miércoles, 14 de agosto de 2019

El regalo de meditar y estar alerta


El regalo de meditar y estar alerta


https://www.portafolio.co/opinion/gonzalo-gallo-gonzalez/regalo-meditar-alerta-90110

 

 Ese gran sabio que fue Krishnamurti repetía una y otra vez a sus oyentes: ¡está siempre alerta! Aprende a estar atento al movimiento incesante de pensar y a lo que dices. Vive alerta a tus gestos: cómo te sientas, cómo caminas, cómo hablas, atento a tus respuestas, logra un estado de atención lúcida y despierta.

La mayoría de nosotros anda inatento, y darse cuenta de esa inatención es atención. No es fácil estar vigilante o presente y consciente, lo normal es vivir en automático, como robots. Si estás alerta, caes en cuenta de tus errores y los corriges; si estás atento, te conoces y conoces a los otros. Jesús habló de lo mismo, y nos dijo que debíamos estar siempre vigilantes. ¿Cómo lograrlo? Un camino seguro es la meditación.

Meditación es la comprensión de ti mismo, es ver muy claramente, es atención completa. Atención total a ti mismo, a Dios, a la flor, al pájaro que vuela, a un árbol o al verdor. La meditación requiere una formidable rectitud, ya que sin ella meditar es solo un escape, una fantasía y un autoengaño. No es un control forzado de la mente, es dejarla en reposo, en una quietud inocente. No es concentración, porque ahí hay lucha y se pierde la paz interior es el conocimiento de ti mismo, darte cuenta del movimiento del pensar y el sentir. Debes conocer todas las capas de la conciencia, no solo las superficiales, sino las ocultas, el subconsciente o lo que Jung llamaba ‘la sombra’. El sabio bucea con frecuencia en su interior. La meditación es sencilla, pero la complicamos al tejer a su alrededor una telaraña de ideas y técnicas, ella surge natural mientras caminas sobre la arena de la playa o miras con ojos de asombro.

Meditas si aprecias bien la montaña, la luna, o escuchas un trino en un bosque. En la soledad y el silencio sabes lo que es la meditación si no tienes miedo de estar solo. Meditar es desligarse de lo aparente, de lo material, y no estar apegado a cosa alguna. Entonces, al igual que un amanecer que surgió esta mañana, el silencio te eleva y estás en paz. Para meditar necesitas desconectarte y dejar de correr. Meditación es comunión amorosa con Dios, es sentir que mora en ti y que todo lo demás es secundario. La meditación sin fórmulas establecidas es un fenómeno increíble, es una gran explosión que purifica y es muerte. Su pureza es devastadora; no deja un solo rincón secreto donde el pensamiento pueda esconderse entre sus propias sombras.

En la meditación no hay mañana ni pasado, es estar alerta en el presente sin autoengaños. Meditar es conectarse con Dios y huir del ruido para disfrutar la belleza del silencio y del vacío, en el cual todo fluye y existe. Puedes meditar con los ojos abiertos y rodeado de objetos si nada te distrae. La meditación lleva a un gran éxtasis, que brinda al cerebro y al corazón la inocencia, y abre la puerta a lo inconmensurable, a Dios. Detente y haz pausas para meditar y estar alerta; así no ves espejismos, sino la realidad.

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