaciones que les ponen a prueba.

Fudoshin, proporciona la confianza para defendernos ante ataques físicos que aparentemente deberían superarnos.

lunes, 16 de julio de 2012

El Kamae

El Kamae

Por Fernando Martínez
Yoshinkan Aikido Ryu Argentina
Tomado de Blogspot Kokyu-Dosa



La primera definición que podemos intentar de Kamae, es “postura básica”. Sin embargo, eso no nos dice demasiado acerca de su importancia y profundidad.

Muchas veces se asocia con una postura de guardia, pero Kamae es un concepto que no se limita a las artes marciales. También se aplica en artes tan heterogéneas como el Shoodo (Camino de la Escritura) o el Ikebana (Arte del arreglo floral).

De ello podemos inferir que, más que una posición o postura de combate, Kamae implica una disposición física, mental y espiritual óptima para enfrentar una situación determinada.

Hecha la aclaración, aquí trataremos de explicar sus alcances en el Aikido y su vital importancia en el estilo Yoshinkan.

Hacia el final de su vida, O Sensei Morihei Ueshiba decía que Kamae es “abrir los pies a las seis direcciones” (norte, sur, este, oeste, arriba y abajo). También escribió: “El Kamae completo es lo que aparece donde los Dioses te guían, dependiendo del tiempo, la situación, la configuración del terreno y el espíritu del momento: Kamae es lo que está dentro de tu corazón”. Estas palabras de O Sensei describen el “Kokoro Kamae” o Kamae del Corazón.

A pesar de la belleza de estas palabras, muchos estudiantes se extravían en ellas y se desentienden de la práctica concreta. Al anclarse en la mística, se olvida que Kamae es la parte más básica de un entrenamiento que nos permite desarrollar la potencia de la respiración o Kokyu ho.

La práctica de Kamae nos enseña los fundamentos de todas las técnicas:

• Sostener un equilibrio erguido
• Mantener las manos, pies y caderas sobre la línea central del cuerpo (Chushin Ryoku).
• Adoptar una postura correcta sin realizar ningún esfuerzo
• Proyectar una intención fuerte

Al principio la postura puede parecer antinatural, aunque en verdad, esa sensación se debe a la debilidad física de nuestros cuerpos, desnaturalizados por la vida moderna: pies frágiles envueltos en calzados, rodillas y caderas anquilosadas por el uso de sillas y sillones, espaldas desequilibradas por el sedentarismo y las malas posturas, etc.

La práctica de Kamae nos restablece a la condición natural, no sin esfuerzos. Shioda Sensei decía que el cuerpo más fuerte es el cuerpo natural. Pero para alcanzar una postura verdaderamente natural hay que practicarla mucho. Llevamos un estilo de vida en el que incluso algunos músculos no son utilizados nunca.

Su entrenamiento constante nos permite que, finalmente, el cuerpo adopte la postura con naturalidad. Recién allí, estaremos en condiciones de desarrollar verdaderamente la potencia de la respiración. Eso se debe a que el diafragma se sitúa correctamente y los pulmones encuentran su espacio. La columna se alinea de la manera más perfecta para que la información circule por el sistema nervioso con fluidez, la actividad cerebral se desplaza del cerebro frontal al hipotálamo y la percepción se agudiza.

Por otra parte, “corregir la postura es corregir el espíritu”: Un buen Kamae refleja un estado de ánimo claro. No exageramos ni un ápice si decimos que en el Kamae están todos los elementos del Aikido.

En Yoshinkan practicamos Kamae cientos de veces cada clase. Sin embargo, cada Kamae es único y se debe buscar la perfección en todos, a pesar del cansancio, etc.

No puede haber desarrollo del Ki si partimos de una postura incorrecta.

Desde el punto de vista estrictamente técnico, podemos describir los tópicos a tener en cuenta:

1. Los Pies

Los pies mantienen una distancia equivalente a una vez y media la longitud de nuestro propio pie.

Ambos pies se sitúan en una misma línea, con los dedos señalando hacia afuera, formando un ángulo de 90 grados entre el talón del pie adelantado y la punta del pie de atrás. Esta posición viene del Kenjutsu (estilos como Kashima Shinden Ryu), donde a diferencia del Kendo deportivo, es necesario cortar con una base sólida, y no solo golpear con el Shinai. Al colocar los pies en ese ángulo, no sólo se gana en firmeza por ampliar la base de sustentación, sino que permite bajar más el peso y desplazarse rápidamente a Irimi o tenkan moviéndose sin perder la línea central.

La base de ambos dedos pulgares es el principal punto de enraizamiento. Desde allí parten todos los movimientos, desde el suelo hacia las caderas, y su proyección a las extremidades superiores. La fortaleza del dedo pulgar (que se practica puntualmente en ejercicios como Seiza ho y Shikko ho) es esencial para obtener un sólido equilibrio.

Ambos talones permanecen en contacto con el suelo.

2. Las rodillas

La rodilla adelantada se flexiona suavemente mientras que la de la pierna de atrás se mantiene firmemente extendida, de modo que se asemeje a una estaca clavada a 45 grados que se extiende por la columna vertebral hasta la nuca. Si bien el peso se reparte en un 60% sobre la pierna de adelante y un 40 % en la de atrás, la rodilla adelantada no debe recibir peso. El peso debe colocarse sobre el vacío que provoca la basculación de la pelvis (esta enseñanza debe impartirse en forma personal) a fin de permitir a la rodilla adelantada soltarse para moverse rápida y libremente, a pesar de su firmeza.

3. Caderas

Ambas cabezas de fémur deben estar a la misma altura, atravesando la línea frontal del cuerpo y mirando hacia adelante, con el peso bajo y estable. El error más común es desarticular ambos lados de la cadera, lo que provoca una apertura (tsuki). A partir de ese error, resulta imposible utilizar la fuerza de la totalidad del cuerpo ensamblada en un momento determinado. La tensión se fija en el sacro, puntualmente sobre la zona del koshi (espalda baja) y dentro de la cavidad pélvica, hacia un punto que se encuentra a unos 3 cm. Por debajo del ombligo (no sobre la superficie del cuerpo, sino dentro de la cavidad).

4. Parte superior del cuerpo

El cuello se mantiene recto, la nuca estirada, el mentón recogido, la pelvis basculada, la lengua relajada sobre el paladar y los dientes superiores.

Mantener una sola línea desde el talón del pie de atrás hasta la coronilla, pasando por toda la columna vertebral.

Los hombros relajados y lejos de la orejas. Procuremos no abrir las axilas y mantener el cuerpo inclinado levemente hacia adelante en una sola línea.

5. Manos y brazos

Las manos se mantienen sobre la misma línea central, con los dedos bien abiertos y apuntando a la garganta del oponente. La de arriba a la altura del pecho y la de abajo a la altura del abdomen, separada de este por un puño de distancia.

Los codos no deben estar ni flexionados ni sobre extendidos, sino mantener la leve curvatura de una espada (te katana).

Al principio resulta difícil mantener los dedos abiertos por mucho tiempo, por debilidad en los músculos y tendones del antebrazo.

6. Mirada y rostro

La mirada y el rostro deben ser calmos y profundos. El rostro denotando ecuanimidad y la mirada desenfocada, como observando “una montaña lejana”.

7. Actitud

Si bien nuestra postura debe reflejar una fuerte intención hacia adelante, internamente debe practicarse Fudoshin (mente inconmovible), y estar abiertos y perceptivos a todo lo que nos rodea y sucede precisamente en ese instante.

Por otra parte, la práctica de Kamae con un compañero desarrolla la percepción de los movimientos sutiles del adversario, la noción de distancia y el tiempo exacto para moverse coordinadamente.

En resumen, Kamae guarda la esencia del Aikido y nunca termina de perfeccionarse.

En lo “sencillo” radica siempre el secreto de lo complejo."

sábado, 30 de junio de 2012

¿Qué es un Hakama y quién lo usa?

¿Qué es un Hakama y quién lo usa?

Por. Mitsugi Saotome Sensei,
Tomado de: "Los Principios del Aikido"
Biblioteca de la Salud, Editorial Kairós, Barcelona


Un hakama es esa pollera-pantalón que algunos aikidokas usan. Es una pieza tradicional de la indumentaria samurái. El dogi estándar usado en Aikido así como también en otras artes marciales como Judo o Karate era originalmente la ropa interior. Su uso es parte de la tradición de (la mayoría de las escuelas de) Aikido.

Los hakama originalmente tenían la intención de proteger las piernas de los jinetes de la maleza, etc.- no diferentes de los zahones de cuero de los cowboys. El cuero era muy difícil de obtener en Japón, así que se usaba ropa gruesa en su lugar. Después de que los samuráis fueron desmontados como clase y se convirtieron en soldados de infantería, persistieron en usar las vestiduras de jinete porque los separaba y los hacía fácilmente identificables.

Existían diferentes estilos de hakama. El tipo usado por los artistas marciales de hoy - con "piernas" - se llama joba hakama, (aproximadamente, cosa para montar en la cual uno se mete). Un hakama que era una especie de pollera tubo - sin piernas - otro, y el tercero era una versión larga del segundo. Éste era utilizado en visitas al Shogun o al Emperador. Medía entre 3,6-4,5 metros de largo y se doblaba varias veces y se ubicaba entre los pies y por detrás del visitante. Esto hacía necesario shikko (caminar de rodillas) para la audiencia y hacía improbable que pudieran ocultar un arma (los sirvientes los usaban). O levantarse rápidamente para hacer un ataque.

En su parte trasera tiene una tabla, en su parte delantera las tablas son cinco, tres del lado izquierdo y dos del lado derecho lo que hace un total de seis tablas. Los cinco pliegues delanteros representan las cinco virtudes, Gotoku, de la sociedad tradicional japonesa, la tabla trasera simboliza que en realidad las cinco son una, que son de un ser humano unificado.

En la parte superior trasera podemos ver un soporte semi-rígido en forma de trapecio que se llama Koshiita con una clavija, Hera, para introducirla entre el Obi, cinturón, dos tiras cortas que nacen en la parte trasera y dos tiras largas de la parte delantera llamadas Himo. En la unión de la parte trasera con la delantera, parte de arriba hay dos ventilaciones laterales llamadas Matadachi.

Los 7 pliegues en el hakama (5 en el frente, 2 en la parte de atrás) tienen el siguiente significado simbólico:

1.  Yuki = Coraje, Valor, Valentía.
2.  Jin = Humanidad, Caridad, Benevolencia.
3.  Gi = Justicia, Rectitud, Integridad.
4.  Rei = Etiqueta, Cortesía (También Significa Reverencia / Rendir Tributo a alguien).
5.  Makoto = Sinceridad, Honestidad, Realidad.
6.  Chugi = Lealtad, Fidelidad, Devoción.
7.  Meiyo = Honor, Crédito, Gloria; También Reputación, Dignidad, Prestigio.

En muchas escuelas sólo los cinturones negros usan hakama, en otras todos lo hacen. En algunos lugares las mujeres pueden empezar a usarlo antes que los hombres (generalmente el pudor femenino es la explicación - recuerde, un gi era originalmente la ropa interior).

O’Sensei era bastante enfático en el hecho de que todos usaran hakama, pero él venía de un tiempo y cultura no demasiado distantes donde el uso del hakama era como el de ropa formal estándar. "La mayoría de los estudiantes eran demasiado pobres para comprar un hakama pero se exigía usar uno. Si no podían conseguirlo de un pariente mayor, tenían que quitarle la funda a un viejo futón, cortarla, teñirla, y dársela a una costurera para convertirla en un hakama.

Sin embargo, puesto que debían usar tintura barata, después de un tiempo el colorido estampado del futón comenzaría a entreverse y la pelusa del futón comenzaría a tratar de escaparse de la tela. "Saito Sensei, acerca del hakama en el dojo de O’Sensei en los viejos tiempos.

"En el Japón de la posguerra muchas cosas eran difíciles de conseguir, incluyendo las telas. A causa de la falta, entrenábamos sin hakama. Tratamos de hacer el hakama de las cortinas que se utilizaban para oscurecer las casas ante los ataques aéreos, pero debido que las cortinas habían estado colgadas en el sol por años, las rodillas se hicieron polvo tan pronto como empezamos a hacer suwariwaza. Estábamos constantemente emparchando esos hakama. Fue bajo esas condiciones que alguien vino con una sugerencia: "¿Por qué simplemente decimos que está bien no usar hakama hasta ser shodan?". Esta idea fue propuesta como una política temporaria para evitar gastos. La idea detrás de aceptar la sugerencia no tenía nada que ver con que el hakama fuera un símbolo de una graduación de dan."
Shigenobu Okumura Sensei, "Aikido Today Magazine" número 41

Cuando yo era uchi deshi (alumno residente en el dojo) de O’Sensei, a todos se les exigía usar hakama para practicar, comenzando con la primera vez que uno se paraba en el tatami. No había restricciones en la clase de hakama que se podía usar entonces, así que el dojo era un lugar muy colorido. Uno veía hakama de todas las clases, todos los colores y calidades, desde el hakama de kendo, pasando por el hakama rayado usado en la danza japonesa, al costoso hakama de seda llamada sendai-hira. Imagino que algunos de los jóvenes que comenzaban se veían entre la espada y la pared por tomar prestado el costoso hakama de su abuelo, el cual se usaba sólo para ocasiones y ceremonias especiales, y deshacer las rodillas en la práctica de suwariwaza. Recuerdo vivamente el día en que olvidé mi hakama. Me estaba preparando para pisar el tatami para la práctica, usando únicamente mi gi, cuando O’Sensei me detuvo. "¿Dónde está su hakama?" reclamó severamente. "¿Qué le hace pensar que pude recibir la instrucción de su maestro usando nada sino su ropa interior? ¿No tiene sentido de la decencia? Obviamente le falta la actitud y la etiqueta necesaria en alguien que persigue el entrenamiento del budo. ¡Vaya a sentarse a un lado y mire la clase!”.

Este fue sólo el primero de muchos regaños que recibí de O’Sensei. Sin embargo, mi ignorancia en esa ocasión inspiró a O’Sensei para sermonear a sus uchi deshi después de clase sobre el significado del hakama. Nos dijo que el hakama era la vestimenta tradicional para los estudiantes de kobudo y preguntó si alguno de nosotros conocía la razón de los siete pliegues en el hakama.

Simbolizan las siete virtudes del budo," dijo O’Sensei. "Son jin (benevolencia), gi (honor o justicia), rei (cortesía y etiqueta), chi (sabiduría, inteligencia), shin (sinceridad), chu (lealtad), y koh (piedad). Encontramos estas cualidades en el distinguido samurái del pasado. El hakama nos inspira a reflexionar sobre la naturaleza del verdadero bushido. Usarlo simboliza tradiciones que nos han llegado de generación en generación. Aikido nace del espíritu del bushido de Japón y en nuestra práctica debemos esforzarnos para pulir las siete virtudes tradicionales”.

Actualmente, la mayoría de los dojos de Aikido no sigue la estricta política de O’Sensei sobre el uso del hakama. Su significado se ha degenerado de un símbolo de virtud tradicional al de un símbolo de yudansha. He viajado a muchos dojos en muchas naciones. En muchos de los lugares donde sólo los yudansha usan hakama, los yudansha han perdido su humildad. Creen que el hakama es un premio para mostrar, como el símbolo visible de su superioridad. Este tipo de actitud hace de la ceremonia de saludo a O’Sensei, con la cual comenzamos y finalizamos cada clase, un objeto de burla de su memoria y arte.

Peor aún, en algunos dojos, a las mujeres de graduación kyu (y sólo las mujeres) se les exige usar hakama, supuestamente para preservar su pudor. Para mí esto es insultante y discriminatorio para las mujeres aikidokas. También es insultante para los hombres aikidokas, por asumir una mentalidad pequeña de su parte que no tiene lugar en el tatami de Aikido. Ver al hakama puesto para tan insignificante uso me entristece. Puede parecer una cuestión trivial para algunas personas, pero recuerdo muy bien la gran importancia que O’Sensei le daba a utilizar el hakama. No puedo desestimar la importancia de esta prenda, y nadie, creo, puede cuestionar el gran valor de las virtudes que simboliza.

El hecho de que en algunas escuelas se les permita usar hakama a todos sin distinción de grados o solo a las mujeres por una supuesta cuestión estética no puede dar lugar a que el practicante solo vea el hakama como una prenda más de vestir o que forma parte del uniforme de práctica y de esta manera ignore el significado espiritual y lo que en la tradición marcial se reconoce como un símbolo del guerrero japonés.

Con el uso del hakama el practicante de Aikido se crea un compromiso de intensa práctica, estudio y difusión del Arte.

Cuando nuestros alumnos están próximos a dar sus exámenes para categoría Dan y por tanto adquirir el derecho a usar el hakama, les recordamos que el hakama y el Obi se ajustan en la cintura abrazando el hara, que es el centro de la energía y los sentimientos del aikidoka.

No debemos permitir que el ego se coloque nuestro hakama, él tiene siempre ambiciones desmedidas, sentimientos mezquinos y de superioridad. A mis alumnos les digo que, también debo mantenerme siempre alerta ante los insistentes ataques de mi ego y que no le permitiré usar mi hakama. En nuestra escuela se tarda aproximadamente entre cuatro y cinco años de práctica continua, para llegar a obtener el derecho a usar el hakama; pero practicando no solamente la técnica, el movimiento, sino todos los valores humanos que enriquecen nuestra vida y la de los semejantes y así, con humildad y perseverancia lo lograremos y el hakama será el reflejo de lo que llevamos en nuestro interior. O´Sensei solía decirles a sus discípulos que el hakama, debía hacer reflexionar sobre la naturaleza del verdadero Bushido y que necesitamos por lo menos diez años de práctica para tener una somera idea de lo que es Aikido.

Siento que el uso del hakama y conocer su significado, ayuda a los estudiantes a estar consientes del espíritu de O’Sensei y mantener su visión viva.

Si permitimos que la importancia del hakama se desvanezca, tal vez comencemos a permitir que las cosas fundamentales al espíritu del Aikido caigan en el olvido también. Si, por otra parte, somos fieles a los deseos de O’Sensei con respecto a nuestra vestimenta de práctica, nuestros espíritus pueden ser más fieles al sueño al cual él dedicó su vida."

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